La Maravillosa que Puede ser la Vida 2° Parte por Elizabeth Silvia Caye Cabrera - muestra HTML

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Bueno, la segunda parte la continuacion

Capitulo 18

(Narrado por Paul)

Orgullo

 

El día que entre al colegio de Karen, ella parecía estar sorprendida por verme hay, no lo entiendo,   cuando yo era mas pequeño, cuando eramos niños jugaba y reía conmigo, pero ahora es diferente ella ni siquiera toma en serio mis sentimientos, acabe por verla toda la mañana con su cuaderno y lápices concentrada, ya veía por que le llamaban inteligente y niña prodigio, tenía razón mi madre. En el recreo, saque mi comida mire hacia su asiento, ya no estaba, se fue con sus amigas, bueno puede ser que le quiera mas a ellas que a mi, sonrei no se porque pero daba chiste de lo triste era esto. Estuve caminando, cuando escuche unas voces que venían de la terraza, se me hacían conocidas algunas, así que fui a ver. Para mi agrado, ahí estaba Karen junto con sus amigas, amigos y su preciado novio, que asco

-Ah, pero es Paul, ven sientate con nosotros- dijo la chica llamada Robin la cual conocí en el mariposario, es realmente linda pero no es suficiente

-Esta bien- le respondí sentandome a lado de ella, a lo cual sonrió

Empezaron a hablar cosas que no entendía pero cuando mas me metía en la conversación menos le hallaba sentido, al final, lo entendí. Sonó el timbre quien marcaba el fin del recreo todos los chicos pararon de jugar con una botella de plástico, a lo cual las chicas dejaron de gritarles, no se, pero ese lugar tan amistoso que nunca había experimentado, me había gustado un poco. Me da alegría que ella haya encontrado a buenos tipos.

Cada día pasaba, pasaba y pasaba. Una, otra y una y otra vez, pero era diferente cada día, era diferente. Un día escuche por accidente que Francis y Karen estaban comprometidos de verdad. Me puse muy triste, no creo que nadie lo notara, porque nadie me puso atención. En el recreo de ese día Robin se paro en frente de mí con la cara agachada.

-me acompañas a la venta- me dijo, parecía triste y casi por llorar.

-Si- es lo que dije, ella elevo la mirada un poco y camino hacia las gradas donde bajo, se compro una soda Coca-Cola y subió de nuevo por cinco minutos, todo estaba callado, todo muy callado.    -¿Cuando... se lo vas ha decir?- pregunto ella en un lugar donde se quedo parada lo cual era cerca de la puerta del curso

-Decir que a quien - le respondi a Nico

-No esta claro, a Karen- dijo dándose la vuelta aun con el rostro agachado

-¿Decirle que a Karen?- le pregunte de nuevo evadiendo la respuesta

-Que... que cuando le vas a decir que las amas- respondio ella gritando

Mis manos temblaron, mi cuerpo se puso rojo, ella fue la única que se había dado cuenta de lo que me pasaba pero no quiero que sepa lo que siento por mi orgullo de hombre.

-Nunca, en especial no le iba a decir en un principio - le dije a ella respondiendo a sus preguntas

-Mentiroso-respondio ella agarrandome de mi polera con toda su fuerza y poniéndose de puntillas.

-No lo soy, nunca se lo iba a decir, porque siempre le he admirado, no son sentimientos de amor sino de respeto- le dije zafandome de su agarre brusco

-Pues bien, pero si no le dices yo se lo contaré, mañana en el recreo, te dejare un tiempo para que hables con ella, aprovecha y no dejes que ese maldito orgullo te consuma- dijo Nico entrandose al curso ya que el maestro había dejado la puerta abierta y el timbre ya había tocado. Toda la clase Nico no me hablo, solo charlaba con Karen y le decía cosas que no necesitaba oír. Al día siguiente me levante, me tome una ducha, no creía lo que decía Nico, pero es que era demasiado estrés para mi. Al llegar al colegio, vi a Nico y a Gómez hablando, las horas pasaron volando, todos los que estaban en sus asientos se marcharon. A excepción de Karen quien estaba parada frente a mi, sonriendo de oreja a oreja

-Vamos- me dijo

-Claro, ¿pero adonde?- le pregunte

-A la terraza, claro esta, hoy no van a estar las chicas solo nosotros dos- dijo Karen sonríedo

Caminamos en silencio, Nico enserio le dijo a Gómez y a los muchachos que nos dejaran un día solos, los dos sin nadie mas que interfiera, solo nosotros dos. Al llegar Karen se paro en el medio dio un fuerte viento y estiro los brazos, se oscurecio un poco y soplo un poco menos, su moña se soltó y su cabello largo hasta su cintura resoplaba con el viento asemajandose a un color plateado.

-Si te parece bien... ¿Podria llevarte conmigo? En el lugar de esta ciudad donde los deseos se hacen realidad... -dijo ella con tono serio y a la ve alegre

-S...si -respondi viendo a Karen sujetandose el cabello con la moña que había recogido

-Mira tu cara te lo creiste- dijo ella partiendose de risa

-Karen- le dije

-si- me respondió sacandose una lágrima del ojo por tanto reír

-Lo siento, pero ya me dí cuenta, Karen te quiero, por favor acepta estos sentimientos- le dije agachando la cabeza para que no me veo el rostro

-Levanta la cabeza, Paul eres como mi primo o hermano y te quiero, con gusto aceptaré tus sentimientos, pero no planeo ser tu novia o tu esposa, gracias, me alegro tu cofesion- dijo Karen agarrandome el pelo y despeinandolo, ella saco su violín que tenia a mano, empezó a tocarlo, la canción se llamaba "Barco de papel" de Annette Moreno. Me sonrió.

-Segura estoy, que encontraras a una mujer mejor que yo- dijo ella mientras se marchaba del lugar dejando un fuerte viento helado y un sentimiento de paz en mi corazón. Me fui a mi casa temprano ese día, no quería hacer nada. El día siguiente llegue primero a la clase y entro Robin.

-¿Y pues le dijiste tus sentimientos?- me pregunto rapidamente después de dejar su mochila

-No- le respondí mintiendo

-Que malo, y que te dí una oportunidad, esta ve...- decía ella cuando la interumpi

-Esta bien, ya esta bien- le dije con una sonrisa

-Pero- ella dijo como entendió lo que pensaba se quedo callada

-Lo que siento por ella no es amor, no es amor, lo que verdaderamente siento por ella es respeto y admiración, puede ser que mi orgullo me haya cegado-le dije, pero ahora mismo me siento bien y me dí cuenta de una hermosa joven quien me apoyaba, así es esa joven es Robin, sin avisarme llego hacer especial para mi - pensé en mi asiento viendo a la ventana como las nubes pasaban una tras otras. Después de varios días por lo menos dos semanas pongalo así, Robin me mando una notita que decía "En la terraza en el recreo, quiero decir algo, ven, no faltes, Nico Robin". En el recreo me fui directamente a la terraza donde Nico estaba cantando "Como Rio en  primavera" de Marcela Gandara, se detuvo al sentir mi presencía, me sonrió.

-Y buenos de que querías hablar - le pregunte

Abrí muy bien los ojos, cuando me dí cuenta Robin me estaba dando un beso, un beso en la...

Nariz, ella se alejó, sonrió y de nuevo me abrazo se alejo de nuevo, sonrió muy feliz parecía

-De veras me gustas, Paul- dijo ella  mirandome a los ojos

-Robin-le dije

-Descuida, no necesito respuesta, solo quería decirte nada mas, se como siempre y sigue queriendo a la que quieras,  solo recuerda que me gustas y que estaré contigo cuando me necesites- dijo Robin sonriendo

-Espera, Nico, yo creo que también me gustas un poco le dije gritando

-Entonces que bien, me acompañas- dijo Nico yendo en camino a las escaleras, la alcanze y todo el camino estuvimos hablando, día tras día, me gustaba mas esa chica de cabello negro lasio y ojos cafés, me gustaba cada vez más y más. Con ella desechaba mi orgullo y podia hablar tranquilamente me sorprendió hablar con una chica así que me entendiera, sin duda es una chica muy especial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 19

(Narrador Wolfram)

Lo que los celos provocan

 

Últimamente a nuestro grupo se unió un tipo llamado Paul, cuyo joven quería a Karen otro mas con el que me debía de sacar del camino y cuando llegara a la final voy a encontrar soledad, pero con alguien, exacto, con Karen Gómez si todo sale como planeo, últimamente estábamos pensando en hacer una película de tarea de Literatura que nos había encargado la  profesora de hora Isabel, ella tenia el pelo amarillo un poco levantado, es viejita pero enseña mejor que otros. La historia de la pelicula trata de una princesa que ama el rock clásico pero sus padres no le gustan esa clase de musica, pero ella encuentra a un chico que le encanta esa musica y el le ayuda a que sus padres le entienda, que le gusten la musica tanto como a su hija. Un día teníamos que ir a la casa de María para ensañar, dentro del auto todos jugaban a excepción de Karen y de Rachel, todos hablaban la madre de Broock llamo este Henri, un muchacho bajito, moreno, cabello ceniza y ojos negros, lo agarro -pasame la coca- le dijo en el teléfono. Todos los chicos se rieron y continuaron con ese juego, llegamos a la casa de María la cual era un poco grande, tenía una puerta de madera donde se divisaba un timbre muy pequeño. Al entrar veias una lavanderia y un patio muy espacioso, con la cocina al aire libre, en la cocina se veían a tres perritos comiendo y un gato sentado en el sillón, se veían unos tres cuartos, los cuales uno era la sala, otro el cuarto de María y el otro de mas allá era el cuarto de su madre.

La madre  de Maria dejo una nota "Aquí tienen su comida comedla os gustara" decia ahí en ese papel.

 -Bien, primero quien se va cambiar- pregunto Karen

-Los hombres- respondió Paul

-esta bien no me hago problema -dijo Karen

Mientras que nosotros los hombres se cambiaban las chicas estaban comiendo, cuando fuimos a la cocina ellas ya habían terminado y se fueron a cambiar. Esperamos un poco después de comer y nos pusimos a grabar las escenas de la pelicula todo salio bien, solo que Karen (la princesa) no quería besarme (el principe). Al final solo hicinos Photoshock. Al terminar. Estuvimos jugando a las escondidas y después a la botellita me toco con Rachel, besarle en la mejilla, no lo hice, pues ni yo ni ella queríamos que eso pasara, todo el tiempo estuve con Karen evitando así que se juntara con Francis pero se enojo, toda la siguiente semana lo estaba haciendo hasta que un día de harto y grito a los siete vientos, ah perdon ¿son cuatro vientos?, no se por ahora no discutamos eso, vale

-Deja de hacer eso de una bueno vez - grito Karen

-¿Hacer que?- le pregunte acaso es malo apartarte del chico que es tu novio solo porque siento celos, pensé para mis adentros

-Pero, que te pasa por Dios, vamonos- dijo Karen a Francis y a los muchachos

Me quede solo, sin nadie a  mí alrededor sin nadie cuando oí unos pasos acercándose a mí, eran lentos y casi no se notaban pero se sentían

-Hola- dijo Rachel

-Hola- le respondí

-Perdonala- hablo Rachel

-¿Aquien?-pregunte

-A Karen, ella es un poco testaruda a veces seguro no lo hizo con intención de hacerte sentir mal, solo para que aprendas una leccion- dijo Rachel sonriendo

-No es eso, yo no estoy enojado con ella, solo que...- le dije me quede callado

-Solo que... ¿que? - pregunto ella

-Solo que no me gusta que este con ese tipo Karen, yo la quiero es por eso que no me gusta -respondí

-Ya veo, entonces para que no te pase eso por que no la dejas de amar, seria mas fácil y lo que estas haciendo no es muy bueno que digamos- dijo Rachel en un tono serio- además no me caes bien para su novio, Francis me agrada para ella es por eso que la deje, pero a ti no te lo voy a dejar- dijo terminando su frase

-Tal vez eso haga, gracias me ayudaste bastante te lo agradesco-dije parandome del sitio donde estaba

-¿Tienes algo que hacer en la tarde?-me pregunto

-No, nada en especial - le respondi

-Entonces, quieres acompañarme- me dijo

-¿A donde?-le pregunte

-Ya lo sabras- me respondió

Caminamos un rato y nos paramos en un edificio donde decía librería, ahí había muchos estantes con libros con nombres y autores famosos y no tan famosos.Era una librería muy bien acomodada.

-Esto y esto, cuanto seria -pregunto Rachel al cajero

- 60 bs señorita- le respondió

-Tome, gracias- le dijo entregándole billetes

-No, gracias a usted- le respondió el señor

-Bien, ¿Entonces a donde quieres ir? -me  pregunto Rachel

-Entonces, a un cafe- le dije

-Un cafe eh, creo que hay un cerca vamos- me dijo dirigiéndose a la puerta de la librería

Llegamos a una cafetería cuyo nombre era Will, entramos nos tomamos algo y nos salimos.  Así termino mi pequeño paseo con Rachel, ella tiene razón la voy a olvidar de una vez, porque hay mejores personas no es que ella sea mala, sino que Karen ya tiene pareja, se lo debo a Rachel que me ayudo a pensar en las cosas que iba hacer solo pocas palabras bastaron para que yo como ser humano me diera cuenta de mi error a si que le debo una a mi amiga Rachel...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 20

(Narrado por Ana)

Dulce amistad

 

El día de hoy estuve muy contenta, muy feliz ya que en realidad  me encontré, exacto, con lo que quería.... que es una tarjeta de crédito viva, mis amigas Karen y Robin, con los chicos son algo graciosos, pero algunas veces quiero regresar a los viejos tiempos, cuando hablábamos y jugabamos lo que se nos ocurría, esos días eran bellos y felices por así decirlo, todo comenzaba una mañana cualquiera en cuarto de primaria donde nos encontrábamos Robin, Rachel, Karen, Francis, Ciel, Broock y yo, con una vieja amiga que teníamos antes, ella se llamaba Yerania, una niña de cabello castaño claro hasta los hombros, ojos cafés medio verdes y piel un poco blanca, esta chica no era muy buena persona, pero de todos modos salíamos con ella. Un día cuando nos tocaba ed. Física, Karen compro las hojas que informaban los dibujos diabolicos, Yerania se la quito y lo estaba viendo mientras que Karen se quedaba callada, creo que se quedo así por que en cierto punto Yera asustaba.

-Esto no debe ser verdad- dijo Yerania

-No lo creo, además no sabia que la Pikachu era demoniaco- le dije

-No es bueno meterse con esas cosas.- dijo Rachel

-Cierto, después te pasan cosas malas- continuo Karen

-Puede que sea cierto o tal vez no lo es - respondio Robin agarrando el papel

-Entonces, ¿Porque no hacemos un intento?- pregunto Yera

-No creo que sea buena idea - le dije un poco asustada

-Vamos de seguro no pasa nada-  dijo ella

-Esta bien, me uno -dijo Robin

-Bien, aquí dice que debemos juntar las manos y decir este hechizo- dijo Yerania alzando sus manos poco despues Robin, después de ella Karen con una cara de miedo, después Rachel.

-venga- dijo Robin

-Ok-- le dije uniendome formando un círculo

-Por los cuatro dioses de viento.....- dijimos cerrando los ojos

-Esto no funciona, pongan fe, pues chicas- dijo Yerania

-Si-respondimos todas

-Por los.....- empezo Yera

Cuando al final acabamos el hechizo.

-Mira, que no funciono- dijo Yera

-Que pena- siguió Robin

-Chicas vengan vamos a jugar blanqueo- dijo el profesor

Cuando todas las chicas y chicos se fueron, quedamos nos atrás solas en la cancha, de repente un viento fuerte empezó soplar, era frío y demoníaco

-Eso realmente funciona-dijo Karen

-Que miedo-Dijo Yera que salio corriendo a la otra cancha

-Espera- le dijimos al unísono

-Realmente funciono que hacemos ahora-dijo Robin

-No lo se - dijo Yera

-Dicen que tienes que orar cada vez que pasen estas cosas-dijo Rachel

-Entonces que todas estén cantando en la mente- siguió Karen

-Bien-respondi

-Bien, va a ser un juego de chicas contra chicas ok, venga el grupo de Yerania y de Ran-  hablo el profe soplando su sibato

-Ok-dijeron

Nos dirigimos a la cancha donde estuvimos jugando, pero al final perdimos, el viento siguio y siguio, parecía que nunca iba a acabar, hasta que al fin sonó el timbre para entrar de nuevo a clases, Karen, Rachel y yo nos fuimos directo al curso mientras que Robin y Yera hablaban mas adelante, media hora mas después, se oyeron gritos, de unas muchachas que estaban en la cancha, los estaba siguiendo una sombra negra, todos los del curso se sorprendieron que bajaron a ver que pasaba, yo no me movi, estaba temblando, mirando y esperando las dos lideres del grupo fueran a ver que pasaba, pero regresaron sin hablar suerte que era cambio de hora, sonó el timbre del recreo, y todos los del curso salieron, nosotras estábamos viendo la cancha caminando.

-Sabe lo que paso, la sombra negra estaba en el arbol- dijo Robin

-Si, con unos ojos rojos del diablo- siguió Yera

-Dicen que cuando paso eso, los del verde vieron demonios en sus ventanas y su curso se oscurecio por unos minutos -respondió Robin

-Tenemos que decir algo -dijo Karen

-No, nadie va a contar nada, entendido, sino le haré su vida un desastre- respondió Yera con tono amenazador

-Bien- conteste a lo cual todas me siguieron

Al día siguiente también estaba con miedo, pero cada día que pasaba me iba tranquilizado más y más. El fin de año del cuarto de primaria Yera estaba enojado con nosotras por una razón que aun desconosco, fuimos al paseo, pero desde ese día no volvimos a ver a Yera, dice que se aplazo pero las compañeras dicen que se fue, yo creo que posiblemente se haya aplazado

Ahora que tengo trece años y que estoy en octavo me tranquilice un poco. Los días eran cortos, mis notas habían mejorado un poco, mis amigas hablaban cosas que entendía pero no sabia de que sentido tenía hablar de ella

-Tú no sabes pues-dijo Robin

-pues si se...- le respondí

-Si lo sabe ya que ella estaba enamorada de Jose, ¿Verdad?- pregunto Karen

-No es eso-les dije en voz bajita

-No te preocupes aunque el no te quiera, nosotras para siempre seras una buena almohada- dijeron juntas Robin y Karen quien estaban jugando conmigo, esos días de niñas ya pasaron, comienza una nueva etapa, la adolescencia, después llega ser adulto, como sera el futuro que nos espera, sera que seguiremos juntas, que nos llevaremos bien, que aun seamos amigas, que nos casaremos, son las preguntas que me hago cada vez pero con solo ver a unas niñas sonrientes frente a mi, siento confianza que crecer no es tan malo después de todo, ya que voy a tener amistad con ellas un largo tiempo mas. Con mis buenas amigas cultivaremos una dulce amistad que va durar toda la eternidad aunque nos separemos, siempre nos vamos apoyar juntas siempre.

 

Capitulo 21

(Narrador el chofer Sebastián)

 Mis pensamientos

 

 

Se preguntaran porque un anciano como yo era el chofer de la familia Gómez para que le llevase a su hija, bueno yo conosco a la joven señorita desde creo, desde los seis años que ella tenia, cuando su padre me presento ella se puso muy feliz y alegre, en la vida nunca había visto a una chica con su rostro, era sin ninguna impureza, mentira o maldad, como toda niña pero algo habia de diferente en ella algo que no logro comprender aun. Siempre andaba sonriendo, pero hubo una época donde estaba triste y no decía ni una palabra, trate de consolarla pero no pude hacerle sentirse mejor, hasta un día la señorita volvió hacer como antes, estaba alegre sonriente, como cuando la conocí, siempre me saludaba, aveces ella me traía te en las tardes y me prestaba libros para lee. Es una buena chica, aunque sus padres la odian. Yo prometí, me jure que iba a estar hasta el día que ella no me necesite, tengo cincuenta años, por algunos asuntos no logre casarme con nadie, ya que nadie me sorportaba, un día encontré a una chica de cinco años en la calle, ella me saludo y me dio la mano

-Buenos días, señor, que Dios le bendiga- me dijo una niñita llamada Karen

Estaba apunto de matarme  por amor, pero ella una niña a quien ni conocida me dijo "Que Dios le bendiga" me dio apoyo necesario las palabras de una desconocida, es por eso que se lo debo, siempre la estuve mirando como una hija para mi pero ella ya no es una niña sino ya toda una joven. Que necesita vivir y disfrutar de la vida, para morir sin arrempentimientos.

Siempre le desee lo mejor, y creo que es hora de marcharme. Pensé

-Señor Alfred, le traigo mi carta de retiro- le dije al señor colocando una carta sobre el escritorio

-Me da pena que se vaya, desearía que se quede por un tiempo, pero como no es posible, lo acepto, tome es su sueldo de tres meses como se va a retirar necesito darle esto tenga- me dijo el Padre de Karen

-Gracias- le dije

-De nada, pero ahora tendré que buscar a alguien para mi querida hija Karen- dijo el Señor

-Querida... entonces usted aun le quiere- hable con el de nuevo

-Pues si, ella es mi hija y ya va a pasar muy pronto la prueba -dijo Alfred con un vaso de vino mirando por la ventana al horizonte

-Cuando ella lo sepa, que no va ser por mi boca, se va a poner feliz- le dije

-supongo, no es hora que se marche Sebastian- me dijo el Señor

-Si, nos vemos en otro momento de tiempo, adios- le dije yendome hacia la puerta de salida de esa habitación, ya que estaba en la casa principal tenía que caminar largo rato, por la casa del Joven amo Marco, por la casa de la señorita Kare, por la casa el señorito Alejandro y por la casa de la servidumbre, cada casa tenia diferente personalidad, las cuales con el tiempo aprendí a amar. En fin, ya estaba cerca del portón donde había un guardia quien abrió la puerta para dejarme salir

-Hasta luego, que le vaya bien, espero verlo pronto- dijo el guardia de seguridad

-Igualmente-le respondí y me fui

De repente todo lo que veía se me volvió negro después blanco, pude distinguir una figura, era la de la señorita miradome aterrorizada, en sus ojos veía a un hombre mayor siendo atropeyado por un auto, esperen. Ese hombre soy yo. Porque, me atropellaron, veía borroso y cuando mire a un lado la señorita estaba llorando  en mí estomago.

-Ayuda, por favor ayuda-gritaba la señorita

-Joven Karen, pero que...- dijo el policía

-Sebastian... llama a una ambulancia - dijo Karen

-Bien, aquí esta-dijo el Guardia llamando con su teléfono

-Contesten, vamos, vamos, eso-decia el guardia

-Sebastian, por favor no mueras- decía la Joven ama

-Ya va venir a traer ayuda, tenemos que darles primeros auxilios- dijo el guardia

-Pero se rompió todos sus huesos-Dijo llorando la señorita

-Señorita, Karen, que bueno verla de nuevo -le dije

-Sebastián, que bien sigues vivo, te vamos a llevar a un hospital así que mientras llega, por favor vive- gritaba la señorita con lágrimas derramandose sobre sus ojos

-No esta bien, llego mi hora, me marcharé, así que deseo que cumplas tu sueño, si- le dije diciendo mis ultimas palabras

-Sebastian, no oye, no te mueras....- fue lo único que puede oír

Las palabras de la señorita se me quedaran grabadas, por la eternidad, ya que yo ya estaba muerto, con un cuerpo sin vida pero aun así con un alma, mientras que la señorita y los que me conocen me recuerden, seguiré con vidas en sus memorias, si todos ellos me olvida sera como si yo nunca hubiera nacido, ni muerto, así que lo único que quiero es que me recuerden de como era y si era un buen amigo para la señorita, lo último que vi fue a la joven desesperada llorando y lamentandose con unos ojos tristes igual que esa temporada, donde no tenia vida, era solo alguien que vivía sin razón, pero no quiero eso para ellos sino, que viva para algo, algo que ella sola tiene que aprender a ser... Yo que soy Sebastián en alma, le deseo felicidad a la señorita y a todos mis amigos....... ya que yo estoy muerto me iré, pero recordaré a mi señorita que era una hija para mi, y espero que tenga una vida muy feliz aunque yo no este con ella ya...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 22

(Narradora Karen)

Un alma en pena

 

Mi día había terminado bien, Wolfram ya no molesta más y Paul molesta pero un poco.

Con Francis todo iba bien, una buena relación teníamos. Y mis amigas charlaban y jugaban con los chicos. Wolfram últimamente esta interesado con lo que hace Rachel durante el recreo y a veces leen libros juntos, Paul se esta juntando con Robin, hablan y ríen, creo que tienen algo ya que Robin le mira con ternura y se comporta mejor que antes, cuando esta con el. Pero sigue todo igual que antes, la diferencia es que ahora cada una de mis amigas se divierte más al lado de los hombres. Me pone feliz, mi vida ha mejorado un montón. Con mis padres diciendome que voy hacer la heredera y que me comporte, el único problema que tengo es averiguar como romper el compromiso sin discusión con un juez. No quiero casarme con alguien a quien no quiero. Se que mi amor por Francis va a pasar, por ahí si pase, como es un amor de juventud, pero no quiero eso, simplemente no quiero, lo que siento ahora no quiero que se acabe tan fácilmente, no quiero que lo que siento sea puro capricho. En fin, esperen el timbre de salida había tocado, estaba solo yo en el aula, no me había dado cuenta que se iban, me levanto de mi asiento y tomo mis cosas. Esta vez es extraño Sebastián no me recoge, espero media hora y aun sigue sin aparecer, me aburro, me voy , tomo un micro  que estaba cerca y me voy directamente a mi casa, me deja el micro en la esquina, me bajo , estuve caminando, llegue a la puerta de mi casa. Vi a Sebastián saliendo, se esta despidiendo del guardia, poco después esta cruzando la calle, se gira y me ve, con una cara melancólica. Quiero correr hacia el pero no puedo, mis pies no se mueven, de repente un auto plomo lo arrolla. Me quede impactada, había mucha sangre por todos lados, cuando mis piernas al fin se movieron, corrí  muy rápido al cuerpo de mi mejor amigo hasta siempre

-Ayuda, por favor ayuda-griti desesperada

-Joven Karen, pero que...- dijo el policía que se acerco donde yo estaba

-Sebastian... llama a una ambulancia- le dije como un orden

-Bien, aquí esta-dijo el Guardia llamando con su teléfono cuando me contesto

-Contesten, vamos, vamos, eso-decia el guardia

-Sebastian por favor no mueras- le decía mientras lloraba y le mantenía echado de espalda

-Ya va venir a traer ayuda, tenemos que darles primeros auxilios- dijo el guardia

-Pero se rompió todos sus huesos-Dije llorando

-Señorita, Karen, que bueno verla de nuevo -dijo Sebastian hablando muy bajito

-Sebastián, que bien sigues vivo te vamos a llevar a un hospital, así que mientras llega una ambulancia, por favor vive- grite echa pedasos y llore

-No, esta bien, llego mi hora, me marcharé, así que deseo que cumpla sus sueños- me dijo con una sonrisa en los labios.

-Sebastian, no oye, no te mueras....- fue lo único que pude decir cuando su corazón se detuvo,  frente a mi casa mi chofer Sebastián había muerto, como un perro que protege su casa el murió, estaba con sangre toda la calle, el cuerpo inmóvil sin vida y yo llorando amargadamente. Después de media hora mis padres llegaron, mi padre Alfred me aparto de Sebastián, no, un cuerpo sin vida.

-Vete Karen a tu casa -dijo mi madre acercándose al cuerpo muerto

-Pero- le dije

-Vete de una buena ves- grito mi madre casi llorando

-Mira que te pasa esta, pobre de ti, te doy mis condolencias-dijo mi padre

-Karen, queda terminantemente prohibido que vayas al funeral del señor Sebastián, que en paz descanse- continúo mi padre

No puede ser, Sebastián estaba muerto y mis padres me iban a prohibir verlo, es imposible, no me contuve, llore y corrí a mi casa, donde seguí y seguí llorando por la muerte de mi amigo, con mis muñecos y peluches hicimos un minuto de silencio para demostrar que el también tenia a sus amigos. Toda la tarde llore hasta que a las doce de la noche una sombra blanca con forma de un hombre de edad mayor paso por mi ventana, era Sebastián quien me iba a visitar tras su muerte, con esa sombra me dormi y desperte a la mañana siguiente, triste demasiado, me diriji a la casa principal donde mi madre estaba vestida de negro, y yo con un azul oscuro.

-Madre, quien me va llevar ahora- le dije

-El guardia de seguridad va ser tu chofer, Conrad te llevara de ahora en adelante -me dijo a mi madre con los ojos rojos por haber llorado

-Bien- le dije y me marche de la casa, donde  el guardia estaba esperando para llevarme

-Que fuerte el accidente de ayer no le parece-dijo un muchacho de cabello café cortado a los extremos ojos mieles y una piel bronceada , en buena forma su cuerpo, se llamaba Conrad en ahora en adelante sera mi chofer

-Si, Conrad, por favor no hable de ese tema - le dije

-Bien- fue lo último que dijo, todo el trayecto estuvo silencioso y me hablo cuando bajo

-Sebastian aun vive, vive en su mente-me dijo

-Tu-le dije empezando a llorar cuando el me abrazo para consolarme, por lo menos estuve así unos cinco minutos, hasta que Francis lo vio, me aparte de el y seguí a Francis por la puerta del colegio. El chofer rápidamente se metió al auto y condujo a una cierta parte que desconosco.Estuve callada con todo el mundo, con mis amigas y con mis amigos, Francis me hablo pero no le oí bien, ya que estaba distraida por lo que paso esa tarde de ayer. Por poco casi lloro, mis amigas entendieron, así que no me preguntaron nada. Así esa mañana y unas cinco más estuve callada, sin decir nada, recordando y sufriendo a Sebastián, que era como un padre para mí. Conrad el chofer, se parece muy poco a el, pero se parece, el es buen amigo, hablo con el pero poco, pero me hace hablar y charlar con el de unos temas. Al llegar a mi casa, estaban mis padres sentados en la sala

-Karen, creo que lo recuerdas mañana sera oficial tu compromiso con la familia Andrade-empezo hablar mi madre

-Si- le dije

-Tienes que soportar hija todo en el mundo se va, sabes la mayoría de las personas viven tratando de recuperar lo que alguna ves perdió, pero lo que se perdió ya no va a regresar nunca -dijo Padre saliendo por la puerta de mi casa

-Mañana, estate lista a las tres de la tarde- dijo mi madre

-Si-le dije

Cuando se fueron, me senté en el suelo, estaba triste pero no debía de llorar no debía y no tengo que causar problemas a. mis padres, no debo de causarles mas de lo que deberian ellos hicieron un entierro digno de Sebastián, estoy agradecida con ellos aunque no quiera casarme con Paul tendré para devolverle el favor a ellos y no deberles nada. Adiós, Francis, te quiero, pero les debo a mis padres mi vida, así que adiós para siempre mi único y verdadero amor, te quiero, pero si te meto en esto tú no saldrías ganando y tendría daños graves así que adiós, mi querido Francis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 23

(Narrador Karen)

El día de la duda

 

Ya han pasado cinco días desde la muerte de mi querido chofer Sebastián, murio de una forma no muy digna, están buscando al culpable espero que lo encuentren. En fin son las cuatro de la mañana del Sábado, estaba despierta ya que no podía dormir, porque en la tarde de este mismo día tendria que firmar un papel para hacer legal el compromiso de la familia Andrede y Gómez, claro esta que yo y el estamos en contra de eso, el le dijo a sus padres pero por mas que le hable no le hacen caso, y yo no puedo decirles nada porque les debo una grande por lo de Sebastián, son las cuatro y cinco minutos, voy a molestar pensé, agarre mi teléfono de casa y me puse a marcar, era el numeró de Robin, después a Rachel y después a Ana.

_Hola- le dije cuando respondieron en el teléfono de Robin, no pensé que iban a contestar

-Buenas, oye porque hablas tan temprano y ahora que te paso, comprendemos tu situación pero no es ya tiempo de que nos lo digas- dijo Robin acompañada con unos sonidos, lo puso en altavoz

-Si es cierto, dinos-dijo Ana

-Vamos, somos tus amigas -siguio la voz de Rachel

-Chicas, pero no se... -les dije un poco apenada

-Puedes confiar en nosotras-agrego Robin

-Vale, recuerdan a Sebastián, el pues fue arrollado por un auto y murio-les dije muy triste

-Esta bien... lo siento, que pena, le mandamos nuestras condolencias-dijeron Ana, Robín y Rachel

-Asi que es por eso que no hablaste mucho, perdona, pero Francis estaba un poco triste y preocupado hacia a ti - continuo Robin

-Si, lo vi -dijo Rachel

-No me recuerdes a Francis ahora, oigan les cae bien Paul-les dije

-Porqu...pues nos cae bien y porque dices eso de Francis- dijo Ana

-Mañana en la torre de papeles a las tres de la tarde tende que firmar un acuerdo para que las dos familias Andrade y Gómez se unan en uno solo, comprometiendo a sus dos hijos- les dije indicando la dirección sin darme cuenta

-¡¡¡Que!!! No te puedes casar con el, no, pero tus padres- decían una Robin confusa

-Pues si, ya me tengo que ir adiós nos vemos el lunes, por cierto la próxima vez que hagan una pijamada invitenme pues- les dije

-Lo se, pero no es una pijamada, esperábamos tu llamada juntas- dijo Robin

-Chicas gracias, me tengo que ir ahora, adios- respondí colgando el teléfono de mi habitación

Despues  de la llamada, me dormi hasta las once de la mañana, cuando me levante vi a dos mujeres de cabello amarillo agarrados, acomodando unas cosas, cuando vieron que estaba despierta, me pusieron a comer lo que creo que era mi desayuno, dijeron que me bañe, después me hicieron ponerme un vestido que no era del todo fuera de mi gusto. Un vestido plateado largo, con un cinturón negro y accesorios cono flores marchitas de tela. Me lo puse, me sente, esas dos chicas me intentaron pintar mis ojos, a lo cual yo me negue rotundamente, hasta que solo lograron pintarme los labios y ponerme unos  aretes, ya eran las dos de la tarde cuando acabaron, mis padres llegaron a mi casa bien arreglados y nos marchamos donde habitaba mi mayor temor, el compromiso legal con Paul. Llegamos a un edificio con un estilo barroco muy antiguo, blanco eran las paredes y una puerta grande negra. Mis padres sin más preambulos entraron a una sala donde decía abogado de elite. Entre a la habitación donde encontre a la familia Andrade con Paul bien vestido, aunque con una cara larguirucha. Daba chiste ese gesto, pero esto es serio, no debería de dar chiste.

-Bien, la familia Gómez ya esta aquí, empezemos- dijo un señor gordito muy bajito con cabellos plateados y ojos negros.

-Los padres firmen aqui-prosiguio el señor

Mis padres firmaron y los Andrade también como es de suponerse, hablo un rato el tipo con cobarta con unos asuntos que no quiero oír, como que deberían hacer los prometidos y que no deberian de hacer a mis padres.

-Bien, pasen los chicos-dijo el señor con corbata

Paul se acerco y firmo deprisa diciendo una oración incompleta

-Con esto mi copa no quedara vacía...-decia

-Porque mi vino llenara tu copa- dije terminado la oración tomando el papel para firmar. Apenas iba por K de Karen, cuando de un golpe se abre la puerta y entra un sudoroso Francis, con un traje formal y unas rosas, con la camisa blanca rota.

-Yo estoy en contra-grito

-Francis pero que haces aquí- le dije

-Yo soy el único prometido de Karen -gruño Francis

A lo cual yo me sorprendí que hacia aquí Francis sino le dije que iba hacer, ya me acuerdo de seguro fueron mis amigas, que malas, me siento feliz aquí con Francis ya que llego en el último momento evitando así que me comprometa con algo que yo iba a lamentar de por vida.