Medicina Forense por MMartín - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle

index-1_1.png

Medicina forense.

Aplicaciones

teórico-prácticas

EL LIBR O MUERE CU ANDO LO FO T OCOPI A

AMIGO LECT OR:

La obra que usted tiene en sus manos posee un gran va lo r.

En ella , s u autor ha v ertido conocimientos, e xperienci a y mucho trabajo. El edito r ha procurado una presentación digna de su contenido y está poniendo todo su empe-

ño y recursos para que sea ampliament e d ifundida, a t ra vés de su red de comerciali -

zación.

Al fotocopiar este libro, el autor y e l editor dejan de percibi r l o que corresponde a l a in v ersión que ha realizado y s

e desalient a l

a creación de nue va s obras. Rechace

cualquier ejemplar pirata o fotocopia ile ga l d e este libro, pues de lo contrario estará contrib uyendo al lucro de quienes se apro v echan ile gítimamente del esfuerzo del autor y del edito r.

La reproducción no autorizada de obras prote gidas por el derecho de autor no sólo es un delito, sino que atenta contra la creati vidad y l a d ifusión de la cultura.

P ara mayor información comuníquese con nosotros:

SEGUNDA EDICIÓN

Medicina forense.

Aplicaciones teórico-prácticas

ZZZULQFRQPHGLFRQHW

Dr. Javier Grandini González

Profesor Titular de la Materia de Medicina Social y del Trabajo en el

Posgrado de Medicina Forense de la Escuela Superior de Medicina,

Instituto Politécnico Nacional

Profesor por Oposición de Medicina Forense en Derecho de la

Facultad de Estudios Superiores Acatlán,

Universidad Nacional Autónoma de México

Director de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía,

Instituto Politécnico Nacional

Editor responsable:

Dr. Martín Martínez Moreno

Editorial El Manual Moderno

index-5_1.jpg

1RV LQWHUHVD VX RSLQLyQ

,03257$17(

FRPXQtTXHVH FRQ QRVRWURV

(GLWRULDO(O0DQXDO0RGHUQR6$GH&9

$Y6RQRUDQ~P

&RO+LSyGURPR

'HOHJ&XDXKWpPRF

Los autores y la Editorial de esta obra han tenido el cui-

0p[LFR')

dado de comprobar que las dosis y esquemas terapéuti-

)$;

cos sean correctos y compatibles con los estándares de

aceptación general en la fecha de la publicación. Sin

embargo, es difícil estar por completo seguro que toda la

información proporcionada es totalmente adecuada en

todas las circunstancias. Se aconseja al lector consultar

LQIR#PDQXDOPRGHUQRFRP

#

cuidadosamente el material de instrucciones e informa-

ción incluido en el inserto del empaque de cada agente o

fármaco terapéutico antes de administrarlo. Es importan-

te, en especial, cuando se utilizan medicamentos nuevos

o de uso poco frecuente. La Editorial no se responsabili-

Medicina forense. Aplicaciones teórico-prácticas, 2a. edición

za por cualquier alteración, pérdida o daño que pudiera

D.R. © 2009 por Editorial El Manual Moderno, S.A. de C.V.

ocurrir como consecuencia, directa o indirecta, por el

ISBN: 978-607-448-033-7

9HUVLyQ(OHFWUyQLFD

uso y aplicación de cualquier parte del contenido de la

Miembro de la Cámara Nacional

presente obra.

de la Industria Editorial Mexicana, Reg. núm. 39

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de

esta publicación puede ser reproducida, almacenada

3DUDPD\RULQIRUPDFLyQVREUH

en sistema alguno de tarjetas perforadas o transmitida

&DWiORJRGHOSURGXFWR

por otro medio electrónico, mecánico, fotocopiador

1RYHGDGHV

registrador, etcétera sin permiso por escrito

'LVWULEXFLRQHV\PiV

de la Editorial.

ZZZPDQXDOPRGHUQRFRP

All right reserved. No part of this publication

may be reproduced, stored in a retrieval system,

or transmitted in any form or by any means,

electronic, mechanical, photocopying, recordingor

otherwise, without the prior permission in

writing from the Publisher.

Grandini González, Javier

Medicina forence. Aplicaciones teórico-prácticas /

Javier Grandini González. – 2a. ed. – México : Editorial

El Manual Moderno, 2009.

xiv, 186 p. : il., fots. ; 23 cm. + 1 DVD (12 cm.)

'LUHFWRUHGLWRULDO

Incluye índice

'U0DUFR$QWRQLR7RYDU6RVD

ISBN 978-607-448-033-7

(GLWRUDDVRFLDGD

1. Medicina legal – Manuales, etc. 2. Medicina legal

0HQ&-DFTXHOLQH5REOHGR/ySH]

- Estudio y enseñanza. 3. Toxicología forense. I. t.

'LVHxRGHSRUWDGD

'*9tFWRU+XJR*RQ]iOH]$QWHOH

614.1-scdd20 Biblioteca Nacional de México

Colaboradores

Maestro Carlos Carriedo Rico.

Biólogo, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México.

Maestría en Criminalística, Colegio Libre de Estudios Universitarios.

Exdirector de Servicios Centralizados de Servicios Periciales,

Procuraduría General de Justicia del D.F.

Maestro de Técnicas de Laboratorio y Química Forense, Instituto Nacional de Ciencias Penales.

Maestro de Técnicas de Laboratorio y Química Forense, Universidad Londres.

Maestro de Química Forense, Balística e Incendios y Explosiones, Academia de Ciencias Forenses.

Dr. Roberto Muñiz Garibay.

Catedrático de la materia Odontología Forense y Odontología Legal; Director de diversas tesis, Universidad Intercontinental.

Catedrático de Odontología Forense y Odontología Legal del Diplomado que ofrece la Universidad Intercontinental.

Dr. Humberto Nicolini Sánchez.

Profesor de Tiempo Completo en el Posgrado en Ciencias Genómicas, Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Profesor Adjunto del Curso Universitario del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, SS. Director del Grupo Médico Carracci.

Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores y Miembro de la Academia Nacional de Medicina.

Dr. Felipe Edmundo Takajashi Medina.

Médico Especialista en Medicina Forense por la sección de graduados de la Escuela Superior de Medicina, Instituto Politécnico Nacional.

Diplomado en Antropología Física, Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Director del Servicio Médico Forense dependiente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Profesor de Medicina Forense de pregrado y posgrado, Universidad Nacional Autónoma de México e Instituto Politécnico Nacional.

Dedicatoria

A la señora Josefina Ojeda, madre de mis hijos, por su apoyo.

A Javier y Jorge, mis hijos, hombres responsables,

gracias por su amor y comprensión.

A la memoria de mi hijo Arturo.

Contenido

Prefacio ......................................................................................................................XI

Prólogo .................................................................................................................... XIII

Capítulo 1. Historia de la medicina legal en México ....................................................1

Capítulo 2. Tanatología ..............................................................................................11

Capítulo 3. Traumatología forense ..............................................................................45

Capítulo 4. Asifixiología .............................................................................................76

Capítulo 5. Sexología forense .....................................................................................88

Capítulo 6. Embarazo no deseado ............................................................................100

Capítulo 7. Aborto ...................................................................................................106

Capítulo 8. Homicidio del recién nacido (antes infanticidio) ...................................117

Capítulo 9. Síndrome del niño maltratado ...............................................................125

Capítulo 10. Psiquiatría forense. Humberto Nicolini Sánchez ..................................... 135

Capítulo 11. Odontología forense. Roberto Muñiz Garibay ......................................151

Capítulo 12. Toxicología forense. Carlos Carriedo Rico .............................................163

Glosario ...................................................................................................................181

Referencias ...............................................................................................................183

Índice .......................................................................................................................185

IX

Prefacio

El libro de Medicina forense. Aplicaciones teóricoEprácticas, segunda edición, 2009, aporta en la actualidad dos temas más que la edición anterior, uno es Técnica de necropsia en DVD (narración de secuencia de imágenes), y el otro es Toxicología forense, temas inéditos, que se caracterizan por su fácil comprensión y actualización en el conocimiento.

La definición de la medicina forense es la disciplina que se auxilia de la totalidad de las ciencias médicas para dar respuestas a cuestiones jurídicas.

El derecho se apoya en la medicina forense para resolver muchos casos principalE

mente penales; como ejemplo, el licenciado en derecho es auxiliado para determinar la causa de muerte de un individuo por causa violenta.

El libro de Medicina forense. Aplicaciones teóricoEprácticas, segunda edición, tiene un desarrollo paralelo a los programas de enseñanza para los alumnos de licenciatura de medicina y derecho, ellos harán la consulta de este libro, que resolverá sus dudas.

En la práctica de la medicina forense para aquellos médicos que la ejercen al interior de la república, tendrán una guía excepcional en DVD sobre la técnica de necropsia.

Deseo expresar mi más sincero agradecimiento al Dr. Roberto Muñiz Garibay, MaesE

tro Carlos Carriedo Rico, Dr. Humberto Nicolini Sánchez, Dr. Felipe Edmundo Takajashi Medina y Cap. José de Jesús Zepeda Balderas por su participación en la elaboración de este libro.

Javier Grandini González

XI

Prólogo

El libro de Medicina Forense. Aplicaciones teóricoEprácticas, es la nueva edición que conE

tiene la técnica de necropsia en DVD (narración de secuencia de imágenes) y la toxicoE

logía forense, y presenta en forma sencilla e interesante diversos tópicos de la especialidad.

Comenta el desarrollo histórico desde tiempos de los aztecas hasta nuestros días y en una acertada selección se anexan temas importantes para el ejercicio de la profesión, como son: tanatología, traumatología forense, asfixiología, sexología forense, embarazo no deseado y aborto con la nueva legislación, homicidio del recién nacido, maltrato al menor, psiquiatría y odontología forenses.

Aunque amplio, mantiene a lo largo del texto siempre el objetivo de brindar inforE

mación práctica, resumida, no tediosa y útil en el pleno y apasionante ejercicio de la meE

dicina forense. Pensando también en la academia, la obra incluye una serie de cuestionarios para la autoevaluación del estudiante y una colección fotográfica por demás elocuente.

El Dr. Javier Grandini González, amigo personal desde hace mucho tiempo, es un ejemplo de entrega a la medicina forense y la docencia. Inventor del necrógrafo forense, instrumento útil en la diligencia judicial del levantamiento del cadáver, y conocedor del ámbito médico legal, miembro de la Sociedad Mexicana de Medicina Forense, CriminoE

logía y Criminalística, A.C., la cual dio un gran impulso a la medicina forense a través de congresos y simposios con la asistencia de los mejores ponentes de México, Estados UniE

dos de América, Latinoamérica y Europa, logrando un gran auge en la década de los 70, siendo entonces presidente de dicha sociedad el Dr. Ramón Fernández Pérez.

Dr. Rodolfo Rojo Urquieta

Director de Servicios Periciales de la

Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal

XIII

1

Historia de la medicina legal en México

Objetivo

Primer Código Penal

Los Aztecas

Organización del Servicio Médico Legal

México Colonial

Penitenciaría de Lecumberri

La Independencia

Servicio Médico Legal del D.F.

El Liberalismo

Evaluación

OBJETIVO

Conocer los antecedentes generales de la medicina legal en México, desde la época de los aztecas hasta nuestros días, incluyendo los posgrados y el Consejo Mexicano de Medicina Legal y Forense, A.C.

Hacer historia es recordar a los que nos precedieron; es reconocer el progreso y evolución de cualquier rama del saber humano. Augusto Comte dijo: “No se conoce una ciencia si no se conoce su historia”. En cuanto al progreso y evolución de la medicina legal en todos los países, ésta siempre ha estado en concordancia con lo que se deriva de la procuración y ad\

ministración de justicia, la cual, a su vez, depende de las ideas imperantes en cada época. En este capítulo se expone un pequeño bosquejo de la historia de la medicina legal en México, desde sus orígenes en la cultura azteca hasta este primer decenio del siglo XXI, y cuya evo\

lución en la historia ha sufrido modificaciones muy importantes.

LOS AZTECAS

En relación con los aztecas, su organización tuvo lugar en el Calpulli, que constaba de 20

jurados formados por los nobles de un clan; es decir, por los miembros adultos de las familias más antiguas.

Uno de los funcionarios, llamado Calpullec, distribuía las tierras comunes y decidía sobre las disputas suscitadas; administraba justicia en los asuntos de menor importancia; represen\

Fotocopiar sin autorización es un delito.

taba a su grupo en los casos de controversia con otros clanes, y cobraba los impuestos.

El gran consejo era el conjunto de Calpullis de la tribu y estaba compuesto por los re\

oderno

m

presentantes de 20 Calpullis, llamado Tlatocan, que se encargaba de juzgar asuntos crimi\

nales y civiles de la tribu, lo mismo que resolvía operaciones de guerra y concertaba la paz.

anual

m

© Editorial El

1

index-16_1.png

index-16_2.png

index-16_3.png

index-16_4.png

2 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 1

La ley castigaba los delitos habidos entre personas, y dictaminaba la propiedad, la moral, las buenas costumbres, el orden, la tranquilidad pública, la patria y la religión. Los castigos más frecuentes eran la pena de muerte, la mutilación, la esclavitud, el destierro, la confisca\

ción de bienes, la suspensión de derechos y la pérdida del empleo.

El Códice Mendocino refleja las ideas que prevalecían entre los aztecas sobre la psico\

logía infantil. El principal método de disciplina era la amonestación para los infractores de hasta ocho años de edad, y a partir de esa edad se imponía un castigo corporal riguroso, que variaba desde clavar espinas de maguey en las manos hasta exponer al infractor a los helados rigores de una noche en la montaña, atado y desnudo sobre un charco de lodo, dependiendo de la proporción de la maldad.

Regían leyes contra el incesto semejantes a las actuales; además, se prohibía el matri\

monio entre personas de la misma familia.

Asimismo, se veía con desagrado la deserción del hogar en el matrimonio bajo ciertas condiciones, como esterilidad, mal carácter continuo y descuido de los quehaceres domés\

ticos.

En el caso del varón que no podía mantener a su esposa, podía autorizarse la separación.

Era delito no educar a los hijos o maltratarlos físicamente.

El homicidio se castigaba con la pena de muerte, así como el aborto y el infanticidio, conocido hoy en día como homicidio del recién nacido. Los adúlteros solían ser lapidados en el mercado o en el patio del Tecpan (casa de gobierno), y también podían ser ahorcados o muertos con flechas.

La embriaguez era delito grave, a menos que se diera en ocasión de una ceremonia; el castigo consistía en la reprobación por parte de la sociedad, el descrédito público y la muerte mediante lapidación.

Todo esto hace suponer que intervenía un criterio médico legal, aun cuando no existía esta especialidad médica entre los aztecas. Para prueba de ello, se tenía una clasificación de heridas, que por sus claros conceptos vale la pena mencionar:

Tlacocoli o trauitectli

cualquier herida

Temotzoliztli

rasguño

Tlaxipeualiztli

desolladuras

Teixililiztli

heridas punzantes producidas por lanza

Netoxomaliztli, neuazumoliztli

desolladura producto de un golpe

o tlaxolenaliztli

MÉXICO COLONIAL

A partir de la época de la Colonia, la medicina legal en México ha seguido un doble sendero: el académico, y el auxiliar de la procuración y administración de justicia.

En los tiempos de la Nueva España, la docencia fue motivo de gran interés desde los inicios de la enseñanza médica.

La medicina legal y forense se define como la disciplina que se auxilia de todas las cien\

cias médicas para dar respuesta a cuestiones jurídicas, y siempre ha estado ligada a la pro\

curación y administración de justicia, y al desarrollo del derecho.

Historia de la medicina legal en México

• 3

La Real y Pontificia Universidad de México, fundada por cédula real expedida el 21 de septiembre de 1551 en la ciudad de Toro, España, por el emperador Carlos V para que los

“naturales” e hijos de españoles fueran instruidos en las cosas de la santa fe católica, implantó la Cátedra de Medicina hacia el año de 1580, lo cual motivó a los hombres de la Colonia a estudiarla.

La medicina legal debe considerarse heredera auténtica del Renacimiento, cuyo desarro\

llo se inició con los trabajos de Ambrosio Paré y Fortunato Fedele, en el siglo XVI, para tomar cuerpo de doctrina con la obra “Cuestiones Médico\Legales”, de Pablo Zachia; la primera edi\

ción apareció en Ámsterdam en el año de 1651, un siglo después de la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México.

La situación política y religiosa que privaba entonces en la Nueva España impedía que llegaran los nuevos conocimientos, y determinaba que en la universidad se dedicaran las cá\

tedras a explicar complejos problemas teológicos, canónicos y retóricos en forma teórica, permaneciendo extraña a las corrientes intelectuales del Renacimiento, cuya influencia se iba dejando sentir en todo el mundo; por ello, hasta 1768, y a disgusto del Protomedicato de la ciudad de México y por orden del rey Carlos III, fue que se fundó en la Nueva España el Real Colegio de Cirugía, por instancia del virrey marqués de Croix. El decreto ordenaba que la organización del Real Colegio fuese a semejanza de la que sentaba su ejercicio en los colegios de Barcelona y Cádiz. Debería darse énfasis a la anatomía y a la cirugía; de esta ma\

nera, quedó establecido el Colegio de Cirugía en el hospital Real de Naturales.

Las cátedras que al fin quedaron establecidas fueron: anatomía, fisiología, clínica qui\

rúrgica y medicina legal. Algunos cirujanos enseñaban las nociones de medicina legal. Para esa época, apareció un manuscrito del licenciado Magín Camín titulado “Arte de hacer las relaciones médico\químico\legales”.

La enseñanza de la medicina en la universidad fue decayendo en forma notable debido a la renuencia de admitir las nuevas corrientes de pensamiento. Las instituciones creadas por Carlos III y el Real Colegio de Cirugía se distinguían por su labor progresista; así, que\

daron definidas dos tendencias opuestas: la conservadora de la Universidad, donde estudiaban los médicos, y la progresista del Real Colegio de Cirugía.

En estas condiciones, la Independencia sorprendió a la profesión médica de México, a la enseñanza de la medicina y al ejercicio profesional. Así, médicos, cirujanos, hernistas, lito\

tomistas, curanderos y otros, formaban un grupo disgregado y anárquico a consecuencia de ese proceso.

LA INDEPENDENCIA

Fotocopiar sin autorización es un delito.

Como la decadencia de la Universidad se agudizaba, el gobierno de la república se vio

oderno

m

obligado a emitir un decreto, en 1833, para clausurar las puertas de la Real y Pontificia Universidad de México por considerarla “inútil, irreformable y perniciosa”. Al mismo

anual

m

tiempo, creo lugares de enseñanza superior, entre los que figuraba el de Ciencias Médicas.

Dicha institución escogía a sus profesores especialmente del Real Colegio de Cirugía, en donde tenía su sede la enseñanza de la medicina legal bajo la palabra del primer catedrá\

tico, el profesor don Agustín Arellano.

© Editorial El

4 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 1

El Colegio de Ciencias Médicas no desarrolló la labor para la que fue creado, por lo que pronto fue clausurado para la reapertura de la Real y Pontificia Universidad de Mé\

xico, ante el triunfo conservador de López de Santa Anna. Sin embargo, a pesar de las circunstancias, se avanzó en la unidad de la enseñanza médica.

EL LIBERALISMO

A partir del año 1833 se perfilaron las dos tendencias políticas que por más de 25 años se disputarían el poder público, con grave atraso material y científico para el país. En 1857 se inició una senda de claras tendencias liberales, gracias a las heroicas luchas del Partido Liberal y de Benito Juárez. Con el fin del imperio de Maximiliano, en 1877, se consolidó la República en el poder.

En esta nueva era política de México, con la nueva legislación, se modificó la ense\

ñanza de la medicina legal. Del viejo hospital de San Pablo, hoy Hospital Juárez, surgió el profesor don Luis Hidalgo y Carpio, gran precursor de la medicina legal mexicana y autor del libro “Compendio de Medicina Legal” (en dos tomos), y del prontuario sobre la “Clasificación de las heridas y otras lesiones”. Él fue quien difundió las nuevas corrientes del pensamiento médico legal iniciadas en Europa por Orfila, Tardieu y muchos más.

PRIMER CÓDIGO PENAL

Es de interés para la medicina legal lo referente al nombramiento, el 6 de octubre de 1862, de una comisión que formulara un proyecto de Código Penal para el Distrito Fe\

deral y el territorio de Baja California, el cual fue truncado por la invasión extranjera a México y se reanudó en 1868. La comisión fue presidida por el licenciado Antonio Mar\

tínez de Castro, cuyo proyecto dio como resultado que, el 7 de diciembre de 1871, el presidente Benito Juárez pusiera en vigor el Código Penal para el Distrito Federal y el te\

rritorio de Baja California.

En el Código Penal se consideró una serie de conceptos de heridas y de otro tipo de lesiones, que se refieren a delitos por lesiones y homicidios consignados en dicho código, y cuyos dictámenes periciales ocupan la mayor parte del trabajo de los médicos legistas.

Cabe decir que el “auto” acordado de heridores se publicó el 27 de abril de 1765, y las lesiones se clasificaron así: leves, graves por accidente, y graves por esencia. Más tarde se agregaron otras dos clases de lesiones: las heridas letales por accidente y las heridas letales por esencia. Esta clasificación permaneció hasta el año 1871, aunada a la puesta en vigor del Código Penal, que según la exposición de motivos de la comisión redactora considera lo estipulado en algunos códigos extranjeros, como el de Baviera de 1813 y el de Prusia de 1851, en los que se define a las lesiones de la manera siguiente: “Bajo el nombre de le\

sión se comprenden no sólo las heridas, excoriaciones, contusiones, fracturas, dislocaciones y quemaduras, sino toda alteración de la salud y cualquier otro daño que deje huella ma\

terial en el cuerpo humano, si esos efectos son producidos por una causa extrema”. Un comentario importante es que el concepto de lesión prevaleció en el artículo 288 del

index-19_1.png

index-19_2.png

index-19_3.png

index-19_4.png

Historia de la medicina legal en México

• 5

Código Penal para el Distrito Federal desde 1931 hasta el año 2002, en que hubo una re\

forma a este código y desapareció este concepto, que tuvo su origen en Baviera y en Prusia.

Los hospitales que funcionaban en la ciudad de México por lo general estaban a cargo de religiosas en completa separación del poder público, lo que originó que el Ayun\

tamiento de la ciudad de México celebrara un contrato con el hospital de San Andrés, fundado en el año 1779, para que ahí se atendiera a los presos y heridos.

El atraso en los pagos del Ayuntamiento al hospital era ostensible en 1847, época de la invasión norteamericana a territorio nacional. Por ello, el gobierno federal giró órdenes para que en algunos hospitales de la ciudad de México se asistiese a los heridos abatidos en el campo de batalla; contribuyeron principalmente los hospitales de San Hipólito y de San Lázaro, dedicados entonces a curar enfermos mentales y leprosos, no así el hos\

pital de San Andrés, cuyos administradores rehusaron hacerlo puesto que el Ayunta\

miento no les había pagado sus servicios. Esta conducta obligó al regidor, licenciado Urbano Fonseca, a obtener del jefe del Ejército de Oriente y del Ayuntamiento de la ciu\

dad de México la orden para que el edificio del Colegio de San Pablo se convirtiese en hospital para recibir a los heridos que resultaran de las batallas entre el ejército mexicano y el estadounidense. El 20 de agosto de 1847, el hospital recibió a los primeros heridos de los enfrentamientos de Padierna y Churubusco; algo similar a lo que sucedió con los hospitales de San Hipólito, San Lázaro y el Hospicio de Pobres.

Una vez que el ejército estadounidense se retiró de México, el hospital de San Pablo quedó organizado como hospital municipal, con una dotación de 60 camas para enfermos libres, y el hospital de San Hipólito fue asignado para los presos.

El hospital de San Pablo, con carácter municipal, recibía a todos los heridos de la ciudad y a los cadáveres recogidos para que se les practicara la necropsia de ley y, de esto último, se rindieran los informes médicos legales.

ORGANIZACIÓN DEL SERVICIO MÉDICO LEGAL

El servicio médico legal del Distrito Federal y territorios federales no se organizó por completo sino hasta el año 1903, cuando el Gobierno de la República dictó la ley de Or\

ganización Judicial y el Reglamento de la Ley Orgánica de Tribunales. Dicha ley, en su artículo 114, decía:

“El servicio médico legal para la administración de justicia en el distrito será de\

Fotocopiar sin autorización es un delito.

sempeñado por los médicos de comisaría, los de hospitales, los de cárceles y los peritos médicos legistas”, disposición que tenía sus antecedentes en la ley del 15 de

oderno

septiembre de 1880, expedida por el general Porfirio Díaz.

m

anual

m

La ley de organización judicial referida anteriormente, en el artículo 119, mencio\

naba:

© Editorial El

index-20_1.png

index-20_2.png

index-20_3.png

index-20_4.png

index-20_5.png

index-20_6.png

index-20_7.png

index-20_8.png

index-20_9.png

index-20_10.png

index-20_11.png

index-20_12.png

6 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 1

“Habrá en la ciudad de México cuatro peritos médicos legistas, dos químicos, un practicante, un escribiente archivero, dos mozos y un médico legista en cada una de estas delegaciones: Tacuba, Tacubaya, Tlalpan y Xochimilco”.

También estipulaba que para desempeñar el cargo de perito médico legista se reque\

ría ser de moralidad y honradez notorias, profesor con título oficial de cirugía, medicina y obstetricia, mayor de 30 años de edad y, por lo menos, con cinco años de ejercicio pro\

fesional.

Es importante señalar que la fracción III del artículo 272 dice:

“El perito médico legista llevará un libro copiador, al que pasará todos los certi\

ficados, dictámenes e informes que rinda a los tribunales, y formará en cada volumen un índice con los nombres de las personas que de ello se trate, por orden alfabético de apellidos”.

Durante más de 15 años, el servicio médico legal de la ciudad de México funcionó de acuerdo con la ley de 1903. El 9 de septiembre de 1919, el gobierno heredó de la Re\

volución Mexicana la Ley Orgánica de Tribunales del Fuero Común en lo relativo a la organización del servicio médico legal, pero las reformas en realidad no fueron sustan\

ciales.

Desde 1929, debido a la publicación del segundo código penal de México, el pro\

fesor José Torres Torija se convirtió en un excelente maestro de la enseñanza de la me\

dicina legal moderna en la actual Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México y en la de jurisprudencia. Como decano del Servicio Médico Legal del Distrito y Territorios Federales, el Dr. Torres Torija gozaba de gran respeto por sus enseñanzas.

El Código Penal de 1929 para el distrito y territorios federales creó el Consejo Su\

premo de Defensa y Prevención Social; entonces el servicio médico legal dejó de perte\

necer al Tribunal Superior de Justicia para formar parte del Consejo, del cual dependió hasta 1931, cuando se puso en vigor el código penal vigente. Esto dio origen a que los peritos médicos forenses fueran por completo independientes de los médicos de delega\

ción (hoy agencias investigadoras del Ministerio Público), hospitales y cárceles.

La ley orgánica de los tribunales a la que se hace referencia, en el artículo 224, dice:

“Habrá en la ciudad de México 15 peritos médicos legistas que se encargarán del servicio médico legal del departamento del Distrito Federal, de los cuales tres deberán ser especialistas en psiquiatría y los otros dos se dedicarán a la resolución de problemas relacionados con la medicina del trabajo”. Este personal tendrá el apoyo técnico de dos químicos toxicólogos, un anatomopatólogo, un hematólogo, un labo\

ratorista bacteriólogo y personal administrativo. Uno de los peritos médicos legistas fungirá como director, auxiliado en sus labores por un secretario que deberá ser mé\

dico.

Historia de la medicina legal en México

• 7

Uno de los requisitos de esta ley es que el cargo de médico legista se obtendrá por oposición ante un jurado. El aspirante presentará una prueba práctica y el desarrollo de un tema teórico de medicina legal; deberá ser mayor de 30 años y contará con cinco años de práctica profesional.

PENITENCIARÍA DE LECUMBERRI

La penitenciaría de Lecumberri fue inaugurada en el año 1900; en ella, los peritos médi\

cos legistas o forenses tenían oficinas anexas a las cortes penales donde se resolvían asun\

tos como la reclasificación de lesiones (también conocida como clasificación definitiva de lesiones), determinación de edad clínica, exámenes psiquiátricos, ginecológicos, an\

drológicos y otras pericias solicitadas por los jueces. En la actualidad, esta actividad se desarrolla en los reclusorios norte, sur y oriente.

En el edificio anexo a la penitenciaría de Lecumberri se encontraba el laboratorio de toxicología. Las necropsias se realizaban en el hospital Juárez, por parte de peritos mé\

dicos forenses o por los médicos adscritos al hospital.

El hospital Juárez dejó de servir como auxiliar de medicina forense cundo se inauguró la nueva sede del servicio médico forense, en Niños Héroes núm. 102, el 24 de septiembre de 1960, en la que se concentraron los laboratorios, salas de necropsias, departamento de estadística, antropología forense, odontología forense y biblioteca. El servicio médico fo\

rense, las cortes penales correspondientes a los reclusorios del Distrito Federal y la peni\

tenciaría de Santa Martha Acatitla quedaron separados de este edificio.

SERVICIO MÉDICO LEGAL DEL DISTRITO FEDERAL

El servicio médico legal del gobierno del Distrito Federal cubre a las agencias investigadoras del Ministerio Público, a hospitales de urgencias médicas como Xoco, Balbuena, la Villa y Rubén Leñero, y otros dependientes del IMSS, igual que a los médicos de los reclusorios; pero no así, a los peritos médicos legistas de las cortes penales el Tribunal Superior de Jus\

ticia del Distrito Federal.

Los médicos penitenciarios desarrollan como actividad la integración del estudio mul\

tidisciplinario para determinar la peligrosidad de los internos, así como las enfermedades Fotocopiar sin autorización es un delito.

que pudieran explicar la inimputabilidad del presunto responsable de un delito, dictami\

nada mediante estudio psicofisiológico y de psiquiatría forense.

oderno

En la unidad departamental de medicina legal, Dirección General de Salud del Distrito

m

Federal, han existido personas de gran solvencia académica, entre otros, el doctor Guillermo

anual

Ramírez Covarrubias, médico legista y autoridad en esta disciplina. Él, junto con otros

m

colaboradores de su segunda generación con maestría reconocida por la Facultad de Medi\

cina de la Universidad Nacional Autónoma de México, dio inicio a la especialidad de Me\

dicina Legal. La primera generación empezó el año 1974. Un año antes se fundó la

© Editorial El

8 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 1

Asociación Mexicana de Medicina Legal, A.C. Después de varios años, en noviembre de 1985, esta agrupación de médicos legistas fue sustituida por la Asociación de Medicina Legal Mexicana y Ciencias Forenses, A.C.

Otra asociación con más antigüedad fue la fundada por el Dr. José Sol Casao (†): la Sociedad Mexicana de Medicina Forense, Criminología y Criminalística, A.C., que es\

tuvo inactiva por varios años y que reinauguró con gran éxito el Dr. Ramón Fernández Pérez (†), ex Director del Servicio Médico Forense.

No cabe duda que las sociedades de medicina legal y forense han contribuido a impulsar esta disciplina tan importante en la actualidad, que está ligada al derecho penal mediante múltiples eventos académicos de nivel nacional e internacional, en los que ha habido inter\

cambio de conocimientos que ayudan a la superación de esta área.

Uno de los eventos más importantes de la medicina legal es la creación de la especialidad en medicina forense organizada entre dos instituciones de prestigio como lo son el Servicio Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y el Instituto Politéc\

nico Nacional, a través de la Escuela Superior de Medicina, que inició este posgrado en el año 1986, y en la que el Dr. Rodolfo Rojo Urquieta fue profesor titular durante varios años.

La otra especialidad de medicina legal que se cursa en la Secretaría de Salud de la Ciu\

dad de México, es avalada por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México y el ingreso es a través del Examen Nacional para Residencias Médicas, tiene el mismo objetivo que la del Instituto Politécnico Nacional.

Sin embargo, los posgrados existentes en México no han sido suficientes para que en todos los estados de la República Mexicana ejerzan médicos egresados de las especialidades mencionadas e infinidad de médicos legistas sean habilitados por un nombramiento.

Esto motivó a que varios médicos iniciaran el trámite para la creación del Consejo Me\

xicano de Medicina Legal y Forense, A.C., que fue registrado en la Academia Nacional de Medicina. El Consejo tiene como objetivo básico la certificación de todos aquellos que ejer\

zan la medicina legal o forense en forma oficial; para ello se requiere que el aspirante tenga una antigüedad de cinco años de ejercicio profesional y presente un examen teórico\práctico, que calificarán los miembros de este Consejo.

Mediante este organismo, legalmente autorizado por el notario público número 153 en el Distrito Federal, Lic. Jorge Antonio Sánchez Cordero, se obtiene la idoneidad profesional reconocida por la Academia Nacional de Medicina, cuerpo consultivo de gobierno federal, con registro número 40 de los consejos de especialidades.

EVALUACIÓN

Marque con una cruz la respuesta correcta.

1. Los aztecas:

a) Tenían un sistema médico legal perfectamente organizado

b) Tenían conceptos básicos de las lesiones

c) Tenían un sistema jurídico benévolo

d) Carecían de un sistema jurídico

e) Ninguna de las anteriores

Historia de la medicina legal en México

• 9

2. ¿A quién se le conoce como pionero de la medicina legal mexicana?

a) Dr. José Tomas Torija

b) Dr. Agustín Ramírez de Arellano

c) Dr. Luis Hidalgo y Carpio

d) Don Casimiro Liceaga

e) Don Federico González y González

3. ¿A quién se le considera primer profesor de la cátedra de medicina legal?

a) Dr. Luis Hidalgo y Carpio

b) Lic. Antonio Martínez de Castro

c) Don Agustín Arellano

d) Don Nicolás Ramírez

e) Don Gregorio Rosales

4. ¿En qué año se organizó el Servicio Médico Legal del Distrito y Territorios Federales?

a) 1900

b) 1878

c) 1903

d) 1905

e) 1960

5. ¿Qué hospital sirvió como recinto médico forense?

a) Hospital General de México

b) Hospital de la Ciudad de México

c) Hospital de San Andrés

d) Hospital Juárez

e) Hospital de San Hipólito

6. ¿En qué año se inauguró el Servicio Médico Forense?

a) 1969

b) 1968

c) 1960

d) 1962

e) 1965

7. ¿En qué año se inició en el Servicio Médico Forense y el Tribunal Superior de Justi\

cia la especialidad de medicina forense, en colaboración con el Instituto Politécnico Nacional?

Fotocopiar sin autorización es un delito.

a) 1968

b) 1986

oderno

c) 1984

m

d) 1990

anual

e) 1960

m

© Editorial El

10 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 1

8. ¿Quién fue el primer profesor de medicina legal de la era moderna?

a) Alfonso Quiroz Cuarón criminólogo

b) Dr. Ramón Fernández Pérez

c) Dr. Pascual Acuña

d) Dr. José Torres Torija

e) Dr. Guillermo Ramírez Covarrubias

9. ¿En qué año se inauguró la penitenciaría de Lecumberri?

a) 1900

b) 1960

c) 1943

d) 1940

e) 1930

10. ¿Quién fundó la Sociedad Mexicana de Medicina Forense, Criminología y Crimi\

nalística, A.C?

a) Dr. Ramón Fernández Pérez (†)

b) Dr. José Torres Torija

c) Dr. Luis Hidalgo y Carpio

d) Alfonso Quiroz Cuarón, criminólogo

e) Dr. José Sol Casao (†)

2

Tanatología

Contenido

Exhumación

Objetivo

Objetivo

Definición

Definición

Definiciones y Clasificación de muerte

Procedimiento de la exhumación

Pruebas para el diagnóstico de defunción

Necropsia

Signos circulatorios

Antecedentes históricos

Signos respiratorios

Definición

Signos químicos

Necropsias alternativas

Ley General de Salud

Objetivos del estudio de la necropsia

Cronotanatodiagnóstico

Indicaciones de la necropsia médico legal

Fenómenos físicos

y su fundamento legal

Fenómenos químicos

Fases de la necropsia médico legal

A gentes microbianos

Precauciones relativas a condiciones

Signos de descomposición

potencialmente infecciosas

Fauna y flora cadavéricas

Toma de muestras de laboratorio

OBJETIVO

Conocer el concepto de muerte y su clasificación en medicina forense, la certificación de muerte, el cronotanatodiagnóstico, la inhumación y las técnicas de necropsia.

DEFINICIÓN

La tanatología (del griego tanatos, muerte, y logos, estudio) es el capítulo de la medicina forense que estudia los cambios físicos, químicos y microbianos que se observan en el cadáver. Su propósito es establecer el cronotanatodiagnóstico, el cual comprende aspectos científicos de interés civil y penal.

Fotocopiar sin autorización es un delito.

DEFINICIONES Y CLASIFICACIÓN DE MUERTE

oderno

Cadáver. Caro, carne; data, entrega; vermis, gusano.

m

Muerte anatomopatológica. Es la cesación de las constantes vitales en forma total y

anual

permanente.

m

Muerte violenta. Es la que ocurre por una causa externa.

11

© Editorial El

12 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Muerte súbita. Es la que sobreviene en un estado aparente de salud, también cono\

cida como muerte de cuna.

Muerte real. Es la que sucede por una enfermedad en fase terminal.

Muerte aparente. Antes conocida como catalepsia (es un término en desuso). En la actualidad, se denomina catatonia y es un estado psicótico en el que el paciente parece estar muerto. Tal concepto debe eliminarse de estas referencias porque no encaja en la muerte, sino que es resultado de una enfermedad psiquiátrica en la que el paciente pre\

senta constantes vitales imperceptibles a la exploración física y, al parecer, está muerto.

El aspecto médico legal de muerte aparente que surge de la certificación de defun\

ción expedida por algún profesional de la medicina, quien no se percata de las constantes vitales cuando se trata de un individuo con vida, determina que este médico se enfrente a un problema jurídico.

Por lo regular, el diagnóstico de catatonia se determina durante la exhumación de un cadáver, ya que la posición del cuerpo dentro del féretro puede orientar al médico.

Muerte cerebral. Es resultado de la interrupción total del riego sanguíneo o bien con\

secuencia de un infarto global, en un momento en que las funciones cardiovasculares y respiratorias van disminuyendo y se requiere ayuda médica; es el único tipo de pérdida irreversible de la función cerebral reconocida como muerte por la Ley General de Salud de México.

A partir del concepto anatomopatológico de muerte, conjugado con la definición de muerte violenta, súbita o real, podría procederse a considerar lo siguiente: Muerte violenta. Es la cesación de las constantes vitales en forma total y permanente debida a una causa externa (proyectil de arma de fuego, instrumento como arma blanca, o bien por atropellamiento de vehículo automotor en movimiento).

Muerte súbita. Es la cesación de las constantes vitales en forma total y permanente que sobreviene en un estado aparente de salud (infarto masivo de miocardio); también se conoce como “muerte de cuna”.

En EUA se han investigado las causas de la muerte de cuna; entre ellas figuran prin\

cipalmente las neurológicas, las respiratorias, las cardiovasculares y las digestivas.

En medicina forense conviene considerar la diferencia entre muerte por suicidio, por homicidio y por accidente.

Los suicidios, los homicidios y los accidentes entran en el concepto de muerte vio\

lenta, ya que el perito médico así lo considera dentro de su competencia profesional, y en cada caso tiene que descartar estas tres posibles causas de muerte.

PRUEBAS PARA EL DIAGNÓSTICO DE DEFUNCIÓN

Para el diagnóstico de defunción se han elegido, en la historia, innumerables métodos; éstos se dividen en tres grupos para su estudio:

Signos circulatorios

Prueba de Icard. Es muy categórica, y consiste en inyectar 5 mL de una solución de fluo\

resceína por vía intravenosa para suministrar una coloración amarilla a la piel y producir un tono verde esmeralda en el segmento anterior de los ojos en plazo no mayor de 5 min.

Estas coloraciones indican que aún hay circulación sanguínea en el sujeto en estudio.

index-27_1.png

index-27_2.png

index-27_3.png

index-27_4.png

Tanatología

• 13

La solución contiene fluoresceína (10 g), carbonato de sodio (15 g) y agua bidestilada (50 mL).

Prueba de Bouchut. Falta de frecuencia cardiaca sonora a la auscultación durante 12

a 20 min. Cabe aclarar que esta prueba no es determinante, ya que pueden influir varia\

bles extrañas al método (como el uso inadecuado del estetoscopio y su funcionalidad), así como la capacidad auditiva del médico que realiza la exploración.

Signo de Magnus. Se realiza ligando un dedo en su base, lo que produce coloración roja cianótica; esto se observa cuando aún hay circulación.

Signo de Middeldorf. Consiste en la introducción de una aguja tipo Tuohy a la altura de la punta del corazón, mediante la cual se transmiten los movimientos cardiacos hacia el exterior.

Signos respiratorios

Signo de Winslow. Consiste en colocar un espejo delante de las narinas o fosas nasales; el empañamiento del mismo indica actividad respiratoria presente.

Otra prueba es el uso de papel con acetato neutro de plomo, que se coloca delante de ambas narinas; si este papel se torna negro evidencia la muerte debido al desprendi\

miento de los gases de ácido sulfhídrico provenientes de la descomposición incipiente del cadáver.

Signos químicos

Prueba de Ambard y Bissemoret. Los líquidos que exuda el cadáver son ácidos y surgen con relativa rapidez, lo que da como resultado el cambio de coloración del papel tornasol azul a rojo.

Prueba de Lecha Marzo. Se coloca papel tornasol bajo los párpados hasta el fondo del saco conjuntival, y si no se producen cambios de coloración en el papel tornasol, es evidencia de que ya no hay secreción de lágrimas.

Prueba de Laborde. Se introduce una aguja en un músculo del cadáver durante media hora; luego se observa si ocurrió oxidación. Es necesario aclarar que el resultado o la in\

terpretación de la prueba siempre es dudoso.

Los métodos para corroborar una defunción mediante las pruebas descritas están en desuso en México. Para dichos fines, las acciones se sujetan a lo que establece la Ley Ge\

neral de Salud, en cuyos artículos 343 y 344 precisa los datos que han de tomarse en cuenta para certificar la muerte, como se detalla a continuación:

LEY GENERAL DE SALUD

Artículo 343. Para efectos de este Título, la pérdida de la vida ocurre cuando: I.

Se presente la muerte cerebral, o

II.

Se presenten los siguientes signos de muerte:

a. La ausencia completa y permanente de conciencia;

b. La ausencia permanente de respiración espontánea;

index-28_1.png

index-28_2.png

index-28_3.png

index-28_4.png

14 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

c. La ausencia de los reflejos del tallo cerebral, y

d. El paro cardiaco irreversible.

Artículo 344. La muerte cerebral se presenta cuando existen los siguientes signos: I. Pérdida permanente e irreversible de conciencia y de respuesta a estímulos sensoriales;

II. Ausencia de automatismo respiratorio, y

III. Evidencia de daño irreversible del tallo cerebral, manifestado por arreflexia pupilar, ausencia de movimientos oculares en pruebas vestibulares y ausen\

cia de respuesta a estímulos nociceptivos.

Se deberá descartar que dichos signos sean producto de intoxicación aguda por narcóticos, sedantes, barbitúricos o sustancias neurotrópicas.

Los signos señalados en las fracciones anteriores deberán corroborarse por cual\

quiera de las siguientes pruebas:

I. Angiografía cerebral bilateral que demuestre ausencia de circulación cerebral, o II. Electroencefalograma que demuestre ausencia total de actividad eléctrica cerebral en dos ocasiones diferentes con espacio de cinco horas.

Si antes de este término ocurriera paro cardiaco irreversible, se determinará de in\

mediato la defunción y entonces se expedirá el certificado correspondiente.

CRONOTANATODIAGNÓSTICO

Mediante los fenómenos cadavéricos que se revisan a continuación, se logra formar un criterio médico legal o forense para establecer el cronotanatodiagnóstico, es decir, el diag\

nóstico del tiempo transcurrido de muerte. Estos fenómenos se producen por agentes fí\

sicos, químicos y microbianos, que se analizan en este orden.

FENÓMENOS FÍSICOS

Enfriamiento. Es un fenómeno espontáneo que ocurre al morir un individuo, ya que la producción de calor cesa y la temperatura desciende en forma paulatina, aproximada\

mente de 0.8 a 1oC/h en las 12 primeras horas, y después de 0.3 a 0.5oC/h en las siguien\

tes 12 h, hasta cumplir las 24 h después de la cesación de las constantes vitales en forma total y permanente. También depende de los agentes aceleradores y retardadores del en\

friamiento cadavérico. Entre los primeros se cuentan escasa vestimenta, época del año, humedad, caquexia y hemorragia previa a la muerte.

Los retardadores del enfriamiento consisten en fiebre al momento de la muerte del sujeto, si se encuentra cobijado, época del año (verano o invierno), o si se encuentra en lugares calientes, como un cuarto de calderas.

index-29_1.jpg

Tanatología

• 15

En condiciones normales, el cadáver iguala la temperatura ambiente después de las 24 h, según la prueba de Bouchut.

La valoración médica legal de la temperatura es de importancia para el agente in\

vestigador del Ministerio Público, ya que le permite conocer la hora aproximada de muerte en un caso judicial, de donde pueden surgir importantes conclusiones en la in\

vestigación y las declaraciones de los inculpados y testigos.

Lividez cadavérica. Este signo también se conoce como manchas hipostáticas en los órganos, manchas de posición (figura 2\1).

Son manchas de color rojo vino que aparecen entre las tres y cuatro primeras horas post mortem y se localizan en las partes más declives del cuerpo, salvo en los sitios de apoyo; se deben al escurrimiento de sangre por acción de la gravedad. Alcanzan su máxima inten\

sidad entre la sexta y octava horas, y a partir de las 24 h se fijan y permanecen en el mismo lugar.

Este signo puede estar ausente debido a una hemorragia externa grave, o variar en su coloración por intoxicaciones; tal es el caso de la intoxicación por monóxido de carbono, con el cual la lividez adquiere una coloración roja más clara. Por último, este signo también indica la posición inicial del cadáver.

Deshidratación. El cadáver pierde alrededor de 10 a 15 g/kg de peso corporal por día debido a la evaporación del agua corporal; esto da lugar a la aparición de signos específicos, por ejemplo, la depresión de globos oculares, una manifestación inequívoca de la deshidra\

tación que se observa a partir de la octava hora post mortem.

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

m

anual

m

Figura 2\1. Lividez cadavérica. Obsérvese la ausencia de lividez en zonas de apoyo en la espalda.

© Editorial El

index-30_1.jpg

16 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Tela glerosa corneal o signo de Stenon Louis. Consiste en la aparición de una opacidad en la córnea, que se inicia aproximadamente a las 12 h post mortem.

Mancha negra esclerótica o signo de Sommer. Se caracteriza por una mancha irregular de color negro a nivel de los ángulos externos del segmento anterior del ojo, en forma inicial, y en los ángulos internos, posteriormente, debida a oxidación de la hemoglobina que con\

tienen los vasos coroideos y a deshidratación; se vuelve visible a partir de las cinco horas si los párpados se encuentran abiertos (figura 2\2).

Desepitelización de las mucosas. La desepitelización de las mucosas ocurre como consecuencia de la pérdida de líquidos del cadáver. Los epitelios de las mucosas presentan signos de deshidratación, y las estructuras más afectadas son la región interna de los labios de la boca, el escroto y los labios mayores de los genitales femenino; aparece desde las 72 h post mortem.

Momificación. Ocurre por desecado progresivo de la piel y se caracteriza porque ésta se adosa al esqueleto y torna al cuerpo de color oscuro; la piel se vuelve dura e in\

extensible debido a deshidratación rápida, con disminución del volumen y del peso, y por el endurecimiento de los órganos. La momificación puede ser total o parcial.

Aparece a partir del sexto mes post mortem y se inicia en partes expuestas donde haya poca agua y grasa, como los pabellones auriculares, la nariz y los dedos.

El surgimiento de la putrefacción favorece la momificación; lo mismo ocurre bajo condiciones de clima cálido y seco o por el suelo de tipo desértico; en los recién nacidos se debe a la baja cantidad de bacterias que se hospedan en el aparato digestivo.

Figura 2\2. Signo de Sommer o mancha negra esclerótica que es útil para el cronotanatodiagnóstico.

index-31_1.jpg

Tanatología

• 17

FENÓMENOS QUÍMICOS

Rigidez cadavérica. Se inicia a las tres horas y alcanza el punto máximo entre las 12 y las 15 h, aunque el clima frío puede acelerarla. La rigidez cadavérica comienza a desaparecer entre las 24 y las 30 h.

Los músculos en los que se inicia la rigidez son: maseteros (cara), orbicular de los párpados (cara), de la nuca (cuello), del tórax y miembros torácicos; en orden cronológico siguen el abdomen y los miembros pélvicos. La rigidez desaparece en el mismo orden del inicio y empieza ante la presencia de putrefacción.

El endurecimiento de los músculos se debe al efecto de la degradación del trifosfato de adenosina.

Piloerección o piel anserina. Es un cambio cutáneo que el forense observa con fre\

cuencia; se debe a la contracción de los músculos piloerectores y se manifiesta desde la tercera hasta la duodécima hora post mortem.

Autólisis. Son procesos anaerobios de fermentación a partir de las enzimas propias de las células; en ésta no intervienen las bacterias.

Esta acción afecta a todos los órganos y así, por ejemplo, en los riñones se produce necrosis de los túbulos contorneados distales con pérdida de la relación corticomedular; el encéfalo presenta reblandecimiento por autólisis hasta llegar a la colicuación, y toda la mucosa digestiva se reblandece. El útero y el corazón son los últimos órganos afectados por el fenómeno de autólisis; el cabello y los huesos son resistentes a ella.

Adipocira. Es la transformación jabonosa de la grasa subcutánea del cadáver (figura 2\3). Este fenómeno se produce por lo general en un medio húmedo, sin aire, que con\

tribuye a que las grasas se conviertan en glicerina y ácidos grasos, tras lo cual se forman jabones con calcio, potasio y sales.

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

m

anual

m

Figura 2\3. Adipocira, proceso químico en el que se saponifica la grasa del cadáver.

© Editorial El

18 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Aparece hacia los seis meses post mortem y se completa a los 18 a 20 meses; se ca\

racteriza por una coloración blanco amarillenta de consistencia pastosa y olor rancio.

Corificación. Para algunos autores, la corificación es una forma mixta de momifica\

ción y saponificación, algo así como un paso previo o incompleto del fenómeno de adi\

pocira.

Agentes microbianos

Putrefacción. Es la descomposición del organismo por acción de las bacterias. Por lo re\

gular se inicia en el aparato digestivo y después se extiende a todo el organismo. Princi\

palmente se debe a la acción de Clostridium welchii; por su parte, los gérmenes anaerobios Putridus gracilis y P. magnus son los agentes productores de los gases pútridos del cadáver. Actúan a continuación de que los bacilos aerobios, como Proteus vulgaris y E. coli, agotan el exiguo oxígeno existente en el cadáver, y de que otros aerobios, como Putrificus coli, Liquefaciens magnus y Vibrio cholerae, han participado en el proceso de putrefacción .

La descomposición es un fenómeno cadavérico cuyo inicio no es inmediato a la muerte y está condicionada por diversos factores, entre los cuales unos la aceleran y otros la retardan.

Entre los factores que la aceleran se reconocen el clima tropical, terrenos abonados y muerte por septicemia o por sumersión en agua.

De los agentes que la retardan merecen destacarse el clima gélido, terrenos desérticos y el uso de antibióticos antes de la muerte.

En medicina forense, la putrefacción se divide en cuatro periodos:

a) Periodo cromático.

b) Periodo enfisematoso.

c) Periodo colicuativo.

d) Periodo reductivo.

Signos de descomposición

Mancha verde. Consiste en una mancha de forma irregular de color verde que por lo general aparece en la fosa iliaca derecha, salvo en la muerte ocurrida por sumersión, en la que suele iniciarse en la región facial debido a la transformación sufrida por la hemoglobina.

Red venosa póstuma. Es la visualización de los trayectos venosos superficiales, que en un principio son de color rojo vino y después se tornan de color verde oscuro debido a la transformación de la hemoglobina. Se debe a distensión de los vasos por gases. Las regiones en las que por lo regular aparecen son tórax y brazos; se inicia alrededor de las 24 a 48 h post mortem (figura 2\4).

Distensión abdominal. Es secundaria a la formación de gases por las bacterias intes\

tinales; este fenómeno aparece hacia las 24 a 48 h posteriores a la muerte.

index-33_1.jpg

index-33_2.jpg

Tanatología

• 19

Figura 2\4. Red venosa póstuma, fenómeno característico de la fase cromática de la putrefacción.

Infiltración gaseosa o enfisema. Se produce por invasión de gas al tejido conectivo; su localización más frecuente es en la bolsa escrotal, mamas, párpados, labios y lengua, y se inicia a las 36 h post mortem (figura 2\5).

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

m

anual

m

Figura 2\5. Enfisema de escroto, signo de putrefacción.

© Editorial El

20 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Flictenas pútridas. Son elevaciones de la epidermis que presentan en su interior lí\

quido de trasudado y gran cantidad de bacterias; se localizan en toda la superficie corporal del cadáver y aparecen después de las 36 h post mortem.

Desprendimientos dermoepidérmicos. La rotura de las flictenas pútridas da lugar a la aparición de este signo, para el cual no existe un sitio corporal específico y que se pre\

senta entre las 36 y 72 h post mortem.

Periodo colicuativo. Consiste en la colicuación de los tejidos blandos; se trata de un reblandecimiento de la materia y aparece, por ejemplo, en el cerebro.

Periodo de reducción orgánica a esquelética. Según la Ley General de Salud, la ex\

humación de restos áridos se efectúa a los cinco años.

Fauna y flora cadavéricas

Después de producirse la muerte, surgen una fauna y una flora cadavéricas en el cuerpo que lo van reduciendo a restos áridos (figura 2\6). Actúan diferentes tipos de organismos y dípteros; los primeros actúan cuando el cadáver se encuentra a la intemperie, para de\

vorarlo, como lo hacen roedores, perros, coyotes, lobos y animales carnívoros, en general; el otro grupo incluye hormigas y dípteros, pero también han de considerarse las aves de rapiña.

Los cadáveres que se inhuman bajo un procedimiento sanitario se hallan 12 a 36 h en contacto con el ambiente, aun cuando estén dentro de un féretro; los familiares que abren el ataúd por diferentes razones o circunstancia efectúan el contacto con algunos dípteros y otras bacterias. Al ocurrir la muerte, se encuentran huevecillos en diferentes zonas del cuerpo humano.

Las moscas pueden depositar huevecillos en zonas como las narinas, la boca, los ojos y el pelo. Si el cadáver se encuentra desnudo, depositan sus huevecillos en el ano, desarrollándose larvas hacia las 8 a 14 h, que después se convierten en pupas y se completa el ciclo al transfor\

marse en moscas.

Las lesiones por animales carnívoros, roedores y hormigas tienen características es\

peciales que el perito forense debe diferenciar de otras lesiones ante mortem.

Los roedores dejan en los tejidos un área corroída y huellas de colmillos. Las hormigas producen lesiones superficiales de tipo serpiginosas.

Los perros, coyotes y lobos devoran los miembros torácicos y pélvicos, dejando los huesos sin partes blandas y roídos en sus extremos principalmente; este fenómeno es poco frecuente.

Las aves de rapiña, como los halcones en su variedad de zopilote, devoran los órganos de los cadáveres y su ataque lo dirigen hacia la periferia del cuerpo.

Además de lo anterior, existe una serie de hongos estudiados por Thomas, del tipo Mucor, Penicillium y Aspergillus; como no se hallan provistos de clorofila, prescinden de la luz para su desarrollo. Por ello, los hongos sólo se desarrollan en los cadáveres inhuma\

dos, pero no en los expuestos al aire libre y al sol.

index-35_1.jpg

Tanatología

• 21

Figura 2\6. Después de producirse la muerte, surgen una flora y fauna cadavéricas que van redu\

ciendo al cuerpo a restos áridos.

EXHUMACIÓN

Objetivo

Conocer los tipos de exhumación y su marco legal en el Código de Procedimientos Pe\

nales, la Ley General de Salud, el Reglamento de Panteones del Gobierno del Distrito Federal y los procedimientos médicos legales.

Definición

Palabra que proviene del latín ex, fuera, y humus, tierra, significa desenterrar o sacar de Fotocopiar sin autorización es un delito.

la sepultura un cadáver.

La exhumación es un procedimiento judicial solicitado por querella o denuncia ente

oderno

el agente investigador del Ministerio Público, que por lo general obedece a que surgen

m

dudas sobre la causa de muerte anotada en el dictamen o de necropsia o certificado de

anual

defunción. El Ministerio Público solicita la intervención de dos peritos: médico forense

m

y técnico en criminalística.

Otro tipo de exhumación es la que procede por dictamen sobre “restos áridos”, la cual está prevista en el Reglamento de Panteones, y no es de orden judicial.

© Editorial El

index-36_1.jpg

index-36_2.jpg

22 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Figura 2\7. Exhumación. La fumigación es un elemento esencial en el proceso de exhumación.

Una más es la que se lleva a cabo en algunos panteones que tienen preventa de te\

rrenos, en la que se proporciona a los compradores la garantía de que si un familiar o el contratante mueren antes de terminar dicho proyecto se los inhumará en una fosa pro\

visional para posteriormente efectuar la exhumación e inhumarlos en una fosa definitiva (figuras 2\7 a 2\10).

Figura 2\8. Exhumación. Una vez que se realiza la apertura del féretro, es indispensable realizar nuevamente la fumigación.

index-37_1.jpg

index-37_2.jpg

Tanatología

• 23

Figura 2\9. Exhumación. Extracción del cadáver del féretro. Se debe retirar la ropa o cualquier objeto que cubra el cuerpo.

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

m

anual

m

Figura 2\10. Exhumación. Una vez teniendo el cuerpo limpio el cadáver se procede a realizar el estudio de necropsia.

© Editorial El

24 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Procedimiento para la exhumación

El personal necesario para la exhumación es el siguiente:

• Agente investigador del Ministerio Público.

• Dos médicos forenses.

• Un técnico de necropsias.

• Criminalistas.

• Técnicos fumigadores de la Secretaría de Salud.

• Personal del Cuerpo de Bomberos.

Todo el personal necesario se reúne en el panteón en el que se va a realizar la dili\

gencia de exhumación. En primer lugar, el médico forense ubica el lugar exacto del se\

pulcro donde se encuentra inhumado el cadáver. Una vez que se localiza, se fija en un croquis acompañado de fotografías, incluyendo las lápidas vecinas. Después, el personal del Cuerpo de Bomberos procede a cavar para dejar al descubierto el féretro, al cual debe ser fumigado por los técnicos sanitarios de la Secretaría de Salud con sustancias del tipo de los compuestos peritroides; en algunas ocasiones se utiliza creolina. Esta maniobra se efectúa en dos ocasiones: una con el féretro cerrado y en el interior de la fosa, y otra con el ataúd abierto en el exterior, todo ello en presencia del agente investigador del Minis\

terio Público.

Los especialistas en medicina forense describen de manera objetiva los signos exter\

nos más importantes del cadáver, como el cronotanatodiagnóstico, y deciden el lugar donde se practique la necropsia, la que puede llevarse a cabo en el mismo panteón o en el Servicio Médico Forense. Posteriormente, se describen las lesiones externas del cadáver, si es que existen, y se procede a la necropsia.

Según las características del cadáver, los médicos forenses deciden sobre la impor\

tancia de recolectar muestras para el laboratorio quimicotoxicológico e histopatológico.

Por último, se emiten las causas de la muerte, acompañadas de un dictamen de ne\

cropsia ilustrado, al cual se anexan fotografías y croquis si es necesario.

NECROPSIA

Felipe Edmundo Takajashi Medina

Antecedentes históricos

El antecedente más remoto que registra la historia con respecto a la práctica de necropsia en la antigüedad data de 1286 a.C., cuando un médico abrió numerosos cuerpos en busca de la causa de una epidemia de peste, en Cremona, Italia.

Durante el siglo XIV, un médico holandés escribió que el Papa había ordenado abrir cadáveres con un propósito similar: identificar la causa de la muerte, en Avignon. Otros

Tanatología

• 25

datos testimonian la práctica de la necropsia, en la Universidad de Bologna, Italia; proba\

blemente a mitad del siglo XIII. La primera necropsia la registró William de Saliceto, un cirujano y profesor en la facultad de medicina de dicha Universidad. Vivió de 1210 a 1277, y en su libro “Cirugía” (Surgery) menciona un caso examinado aproximadamente en 1275.

El médico florentino Benivieni (1440\1502) parece haber sido el primer facultativo que solicitó permiso de los familiares para abrir cadáveres.

Al finalizar la Edad Media, se hacían notables progresos en necropsias médico legales, al punto que la facultad de medicina de Montpellier estaba autorizada para llevar a cabo necropsias.

En América, la primera necropsia se llevó a cabo en la isla La Española, el 18 de julio de 1533. Se trataba de dos gemelas siamesas unidas por la región del ombligo, que mu\

rieron a los ocho días de nacidas. El clérigo solicitó el estudio para definir si había una o dos almas; el cirujano Juan Camacho la practicó.

En la ex Unión Soviética, en la época del Zar Pedro el Grande, durante el último de\

cenio del siglo XVIII, se estableció la OBLIGATORIEDAD de la necropsia en casos de muerte violenta.

Los principios de la moderna investigación médico legal se desarrollaron con base en los protocolos de la Europa del siglo XVI: el Código Bamberg en 1507; el Código Ca\

rolino en 1532 y, el más reciente, el Código Theresian en 1769. La necropsia hospitalaria o clínica llegó a ser significativa después de la introducción de los modernos conceptos de patogénesis de la enfermedad acuñados por Carl Von Rokitansky (1804\1878) y la patología celular de Rudolf Virchow (1821\1902).

A lo largo de la historia, se han perfeccionado diferentes técnicas de necropsia por renombrados facultativos, entre los que destacan Albrecht, Fischer, Heller, Letulle, Nau\

werck, Rokitansky, Virchow, Mata y Zenker. Pero son cuatro las principales técnicas de necropsia que pueden ser distinguidas, a saber:

Técnica de Virchow. Los órganos se extraen uno por uno. Este método se ha usado ampliamente, a menudo con algunas modificaciones. Originalmente, el primer paso es exponer la cavidad craneal y, posteriormente, abordando desde la cara posterior del cuerpo, extraer la médula espinal; seguido esto de disección y exposición de los órganos de las cavidades torácica, cervical y abdominal, en ese orden.

Técnica de Rokitansky. Esta técnica se caracteriza principalmente por la disección in situ; en parte, combinada con la extracción de los órganos en bloque. El término “Téc\

nica de Rokitansky” se utiliza erróneamente por mucho patólogos para designar las técni\

cas de Ghon y Letulle.

Técnica de Ghon. Los órganos torácicos, cervicales, abdominales y el sistema uroge\

nital se retiran como bloques de órganos (extracción “en bloque”). Modificaciones de esta Fotocopiar sin autorización es un delito.

técnica se usan ampliamente en la actualidad.

Técnica de Letulle. Los órganos torácicos, cervicales, abdominales y pélvicos se ex\

oderno

traen como un solo bloque de órganos (extracción en masa) y subsecuentemente se di\

m

secan en bloques de órganos. Esta técnica requiere de más experiencia que el resto de los

anual

métodos, pero tiene la enorme ventaja que el cuerpo puede estar disponible para el ser\

m

vicio funerario en menos de 30 minutos, sin necesidad de apresurar la disección. Des\

afortunadamente, el bloque completo de órganos es difícil de manipular.

© Editorial El

26 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Definición

Desde el punto de vista etimológico, la palabra autopsia significa ver por uno mismo (del griego, autos, “uno mismo” y opsi, “mirar”). Esta definición que puede parecer simplista nos permite tener en cuenta que se trata de un estudio que debe ser realizado por una persona capacitada para poder identificar con su vista, y en la actualidad con apoyo de diferentes instrumentos, elementos que deberán ser descritos detalladamente. La des\

cripción es minuciosa y completa, ya que las características que se aprecian en un prin\

cipio no podrán ser vueltas a describir en un segundo tiempo.

Puede definirse a la necropsia como el procedimiento médico que se realiza en el cadáver, a través de los sentidos, para su estudio externo e interno con el propósito, entre muchos otros, de determinar la causa de la muerte.

Hay dos tipos principales de necropsias (Cuadro 2\1):

Necropsia anatomoclínica. Es aquella en la cual los médicos tratantes, con el consenti\

miento y autorización escrita de los familiares, tutores o representante legal, buscan aprender la extensión de la enfermedad por la cual ellos estuvieron tratando al paciente finado; incluso, en un momento dado, establecer si los diagnósticos fueron los acertados y el tratamiento fue parcialmente efectivo. En muchas jurisdicciones, este tipo de necropsia no debe servir para determinar la naturaleza de la enfermedad mortal porque, si esta fue desconocida para los médicos tratantes, la muerte debería ser notificada como caso médico legal.

Necropsia médico legal o forense. Ésta se practica por instrucciones de una autoridad ministerial y/o judicial responsable de la investigación de un caso de muerte súbita, sos\

pechosa, oscura, no natural o criminal. Esta autoridad, en nuestro país, por lo general es el Agente del Ministerio Público Investigador y, en el menor de los casos, el Juez.

Cuadro 2-1. Diferencias entre la necropsia anatomoclínica y médico legal Anatomoclínica

Médico legal

¿Quién la ordena?

El médico o los familiares

Autoridad ministerial o

judicial

¿Quién la practica?

Patólogo clínico

Médico forense

¿Dónde se hace?

Hospital

Instituto forense

¿Cuándo se hace?

En las muertes naturales con

En todas las muertes

interés médico

violentas o sospechosas de

criminalidad

¿Cómo se hace?

Se estudia exclusivamente el

Se estudia el cuerpo del

cuerpo del cadáver

cadáver y lo que lo rodea

¿Qué se pretende con

Confi rmar o determinar la

Determinar la causa de

ella?

causa de la muerte y obtener

la muerte, establecer su

más información sobre la

etiología médico legal y las

enfermedad

circunstancias en las que

se produjo

¿Cuál es su

Científi ca

Legal

trascendencia?

Tanatología

• 27

NECROPSIAS ALTERNATIVAS

La práctica de necropsias alternativas o análisis póstumo se ha planteado por la resistencia de los familiares a la realización de la necropsia anatomoclínica clásica, debido a creencias religiosas o a las deformaciones estéticas que produce en el cadáver y por la aparición cada vez más frecuente de enfermedades graves, que pueden transmitirse durante su rea\

lización (hepatitis B, C y D, SIDA, entre otras).

Su puesta en práctica ha sido posible gracias a la aparición de modernas técnicas de exploración que permiten diagnósticos mucho más exactos.

Necropsia mediante punciones múltiples

Esta técnica permite, mediante la utilización de agujas de gran calibre, la obtención de mues\

tras de los órganos para su estudio microscópico, respetando la integridad del cadáver.

Necropsia ecográfica o ecopsia

La ecografía puede utilizarse para guiar punciones y/o aspiraciones de los órganos, lesio\

nados y no lesionados, del cadáver.

Además, la ecografía permite estudiar la dirección, el trayecto y la profundidad de las lesiones por arma blanca; así como el trayecto, la afectación de los órganos internos y la localización del proyectil en las lesiones por arma de fuego.

La ecografía también es útil para la detección de traumatismos cerrados (contusiones, hematomas, roturas de órganos internos, entre otros) en casos de tratos crueles o degra\

dantes, o relacionados con el delito de tortura. Para la realización de este tipo de necropsia alternativa se precisa de un ecografista experto.

Tomografía computarizada post mortem

o Necrotac (TAC-PM)

En esta técnica se utiliza un escáner y se efectúan cortes tomográficos de unos 10 mm.

Es útil en la detección de lesiones óseas (vertebrales, costales y craneales) y en la locali\

zación de proyectiles y de metralla. Debido a su alta sensibilidad permite descubrir le\

siones que no son detectadas con la necropsia convencional. Para la realización de este tipo de necropsia alternativa se precisa de personal especializado en radiodiagnóstico y de equipos de alto costo.

Resonancia magnética post mortem o necrorresonancia

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

Resulta especialmente útil en la detección de anomalías en los tejidos blandos. Está in\

m

dicada en estudios post mortem del cerebro y de la médula ósea, en los que detecta múl\

anual

tiples procesos patológicos como la enfermedad de Alzheimer, la encefalopatía del SIDA

m

o la esclerosis múltiple. También sirve para estudios de muertes en útero.

Para la realización de este tipo de necropsia alternativa también se precisa de personal especializado en radiodiagnóstico y de equipos de alto costo.

© Editorial El

28 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Necropsia endoscópica o necroendoscopia

Incluye el estudio endoscópico post mortem de la cavidad torácica (necrotoracoscopsia) y el de cavidad abdominal (necrolaparoscopsia). Está indicada en traumatismos torácicos o abdominales cerrados con roturas de órganos. También permite la localización y ex\

tracción de proyectiles y de metralla. Para la realización de este tipo de necropsia alter\

nativa se precisa de un fibroscopio y de un endoscopista experto. En ocasiones, el estado de putrefacción del cadáver no permite su realización.

Necropsia psicológica

La necropsia, así denominada, comenzó a realizarse en el decenio de 1950\59 a partir de las investigaciones sobre suicidios, por Schneidman y Farberow, en el Centro de Pre\

vención al Suicida de la ciudad de Los Ángeles, California (EUA). Se analizaron 200

casos, tomando en cuenta la información dada por los familiares y los hallazgos anato\

mopatológicos de las necropsias. En 1994, se definió este estudio como una “construcción o análisis retrospectivo de la vida del suicida, especialmente en lo que se refiere a las ideas, actitudes y conductas tendientes al acto que lo llevó a su muerte”. Tiene como único fin corroborar los datos procedentes del lugar del hecho y de los obtenidos durante la necropsia con el objeto de aclarar el caso a la pareja, parientes y amigos más cercanos y elaborar planes de prevención para el núcleo familiar y para la comunidad. Se han con\

feccionado diferentes “protocolos” con información de familiares, amigos, empleadores y médicos, que de una u otra forma estuvieron en contacto con el suicida. El protocolo propuesto por Ebert (1987) resulta apropiado:

Necropsia psicológica; guía de trabajo

1. Antecedentes de alcoholismo.

2. Carta sobre la determinación suicida.

3. Otros escritos de la víctima: diario personal, cartas a amigos y familiares.

4. Lectura habitual de la víctima.

5. Relaciones interpersonales: amigos, familia, compañeros de trabajo, maestros, médicos, psicólogos.

6. Relaciones de pareja.

7. Estado psicofísico: fluctuaciones del estado de ánimo, búsqueda de signos de depresión, pérdida de peso, trastornos del sueño, enfermedades.

8. Factores estresantes: divorcio, muerte de un familiar, pérdida de trabajo, desarraigo, catástrofes naturales, guerra.

9. Conducta presuicida: desprendimiento de pertenencias materiales, pagos de pri\

mas de seguros, pago de deudas, arreglos económicos para la familia, uso de sustancias psicoactivas, referencias indirectas a través del lenguaje respecto de su decisión.

En opinión del autor, esta exploración retrospectiva e indirecta de la vida y el perfil de personalidad de un sujeto PUEDE APORTAR HIPÓTESIS PROBABILÍSTICAS a

tener en cuenta, respecto del marco motivacional en el que ocurrieron los hechos.

Tanatología

• 29

OBJETIVOS DEL ESTUDIO DE LA NECROPSIA

La relevancia de este estudio se ve reflejada en la cantidad de objetivos que se persiguen durante el procedimiento. Es fácil pensar que el objetivo último al término del estudio es simplemente determinar una causa de muerte, entendiéndose como tal al proceso mórbido o el evento traumático que condicionaron la pérdida de la vida de un individuo, pero son más los objetivos de este procedimiento, siendo los siguientes: a) Realizar la identificación positiva del cadáver.

b) Determinar la causa de muerte.

c) Identificación y descripción de lesiones, internas y externas, y en su caso establecer la clasificación médico legal de las mismas.

d) Establecer el cronotanatodiagnóstico (tiempo aproximado de muerte).

e) Obtener muestras de diferentes tejidos, secreciones y fluidos orgánicos para estudios químicos, toxicológicos, microbiológicos, histopatológicos y otras investigaciones necesarias.

f) Retener órganos y tejidos relevantes como evidencias.

g) Obtener estudios fotográficos y fílmicos como evidencias y para uso didáctico.

h) Proveer un informe escrito detallado de los hallazgos del estudio completo.

i) Ofrecer una interpretación experta de los hallazgos.

j) Proporcionar elementos técnicos científicos para realizar otro tipo de estudios del orden criminalístico.

k) Restablecer el cuerpo a la mejor condición estética posible antes de ser entregado a los familiares.

A los objetivos anteriores debemos agregar, en casos de muertes de recién nacidos o fetos, los siguientes:

a) Determinación de la edad gestacional.

b) Determinación del género.

c) Establecer la viabilidad del producto.

d) Determinar tiempo de vida extrauterina.

INDICACIONES DE LA NECROPSIA MÉDICO LEGAL

Y SU FUNDAMENTO LEGAL

Fotocopiar sin autorización es un delito.

La práctica del estudio de la necropsia médico legal, como ya se mencionó en su opor\

tunidad, se realiza a petición escrita de una autoridad judicial competente como lo sería

oderno

m

el Agente del Ministerio Público que conozca del caso. Dicha petición se realiza mediante oficio dirigido al Director del Servicio Médico Forense, para que éste designe dos médicos

anual

m

para la práctica del estudio, en el caso del Distrito Federal, o al médico forense directa\

mente en el caso de estados del interior de la República. Los casos en los cuales deberá practicarse se exponen en el cuadro 2\2.

© Editorial El

30 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Cuadro 2-2. Indicaciones de la necropsia médico legal

Muertes violentas

Homicidios, suicidios, accidentes

No violentas

Muerte súbita

Muerte de individuos en reclusión

Muerte de litigantes

Muerte de personas desconocidas

Muerte durante procesos médicos o

quirúrgicos donde se sospecha una

atención deficiente

Muerte relacionada con posible

responsablidad profesional médica

En la ciudad de México se contempla en el artículo 104 del Código de Procedimien\

tos Penales que en los casos en los que la muerte no se deba a un delito, la necropsia no será realizada. Mientras que en el artículo 105 del mismo Código se contempla que cuando la muerte se trate de homicidio, además de la descripción que hará el que prac\

tique las diligencias, la harán también los dos peritos que practicarán la necropsia del ca\

dáver, expresando con minuciosidad el estado que guarda y las causas que originaron la muerte. En el artículo 166 se contempla que las necropsias de los cadáveres de personas que hayan fallecido en un hospital público la practicaran los médicos de éste, salvo la fa\

cultad del Ministerio Público o del Juez para encomendarla a otros.

Por otra parte en la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Fe\

deral, en su artículo 118 se indica que las necropsias deberán practicarse, por regla gene\

ral, en las instalaciones del Servicio Médico Forense, salvo en los casos en que circunstancias especiales justifiquen lo contrario, a juicio del Director y de lo previsto por el artículo 166 del Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal.

FASES DE LA NECROPSIA MÉDICO LEGAL

El estudio completo de necropsia se inicia desde el mismo momento en el cual se hace el descubrimiento de un cadáver, es por esto que se establecen tres tiempos en la reali\

zación de este procedimiento, a saber:

1. Levantamiento del cadáver.

2. Exploración externa del cadáver.

3. Obducción o exploración interna.

Levantamiento del cadáver

Se trata de una diligencia de carácter judicial, en la cual acuden, al lugar de los hechos o el lugar donde ha sido descubierto un cadáver, un grupo multidisciplinario encabezado por el Agente del Ministerio Público y una serie de peritos entre los cuales se encuentra el médico forense.

Tanatología

• 31

En este procedimiento, el médico forense juega un papel fundamental, pues los in\

dicios que recoge son de vital importancia. Los objetivos del estudio médico legal de los cadáveres, durante esta diligencia judicial, son los siguientes:

a) Comprobar la muerte del individuo.

b) Determinar la fecha de la muerte.

c) Precisar el mecanismo de la muerte.

Como es fácil de entender, el lugar de los hechos o del hallazgo no siempre brinda las posibilidades de dar cabal cumplimiento a los tres objetivos ya mencionados; sin em\

bargo, los datos recogidos en primer instancia influirán de manera importante en el exa\

men posterior en la sala de necropsias.

Durante esta diligencia, el médico forense dedicará primero su atención al cadáver.

Comprobara, ante todo, los signos de muerte cierta y, a continuación, el estado en el que se hallan los fenómenos cadavéricos. Observará si se aprecian huellas de violencia, tanto en los vestidos como en la superficie corporal, así como cualquier otra alteración que pu\

diera estar en relación con la causa de la muerte. Tomará nota meticulosa de la posición final en que se encuentra el cadáver y del sitio exacto en que yace y precisará la distancia en la que se encuentra, con respecto a paredes, armas y otros objetos.

Con todos estos datos, complementados con el resultado de los estudios externo e interno del cadáver, el médico forense puede llegar a deducciones de una mayor relevan\

cia. De lo contrario, una deficiente actuación del médico forense en el lugar de los hechos o del hallazgo puede condicionar que se pierdan datos vitales que invalidarán incluso una necropsia bien realizada.

Exploración externa del cadáver

Este estudio también puede ser dividido en diferentes fases:

a) Revisión de las vestimentas y pertenencias.

b) Descripción de las señas particulares y otros hallazgos.

c) Descripción de los signos externos de enfermedad.

d) Identificación y descripción de los signos cadavéricos.

e) Identificación y descripción completa de las lesiones externas.

f) Estudios de gabinete frecuentemente de tipo radiográfico.

g) Utilización de métodos de identificación humana.

Revisión de las vestimentas y pertenencias

Fotocopiar sin autorización es un delito.

En los casos en los cuales se tiene la fortuna de recibir un cadáver en la sala de necropsias con su ropa y pertenencias, es fundamental realizar una revisión y descripción detalladas

oderno

de las mismas. En el caso de las ropas será necesario describir cada una de ellas mencio\

m

nando el color, talla, marca, estado general y elementos distintivos como imágenes o lo\

anual

gotipos. Esta información podría ser piedra fundamental en el proceso de identificación

m

del individuo desconocido, ya que es posible que los familiares den como únicos datos la vestimenta que utilizaba el occiso el último día que fue visto, misma que podría corres\

ponder con la que se describe.

© Editorial El

32 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Las ropas son de suma importancia en el caso de lesiones producidas por armas blan\

cas o proyectiles disparados por armas de fuego, ya que aplicando uno de los principios fundamentales de la criminalística (principio de intercambio) es posible que podamos identificar restos de pólvora en las ropas o fibras de las ropas, en las armas blancas, o en los proyectiles.

En cuanto a las pertenencias, en muchos casos será posible encontrar identificaciones que concuerden con el occiso y de esta manera hacer una identificación positiva inme\

diata o en su defecto permitirá que sea identificado por sus familiares con mayor facili\

dad. Tanto las ropas como las pertenencias hablan por si mismas del nivel socioeconómico y cultural del individuo o del grupo social al que pertenecen, ejemplo de esto, la presencia de una figura de la santa muerte restringe la búsqueda entre grupos bien definidos, como sexoservidoras, policías o delincuentes.

Descripción de las señas particulares

y de otros hallazgos

Para estar en condiciones de realizar la identificación positiva de un individuo descono\

cido es indispensable buscar intencionadamente, describir y consignar todas aquellas señas particulares. Estas últimas corresponden a todos aquellos elementos o detalles que le son propios a un individuo y que lo pueden diferenciar de los demás, tales como: a) Tatuajes.

b) Lunares.

c) Amputaciones antiguas.

d) Malformaciones congénitas.

e) Variantes anatómicas.

f) Cicatrices quirúrgicas o por traumatismo.

g) Prótesis.

Resulta indispensable realizar una búsqueda minuciosa de cualquier elemento que se encuentre en la superficie corporal del cadáver o de aquellas coloraciones u olores que podamos percibir del mismo cuerpo.

En este punto es indispensable recordar que uno de los principios de la criminalística, principio de intercambio, indica que tanto el cadáver, el probable responsable y el lugar de los hechos recíprocamente dejan o comparten elementos propios de cada uno, los cuales pueden servir como medios de identificación y elementos para establecer una re\

lación existente.

La descripción de coloraciones especiales en la piel y mucosas puede ser indicativa de intoxicaciones o envenenamientos, ejemplos claros son el color rojo escarlata en la intoxi\

cación por monóxido de carbono. De la misma manera, se pueden presentar olores carac\

terísticos como el aroma a almendras amargas de las intoxicaciones por ácido cianhídrico.

Descripción de los signos externos de enfermedad

A pesar de que el mayor porcentaje de muertes que originan casos médico legales tiene antecedentes de violencia externa, existe la posibilidad de que se trate de un caso que no medie violencia alguna; en ese sentido será importante reconocer signos externos de

Tanatología

• 33

enfermedad, la cual puede estar totalmente relacionada con la muerte de la persona. Un ejemplo de ello son las alteraciones de piel y otros tejidos que desarrollan los pacientes diabéticos.

Identificación y descripción de los signos cadavéricos

Recordemos que uno de los objetivos del estudio de necropsia, entre otros, es la deter\

minación del cronotanatodiagnóstico, y es precisamente durante la exploración externa el momento preciso en el cual se pueden visualizar de manera objetiva y clara todos aquellos signos cadavéricos que permiten llegar a una conclusión cronológica.

No basta con describir en el protocolo de necropsia la presencia o ausencia de tal o cual signo; es necesario ser descriptivo para poder sustentar un diagnostico final, por ejem\

plo: redactar “livideces en regiones posteriores del cuerpo” no ayuda a establecer un cro\

notanatodiagnóstico; en cambio, describir “livideces en regiones posteriores del cuerpo que no se modifican a la digitopresión, las cuales se observan de color rojo cereza”, es indicativo de que las livideces se han fijado, y permite establecer con alto grado de probabilidad que han transcurrido más de 24 horas, en promedio, desde la hora del fallecimiento del indivi\

duo hasta el momento de la intervención pericial. Aunado a lo anterior, al describir el color de las livideces es posible establecer una hipótesis de la causa de muerte.

Deberá diferenciarse entre signos tempranos o tardíos y, en el caso particular de los signos tardíos (como la putrefacción), identificar la presencia de fauna cadavérica de la cual será indispensable tomar muestras representativas para estudios químico\toxicoló\

gico y de entomología forense.

Identificación y descripción completa de las lesiones externas

Una adecuada identificación de lesiones y descripción de las mismas permite establecer, en un gran porcentaje de estudios de necropsia, una hipótesis de la posible causa de muerte con una alta certeza. Durante la revisión externa se puede establecer la existencia de lesiones traumáticas propiamente dichas y procesos patológicos espontáneos o tera\

péuticos. La correcta descripción de cualquier lesión debe incluir:

a) Tipo de lesión (p. ej., excoriación, equimosis, herida).

b) Complemento del tipo de lesión (como una herida por contusión).

c) Tamaño, midiendo los diámetros mayores.

d) Coloración, cuando sea necesario.

e) Planos que interesa en el caso de lesiones percutáneas.

f) Fenómenos periféricos a la lesión.

g) Localización, suponiendo al cadáver en posición anatómica. En el caso especifico de lesiones producidas por armas de fuego o armas blancas, será indispensable Fotocopiar sin autorización es un delito.

dar puntos de referencias considerando como tales estructuras anatómicas fijas (p. ej., articulación radio\cubital distal), los cuales servirán como coordenadas

oderno

en plano cartesiano que permitirán posteriormente establecer la dirección de

m

los agentes vulnerantes.

anual

m

En relación a los procesos patológicos espontáneos o de intervención terapéutica de\

berán establecerse sus características y medidas, y en lo posible, auxiliados por el expe\

diente clínico, en el caso de las prácticas terapéuticas, describir la finalidad de estas.

© Editorial El

34 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Estudios de gabinete frecuentemente de tipo radiográfico

En diferentes casos, las causas de muerte pueden resultar tan obvias que, aparentemente, no es necesario realizar un estudio completo, pudiendo incurrir en errores irreparables.

De manera sistemática resulta necesario hacer un rastreo radiográfico en cada uno de los segmentos corporales del cuerpo en estudio, ya que en ocasiones es posible encontrar cuerpos extraños que a simple vista pueden pasar desapercibidos; los ejemplos más claros son la presencia de proyectiles de arma de fuego o la hoja metálica de armas blancas que externamente no se perciben.

Los estudios de radiología son tan útiles en la determinación de algunas causas de muerte como en el mismo proceso de identificación de un individuo, por ejemplo, al descubrir prótesis, material de osteosíntesis e incluso fracturas antiguas consolidadas. Más aún, en los casos de probable responsabilidad en los cuales, de manera involuntaria, un médico deja material quirúrgico en el interior de los pacientes o en casos de maltrato in\

fantil o probables situaciones de tratos crueles y degradantes.

Utilización de métodos de identificación humana

Durante el proceso de identificación de un individuo es necesario tener datos tan im\

portantes como la talla, cuya referencia es primordial durante el proceso de identifica\

ción, y los perímetros torácico y abdominal; correlacionando esta información se puede establecer el biotipo correspondiente: endomórfico, mesomórfico y ectomórfico (Shel\

dom y Stevens). Esta información se encuentra directamente relacionada con el estado nutricional del individuo obeso, delgado o caquéctico.

En el caso de segmentos corporales o restos óseos resultan indispensables ciertas me\

didas que pueden ser aplicadas en el cálculo de la talla original del individuo al cual per\

tenecían.

En ocasiones, será necesaria la participación de especialistas en áreas específicas como odontología, dactiloscopia, fotografía, escultura, genética y otras.

Obducción o exploración interna

A este tiempo del estudio, algunos autores lo consideran como la necropsia propiamente dicha. Este estudio siempre debe ser completo y sistemático, y siguiendo un orden de\

terminado para no omitir la observación de ninguna parte del organismo: en casos par\

ticulares es conveniente y está indicado alterar el orden habitual (Gisbert Calabuig), el cual es el siguiente:

1. Columna vertebral (eventualmente).

2. Cráneo.

3. Cuello.

4. Tórax.

5. Abdomen.

6. Aparato genitourinario.

7. Extremidades.

No obstante, deberá señalarse que la norma europea aconseja realizar la necropsia del cuello tras practicar las de tórax y abdomen. Lo anterior se justifica, ya que después

Tanatología

• 35

de abrir estas cavidades es más fácil trabajar en un campo exangüe que permite observar las estructuras cervicales con mayor claridad.

Para llevarla a cabo se debe disponer de una sala de necropsias con iluminación na\

tural y eléctrica adecuadas y bien ventilada, de ser posible con sistema de extracción de olores. La mesa de necropsia, cualquiera que sea el modelo, debe permitir el lavado fre\

cuente, tener disponible agua corriente con un recipiente o vertedero adjunto en donde puedan lavarse las vísceras. Durante la necropsia se procurará tener limpio el cadáver y la mesa de necropsia; asimismo, el médico examinador deberá contar con equipo de ne\

crocirugía colocado en la mesa de Mayo y uniforme quirúrgico.

Se debe trabajar guardando pleno respeto al cadáver y con apego al método cientí\

fico.

Necropsia de la columna vertebral

Con el cadáver en decúbito ventral se realiza un corte en la línea media y vertical sobre las apófisis espinosas, se diseca la piel y las masas musculares, permitiendo observar las laminas vertebrales, las cuales deberán ser seccionadas con un raquítomo para permitir tener a la vista el saco dural que envuelve a la médula; ambas estructuras deberán ser extraídas en conjunto tras haber seccionado los nervios raquídeos.

Necropsia del cráneo

Con el cadáver en decúbito dorsal y con la cabeza apoyada en zócalo de madera se realiza un corte en la piel cabelluda, que va desde una región retroauricular hasta su contralateral pasando por el vértice. Se desprenden dos colgajos de piel, uno anterior y otro posterior, cortando las adherencias conjuntivas entre el periostio y la aponeurosis subgaleal. Al mismo tiempo, se realiza tracción de ambos colgajos, permitiendo de esta manera tener una visión panorámica de la bóveda.

El cráneo se secciona con una sierra que puede ser mecánica o eléctrica. Se hace un corte circunferencial que pasa dos traveses de dedo por arriba de las prominencias su\

praciliares, cuatro traveses de dedo por arriba de los conductos auditivos externos e in\

mediatamente por encima de la protuberancia occipital externa, teniendo cuidado de no rasgar las meninges. Terminado el corte se desprende la calota, para tener a la vista el en\

céfalo cubierto por las meninges; estas últimas deberán retirarse mediante dos cortes. El primero es longitudinal sobre el seno sagital y el segundo perpendicular a este a nivel del plano medio coronal;de esta manera es posible obtener cuatro colgajos meníngeos, dos anteriores y dos posteriores, que al ser levantados permiten visualizar ambos hemis\

ferios cerebrales. Cada uno de éstos se reclinan con suavidad hacia abajo y hacia atrás, lo que permite observar la tienda del cerebelo, la cual deberá ser seccionada bilateralmente para poder realizar la extracción completa del encéfalo. Lo anterior permite seccionar las uniones del cerebro con la base del cráneo en el siguiente orden:

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

1. Nervio óptico.

m

2. Carótida.

anual

3. Pares craneales.

m

a) Motor ocular común.

b) Trigémino.

c) Motor ocular externo.

© Editorial El

36 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

c) Facial.

d) Auditivo.

e) Glosofaríngeo.

f) Vago.

h) Espinal.

i) Hipogloso.

4. Arteria vertebral.

Posteriormente, se realiza el estudio del encéfalo en forma externa e interna, haciendo cortes sistémicos que pongan en evidencia cualquier lesión. El método más utilizado es el de Virchow, que en general consiste en una serie de cortes longitudinales paralelos entre sí en ambos hemisferios.

Una vez estudiado en su totalidad el encéfalo, se desprenden las meninges de la ca\

vidad craneal y de la base, de tal manera que se puedan analizar las estructuras óseas. Las meninges se encuentran fuertemente adheridas a hueso; por lo que, en ocasiones, es ne\

cesario realizar tracción para poder desprenderlas.

Necropsia del cuello

A nivel cutáneo se pueden realizar tres diferentes cortes:

1. Incisión de la piel a ambos lados del cuello, lo más posterior posible, desde la apófisis mastoidea hasta la clavícula, y se unen los extremos inferiores de ambos cortes por un corte horizontal paralelo a las clavículas. Después, se levanta el colgajo de piel por disección hasta el reborde mandibular.

2. Incisión única de la piel a nivel de la base del cuello, de forma horizontal, dise\

cando hacia arriba.

3. La tercera modalidad corresponde al método de Virchow, en la que la incisión cervical, torácica y abdominal se realizan en un solo tiempo, iniciando inmediata\

mente por debajo del mentón y haciendo un corte longitudinal hasta la sínfisis del pubis

Una vez expuestos los planos subcutáneos se introduce un cuchillo por debajo del men\

tón a través del piso de la boca y se realizan dos incisiones laterales, siguiendo la cara interna de ambas ramas mandibulares hasta alcanzar los ángulos mandibulares. Posteriormente, se extrae la lengua mediante tracción de la misma, lo que permite que se tense el paladar blando donde será necesario realizar un corte para separar a éste de su porción ósea. Se diseca pro\

fundamente hasta la pared posterior de la faringe, continuando la disección por el espacio prevertebral, de tal manera que se extraigan en un solo bloque todos los órganos del cuello.

Se revisan cuidadosamente estos órganos realizando cortes para poder poner a la vista la cara interna de órganos huecos como la laringe, tráquea y esófago; de este modo, se com\

prueba la permeabilidad de su luz o la presencia de cuerpos extraños.

Necropsia del tórax y abdomen

Antes de abrir la cavidad torácica en los casos en los cuales se sospecha neumotórax, será necesario evidenciar la presencia de gas, ya sea mediante la introducción de una manguera

Tanatología

• 37

a la cavidad torácica conectada a una jeringa con líquido, que ante la presencia de gas permitirá observar burbujeo. o aprovechando la incisión anterior de la piel, formar un saco en el cual las paredes corresponden a los colgajos de piel de tórax y el piso la región esternal: posteriormente, se perfora con una aguja alguno de los espacios intercostales y se comprueba la presencia de aire en la cavidad mediante el burbujeo.

La abertura del tórax y abdomen se puede realizar en un solo tiempo mediante di\

ferentes tipos de incisiones cutáneas: elipsoidal u oval, que abarca la cara anterior de ambas cavidades (método de Letulle, Thoinot y Mata). El corte se inicia en la articulación esternoclavicular derecha, se dirige hacia abajo y afuera pasando a todo lo largo de la línea axilar anterior ipsolateral hasta llegar a la cresta iliaca donde se continua el corte medialmente hasta el pubis. Del otro lado, se inicia el corte en la misma articulación es\

ternoclavicular derecha en forma horizontal, hasta llegar al tercio externo de la clavícula izquierda, y continuando el corte en forma descendente a lo largo de la línea axilar ante\

rior izquierda, hasta la cresta iliaca ipsolateral y continuando el corte de forma medial hasta el pubis sin comunicar éste con el corte inicial.

En muchos centros, la incisión única medial toracoabdominal (método de Virchow) es la que se usa sistemáticamente. Se inicia en el borde inferior del mentón y desciende siguiendo la línea media por la cara anterior del cuello, tórax y abdomen, contorneando en esta última región la cicatriz umbilical. De este tipo de incisión existen algunas varie\

dades en función de la forma del corte, a saber: en “T” y en “Y”.

La incisión en “T” llega hasta la horquilla del esternón y se continúa por otra incisión horizontal que une ambos hombros. En la incisión en “Y”, la horquilla se extiende hacia cada una de las regiones mastoideas, dejando de esta forma un colgajo triangular de piel que se reclina sobre el rostro y permite la disección del cuello.

En todos los casos, lo primero es la disección de los tejidos blandos, lo que puede realizarse por planos tisulares o con cortes que dejen al descubierto las estructuras óseas de tórax y abarcando todos los planos blandos.

Para abrir el tórax se desarticulan las clavículas a nivel de su unión con el esternón y, posteriormente, con un condrotomo, se seccionan las costillas en la zona de unión con los cartílagos costales. Se desprende el peto esternal separando el pericardio, teniendo cuidado de no romperlo.

La cavidad torácica queda abierta. Con unas tijeras se procede al corte de los tejidos aponeuróticos y musculares del abdomen, introduciendo en la cavidad abdominal la mano izquierda que va abriendo camino y rechazando las vísceras hacia abajo. Con lo anterior, quedan expuestos los órganos de ambas cavidades y se puede proceder a su es\

tudio in situ o a la extracción de cada uno o en bloque. Las vísceras macizas son pesadas, inspeccionadas, palpadas, medidas y seccionadas (cuadro 2\3). Las vísceras huecas se deben revisar en cuanto a su trayecto o luz, permeabilidad, paredes y contenido.

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

m

anual

m

© Editorial El

38 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

Cuadro 2-3. Tabla de pesos y medidas de órganos de un adulto normal

Órgano

Mínimo

Máximo

Encéfalo

1 250 g

1 400 g

Hipófi sis

600 mg

650 mg

Tiroides

30 g

40 g

Timo

19 g

23 g (antes de los 15

años)

Corazón

250 g

300 g

Estructuras cardiacas

Tricúspide

11 cm

13 cm

Pulmonar

7.5 cm

9 cm

Mitral

9 cm

10.5 cm

Aórtica

7 cm

8 cm

Ventrículo derecho

Espesor medio: 0.2 a 0.3 cm

Vía de entrada: 9 a 10.5 cm

Vía de salida: 10.5 a 12.5 cm

Ventrículo izquierdo

Espesor medio: 0.8 a 1 cm

Vía entrada: 7.5 a 8.5 cm

Vía salida: 9.5 a 10.5 cm

Pulmón derecho

375 g

550 g

Pulmón izquierdo

325 g

450 g

Hígado

1 500g

1 700 g

Bazo

125 g

175 g

Páncreas

90 g

110 g

Riñón derecho

140 g

160 g

Riñón izquierdo

140 g

160 g

Suprarrenales

12 g

14 g

Ovarios

16 g

24 g

Testículos

17 g

27 g (siempre pesa más

el izquierdo)

Próstata

14 g

16 g

Útero

40 g

125 g

Líquidos corporales

Pericárdico

20 mL

50 mL

Pleura derecha

50 mL

100 mL

Pleura izquierda

50 mL

100 mL

Tanatología

• 39

PRECAUCIONES RELATIVAS A CONDICIONES

POTENCIALMENTE INFECCIOSAS

Muchas situaciones forenses involucran personas con drogodependencias y personas con antecedentes de promiscuidad sexual, en las cuales los riesgos estadísticos de infecciones por VIH y hepatitis, entre otras, son enormes en relación con el resto de la población.

Esto representa un alto riesgo para los médicos forenses, prosectores, agentes policiacos y laboratoristas, que están en contacto con muestras biológicas procedentes del cadáver.

Una escuela sostiene que todas las necropsias deben ser llevadas acabo tomando todas las precauciones contra posibles riesgos infecciosos, sin importar el caso que se esté lle\

vando. Sin embargo, esto es casi imposible de realizar cuando la carga de trabajo de los médicos forenses es alta y no resuelve el problema de las posibles muestras infectadas que son enviadas fuera de los laboratorios.

Un régimen común es hacer una prueba para VIH y hepatitis, antes de efectuar una necropsia; para ello, se usa sangre extraída mediante punción directamente de la femoral.

El resultado puede obtenerse en cuestión de horas, cuando debe tomarse una decisión en cuanto a cómo debe manejarse el cuerpo durante la necropsia o, aun más, cuando el estudio no debe efectuarse porque el riesgo/beneficio es muy alto. Por lo general, un re\

sultado positivo en las pruebas se verá reflejado en un estudio de necropsia que se llevará a cabo con especial cuidado; adicionando vestuario protector, gogles, máscaras y guantes metálicos; con restricción al acceso de observadores; trabajando con el personal de mayor experiencia y enviando las muestras al laboratorio claramente rotuladas, advirtiendo del riesgo infectocontagioso.

Al respecto, la hepatitis representa un riesgo mayor que la infección por VIH. Sin embargo, aproximadamente, cerca de 100 trabajadores de la salud han adquirido la in\

fección por VIH mediante exposición ocupacional (Sidwell et al., 1999). En EUA, se in\

forma que tres personas que prestan servicios funerarios han dado datos positivos respecto a infección por VIH debido a exposición laboral.

El tiempo durante el cual un cuerpo permanece potencialmente contagioso con VIH

es variable. Se han recuperado Virus infecciosos a partir de sangre líquida mantenida a temperatura ambiente durante dos meses, y se ha observado que virus en altas concen\

traciones permanecen viables durante tres semanas (Cao et al., 1993). Bankowski et al.

(1992) encontraron 51% de supervivencia del virus en plasma y fracciones de monocitos de cadáveres infectados con más de 21 horas p ost mortem. Otras series han encontrado supervivencia en cuerpos desde las 18 horas a los 11 días después de muertos. El virus se ha recuperado a partir del bazo después de 14 días post mortem. La refrigeración parece producir una mínima diferencia para la viabilidad. Douceron et al. (1993) cultivaron san\

Fotocopiar sin autorización es un delito.

gre y fluidos provenientes de cadáveres refrigerados y obtuvieron virus viables pasados 16 días post mortem. Estos autores concluyeron que no hay un máxi mo de tiempo seguro

oderno

m

en el cual los cuerpos dejan de ser un riesgo infeccioso. En los países industrializados, se ha vuelto una rutina ofrecer tratamiento farmacológico profiláctico después de una ex\

anual

m

posición percutánea significativa a sangre o tejidos de pacientes VIH positivos.

© Editorial El

40 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

TOMA DE MUESTRAS PARA LABORATORIO

Una necropsia médico legal no puede considerarse terminada hasta que se hayan obte\

nido las muestras necesarias para los estudios complementarios destinados a resolver los diferentes problemas médico legales que se plantean. Por ello, es necesario utilizar, en la mayoría de las ocasiones, técnicas que permitan la averiguación de hechos y circunstan\

cias que escapan a la mera exploración e interpretación visual macroscópica.

Las técnicas que pueden utilizarse son muy variadas: la investigación químico\toxi\

cológica, sea centrada en un determinado tóxico o en tóxicos diversos y desconocidos; técnicas de histopatología y tanatoquímica, microbiológicas, entomológicas y técnicas aplicadas a la criminalística (cuadro 2\4).

Cuadro 2-4. Muestras para investigación químico-toxicológica

Tóxicos desconocidos

Vísceras

Líquidos corporales

Estómago

Contenido gástrico

Cerebro 100 g

Vómito

Pulmón 100 g

Sangre 50 mL

Cabellos (metales pesados como el

Orina (la que sea posible)

arsénico)

Alcohol etílico

Hígado (en caso de no contar con sangre)

Sangre (en un tubo de 5 mL sin cámara de

aire completamente lleno, adicionando con

50 mg de oxalato potásico, como anticagulan-

te y 50 mg de fl uoruro sódico como conser-

vante)

Humor vítreo

Monóxido de carbono

Hígado en ausencia de sangre

Sangre 5 mL (en tubo sin cámara de aire)

Consumo de drogas

Estómago

Sangre

Cerebro

Orina

Hígado

Medición de pelo de la región occipital

Pulmón

Preparación y remisión de muestras para análisis histopatológico

Condiciones de envío

1. Fijación en formol al 10%

2. Colocar primero el fi jador

3. La relación muestra/volumen debe ser 1:3

Tanatología

• 41

Cuadro 2-4. Muestras para investigación químico-toxicológica (continuación) Muestras

1. Órganos sólidos: cortes de menos de 2 cm de grosor

2. Encéfalo: preferentemente completo

3. Vísceras huecas: enviar abiertas y lavado su contenido

4. Corazón: enviar cortes de menos de 1 cm de espesor paralelos al surco auriculoventricular, hasta 2 cm por debajo de éste

5. Útero: se envía abierto, separando la cara anterior de la posterior

6. Citología: los líquidos deben enviarse en fresco lo antes posible, o bien diluidos en alcohol de 50°, en proporción 1:1

Muestreo recomendado según el tipo de investigación solicitada

Intoxicaciones

1. Tomar en cuenta el órgano blanco

2. Consumo de drogas: pulmón, hígado, corazón, encéfalo, riñones y

piel de la zona de punciones

3. Gases: pulmón, vías aéreas superiores y encéfalo

4. Herbicidas: pulmón, riñones, hígado, esófago y estómago

Muerte súbita

1. Adultos: encéfalo, corazón, pulmón hígado, riñones y tomar en cuenta hallazgos de necropsia

2. Lactante: muestreo completo, más tubo digestivo en tu totalidad

Asfi xia mecánica

1. Sumersión: fragmentos de cada lóbulo pulmonar, incluyendo zonas hiliares y distales médula ósea

2. Ahorcadura y estrangulación: muestra bilateral de cuello (piel con surco o marcas y piel sana, músculos cervicales, vasos y laringe completa)

Muerte por calor

1. Pulmón: vías aéreas superiores y otros órganos que manifi esten signos asfícticos o quemaduras

Electrocución

1. Corazón

2. Marcas sospechosas de entrada y salida

El informe final escrito es parte fundamental del estudio. En él se refleja el trabajo desarrollado en el anfiteatro; un informe deficiente no suple una perfecta técnica en el estudio del cadáver. Es recomendable que la información sea clara y comprensible para personas que no necesariamente requieren de tener conocimientos médicos. Debe re\

Fotocopiar sin autorización es un delito.

cordarse que la mayor parte de los informes de este tipo se dirigen a la Autoridad Minis\

oderno

terial y/o Judicial.

m

El informe final de necropsia debe comprender como mínimo lo siguiente:

anual

• Nombre de la autoridad solicitante.

m

• Los datos generales del caso como son averiguación previa, nombre del occiso en caso de ser conocido, edad, género y lo que los médicos consideren necesario para documentar con toda claridad de quién se trata.

© Editorial El

42 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

• Señas particulares en caso de que el cadáver se encuentre en calidad de descono\

cido.

• Signos tanatológicos y signos externos de posible enfermedad.

• Lesiones externas.

• Descripción de los hallazgos encontrados en cavidades.

• Estudios complementarios solicitados.

• Causa de muerte y/o conclusiones respecto a la misma.

En caso de enviar estudios se requerirá una ampliación del informe, en la cual deberá constar la interpretación de los mismos.

EVALUACIÓN

Marque con una cruz la respuesta correcta.

1. El cese irreversible de los fenómenos vitales es la definición de:

a) Muerte accidental

b) Muerte súbita

c) Muerte aparente

d) Muerte anatomopatológica

e) Muerte violenta

2. De las pruebas circulatorias, ¿cuál es la más confiable para el diagnóstico de muerte?

a) Prueba de Icard

b) Signo de Middeldorf

c) Prueba de Bouchut

d) Signo de Lancisi

e) Signo de Donne

3. ¿Qué factor acelera el proceso de enfriamiento en el cadáver?

a) Clima frío

b) Hemorragia previa a la muerte

c) Clima templado

d) Fiebre de 39°C

e) Sólo a y b

4. Son signos producidos por la deshidratación:

a) Lividez cadavérica

b) Signo de Sommer

c) Signo de Winslow

d) Momificación

e) Sólo b y d

5. ¿Qué signo aparece durante el periodo cromático de la putrefacción?

a) Mancha verde

b) Lividez posterior

Tanatología

• 43

c) Tela glerosa corneal

d) Flictenas pútridas

e) Enfisema del escroto

6. Causa que condiciona la aparición de los desprendimientos dermoepidérmicos.

a) Aparición de fauna cadavérica

b) Formación de sulfametahemoglobina

c) Presencia de terrenos secos

d) Muerte por sumersión

e) Ninguna de las anteriores

7. Género de flora cadavérica que menciona Thomas en su clasificación.

a) Dípteros

b) Mucor

c) Dermestes frischi

d) K

e) Sólo b y d

8. ¿Qué tipo de fauna interviene cuando el cadáver se encuentra en la intemperie?

a) Dípteros y hormigas

b) Perros, aves de rapiña, lobos, coyotes y roedores

c) Hongos

d) Momificación

e) Sólo a y b

9. ¿Qué personal interviene para la diligencia de exhumación judicial?

a) Agente investigador del Ministerio Público

b) Dos médicos forenses, un técnico de necropsias

c) Un fotógrafo y un dactiloscopista

d) Técnico sanitario y Cuerpo de Bomberos

e) Todos los anteriores

10. En la necropsia de ley, la evisceración de los órganos sigue el siguiente orden: a) Columna vertebral (eventualmente), cráneo, cuello, tórax, abdomen, aparato genitourinario y extremidades

b) Cráneo, tórax, abdomen, cuello, miembros

c) Cráneo, boca, cuello, abdomen, miembros pélvicos

d) Cráneo, cuello, abdomen, miembros pélvicos

e) Ninguna de las anteriores

Fotocopiar sin autorización es un delito.

11. Para la correcta extracción del encéfalo en el adulto se deben seguir los siguientes

oderno

pasos:

m

a) Evitar el corte de los pares craneales

anual

b) Evitar la sección de los hemisferios cerebelosos

m

c) Es correcta sólo a

d) Son correctas a y b

e) Ninguna de las anteriores

© Editorial El

44 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 2

12. El peso promedio del encéfalo es:

a) 900 g

b) 900 a 1 200 g

c) 1 300 a 1 325 g

d) 1 500 a 1 550 g

e) 1 250 a 1 400 g

13. ¿Cuál es la definición de exhumación?

a) Es el procedimiento de enterrar a un cadáver

b) Ex, fuera, humus, tierra

c) Es el procedimiento de desenterrar evidencias

d) Es el procedimiento de cambio de fosa

e) Es el procedimiento de extraer el cadáver del féretro

3

Traumatología Forense

Contenido

Balística

Objetivo

Clasificación de las armas

Definición

Lesiones por proyectil de arma de fuego

Concepto de lesión

Signos de disparos en contacto con la

Certificación de las lesiones

piel

Concepto de lesiones mecánicas

Lesiones por agentes físicos

Lesiones por arma blanca

Quemaduras de primer grado

Definición

Quemaduras de segundo grado

Clasificación de las heridas por arma

Quemaduras de tercer grado

blanca

Análisis de residuos por disparo de arma

Lesiones por instrumentos cortantes

de fuego mediante el espectrofotómetro

Lesiones por instrumentos punzantes

de absorción atómica

Definición

Introducción

Lesiones por instrumentos punzocortantes

Elementos constantes en el cono

Definición

anterior de deflagración

Características generales

Elementos constantes en el cono

Lesiones por instrumentos

posterior de deflagración

cortocontundentes

Partes de un arma de fuego que

Características

intervienen en el cono posterior de

Lesiones por instrumentos

deflagración al momento de ser

punzocontundentes

disparada

Traumatismo craneoencefálico

Desarrollo de la técnica

Conmoción

Prueba de Walker

Contusión cerebral

Objetivo

Compresión cerebral

Metodología

Fracturas de cráneo

Recomendaciones

Heridas por proyectil de arma de fuego

Conclusiones

Objetivo

Evaluación

Fotocopiar sin autorización es un delito.

oderno

m

anual

m

45

© Editorial El

46 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 3

OBJETIVO

Conocer el concepto médico forense de lesiones y, de acuerdo a su triple enfoque jurí\

dico, discutir la sanidad, gravedad y sus consecuencias; conocer también artículos del Código Penal que tipifiquen la conducta, las sanciones y los agentes externos que las producen.

DEFINICIÓN

Es el estudio de los estados patológicos inmediatos o mediatos causados por violencia externa al organismo, que compete con las lesiones mecánicas, físicas, químicas y bioló\

gicas.

CONCEPTO DE LESIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud, la lesión se define como: “Toda alteración del equilibrio biopsicosocial”.

La definición clínica de lesión es: “La alteración funcional orgánica y psíquica con\

secutiva a factores internos o externos”.

Desde el punto de vista jurídico, el artículo 288 del Código Penal hasta mayo del año 2009 contiene el concepto de lesión.

Artículo 288. Bajo el nombre de lesión se comprenden no solamente las heridas, ex\

coriaciones, contusiones, fracturas, luxaciones y quemaduras, sino toda alteración a la salud y cualquier otro daño que deje huella material en el cuerpo humano, si estos efectos son producidos por una causa externa.

Clasificación de las lesiones. Las lesiones en traumatología forense pueden clasificarse de la siguiente manera: mecánicas, físicas, químicas y biológicas.

Esta clasificación es importante para el médico forense y para la impartición de jus\

ticia, porque orienta sobre el mecanismo de producción de las lesiones (cuadro 3\1).

CERTIFICACIÓN DE LAS LESIONES

La certificación de las lesiones se lleva cabo en las agencias investigadoras del Ministerio Público. Existen dos tipos de certificados: provisional y definido.

Las certificaciones provisionales son elaboradas en la agencia investigadora del Mi\

nisterio Público por los médicos legistas o forenses, y también en algunos hospitales de traumatología para los lesionados.

Traumatología forense

• 47

Cuadro 3-1. Clasifi cación de las lesiones

LESIONES POR AGENTES MECÁNICOS

Agente contundente

Excoriaciones

Equimosis

Hematomas

Heridas contusas

Contusiones profundas

Grandes machacamientos

Avulsión

Traumatismo craneoencefálico

Arma blanca

Heridas punzantes

Heridas cortantes

Heridas punzocortantes

Heridas cortocontundentes

Heridas punzocontundentes

Arma de fuego

Herida por proyectil de arma de

fuego con la variedad de proyectil

único o proyectiles múltiples

LESIONES POR AGENTES FÍSICOS

Quemaduras

Por calor húmedo

Vapor y líquido en ebullición

Por calor seco

Radiaciones solares, cuerpos

sobrecalentados, fl ama directa,

electricidad, y radiación

emitida por rayos X

Por sustancias químicas

Ácidos y bases

LESIONES POR AGENTES QUÍMICOS

Envenenamientos

Venenos en estado sólido

(barbitúricos, arsenicales,

cianuro de potasio y estricnina)

Venenos en estado líquido

Opiáceos, alcohol y barbitúricos

Fotocopiar sin autorización es un delito.

por vías oral, parenteral e

intravenosa

oderno

m

Gases

Por inhalación o inspiración:

monóxido de carbono, cocaína,

anual

m

marihuana, cemento

industrial o pegamento

Ó

© Editorial El

48 • Medicina forense. Aplicaciones teórico\prácticas

Capítulo 3

Cuadro 3-1. Clasifi cación de las lesiones (Continuación)

LESIONES POR AGENTES BIOLÓ

Á GICOS

Infecciones y agentes de

Sífi lis

transmisión sexual

Blenorragia o gonorrea

Chancro sifi lítico

Linfogranuloma venéreo

Tricomoniasis

Candidiasis

Papiloma humano

Herpes genital

VIH, SIDA

Amebiasis

Reacciones anafi lácticas

Antibióticos

Vitamina B12

Solución salina o glucosada

Sangre

La herida en la cara que se certifica en forma provisional, debe reclasificarse o emi\

tirse el certificado definitivo a los 60 días, aproximadamente, para evaluarla según el triple enfoque jurídico de las lesiones, que consiste en sanidad, gravedad y consecuencias, en\

focándose principalmente a las consecuencias de la lesión en la cara, como la notabili\

dad.

La certificación definitiva puede establecerse también a partir de que se integra la averiguación previa en la agencia investigadora del Ministerio Público. Un ejemplo es la amputación o pérdida de un miembro y la disminución de una función, lesión que no admite ninguna discusión.

CONCEPTOS DE LESIONES MECÁNICAS

Excoriación. Es la separación total de la dermis y la epidermis; también se considera el deslizamiento de los planos superficiales de la piel por fricción.

Este tipo de lesión puede ocurrir en distintas formas; por ejemplo, las lineales se pro\

ducen por lo regular en accidentes, como arrastre por atropellamiento de vehículo auto\

motor en movimiento.

Otro ejemplo son los estigmas ungueales, que son ocasionados por estrangulamiento manual o bien en una riña. Un ejemplo más es el causado por instrumento punzocortante; en este caso se refleja la lesión excoriativa conocida como “cola de rata” (figura 3\1).

index-63_1.jpg

Traumatología forense

• 49

Figura 3\1. Herida producida por mecanismo cortante. Se observan bordes lineales; del lado de\

recho de la imagen una cola de entrada corta y profunda, y del lado izquierdo una cola de salida larga y superficial que se continua con una escoriación lineal conocida como “cola de rata”.

Es importante saber que esta lesión suministra datos sobre su mecanismo de pro\

ducción; la clasificación médico legal establece que por lo regular no pone en peligro la vida y tarda en sanar menos de 15 días, concepto que se encuentra en el Código Penal vigente para el Distrito Federal en el artículo 130, primera parte.

Equimosis. Extravasación de sangre en los tejidos por acción contundente o rotura de capilares del tejido celular subcutáneo. La coloración de la piel en caso de equimosis se debe al infiltrado hemático, y cambia a medida que la lesión evoluciona; en los tres primeros días es de color negruzco; del cuarto al sexto día es azulosa; de los ocho a los 12 días se vuelve verde, y del 13º al 20º días se torna amarilla y desaparece.

Estas equimosis pueden encontrarse en diferentes partes del cuerpo, pero predomi\

nan en las regiones palpebrales. Este caso se conoce como “ojo morado”, producto regu\

larmente de un puñetazo en una riña. También suele deberse al impacto de la cabeza contra una superficie dura, como el parabrisas de un vehículo en un accidente de tránsito, o bien por caída. Por lo regular, en medicina legal, la equimosis se evalúa como lesión Fotocopiar sin autorización es un delito.

que no pone en peligro la vida y que tarda en sanar menos de 15 días, siempre y cuando sea única y no esté acompañada de una más grave, como el traumatismo craneoencefálico,