Yo sólo sé... por O. Uriel - muestra HTML

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Yo sólo sé…

 

Caminaba con la cabeza hacia el suelo, las manos dentro de los bolsillos y la mente lejos de ahí. Sus ojos se fijaron en una grieta en el suelo, con la mirada recorrió poco a poco la ancha calle hasta que se perdió en el horizonte. Qué triste y gris lucía aquello, cuanta suciedad en un mismo sitio, ¡un insulto para los ojos!     -Pero bueno, en algún lugar tiene que haber sitios así- pensó para sus adentros -Son parte fundamental de lo que el mundo es, no se puede prescindir de lugares como éste. En algún lugar tiene que haber calles como éstas, son como pilares del mundo que mantienen una confusa estabilidad. Sin lugares como éstos, estoy seguro de que el mundo se desmoronaría. ¿Cuántas personas han querido y quieren cambiar el mundo?, pero por mucho que hagan no se dan cuenta que el mundo tarde que temprano regresa a ser lo que el mundo es. Tiene una personalidad, un alma y una forma de ser que es suya y que nadie puede disturbar, una estabilidad confusa, pero al fin, una estabilidad. Sin bien en algunos lugares se pueden cambiar calles como éstas, en algún otro están brotando más. Pero qué cosas dices, sé tan pocas cosas que no podría afirmar algo como una verdad absoluta. Uno puede creer firmemente en una idea y en alguna parte del mundo alguna otra idea existe y esa idea es contraria a la que tú tienes, pero es más convincente, toca puntos que no habías considerado y terminas aceptándola. Así podría ser con todo lo que crees, por más atado que estés a ello. Sé tan pocas cosas que no me atrevo a decir que nada de lo que creo es en realidad lo que es. Se tendría que conocer todo, absolutamente todo en el mundo para poder afirmar algo, así como lo he leído en el popol vuh, esos hombre que tenían una visión entera del mundo y eran sabios, tan sabios que los dioses los desaparecieron. ¿Será a eso a lo que se refería Sócrates? 'Yo sólo sé que no sé nada'. Tal vez no, tal vez intento decir alguna otra cosa y la mayoría entendió otra diferente. A mí me ha pasado, se está hablando de algo en particular, tratan de ponerte en evidencia y dices algo, lo que sea porque no sabes qué decir y entonces alguien dice que te has librado bien y hablan sobre lo ingenioso que fue tu comentario y sólo entonces te das cuenta que es lo que vieron en lo que dijiste que gustó tanto y sabes que jamás habrías considerado ese punto. Las felicitaciones de lo que dijiste continúan y bien se puede considerar que no dirás nunca que eso no era a lo que te referías, pues bien, entonces sólo te queda poner una cara de satisfacción, una sonrisa tímida y asentir con la cabeza a la barulla que creaste. ¿Le habrá sucedido así a Sócrates?, ¿quién sabe? Él, sí sólo él sabe a qué se refería en ese momento. Tal vez no sabía que contestar a alguna pregunta y dijo entonces 'Yo sólo sé que no se nada' y habrá pensado 'Y ya dejen de estarme fastidiando'. Todos se habrían mirado con cara de consentimiento y con una sonrisa de oreja a oreja; se acercarían a Sócrates estrechándole fuerte la mano y dirían 'Brillante maestro' y Sócrates los miraría directo a los ojos con cara de satisfacción, una sonrisa tímida y asentiría con la cabeza a todos los halagos. Pero qué dices, ni siquiera sabes bajo qué circunstancias dijo eso, no sabes si lo dijo como consecuencia de una pregunta, no sabes si había público y ni siquiera estás seguro de que lo dijo Sócrates. No deberían dejar que personas que saben tan poco, como yo, hablen, debería ser un delito y uno grave- Miró el reloj, había pasado escasamente un minuto. ¡Vaya!, cuánto disparate en tan poco tiempo.       

 

                                                                                                                                                                            O.U. 1-5-14 11:33

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es el arte?

 

¿Qué es el arte?: Quisiera yo saber con el permiso de qué Dios el ser humano se ha atrevido a darle definición a palabra que no la tiene.  Peor aún, ¿Cuál es el verdadero sentido de la vida?: Nadie en total dominio de sus facultades mentales se atrevería a ni siquiera insinuar conocer la respuesta a la última pregunta planteada.    

Pues si bien yo tampoco soy el poseedor de la respuesta a las preguntas previas, una cosa sí sé bien:

Yo no espero, ambiciono ni quiero hacer ninguna otra cosa en los años que Dios me dé de vida (O quien sea que otorga ésos permisos) más que pintar 100 pinturas, más que escribir 1,000 libros, más que regalarle 10,000 serenatas a la luna, más que dirigir 100,000 películas, más que actuar en 1,000,000 de obras de teatro, más que gritar lo que siento de todas las formas que me sean posibles, más que mostrarle al mundo lo que pienso, más que demostrar de mil maneras que existo y que bien un día dejaré de existir, más que expulsar esto que me quema la boca del estómago y vaciar mi alma, más que derramar mi espíritu en el pavimento, más que dejar hueco lo que hay dentro de éste cuerpo inútil que no me permite mostrar todo lo que verdaderamente soy, más que demostrarle a todo el mundo que han vivido de la manera equivocada, más que explotar en un millón de ideas y en un millón de colores, y es que simplemente no quiero vivir 100 años, 20 años o bien tan sólo 1 año más sin expresarme, sí, esa es la palabra correcta ¡EXPRESAR!, manifestar todo lo que soy.

Pues bien para mí el arte es eso, aprender a vivir tu vida a través de la de los demás, lo que expresan en cada una de sus obras. Pues bien el verdadero sentido de la vida es eso, aprender a vivir.

 

                                                                                          O.U.   18-03-14 1:26 am.

 

“Descubrí que lo que había deseado toda mi vida no era vivir –si se llama vida a lo que otros hacen-, sino expresarme. Comprendí que nunca había sentido el menor interés por vivir, sino sólo por lo que ahora estoy haciendo, algo que es paralelo a la vida, pertenece a ella al  mismo tiempo, y la sobrepasa”.   (Henry Miller; Trópico de capricornio).

IRA.

 

Dio un fuerte jalón a la puerta blanca y deteriorada detrás de él. Se cerró con fuerza y emitió un sonido ensordecedor. Estaba furioso, encolerizado completamente, su cara se encontraba roja y sus músculos tensos. Que injusto le había parecido todo aquello. Necesitaba respirar, necesitaba poner todo claro en su mente para poder defenderse, puesto que el enojo causado en medio de la discusión bloqueó sus pensamientos.

Caminaba rápido y resoplaba fuerte y constantemente. No se había dado cuenta de lo mucho que había caminado y entre más pensaba en todo aquello, más coraje le brotaba. Chocó a causa de su descuido con un un joven que se encontraba tomando y fumando con sus amigos. El enojo que brotaba constantemente de su interior se apoderó de sus brazos y dio un tremendo empujón al joven que intentaba disculparse.

- ¿Pero qué demonios te pasa animal?- dijo el joven como respuesta al empujón.

- ¿Acaso no me viste caminar hijo de la gran puta? Haz un favor y deja de estorbar.   

La ira le cegaba. ‘Con las pinches ganas que tengo de romperme la madre con alguien' pensó. No hubo más dialogo, de un instante para otro los dos se encontraban listos para pelear.

Se encontraban frente a frente, rodeados por los amigos de su adversario y algunos transeúntes que se acercaron para un espectáculo. Su adversario atacó primero, lanzó un golpe cruzado que iba directo a su cara. Apesar de la ira que llevaba dentro veía todo con claridad, veía el golpe venir y logro agacharse a tiempo, se inclinó ligeramente hacia la derecha para salir más rápido del golpe y contraatacó golpeando fuertemente el hígado de su adversario y tan rápido como se enderezó aplicó el mismo puño sobre la quijada del contrario. Lo vio retroceder, intentaba recuperar la respiración y le costaba mucho recobrar la noción. 'Se ha acabado el tiempo de la guardias' dijo en su interior y conforme lo pensaba se lanzó con los brazos abiertos a golpear a su adversario. 'Busca los pómulos y la quijada' pensaba mientras desataba su furia en cada golpe, 'Al demonio los pómulos y la quijada' hablaba otra voz dentro de él que parecía más lejana 'Donde caiga el golpe'. Algo sostuvo uno de sus brazos que se dirigía con fuerza a su contrario y un instante después un fuerte golpe y un jalón lo situaron detrás del gentío que se había formado. Levantó la vista y bajo un cielo hermoso y completamente azul un amigo de aquel que se encontraba tendido en el piso lo  invitaba a levantarse y enfrentarse contra él. 'Faltaba menos', se puso de pie y levantó ambos brazos para comenzar una nueva pelea. Un resplandor, proveniente del puño de quien se encontraba frente a él, le cegó y vio entonces la navaja tipo mariposa que le miraba vacilante. Dio un paso hacia atrás y el miedo brota de dejo ver a todas luces en su rostro. Sintió unas manos extendidas en su espalda y un empujón las precedió. Fue a dar hasta el dueño de la navaja, la navaja que ahora le pertenecía a él, pues ya formaba parte de él. Cayó de espaldas al suelo y miró el cielo azul y claro de frente. 'Tal vez tenían razón mis padres, tal vez sí había sido mi culpa toda aquella discusión, aquella boba discusión'. Oía aún los pasos apresurados de quienes huían a toda prisa de ahí y sentía también  muy claramente el dolor punzante en la boca del estómago. La próxima vez pensaré mejor las cosas, pediré disculpas y la próxima vez lo haré mejor'. ¿La próxima vez?

 

                                                                                           O. U. 21-08-14 12:25 pm.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arrepentimiento.

 

Estaba preparado esta vez, ahora no lo tomaría por sorpresa. Empuñaba firme un grueso palo que había recogido en el camino y fijaba sus ojos justo donde siempre salía ese maldito perro. Esta vez no lo tomaría por sorpresa. Tenía que tomar esa calle para llegar al trabajo y no estaba dispuesto a tener que lidiar con ese perro siempre, le tenía que dar una lección.

Estaba cerca, cada vez más cerca, muy cerca y entre más cerca más firmemente sostenía el palo. ¡Por fin llegó!, como era de esperarse el perro salió de repente, pero ya no de sorpresa, enseñando los dientes y ladrando con fuerza. ¡Pum!, el golpe sonó seco y fuerte. El palo yacía alado del perro herido. No le había gustado hacerlo, contrario a lo que pensó, pero tuvo que hacerlo, hizo lo que tuvo que hacer.

Continuó su camino, ya estaba hecho. Caminaba con pesadez y las piernas tiritaban débiles sobre la tierra. Tenía un mal presentimiento y el estómago se le presentó vacío, pero ya estaba hecho.

Un dolor punzante y caliente apareció a un costado suyo. Volvió la mirada con dificultad y vio a un hombre alto con cabello y bigote abundante. La cara la tenía llena de rabia y acentuaban sus arrugas. Veía sus ojos cafés claros a punto de salírseles de la cara.

Empezaba a sentirse débil, ya no veía con claridad al hombre, pero escuchaba una voz que parecía lejana, una voz profunda y recia.

- Para que no vuelvas a golpear a mi perro. Esto te enseñará a no volver a golpear a mi perro.

Se fue la voz, se apagó la luz y con todo eso se fue su propia vida.

El hombre que lo había apuñalado se espantó, soltó el cuchillo y salió corriendo de ahí. '¿Adónde irás?, le has matado enfrente de tu casa' no pensaba con claridad, sólo corría, corría tan rápido como sus piernas podían, corría tan rápido como el miedo le dejaba correr. '¿Y tu esposa, y tus hijos? ellos no han hecho nada, le he matado yo y a ellos no les pueden hacer nada'. Cesó de correr, se había cansado y sentía como si sus piernas estuvieran a punto de separase de su cuerpo. 'Ya no hay nada que hacer, tienes que volver'. Sus manos temblaban, sus piernas temblaban, todo le temblaba. Pensó en lo que podía hacer, pero no encontraba una manera coherente de arreglar las cosas. 'Hay cosas que no se pueden arreglar y consecuencias que no se pueden evitar'. Decidió regresarse. Caminaba despacio, arrastrando los pies y deteniéndose por largos momentos a contemplar sus alrededores.

Podía ver su casa desde donde ahora se encontraba y un gran número de personas fuera de ella. Conforme se acercaba podía distinguir mejor el cuerpo que se encontraba en el piso, podía distinguir a su esposa llorando junto a una persona uniformada y podía distinguir al perro que sangraba en el suelo, pero que aún se encontraba con vida. ¡Cuán arrepentido estaba! Se sorprendió del daño que podía causar un arrebato de ira y aún no afrentaba las consecuencias.

 

                                                                                                                     O. U.  17-06-14 3:30 pm           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ELLA.

 

-Mira, ¿Qué habrá para allá?- Dijo con suave voz Frida, una jovencita de apenas 19 años de edad. Para muchos ya toda una señorita, para otros apenas una niña; para rápidos efectos lo mismo le da que se piense lo uno que lo otro de ella.

-No lo sé ¿Quieres ir a ver?- Contestó Santiago un muchacho de 18 años apenas cumplidos, con mirada despreocupada y semblante de indiferencia.

-Sí vamos- atinó la joven dama.

A paso veloz y con alegres expresiones se acercaron al claro que se divisaba desde el sendero en el que andaban. Al salir de entre los árboles admiraron y gozaron la vista que la naturaleza les brindaba ante sus ojos. Un amplio claro rodeado de altísimos árboles que desprendían un aroma otoñal. El canto y revoloteo de las avecillas que rondaban por el lugar avisaban la alegría del momento.

-Acostémonos aquí un momento- Propuso Frida con ansia.

-Creí que nunca lo pedirías- Se reunió el joven.

En la parte más suave que encontraron- un hueco llenado por hojas secas- esparcieron pliegos de periódico a modo de crear una superficie lo suficientemente grande para los dos. Rodearon el humilde lecho de periódicos con pequeñas piedrecillas a manera de que el viento no destruyera aquella cama.

Santiago sacó desde su mochila una pequeña manzana verde tan brillante como los ojos de su amada que gusto daban verles. Se la alcanzo a su pequeña dama y sintiéndose verdaderamente feliz de presentarle este obsequio, la besó en la mejilla.       

-Se ha de ser muy feliz aquí ¿No lo crees?- inquirió Frida con una voz casi indistinguible.

-Yo lo soy ahora mismo- Murmuró el joven.

-Me gustaría poderme quedar aquí siempre, ¿podemos?

-Yo creo que sí, pero claro que no ahora, después con mucha calma y planeación se podría uno hacer de este lugar un verdadero hogar.

A esta respuesta Frida lanzó sus pequeños brazos sobre de él y lo miró fijamente a los ojos, aunque realmente no eran sus ojos los que veía, sino su alma, su cerebro, su espíritu y su corazón abierto y volteado que revelaba vivamente y sin censura todos los sentimientos que se hallaban en él. Veía el amor que le tenía, las buenas intenciones de él para ella y las ganas eternas de quedarse ahí con ella para siempre, de detener y concentrar aquello que llaman vida en ese segundo y entonces que todo pereciese después de ese segundo, que todo se consuma de repente y exploté con verdadera furia y con verdaderas ganas de explotar, porque en ese mismo momento el mundo entero podía sucumbir en una violenta muerte, y, aun así, sería algo hermoso, lleno de alegría. Aun así lo disfrutaría con el olor otoñal de los árboles y el melodioso cantar de las aves

 

                                                                                                                                           O.U. 15-04-14 9:05 pm

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ideas

 

Se escuchaba fuertemente el tic tac del reloj que recorría toda la habitación y la llenaba con su sonido pausado. Retumbaba en sus oídos constantemente, tic, tac, tic, tac, tic…tac. ¡Qué largo le había parecido el penúltimo sonido producido de la manecilla que anunciaba los segundos! A ratos el sonido pasaba inadvertido y no tenía certeza del por qué. Pero ahí estaba de nuevo; tic, tac, tic, tac, tic…tac. ¡Ah!, era cuando le prestaba atención que el sonido parecía durar más. Le recordó como cuando en una habitación oscura fijaba sus ojos en un cierto punto y todo a su alrededor su oscurecía aún más, le oscuridad se volvía de un negro más denso cerrándose poco a poco hasta el punto  en donde había clavado sus ojos. Pero nunca lograba que esa oscuridad fuese completa, de una forma u otra, cuando estaba a punto de lograrlo, todo volvía a verse como antes y la oscuridad ya no parecía tan oscura, ya podía distinguir más claramente los objetos a su alrededor. Sin duda existe una explicación para ese fenómeno, sin duda ha de ser una explicación simple, pero él no la conocía y lo prefería así. ¿Y el sonido? ¿Adónde rayos se fue el sonido?; tic, tac, tic, tac. Ahí está, había desaparecido su única compañía de esos momentos. ¿Por qué dejaba de oírlo sin darse cuenta?, es claro que el reloj no cesaba y no se producía ningún otro ruido más fuerte en la habitación que pudiera apagarlo. ¿Entonces? Bueno, no importa. Es lo malo de encontrarse solo durante tanto tiempo, uno se puede enfrascar en pensamientos sin relevancia y termina con la cabeza toda problematizada por no poderles dar una explicación a las tonterías que uno se crea. A veces le resultaba mejor ignorar ciertos pensamientos que de antemano sabía no producirían nada bueno.  ¡Me importa un comino!, esa era la forma de ponerles fin a la mayoría de sus pensamientos inútiles.

Tenía ideas que eran muy buenas en ciertas ocasiones, pero no siempre eran claras. A veces eran más como un sentimiento. Una imagen, un sentimiento y una idea parecía que se formaba en su cabeza, pero no; no pasaba de ser sólo eso. Podía imaginarse a las ideas flotar en su cerebro como entes luminosos esperando a ser transformados en un par de palabras. También tenía ideas claras, bien formadas y estructuradas, dichas de una forma que no podían oírse mejor de otra. Pero solía olvidar esas ideas; en el momento que las tenía se decía que algún día tenía que escribirlas, que era unas buenas ideas, pero al día siguiente ya no las recordaba o ya no las recordaba igual. Intentaba recordarlas, intentaba recordar todo lo que pensó antes de esa idea y es ahí cuando el sentimiento regresa, el sentimiento que tuvo cuando la pensó, pero la idea no, la idea no se vuelve a aparecer. Era como si un “yo” en su interior estuviera deteniendo la idea, sabía que estaba en algún lugar dentro de su cabeza, sabía que la había tenido y por eso la podía volver a tener.

‘¿Cómo había sido aquello que pensé sobre Dios?’ lo intentaba de nuevo, quizá esta vez sí pudiera regresar a su memoria aquella idea que parecía perdida. ‘Algo sobre ser neutro. ¿Cómo era? ¿Empezaba cuestionando qué cosa?’. Se encontraba a la mitad de la dificultosa tarea de recordad aquello, cuando se percató de que justo en la mitad de la pared que tenía de frente, una mosca frotaba sus pequeñas patas delanteras y agitaba sus alas esporádicamente. Se levantó de su silla, se dirigió con pasos pequeños y pausados a la mosca, estaba cerca, quizá demasiado cerca; un repentino movimiento de su mano en el intento de aplastarla contra la pared, la espantó. Voló rápida y zigzagueantemente. ‘Vuelve aquí estúpida mosca’. Un giro a la derecha, otro la izquierda, uno más a la derecha, una vuelta completa y la perdió de vista. Se quedó quieto, miraba con cautela cada espacio de la semivacía habitación, no se le iba a escapar, no la podía dejar volando por ahí. Un zumbido rozó su oreja, lanzó un manotazo hacia el lugar de donde provino el sonido y sólo vio una pequeña mancha negra que se desvanecía frente de él, de nuevo. ‘¿Cómo carajo le hace?, pero la próxima vez que te me acerques no te libraras tan fácil’. Ahí iba, volaba en silencio, contrario a lo que gustan de hacer por las noches. ‘No te perderé de vista esta vez’ abría grande los ojos y procuraba seguir cada movimiento repentino de la mosca. ‘Te tengo, te tengo, te tengo’. Ahora volaba en una línea recta que descendía. Lanzó una patada, estaba ya muy cerca del suelo como para intentar aplastarla con las manos. La mosca bajó aún más y la patada resultó demasiado arriba de su alcance, y así, conforme se libraba de un nuevo atentado hacia su ojudo ser, salió disparada en el espacio vacío que hay entre el piso y la puerta.

Se fue la mosca, se fue el zumbido casi imperceptible que emitía y entre las patas se había llevado su idea.                  

                                                                                                                                

                                                                                                                                              O.U. 22-08-14 11:20 pm

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