Obras Educativas Incompletas por Juan Carlos Basconcelo - muestra HTML

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Obras Educativas Incompletas

 

 

Autor: Lic. Basconcelo Juan Carlos

                                                                                                                     Profesor. Ensayista.

                                                                                                                        Derechos reservados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Presentación

 

Como podemos entender en el título de la presente “Obras Educativas Incompletas”, los trabajos compilados constituyen propuestas realizadas en diferentes momentos de una carrera docente de más de 20 años en forma continua en diversos niveles del sistema educativo. Muchos de los escritos ya fueron publicados en formato papel o ebook, y podemos enumerar  la “Introducción a la Hipnodidáctica” que se presenta como propuesta de comunicación eficaz en el sentido de los logros educativos y aprendizajes. Los “Primeros Auxilios Mentales en educación” intentan ser un instrumento psicológico-educativo para solucionar los diversos  tipos de “fracaso escolar” considerado en su sentido “Comeniano” : cuando muchos son los alumnos que fracasan, debemos desconfiar del método. Por ello, al utilizar descriptivas y procesos psicológicos no estamos rotulando ni estigmatizando en el sentido de la psiquiatrización de los educando sino solo como conceptos que buscan explicar y cambiar los procesos educativos. La “Pedagogía de la Multiplicidad” apunta en la dirección de esclarecer la faceta racional y pensante del sujeto educativo y de ninguna manera como “intelectualización”  exclusiva del ser humano.  Al mismo tiempo, “La pedagogía de la No violencia” considera la existencia de teorías y estudios psicológicos y psicoanalíticos de la violencia humana en sus diversas formas y busca explicar y proponer algunas líneas de acción para encaminar la faceta “agresiva” del educando. Claro es que, no se considera que la violencia escolar sea responsabilidad exclusiva del educando sino a través de explicaciones que consideran los aspectos psicológicos, sociales, institucionales, pedagógicos y didácticos para constituir en una propuesta que busca erradicar la violencia escolar. Además de otras obras, como la “Ética docente”, la “Educación emocional y sexual de los jóvenes” intenta solucionar la biologización de la sexualidad humana y el “analfabetismo emocional” que se erige como flagelo que impide una sexualidad sin culpas y más sana.

En su conjunto, las propuestas constituyen una sumatoria parcial y esperamos continuar realizando propuestas para la mejora de la educación como instrumento de cambio de la sociedad humana.

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción a la Hipnodidáctica

 

 

Un poderoso modelo de comunicación pedagógica

                                                 

La Hipnodidáctica constituye una nueva técnica de comunicación en el campo educativo. Su objetivo fundamental se resume en la investigación de los procesos comunicacionales persuasivos para potenciar  los recursos intelectuales, emocionales y  prácticos en la comunicación docente-alumno. Tiene como misión fundamental la búsqueda de técnicas y procedimientos comunicacionales en niveles múltiples para el logro de una comunicación eficaz. Mejor dicho, busca la optimización de las capacidades o habilidades de enseñanza del profesor y del estudiante para el logro de  resultados óptimos gracias a la utilización de los propios recurso intelectuales como la utilización operativa de la memoria, la percepción, la inteligencia, el pensamiento, la creatividad, la metacognición, tanto como las habilidades prácticas en todos los campos de aplicación desde la sociedad, el trabajo o los estudios posteriores del estudiante. Con éstos  objetivos, permite la utilización de las capacidades “dormidas”(habilidades latentes) en el estudiante tanto como el desarrollo de nuevas  habilidades  desconocidas en la personalidad de todo sujeto. Por otra parte, permite la utilización operativa de las propias habilidades llevando al éxito en las tareas escolares evitando así, el fracaso escolar, la frustración y la agresividad resultante.  Mejor dicho, la Hipnodidáctica intenta estimular las capacidades latentes y potenciales,  buscando evitar los conflictos negativos, y las distorsiones en la comunicación entre el docente y el alumno.

Como es de conocimiento corriente, la hipnosis  tomó forma como método terapéutico a través de la historia. El término “hipnosis” deriva del griego “hypnos” y significa “somnolencia”, “sueño”. Sin embargo, el objetivo de la Hipnodidáctica no consiste en inducir sueños o estados de sonambulismo. Simplemente busca estimular las habilidades latentes y lograr una motivación o interés óptima para que el sujeto de aprendizaje logre construir nuevos conocimientos y potenciar las habilidades previas. Por lo tanto y valiéndose de la  hipnosis  y su uso del poder de la palabra, la Hipnodidáctica busca potenciar las habilidades personales, las formas propias de resolución de las problemáticas en todos los ámbitos de la vida. No obstante, como aplicación de una metodología ya desarrolladas ha rato, la hipnosis es retraducida para su utilización operativa en el ámbito escolar. Es el sentido didáctico de su aplicación en  la escuela. Por esto mismo, en éste texto intentaremos una explicación cognitivo-dinámico de la hipnosis como aspecto relevante de la comunicación cotidiana. Cognitivo porque los procesos hipnóticos implican procesos mentales como el pensamiento,  la memoria, la percepción, y el aprendizaje. Estimular, precisar y esclarecer sobre el funcionamiento de tales procesos cognitivos, permiten mejorar los aprendizajes y la motivación para la vida.

En su aspecto “dinámico” implican el juego de aspectos emocionales estudiado por el psicoanálisis. La Hipnodidáctica  sostiene que la hipnosis constituye un proceso regular  en toda comunicación  interpersonal o mediática (radio, TV, etc.). Toda comunicación conlleva un aspecto “persuasivo” o “sugestivo” que es necesario conocer e instrumentar con fines didácticos. Solo de esa manera podremos lograr una verdadera “eficacia comunicativa” en la educación. Por ello, intentaremos dar forma a una nueva técnica de enseñanza que denominamos “Hipnodidáctica”, cuyo objetivo principal será la mejora de la comunicación docente –alumno  para el logro de mayores y mejores aprendizajes. La falta de eficacia de la comunicación docente-alumno se debe a que el docente carece de una técnica que le provea de instrumentos claros para transmitir sus conocimientos en la dinámica áulica

 

Por lo tanto, podemos sostener en principio que el aspecto  educativo de la sugestión hipnótica radica en la consideración de la didáctica como disciplina teórico-práctico que busca optimizar la relación docente-alumno en función de los contenidos y los métodos de enseñanza. Mejor dicho, la Hipnodidáctica busca  optimizar  los métodos de enseñanza aportando técnicas propias que el docente puede utilizar para lograr una “eficacia didáctica” jamás lograda. Por otra parte y en sentido general, la Hipnodidáctica busca  la mejora del ser humano en todas sus  dimensiones con el objetivo de lograr un ser humano consciente de sus  habilidades y orientado hacia una humanística de la vida para la mejora de la sociedad toda. Mejor dicho, la Hipnodidáctica busca mejorar la comunicación en el ámbito educativo, prevenir dificultades, mejorar las capacidades de los alumnos y facilitar métodos de enseñanzas a docentes y alumnos para evitar el fracaso escolar .Debemos aclarar que la Hipnodidáctica no constituye un método terapéutico cuyo objeto sería la “curación” u otra intenciones terapéuticas. Sin embargo, considera que una enseñanza bien impartida, eficaz desde el punto de vista de la comunicación subliminal, y la sugestión consciente o inconsciente, puede desembocar en actitudes más creativas y sanas.

 

 

 

La Hipnodidáctica como nuevo instrumento educativo

 

 

 La  Hipnodidáctica, como nuevo “instrumento didáctico” de comunicación en niveles múltiples(a nivel de la conciencia y a nivel inconsciente de los educando), significa que la hipnosis o “comunicación persuasiva” constituye un proceso regular  en toda comunicación  humana. Esto se corrobora con los aportes de la psicología social cuando estudia el proceso de influencia social, la sugestión en las relaciones interpersonales, los efectos de la publicidad y la propaganda, la relación líder-masa, entre otros. Por su parte, la sociología estudia el fenómeno de la sugestión en la comunicación con el nombre de “comunicación persuasiva” y sus distintas variantes. Lo que intentaremos con todos éstos aportes es dar forma a una nueva técnica de enseñanza que denominamos “Hipnodidáctica”, cuyo objetivo principal será la mejora de la comunicación docente –alumno  para el logro de mayores y mejores aprendizajes. La falta de eficacia de la comunicación docente-alumno se debe a que el docente carece de una técnica que le provea de instrumentos claros para transmitir sus conocimientos en la dinámica áulica. Naturalmente, esto  repercute en la calidad educativa porque cuando existe un buen enganche emocional entre el docente y el alumno-y no meramente intelectuales logran los objetivos de una educación integral.

Considerando que toda situación interpersonal implica la persuasión o inducción hipnótica, podemos conceptualizar la hipnosis como una técnica especial de la comunicación humana. Técnica porque adquiere su carácter de intencionalidad cuando alguien lo utiliza para influenciar la mente, la conducta y los estados emocionales de otra persona. Mejor dicho, constituye una técnica de comunicación para la influencia interpersonal y en sentido extendido para la “influencia social”. Según los aportes de la hipnoterapia (uso de la hipnosis en psiquiatría y psicología con fines terapéuticos para la cura de ansiedades, traumas, temores, pánico a las alturas, pánico en escena, etc.), la “inducción hipnótica”(o persuasión) constituye una técnica especial para lograr cambios en los demás.

 Para resumir los logros cruciales de la inducción hipnótica en una situación educativa, podemos sostener que facilita lo siguiente:

             Mayor capacidad atencional del alumno, que por su  momento evolutivo de crecimiento posee dificultades para centrar su atención y tomar conciencia de la verdadera naturaleza de la situación educativa;

             La inducción hipnótica, lleva al aumento de la creatividad gracias al uso predominante de la imaginación;

             La sugestión del docente a través de relatos interesantes, preparadas ad hoc, permiten el “enganche emocional” con el tema, condición sinequanon para el surgimiento de un verdadero pensamiento creativo y crítico en los alumnos;

             Si el docente es sistemático en sus inducciones, prepara los relatos en forma atractiva, con anécdotas interesantes para cada tema, resaltando en forma vivida las descripciones, logrará que los alumnos se habitúen a una escucha atenta, con un bajo nivel de desatención e Hiperactividad;

             La inducción a través del “fervor explicativo”, los gestos, el tono de voz, la elocuencia y una actitud positiva hacia los alumnos, llevará a una “dependencia emocional” del educando;

En forma global, los efectos de la sugestión conducen inevitablemente al predominio de otro tipo de pensamiento, que no constituye el pensamiento consciente, sino un “pensamiento Inconsciente”, que se da por debajo del nivel de la conciencia. Podemos conceptualizar el Pensamiento Inconsciente acudiendo a la forma predominante de pensamiento utilizado por el ser humano desde hace milenios: la conciencia.

 Por más de miles de años, el ser humano utilizó en forma preponderante su conciencia como fundamento del pensar. Con el advenimiento del psicoanálisis-allá por 1900-todo cambió. Apareció una idea totalmente diferente sobre nuestro pensamiento y se comenzó a valorizar los pensamientos acaecidos más allá de la conciencia. De ésta manera, se comenzaron a estudiar los “procesos psíquicos inconscientes” (el Inconsciente, los sueños, la resolución inconsciente de un problema, etc.) y su influencia sobre la conciencia. Gracias a éste descubrimiento, podemos saber que podemos solucionar una problemática en forma inconsciente como le ocurrió al famoso químico Kékule, quién obsesionado con una fórmula desconocida, se fue a la cama y soñó una  víbora que giraba y se mordía la cola. A la mañana siguiente, comprendió que la imagen de su sueño era la solución al problema que tanto le había preocupado: la fórmula circular del ciclopentano. De ésta manera, el sueño aparece como un instrumento de nuestro pensamiento, al servir de instrumento para la resolución de un problema.

A menudo, el deseo de resolver  un problema (matemático, cotidiano, práctico, etc.) origina un “pensamiento inconsciente”, lo que desemboca en la resolución de la problemática. Posteriormente, la solución aparece en la conciencia (pensamientos conscientes) como una “intuición” repentina. De ésta manera, muchos problemas reciben solución en forma inconsciente porque su no-solución permanece como un deseo o “forma incompleta” que tiende a completarse a través de la solución inconsciente de la problemática.  Esto nos recuerda la  “ley del cierre” en psicología de la percepción, en que, toda situación inconclusa tiende a cerrarse. Por ejemplo cuando decimos: “Esto no me cierra” Un técnica para estimular el pensamiento inconsciente puede ser lo que se denomina “Efecto Seigarnik” que consiste en dejar inconclusa una tarea o una problemática, lo que detona el deseo inconsciente de búsqueda y la solución, posteriormente, emerge de sorpresa. Otra forma común es que ciertos problemas que nos aquejan, reciben una solución que se nos aparece en la conciencia sin un tratamiento consciente de la misma.

Otra cuestión es que la inducción hipnótica interesa siempre al sujeto, y debemos considerar los “estados emocionales” en juego, las expectativas de  cada grupo de alumnos, las fuerzas de grupos en juego, si existe simpatía hacia el liderazgo del docente, si hay indiferencia, apatía o antipatía, para poder reorientar la estrategia y buscar el trance a través de relatos interesantes. Los casos históricos, las historias de vidas, las biografías contadas en forma de una película, etc., otorgan nuevos horizontes de expectativas. Para decirlo con otras palabras, cada sugestión implica sugerencias, “mandatos” que el sujeto trata de comprender y obedecer en forma consciente o inconsciente, lo que desemboca en una “autosugestión”. Es  lo mismo que un  hijo y padre, donde el hijo incorpora ciertas conductas  y lo actúa, lo que nosotros observamos como imitación. Fácilmente tendemos a asumir los mandatos sociales y familiares a través de la autosugestión. Autosugestión significa que el alumno se obliga los mandatos que otrora fueran externa. Una sugerencia externa se hace mental (mental, psicológico), y el sujeto “se” dirige, se obliga a actividades, tareas, nuevas ideas incluso, como producto de la actividad del pensamiento y la  imaginación.

Desde una visión panorámica, el proceso de inducción hipnótica en la escuela no consiste sino en lograr que el alumno produzca una “autoinducción” como fuerza de voluntad para realizar las actividades impartidas por el docente. 

 

 

 

El grado de “sugestionabilidad”  a la comunicación  persuasiva

 

 

Cuando hablamos de “criterios de hipnotizabilidad pedagógica”, estamos aludiendo al hecho de que existen educandos hipnotizables y otros que son menos hipnotizables. Cada sujeto responde en forma diferente a las sugerencias merced a una historia individual particular. En éste sentido, los chicos y los adolescentes son más  sugestionables (influenciables a los mandatos del sugestor) que los adultos que han desarrollado el pensamiento crítico. Los sujetos con capacidad autocrítica aumentada se dejan influenciar más fácilmente que los sujetos intelectualizadores y dudosos. No obstante, los efectos de la inducción se dan en grados  variables y siempre se logra  el trabajo de la atención, la concentración, la memoria y el pensamiento como efecto de las sugestiones. Este es el objetivo principal de la inducción.

Por otra parte, los sujetos provenientes de la clase baja son sugestionables por el hecho de vivir en un medio donde predomina el “pensamiento mágico” y la creencia en fenómenos sobrenaturales. Contrariamente, los alumnos de clase media son menos sugestionables, aunque el  poder verbal del docente puede lograr efectos hipnóticos  si el docente sigue los consejos de éste libro. Desde otra óptica, un sujeto con un retardo mental leve o moderado es presa fácil  de las inducciones o sugerencias por debajo del nivel de conciencia. De vital importancia se debe brindar a los sujetos “perseguidos” u obsesivos, cuyas características salientes  radican en que uno se siente perseguido por la situación y el docente y el otro racionaliza o busca justificar toda afirmación del docente llevando a interrumpir el “clima de sugestión” o fenómeno de  “trance”  en la clase. El tacto del docente le indicará en qué situación se encuentra y cómo sugerir cosas  interesantes para salir de los atolladeros.

Para algunos expertos en  inducción hipnótica  el estado de “trance” consiste en una centración de la atención en un cuadro o situación determinada que cautiva la conciencia en forma única llevando a desconsiderar la realidad exterior. Sin embargo, en la situación educativa, esa “realidad privilegiada” (el tema) es la propuesta del docente y el objetivo de la enseñanza consiste en lograr la motivación y la centración de la atención sobre la temática. En éste sentido, las inducciones pueden servir para mejorar la “capacidad atencional” cuya merma dificulta el aprendizaje como en los casos de “síndrome de desatención e hiperkinésis”. Los alumnos, sean adolescente o más pequeños, son de por sí corporales, lleno de emociones que impiden la intelectualización requerida para  estudiar.

Por otra parte, los sujetos hipnotizables son aquellos individuos que poseen una capacidad imaginativa pronunciada, optimista y con expectativas de vidas promisorias.

Ciertos sujetos, como  los llamados “obsesivos”, intelectualizadores, frontales y ambivalentes, a primera vista parecen poco hipnotizables aunque como consideramos aquí la hipnosis, con un buen discurso, con ejemplos vívidos, motivantes, que se relacionen con el marco de referencia de tales sujetos, llevan rápidamente a una situación de atención localizada hacia los dichos del docente. En este sentido, podemos adelantar la  idea de que, hasta cierto punto, la elocuencia puede más que los rasgos de personalidad. Sin embargo, existen casos como los sujetos depresivos o los “perseguidos”, en que la capacidad autosugestiva disminuye grandemente, situación que el docente debe considera. Sin embargo, un buen “sugestor” puede, minutos levantar el ánimo y transformar un grupo apático en un plenario pleno.

 

 

 

Efectos educativos de la sugestión didáctica

 

 

Podemos expresar  los resultados educativos  de la sugestión didáctica de la siguiente manera:

 

             Aumenta la responsabilidad hacia los estudios,

             Toda sugestión culmina en una autosugestión, por lo que el docente puede buscar una mayor eficacia en su comunicación logrando mayor capacidad autosugestiva u obediencia para realizar las tareas y aumentar la motivación de logros o deseos de aprender,

             Mejora el rendimiento en lectura, cálculos y procedimientos prácticos de diversas materias,

             Disminuye el narcisismo adolescente por inducción de criterios más realistas sobre la vida,

             Aumenta la autoestima realista y sana de los alumnos,

             Aumenta el autoconocimiento de las fortalezas y debilidades en cuanto a capacidades escolares,

             Fomenta la orientación de la vocación a través de un ideal de vida que valoriza los estudios como central,

             Aumenta la capacidad para pensar, usar las diversas inteligencias, y crear actitudes metodológicas para realizar tipos de estudios cada vez más avanzados,

             Logra una personalidad flexible y creativa al incentivar la utilización de las propias capacidades cognitivas y metacognitivas,

             Facilita  el entrenamiento en los diversos roles sociales para una inserción flexible un mundo complejo,

             Ayuda a superar situaciones de estrés crónico, estados depresivos, pesimismo, angustia, temor,  y toda alteración  emocional para facilitar el aprendizaje,

             Para la prevención inespecífica de diversas patologías adolescentes como las adicciones, anorexia, bulimia, comportamientos violentos, caída de valores, etc.,

             En suma, gracias a los procedimientos sugestivos, el docente logrará un mayor control de la clase, mayor autocontrol de los alumnos, más seguridad, autoestima y aumento de la inteligencia y su reflejo en las producciones educativas.

 

 

 

Prejuicios imaginarios sobre la comunicación sugestiva en el ámbito educativo y social

 

 

Por desconocimiento y por aplicación del “pensamiento  mágico”, muchas personas consideran la hipnosis en términos de prejuicios como las siguientes:

 

             La consideración común de que la hipnosis supone una “desconexión” de la realidad. En verdad, lo que sucede es que la mente continúa en conexión con la realidad, representada por el hipnosugestor y sus palabras o sugerencias. Tanto la conciencia como la mente inconscientes, continúan  con la capacidad para escuchar y comprender mensajes junto a la capacidad ampliada para recibir  sugerencias de toda clase.

             La creencia de que la hipnosis supone un dominio mental del otro, lo que lleva a una concepción  “dominio-somentimiento”  de la hipnosis. Por el contrario, el autocontrol del sujeto continúa a pesar de los mandatos hipnóticos porque el sujeto es consciente de la naturaleza de los mandatos y si por ejemplo se intenta sugerir algo inmoral a alguien hipermoral, se va a obtener una negativa rotunda. Sobre todo, la sugestión comienza su efecto por la vía de autosugestión. Es el sujeto, quién, motivado por las sugerencias, comienza a materializar las ideas y expectativas del sugestor.

             La creencia de que la sugestión hipnótica solo se da en situaciones en que alguien imparte sugestiones espectaculares a otra persona. Por el contrario, la sugestión constituye un aspecto normal de la comunicación humana y aparece en situaciones como la relación padre-hijo, la publicidad, la relación con el  líder idealizado de un partido, el presidente en función del  pueblo, el profesor y sus alumnos, la TV o la radio, en que el sujeto se encuentra-literalmente-“cautivado”  en el mensaje proveniente del otro o de los medios.

 

 

 

Bases experimentales de la “Comunicación Hipnodidáctica”

 

 

Los primeros estudios sobre la “comunicación persuasiva” partieron de la observación del “trance hipnótico” en los enfermos mentales y en demostraciones de hipnosis en los teatros. Las sorprendentes demostraciones de inducciones de órdenes, creencias y sentimientos de parte del hipnotizador (erigido como autoridad legítima) al hipnotizado, sorprendieron a muchos. Los sencillos mandatos hipnóticos podían producir un “trance”, es decir, un estado de relajación y concentración exclusiva en el tema propuesto por el  inductor. En el “estado de trance hipnótico”, el sujeto podía obedecer órdenes posthipnótico (realizar tareas), escenificar o actuar fantasías, recordar sucesos olvidados de su infancia, maximizar su memoria (hipermnesia), manifestar  ilusiones o sentimientos alegres o tristes, entre otros. Sobre todo, lo que se buscaba era “inculcar” un concepto, un sentimiento, una expectativa o una actividad, que el sujeto  podía manifestar en el mismo instante o con posterioridad. La posibilidad de influir sobre las personas ejercía un efecto de fascinación e incitación al deseo de dominio de todo ser humano. Al parecer, la hipnosis podía suplir la falta básica de toda relación interpersonal. Por ello, los psicólogos y psiquiatras se embarcaron en la investigación del fenómeno. Podemos nombrar al mismísimo padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, quién aplicaba la hipnosis para atraer recuerdos  reprimidos en la mente inconsciente de sus pacientes, en los comienzos del psicoanálisis.  Siguen en la lista Josep Breuer y sus espectaculares  demostraciones de sugestión hipnótica a pacientes histéricas en la Salpetriere, tanto como Berheim, Estern, Erikson, y muchos otros hipnoanalistas dedicados a desentrañar la  apasionante intriga del papel de la hipnosis en las relaciones humanas.

Por lógica consecuencia, es posible afirmar en forma decisiva,  que la hipnosis no consiste en un fenómeno superado por el progreso de la psicología o del psicoanálisis. Como “proceso psíquico” singular, requiere de un lugar y ubicación en el concierto de los procesos psíquicos más estudiados como el pensamiento, la percepción, la personalidad, el sujeto, la vida afectiva, entre otros. Su estatuto como proceso psíquico se especifica en que corresponde a una manifestación pasible de ser caracterizado e incluso utilizado  en forma eficaz en los diversos ámbitos de la sociedad. Tal cuál sucede en el mundo de la publicidad y la influencia de la sugestión en la propaganda o en otras situaciones sociales.

Para profundizar en la comprensión del fenómeno  de la “hipnosis pedagógica”, pasaremos revista a las investigaciones experimentales realizadas desde hace más de un siglo. De acuerdo con las investigaciones sobre las “vivencias subjetivas” de los sujetos sometidos a la sugestión o “comunicación persuasiva”, aparecieron  vivencias positivas o de buena disposición con el profesional tanto como de vivencias negativas  o de oposición. Por lo general, las manifestaciones sugestivas se inclinaron hacia la “conformidad de la conciencia del sujeto” hacia el punto de vista del hipnotizador. Por su implicancia educativa, éste aspecto nos parece interesante por su utilidad pedagógica. El gran déficit en la enseñanza se localiza en la dificultad para lograr una atención y concentración fructífera de parte de los alumnos en la clase. Si el docente puede lograr una centración  de la conciencia de sus alumnos en su discurso, podemos decir que ha logrado uno de los objetivos de la clase y de la inducción hipnótica. Ha logrado lo que se denomina “trance hipnótico” o  “resonancia emocional e intelectual”.  Esto significa que el docente ha logrado una clase con una motivación óptima y construcción de verdaderos conocimientos. Con “verdaderos conocimientos” queremos significar que no hubo simples repeticiones de textos (pensamientos repetitivos) sino despliegue de la capacidad creativa.

Continuando con las “vivencias subjetivas”  manifiestas  durante el “enganche emocional” e intelectual, podemos citar  lo que desde el campo psicoanalítico se denomina “transferencia”. No constituye sino el proceso por el cual los deseos inconscientes del sujeto se actualizan respecto del docente. Constituye una repetición de prototipos infantiles, de pautas de conductas pretéritas vividas con marcado sentido de  realidad en la clase. Por éste proceso, el docente es insertado en una de las “series” psíquicas (atribución de un  rol materno, paterno o fraterno al docente) que el sujeto tiene ya preformado. Son prototipos, “imagos” del padre, la madre, el hermano (temidas o amadas). Podemos distinguir dos formas básicas: la positiva o sentimientos de ternura y las hostiles. La transferencia positiva es lo que posibilita el marco psicológico adecuado para la sugestión. En cambio, la transferencia negativa desemboca en la resistencia a las sugestiones del docente. Sin embargo, como veremos más adelante, aún la resistencia puede ser utilizada para inducir estados de trance hipnóticos junto a un aprendizaje fructífero. 

Podemos sostener que la transferencia estructura el conjunto de la clase según un “modelo infantil” y constituye un obstáculo básico que se opone a la construcción de nuevos aprendizajes. Sin embargo, como la hipnosis se orienta hacia la resolución de las dificultades de aprendizajes,  la transferencia  aparece como el medio ideal para resolver las cuestiones en forma productiva. Por la transferencia, el sujeto “repite” o actúa para no  pensar en forma creativa y se desencadena  cuando el docente toma significación de “imagos o imágenes parentales negativos o positivos”, con el objetivo de no cambio o  imposibilidad para estudiar en forma responsable. Esto le permite al docente captar las dificultades interpersonales y cognitivas, como  cuando existen dificultades para comprender una problemática. A su vez le permite confrontar al sujeto con sus deseos y obligaciones escolares no asumidos en forma conscientes.  La transferencia como repetición de modelos de conductas previos es el terreno en el que debe obtenerse la victoria. Pero es una tarea difícil e impone al docente un duro trabajo. Este debe trabajar para obtener una transferencia positiva para lograr un máximo de poder sugestivo. De lo contrario, no podrá obtener una clase productiva ante la inexistencia de una resonancia empática positiva.

En términos generales, por la transferencia, el sujeto vuelve a vivenciar situaciones  infantiles en forma activa, lo que se puede observar como una actitud de dependencia activa y  facilitadora de  la sugestión y los  aprendizajes. Es decir, el docente aparece como una “imago” paterna o materna positiva y esto facilita la influencia positiva para  abrir el “deseo de saber”, sugerir actitudes creativas, métodos de memorización, procedimientos para resolver un problema en forma novedosa, mayor capacidad para pensar, etc. Según nuestra concepción de la sugestión, creemos que la pretendida situación regresiva constituye solamente una parte de la verdad porque también aparece como actualización activa de ideas, vivencias, habilidades, etc., en el presente y en función del tema de la clase. En verdad, la transferencia no constituye una “regresión” al pasado  como se sostuvo en forma clásica de la sugestión hipnótica sino la reactualización de ideas previas en función de las ideas sugeridas por el docente. Mejor dicho, según una concepción actualizada de la sugestión en la comunicación humana, lo que ocurre en la situación hipnótica puede ser  entendida como un mecanismo de “progresión” intelectual y emocional a través de las ideas sugeridas por el docente. Es decir, nuevas ideas se internalizan y relacionan con las idea previas junto a un avance en el saber y la capacidad para la autoobservación.  La resonancia emocional intelectual posibilita el paso de las ideas previas a las nuevas ideas a través del apoyo y guía intelectual y emocional del docente. Esto es claro.

Por otra parte, esta verdadera propensión a la entrega lograda vía sugestión, posibilita el encuadre para el anclaje intelectual y emocional que denominamos “resonancia” o trance hipnótico. Naturalmente, en la situación educativa no se puede pasar más allá de un “trance ligero”, que observamos como “atención atenta” o concentración en el tema.

Las estrategias para solucionar la transferencia como momento de resistencia son varias. El docente puede, por ejemplo, adiestrar a sus alumnos para la autoobservación, la concentración en un aspecto importante del tema, presentar un esquema sugerente y atractivo, sumar un dibujo explicativo, recordar un caso interesante, una anécdota, etc., lo que derivará en la emergencia de idea previas sumado a las nuevas presentadas por el docente. A ésta altura,  puede que ya haya logrado su cometido de lograr el “trabajo mental” de su alumnos. Esto sucede cuando las ideas previas se relacionan en forma activa y creativo con las ideas nuevas, marcando la significatividad del tema.

Por otra parte,  observamos que lo que en el pasado se denominaba “restricción de la conciencia” y de la actitud crítica por efecto de la sugestión, aparece como verdad restringida. En verdad, la sugestión, tal como la conceptualizamos en este trabajo,  lleva a la apertura de la mente y del horizonte de expectativas y  facilita la comunicación consciente tanto como la comunicación inconsciente.

 

 

“Efecto Pigmalión”  y sugestión educativa

 

 

Es muy conocido el fenómeno denominado “efecto Pigmalión”, donde el docente transmite en todo momento, ideas, expectativas, y sugerencias a través de la conexión profunda con el inconsciente de  sus alumnos (sugestión inconsciente), lo que él percibirá como “atención atenta”, enganche entre ideas previas y nuevas, grupo participativo, e incluso un grupo improductivo, cuando el docente cumple, vía sugestión, el “efecto Pigmalión” y logra que los chicos se comporten como esperaba anteriormente. Las posibilidades de obtener éxitos y fracasos dependen de las expectativas de los docentes. El psicólogo Rosenthal consideró  que las dificultades  escolares de los chicos de la clase baja se debían a la creencia de los profesores de que eran menos  inteligentes. Este proceso se denomina “Efecto Rosenthal” o “Efecto Pigmalión”, porque  se busca confirmar la propia definición de la realidad. Evidencias experimentales: luego de aplicar un test de inteligencia que predecía el futuro rendimiento escolar, Rosenthal suministró   a las maestras la lista de alumnos con mayores  y menores posibilidades. Al finalizar  el año, los alumnos habían cumplido con las expectativas de la maestra, es decir, los catalogados como más inteligentes habían progresado mejor que los “menos inteligentes”. Este experimento demuestra que las expectativas de éxitos y fracasos de padres y docentes influyen en el rendimiento de los alumnos.

Desde una mirada abarcativa, el “efecto Pigmalión” se da a través de la conexión profunda con el inconsciente del alumno. Como se sabe, la conciencia constituye simplemente la “punta del iceberg” de nuestro psiquismo. A veces lo que los docentes observamos como “abulia”,  o sumisión pasiva, cuando no de desatención y barullo, constituye en realidad, formas de conductas incentivadas en forma inconsciente.

Naturalmente, debemos recalcar que, en la clase, no se busca una resonancia emocional profunda y regresiva como en la hipnosis clásica exclusivamente centrada en la búsqueda de recuerdos traumáticos con el objetivo de posibilitar la descarga mental o catarsis. Por el contrario, vamos a adoptar una corriente de ideas sobre la sugestión hipnótica que la ubica como método común de influencia en toda comunicación interpersonal. Mejor dicho, lo que vamos a incentivar es una sugestión o persuasión “estando despierto”, lúcido, en estado de plena conciencia, porque  a lo que el docente va a apuntar es a la resonancia profunda  con los contenidos ideativos inconscientes del alumno. Se va orientar hacia la influencia “por debajo de la conciencia” del alumno, es decir, lo que en el campo publicitario se denomina “comunicación subliminal”. Para dar una imagen áulica, cuando el docente logra influir en forma sugestiva sobre sus alumnos, lo que va a lograr será lo que sus expectativas de logros le demanden: alumnos participativos, mayor atención, concentración en el tema, trabajo productivo, etc.

En otros términos, podemos decir que lo que vamos a buscar en el aula es una “sugestión intermedia” entre el estado de plena conciencia y el sueño. Existen estados comunes a esto como cuando fantaseamos, en la gimnasia, los juegos, la lectura, la reflexión, los recuerdos emocionales, en las fantasías diurnas del adolescente en que se sumerge en aventuras donde el héroe máximo es él, lo que le permite satisfacer sus deseos reprimidos. Lo mismo sucede en los demás ejemplos: el sujeto se sumerge en su mundo interno y pone libre juego a sus fantasías, pensamientos y deseos más personales.

 

 

La “comunicación Hipnodidáctica” como nueva herramienta conceptual

 

 

Como indica el  encabezado, la comunicación persuasiva o hipnótica constituye un aspecto regular del proceso de aprendizaje escolar. La mayoría de los estudiosos consideran a la comunicación persuasiva  como componente regular de todo vínculo. La situación de enseñanza-aprendizaje no escapa a ésta situación.

No consideramos la comunicación persuasiva como una forma especial de la comunicación porque se da en toda comunicación en formas más o menos conscientes. Nuestra intención en éste trabajo es explicitar tales mecanismos y brindar al docente una nueva herramienta conceptual para poder enseñar de manera más operativa.

De acuerdo con una concepción actual del proceso de sugestión hipnótica, consideramos que el proceso de sugestión  puede operar tanto en presencia de una “conciencia crítica” como en su ausencia. En el caso de un “pensamiento crítico”, el individuo somete las ideas del docente a sus criterios  e intenta manifestar sus propias ideas.  Lo que llamamos “ilusión de autonomía” sostiene que el individuo no se percata en forma consciente de las sugestiones que el docente profiere mientras explica un tema. El sujeto escucha sin percatarse de los niveles de influencia. Por ello, pueden lograrse sorprendentes influencias sobre el alumnado mediante sugestiones directas y conscientes, lo que es favorecido por la seguridad del docente al hablar, por el tono de vos enfático, por el escenario de la clase que recomendamos sea organizada en forma dinámica, con dinámica de grupo, con una disposición circular, a través de subgrupos, clase frontal, etc.).

Una vez organizado el encuadre áulico (contrato didáctico), en el marco de un proyecto institucional y una programación áulica flexible, se pueden comenzar a inducir estados intelectuales de toda clase: el pensamiento creativo,  aumentar la motivación, amplitud de la memoria, sugerir el razonamiento en su forma lógica, experimentos, investigaciones, etc. Todo esto se puede realizar aún en estado de plena conciencia del parte del alumno porque la sugestión a que aludimos se orienta mejor por debajo del nivel de  conciencia (percepción subliminar). Naturalmente, los niveles de inducción hipnótica pueden oscilar desde el estado de plena conciencia hasta una somnolencia leve, en que el alumno siente que estuvo realizando un “paseo” imaginario por la vida de este o aquel personaje importante relatado por el docente. En  esto, lo interesante del tema es crucial porque lo que atrapa y cautiva son los relatos interesantes, organizados en forma escueta, con puntos centrales y secundarios, y con aspectos problemáticos para “enganchar” al alumno hacia un debate posterior. Claro que los tipos de relatos varía de una asignatura a otra y el docente se debe tomar el trabajo de recolectar u  bagaje de anécdotas, cuetos, hechos interesantes, noticias, experiencias, descubrimientos, etc., para presentar a título de estímulo sobre el tema. Por ejemplo, en física, un relato sobre la vida de Einstein puede generar una motivación mayor que la simple presentación del tema tal como figura en los contenidos curriculares.

En cuanto a las variables pedagógico-didácticas que facilitan la sugestionabilidad o capacidad para caer en estado de trance o resonancia emocional (enganche emocional) con el docente se destacan los siguientes:

             Un proyecto institucional no meramente formal y que se utilice como instrumento para promover actividades, experiencias, programas de motivación, entre otros,

             Una programación áulica flexible, con métodos  sugerentes y  considerando la retórica y el discurso del docente como central,

             Diversos modelos de clases a instrumentar en la enseñanza (clase Ausubel, clase Vigotsky, Clase Piaget, etc.),

             Esquemas anticipatorios adecuados (organizadores previos de Ausubel),

             Métodos dinámicos como el roleplaying, el tono apacible de la voz, la elocuencia, el prestigio del docente, la división teórico-práctica de la asignatura, los gráficos creativos, la combinación de métodos individuales y grupales, etc.

Las variables enumeradas operan  en forma conjunta para brindar el “fondo común” o encuadre de la tarea del docente que le permitirá desplegar los procedimientos  y un discurso sugestivo que ancle en lo más hondo de la mente del alumno. A su  vez, es posible diferenciar  2 clases  de sugestiones: las sugestiones positivas y las negativas. Las sugestiones positivas estimulan los logros y pueden ser del tipo: “El alumno inteligente soluciona este tipo de problema en forma rápida”, “Querer es poder”, “Vamos a ver qué grupo se destaca para resolver esta problemática”, etc.

Las sugestiones negativas buscan evitar la apatía, la falta de responsabilidad, la caída de valores, el mal desempeño del alumno, etc., y  buscan la “toma de conciencia” de que existen recompensas y castigos según se trabaje en la clase o no. El docente puede buscar  consignas, una parábola, un refrán, o un ejemplo extraído de su experiencia del tipo: “En una escuela, algunos alumnos no realizaron la tarea de investigación en Internet, diccionario, biblioteca, entrevistas, etc., y  obtuvieron una nota muy baja”. Las sugestiones negativas operan como las campañas preventivas de las adicciones, accidentes, etc., que apuntan a sugerir los peligros de ciertas conductas irresponsables. Deben ser cuidadosamente dosificadas. Para ello cuenta con  la “regla del término medio”: ni un extremo ni lo otro en lo que hace a  un extremo de control y otro de descontrol, de conductas hedonistas a otro de frustración excesiva, desde poca autoridad a otra de mucha autoridad, etc.

 

 

Sugestión por “prestigio” y por “autosugestión”

 

 

Para una mayor diferenciación, existen dos tipos principales de sugestión que el docente debe considerar en forma particular: la sugestión por prestigio y la autosugestión.

En la primera, cuenta el prestigio del docente por sobre todas las cosas. Gracias a su reputación, puede dominar su clase en forma  óptima como poder abrir el debate, la reflexión, las tareas educativas, etc. Al respecto, tenemos el caso de un docente que ingreso en una escuela secundaria. El docente descubre que en esa escuela se valorizaba poco lo pedagógico-didáctica y comenzó a instrumentar formas novedosas de enseñanza: radioescuela, periódico escolar, entrevistas, monografías personales, investigaciones anuales, técnica de los grupos operativos, y por sobre todo, poseía una retórica implacable cuando presentaba su clase. Nunca le faltaba alguna anécdota interesante  y los alumnos quedaban cautivados por su forma de enseñar. Los colegas, envidiosos, intentaron criticar su clase pero él era demasiado astuto como para olvidar la relación entre teoría y práctica, los últimos métodos educativos, y un dialogo central y sereno con sus alumnos. Con el tiempo, adquirió reputación y los alumnos sabían quién era él aún antes de comenzar las clases. Se transformó en un “icono” de la institución y cuando él hablaba los alumnos “esperaban” algún mensaje importante sobre la vida, la sociedad o la historia. Había adquirido un prestigio sin igual.

Por lo tanto, el factor prestigio es crucial para crear una buena comunicación persuasiva. Esto además ha sido corroborado en el campo social, como por ejemplo en la relación líder-masa, en la publicidad, la política o la religión.

La “hipnosis grupal” o colectiva a que conduce el factor prestigio se logra al utilizar un tono de vos segura, rítmica, repetitiva, estimulando el pensamiento en sus diversas formas(creativas, críticas, etc.). La actitud sumisa es mayor cuando uno se encuentra ante alguien admirado por su prestigio, su expresividad, amplitud de criterios, flexibilidad y con capacidad para “ponerse en el lugar del otro” tanto a nivel conceptual como en la práctica concreta.

El alumno realizará la tarea de buen agrado por el prestigio del docente y los mandatos “posthipnóticos” (actividades a posteriori que el alumno realiza sugestionado por los mandatos del docente) llevaran a resultados óptimos. Recordemos que un “mandato poshipnótico” constituye una orden o sugerencia para alguna actividad pronunciada durante la etapa de sugestión activa en que el alumno se encuentra cautivado por el despliegue de palabras, fervor, emoción y autocontrol serena del docente.

Sin embargo, ante la ilusión de que la sugestión pueda conducir a la realización de conductas cualesquiera, debemos recalcar que el alumno  no puede ser condicionado a la realización de actividades sino dentro su condicionamiento social (pertenencia de clase, nivel intelectual, estudios previos, nivel de motivación, etc.,) previo. Mejor dicho, nadie puede ser condicionado a realizar conductas para las cuáles no hay obtenido un entrenamiento mínimo. A lo sumo, podrán existir muchos casos de alumnos “trascendentes”, de inteligencia superior al común denominador y que logren un ascenso estudiantil fenomenal. Sabemos que existen muchos alumnos así y el docente debe estar en guardia para poder orientar en forma adecuada a tales alumnos. Para ello posee un instrumento poderoso como lo es la comunicación persuasiva.

En pocas palabras, el alumno no puede ser “condicionado” vía sugestión, a la realización de tareas para las que no posea ideas previas adecuadas, transferibles y pertinentes.

El segundo tipo de sugestión, la autosugestión, es común a toda situación de sugestión porque toda sugestión no opera sino a través de la autosugestión. Cuando el alumno adopta los mandatos, órdenes y sugerencias del docente, puede, por fin, adoptar el rol del docente en su mente y darse él mismo las órdenes que previamente le fuera proferido por el docente. Por la autosugestión, el alumno se da órdenes, mandatos, exigencias, motivación, objetivos, ideales, actividades, que previamente les fuera dado por otras personas. Gracias a la autosugestión, podemos dialogar con uno mismo, pensar en voz alta, ejercer autoreproches, advertencias y órdenes para sí mismo. Mejor dicho, ejercer una sugestión a uno mismos, tendiendo como objeto a la propia persona.

En la clase, el docente puede brindar fórmulas atractivas para que el alumno se tome a sí mismo como objeto de sugestión: “Querer es poder”, “La inteligencia es algo que se debe demostrar en la práctica”, “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, etc. También puede utilizar cuentos atractivos, refranes, casos extraídos de su experiencia, etc.