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“La Hora del Cuento”

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Índice

Introducción

1. ¿QUÉ NOS ENSEÑAN LOS CUENTOS DE HADAS?

2. MITOS Y LEYENDAS: UN APORTE UNIVERSAL

3. SUGERENCIA DE TEMAS PARA TRABAJAR LA ANIMACIÓN LECTORA

3.1.

La identidad y el Otro(a)

3.1.1. La Rana que quiso ser como el Buey

3.1.2. Mito de Narciso y Eco

3.2.

La violencia, modo de comportamiento olvidado

3.2.1. Capítulo Los Cíclopes, en La Odisea

3.2.2. Un puñado de semil as

3.3. Geografía, paisaje y animales 3.3.1. Darwin en Chile

3.3.2. Kenia, África (Memorias de África)

Bibliografía

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Introducción

El presente anexo tiene como propósito resaltar el valor de la lectura,

rescatando no sólo el placer que obtenemos al leer un buen libro, sino también

la función de la literatura como elemento modelador de las actitudes que

deseamos promover en nuestros alumnos y alumnas, así como las que nos

interesa evitar o eliminar.

A lo largo de todos sus siglos de existencia , la literatura, además de un

poderoso elemento de entretención y cultura, ha tenido también una enorme

importancia en la educación de pueblos y generaciones. Este es el caso, por

ejemplo, de los cuentos de hadas, que con sus personajes firmemente

delineados nos hablan de virtudes y defectos humanos tan universales como la

bondad, justicia, generosidad, egoísm o, maldad, intolerancia, y muchos otro s

que conforman el amplio espectro de la personalidad humana.

Asimismo, los mitos y leyendas de las distintas culturas también han cumplido

un papel fundamental en el desarrollo de la civilización, ofreciendo

explicaciones poéticas para inquietudes tan profundas cómo el origen del

mundo, el significado de la vida y la historia de los pueblos, y por supuesto

aportando modelos positivos y negativos de la conducta de hombres y mujer es.

Dejamos a modo de sugerencia y apoyo, diversos textos antiguos y modernos

de gran calidad literaria, ofreciéndole interesantes lecturas que podrá compartir

con sus alumnos y alumnas y le servirán como base para reflexionar sobre

temas valóricos de contingencia en la sociedad actual.

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1. ¿Qué nos enseñan los cuentos de hadas?

Entre los cuentos para la lectura en voz alta se puede escoger los

tradicionalmente l amados “cuentos de hadas”, o clási cos de la literatura para

niños y niñas ¿Por qué estos cuentos y no otros? En primer lugar, por el

encantamiento que producen en el oyente, por contraposición a otros más

modernos o explícitamente moralizantes. Además, bajo su aparente

ingenuidad, estos cuentos, mal l amados de literatura “infantil”, hacen

referencia a aspectos esenciales del espíritu humano (la envidia, la ambición, la

generosidad, la amistad o e l amor, entre otras cosas), por lo que pequeños (as)

y grandes se sienten directamente interpelados (as).

Es esencial que un(a) estudiante que termina su ed ucación básica haya

adquirido una amplia cultura en cuanto a lectura de los cuentos clásicos, pues

son grandes obras de interés para cualquier amante de la buena literatura, así

como también para la formación humana y cultural de las personas. Su

importancia se confirma por el sólo hecho de su larga tradición oral y su fijación

por medio de la escritura.

Entre los adultos frecuentemente surge la polémica sobre esta literatura: ¿Por

qué exponer a los niños y niñas a relatos crueles y de tanta violencia? ( Con

huérfanos, madrastras malvadas, brujas que comen niños y niñas o lobos

destripados). Más adelante ahondaremos en el tema de la violencia en los

cuentos, asunto de interés esencial para nuestra labor educativa. Por ahora,

sólo quisiéramos decir que en los cuentos de hadas, el bien y el mal se hal an

encarnados en personajes a menudo fantásticos. Los rasgos de la maldad se

encuentran plasmados en entes de ficción tales como brujas, ogros, lobos que

hablan, gigantes, etc. Otro tanto sucederá con los rasgos p ropios de la bondad,

encarnados con frecuencia en el personaje aparentemente débil que logra salir

adelante por su fuerza interior o por la ayuda de los que solidarizan con él o

ella.

Al respecto, podemos rescatar las palabras de Charles Dickens, quien

señala Podemos dar por sentado que no somos nosotros los únicos que

sentimos una gran ternura por la literatura del mundo de las hadas de nuestra

niñez. (...) Difícil es calcular la suma de cariño y de compasión que se nos ha

metido en el alma a través de esos menospreciados conductos. La indulgencia,

la cortesía, la deferencia hacia los pobres y hacia los ancianos, el trato cariñoso

a los animales, el amor a la naturaleza, el odio a la tiranía y a la fuerza bruta...,

muchas buenas cualidades por el estilo de é stas fueron por primera vez

cultivadas en el corazón del niño, gracias a su ayuda poderosa.” 1

Los lectores y lectoras de estos cuentos reconocen lo que se halla en su

interior al encontrar de manera aislada las tendencias buenas y malas de los

seres humanos, encarnándolas en personajes ficticios que proyectan de modo

enteramente maniqueísta, “lo bueno” y “lo malo”.

1 Roa, Armando: ¿Qué es la adolescencia? Santiago de Chile, Ediciones del Colegio,

1980, Pág. 61.

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El pensar la educación de modo sobreprotector supone que el ser humano no

tiene por qué verse envuelto en situaciones violentas tales como la i njusticia,

maldad, crueldad, egoísmo, arbitrariedad, miseria, etc. Pero, ¿podemos estar

seguros que nuestros niños y niñas nunca se hal arán inmersos en alguna de

estas circunstancias? ¿Tenemos derecho a esconderles situaciones reales que

quizás en el futuro les van a golpear y ante las cuales se hal arán tristemente

desprevenidos(as)?

En los cuentos de hadas encontramos en hechos concretos estos problemas

existenciales de la vida, que no son ajenos a las preocupaciones y angustias

de los pequeños y pequeñas.

2. Mitos y leyendas: Un aporte universal

Otro género interesante para leer con los y las estudiantes son los mitos y

leyendas de diversas culturas. Sobre el os se han escrito largos tratados, por lo

que nos limitaremos a entregar una breve definición p ara ponernos de acuerdo

en el significado que le damos a esta palabra.

El término mito procede del griego mytos: hilo conductor, palabra. Trata de una historia ejemplar sin tiempo ( kronos), ni lugar ( topos) definidos. Es un relato fabuloso que narra la actuación de personajes extraordinarios –dioses y

héroes- de tiempos muy lejanos. Esta narración contiene una profunda

simbología donde encontramos una interpretación de tipo casi religioso que

explica el origen, la existencia y el desarrollo de la civilizaci ón.

Además, los mitos tienen otro rasgo característico, y es que muestran por igual

el comportamiento bueno y malo de sus personajes, haciéndonos comprender

los terribles rasgos de la violencia.

3. Sugerencia de temas para trabajar la Animación Lectora

A continuación le proponemos algunos temas que pueden generar

conversaciones muy interesantes con sus estudiantes, desde el punto de vista

de distintos subsectores. Para cada uno de el os sugerimos una pequeña

introducción y presentamos los títulos de las le cturas seleccionadas.

3.1. La identidad y el Otro (a)

Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es

el más difícil conocimiento que pueda imaginarse. Del conocerte saldrá el no

hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey.2

2 Cervantes, Miguel de: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha . Segunda Parte, Capítulo XLII. Madrid, Ediciones Cátedra, 1995, Pág. 340.

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Usamos a propósito la palabra “Otro (a)” con mayúscula, pues lo identificamos

como persona que merece nuestra total atención, sin importar edad, condición

social, raza o nacionalidad.

Cada día del año, cada hora del día, hay que aprovechar cualqu ier oportunidad

que se presente para alcanzar:

Un mayor conocimiento de uno (a) mismo(a).

Una mejor relación con el otro (a).

El conocimiento de uno(a) mismo(a) es un modo de alcanzar una identidad

propia y este autoconocimiento nos permite l egar a un mejo r conocimiento del

Otro(a).

Para tratar este tema le proponemos dos lecturas: Fábula de la Rana que quiso

ser como el Buey y el Mito de Narciso y Eco.

3.1.1. La Rana que quiso ser como el Buey

Dice la fábula que por la mañana, la ranita salió al prad o cantando

alegremente. ¿Qué fue lo que la hizo perder su alegría? Nada más que la vista

del “Otro”. La estatura del corpulento buey basta para trastornar su dignidad y

autoestima. Sus hermanas, las otras ranas, la observan burlonamente mientras

se hincha cada vez más para ser tan grande como el buey.

La rana infeliz no se conoce a sí misma, no ha puesto los ojos en su persona y

sólo quiere igualarse al buey. En este afán, acaba por destruirse. Aquí nacen

las palabras de Cervantes quien conoce bien la fábu la de Fedro: “Del conocerte

saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey”.

La fábula de Fedro nos da a entender de modo metafórico la importancia de

conocernos, estimar y desarrollar nuestra propia identidad, sin deslumbrarnos

ante tantos modelos que nos entrega nuestro entorno social.

Como un modo de generar conversación, propongamos a nuestros (as)

estudiantes que busquen analogías entre lo que le pasó a la rana de la fábula y

lo que nos puede pasar a nosotros, si queremos igualarn os a tanto modelo que

nos propone la publicidad a través de la TV u otros medios.

3.1.2. Mito de Narciso y Eco

El relato nos dice que Narciso, bello adolescente, cruel y despiadado,

desprecia a Eco, quien se adentra en solitarias cuevas y muere por amor.

Narciso, enamorado de su imagen reflejada en el agua, desprecia a todos los

jóvenes y doncellas que lo aman. Muere de dolor y pena sin comprender que

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aquel que cree su amado es él mismo. Narciso se ve en el agua, pero no se

reconoce a sí mismo en ella.

El mito de Narciso y el simbolismo que conl eva se hal an en la base de un

comportamiento humano destructivo y asocial. Freud recoge este mito y a

través de sus estudios nos hace conscientes de las ambivalencias de nuestro

comportamiento y el innato narcisismo originado en el egocentrismo infantil

3.2. La violencia, modo de comportamiento olvidado

No podremos afrontar eficazmente la violencia mientras no estemos dispuestos

a verla como parte de la naturaleza humana (Bruno Bettelheim3)

El tema de la violencia nos exige a los profesores y profesoras dedicarle una

reflexión profunda y permanente. El título de esta sección está tomado del título

que el gran pedagogo Bruno Bettelheim da a un ensayo suyo sobre este tema. 4

¡Tremenda frase, que nos exige pensar en el la!

La preocupación de Bettelheim se centra en el modo de encauzar la violencia

que se hal a en nuestra propia naturaleza. Para comprender nuestro verdadero

yo, objetivo fundamental de la educación, debemos familiarizarnos con los

mecanismos internos del espíritu, por lo tanto, necesitamos que se nos muestre

y enseñe lo que debemos hacer para contener, controlar y encauzar la energía

que se descarga en violencia, con el fin de poder dirigirla hacia fines más

constructivos.

Bettelheim insiste:

En las cuestiones referentes a la violencia, nunca encontraremos protección en

la ignorancia. En todos nosotros se encuentran tendencias contradictorias que

conducen al bien y otras al mal. Ellas sólo podrán desaparecer a través de la

reflexión, observación y su conoci miento, pero nunca por el desconocimiento o

la ignorancia. Por eso es importante pensar en la violencia a partir de una edad

temprana, en lugar de limitarnos a condenarla o evadirla .

Lo que necesitamos es un reconocimiento inteligente de la ńaturaleza de la

bestia´. No podremos afrontar eficazmente la violencia mientras no estemos

dispuestos a verla como parte de la naturaleza humana. Cuando nos hayamos

familiarizado bien con esta idea, y hayamos aprendido a vivir con la necesidad

de domesticar nuestras t endencias violentas, entonces, por medio de un

proceso lento y tenue, puede que consigamos domarlas, primero en nosotros

mismos y luego, partiendo de esta base, también en la sociedad. Pero jamás

conseguiremos domar nuestras tendencias violentas mientras a ctuemos de

acuerdo con la suposición que, como la violencia no debería existir, lo mismo

da que actuemos como si no existiese.

3

Bettelheim, Bruno: “La violencia: un modo de comportamiento olvidado . En:

Educación y vida moderna. Barcelona, Editorial Crítica, 1982.

4 Ibíd.

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La acción violenta es, por supuesto, un atajo para llegar a algún objetivo. Su

naturaleza es tan primitiva que resulta genéricame nte inadecuada para

proporcionarnos las satisfacciones más sutiles que buscamos. Por eso la

violencia se encuentra en el mismo principio de desarrollo del hombre hacia un

ser humano socializado." 5

Para tratar este tema les proponemos dos lecturas: Los cíclopes, en La Odisea,

y Un puñado de semillas.

3.2.1. Capítulo Los Cíclopes, en La Odisea

Bettelheim habla de dos grandes obras de la antigüedad clásica, La Ilíada y La

Odisea de Homero, poemas directamente recogidos de los relatos mitológicos

de la tradición oral, y se refiere a su importancia para la educación, ya que el

tema de la violencia se muestra en el os:

La violencia existía mucho antes de que naciera Homero. Pero con éste

apareció el nuevo espíritu humanizador de los griegos, el espíritu que info rma

su poema. Aunque no ofreció ninguna solución, Homero representó la violencia

como el problema central que debe resolver un mundo que se esfuerza por

civilizarse.6

Más adelante dirá sobre La Ilíada:

… nada bueno puede obtenerse jamás recurriendo a medio s violentos. Paris,

que turbó la paz del hogar de Menelao, tenía que perecer. Lo mismo debía

ocurrirle al más grande de los héroes, Aquiles, que se había unido a la partida

vengadora; y ser muerto era el destino que aguardaba a Agamenón, que había

encabezado dicha partida.7

La violencia se nos presenta a la luz del comportamiento de los personajes

bárbaros, los cíclopes, en oposición al de los hombres civilizados, los príncipes

griegos. Estos últimos deben salvar la vida y para el o se ven obligados a usar

la astucia, que implica violencia, para no ser devorados por las fuerzas del

bárbaro Polifemo.

3.2.2. Un puñado de semillas

La violencia está incorporada a la vida del hombre en distintos niveles y

situaciones. Generalmente, y a raíz de los diferentes me dios de comunicación,

el cine o el cómic, entre otros, asociamos la violencia a sus representaciones

más primitivas, como la agresión física o el asesinato.

5 Ibíd. Pág. 97.

6 Bettelheim, Bruno. Op. Cit.

7 Ibíd. Pág. 90.

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Sin embargo, hay formas más sutiles de violencia, pero no por el o menos

dañinas y dolorosas, que pueden afectar lo más hondo de nuestros

sentimientos y la visión que tenemos de nosotros (as) mismos(as).

Un puñado de semillas , de Mónica Hughes, muestra de manera delicada la

vida de Concepción, niña que vivía con su abuela en el campo bajo el sistema

de inquilinato. La muerte de su abuela constituye un fuerte golpe que la deja en

la más completa indefensión material y afectiva. Aunque el a desea trabajar

para ganarse su subsistencia, el dueño de la tierra la desaloja porque el nivel

de producción de la niña es muy bajo y, por lo tanto, poco conveniente para él.

El desarraigo, ahora, no sólo es emocional, sino también material. Al l egar a

los suburbios de la ciudad la recepción que recibe es una pregunta cargada de

una violencia absolutamente innecesaria, y que no tiene origen en acción

alguna de la muchachita: “¿No ves por dónde vas, tonta?”

La vida junto a un basural, el robo por parte de una pandil a de niños para

asegurar su mínima subsistencia, la persecución de la policía, la destrucción

del pequeño huerto plantado y cuidado por Concepción –todo el o mencionado

en frases muy breves y simples – hablan de una violencia profundamente

dolorosa, pues viene de un ente que no posee rostro y contra quien se está

inerme. Es la violencia originada en una sociedad que no es capaz de proteger

a sus niños y niñas, que los(as) victimiza mediante el hambre y que utiliza uno

de sus brazos armados para marginarlos. ¿Cómo enfrentar y defenderse de un

enemigo con miles de rostros y con ninguno al mismo tiempo?

3.3. Geografía, paisaje y animales

La zoología es un buen contar de la criatura león, de la criatura ave y de la

criatura serpiente, hasta que ellas, una por una, caminen, vuelen o trepen

delante de los ojos del niño. La geografía es siempre un contar en el gran

geógrafo y un puro enumerar huesoso en el mediocre (…) El paisaje es una

fuente todavía intacta del bello describir y el bello narrar.

...pero no acepto el que la caminata se vuelva un saltito pueril, sino que sea un

recorrido del niño por el globo . (Gabriela Mistral 8)

Es importante que eduquemos a nuestros (as) estudiantes para ser ciudadanos

del mundo y no sólo vivir en nuestro pequeño mundo familiar o de “pueblo

chico”. Pero, ¿cómo entrar al ancho mundo? Viajar, recorrer países, es un

modo de conocer la tierra en que vivimos, pero no siempre contamos con

medios o valentía para lanzarnos en esta hazaña. Para ello tenemos la lectura:

libros, atlas, diarios de viajes, textos de geografía, etc. Así, el profesor o

profesora que ama la geografía puede convertirse en el gran geógrafo(a) que la

cuenta, como dice la Mistral.

8 Mistral, Gabriela: Magisterio y niño. Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello, 1995, 2ª edición, Págs. 94 y 121.

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El gusto por la lectura nos saca de nuestros pequeños mundos personales y

nos abre al ancho mundo:

Pasión de leer, seguro contra la soledad muerta de los hueros de vida interna,

o sea de los más. Sirviese la lectura solamente para colmar este hondón del

fastidio, y ya habría cumplido su encargo.

Pasión preciosa de fojear el mundo por mano más hábil que la propia; pasión

de recorrer lo no recorrido en sentimiento o acción; arribo a posadas donde

dormir soñando unos sueños, si no mejores, diferentes del propio. Y pasión del

idioma, hablado por uno más donoso, o más ágil, o más rico que nosotros. 9

Para tratar este tema le proponemos dos lecturas: Memorias de África, de Isak

Dinesen, y Darwin en Chile (1832-1835). Viaje de un naturalista alrededor del

mundo, de Charles Darwin.

3.3.1. Darwin en Chile

Charles Darwin, nacido en 1809 en Inglaterra, dedicó su vida al estudio y

observación de la naturaleza. En sus diarios escribía lo que veía y sus

interpretaciones, además de sus sentimientos ante la naturaleza y personas

que conocía.

La obra Viaje de un Naturalista alrededor del mundo , fue publicada por primera

vez en Londres, en 1839. Además de su valor científico, desarrol a en un estilo

ameno los aspectos sociales, costumbres y naturaleza de nuestro país.

Al leer las descripciones que hace de Chile, podemos comparar los paisajes

que nos presenta con los que conocemos hoy , y de esta manera despertar

nuestra conciencia ecológica ante los cambios que se han p roducido por la

intervención del hombre.

3.3.2. Kenia, África (Memorias de África)

Le proponemos otra caminata por el ancho mundo, recorriendo tierras africanas

de la mano de una autora danesa, Isa k Dinesen (1885-1992), a la que muchos

conocerán por la premiada película África mía (1985).

Karen Dinesen (su nombre de pila), joven de familia adinerada y culta, contrae

matrimonio con su primo, el conde Blixen, de familia dueña de cafetales en

Kenia, África. La joven pareja se traslada a vivir a Kenia. Al í reside en su

granja cerca de Nairobi, alejada de su marido , quien se ocupa de sus negocios.

De vuelta en Dinamarca a causa de una enfermedad contraída en África y del

incendio de la casa y consiguiente ruina de su situación económica, escribe un

hermosísimo libro de memorias.

9 Ibíd. Pág. 102

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Memorias de África nos entrega una suerte de crónica de sus años vividos en

Kenia, relato cargado de la nostalgia del mundo perdido.

Nos encontramos ante el ejemplo de una mujer bril ante, de fuerte personalidad

y gran talento literario, que es capaz de abrirse al nuevo mundo y al

conocimiento del Otro(a). Siente una profunda atracción por los elementos

naturales de las regiones recorridas: el aire, el agua, la tierra, elementos

habitados por pájaros, peces, animales.

En el capítulo titulado Una gacela nos hace ver como camina por los salones

de su casa este bel o animal de la raza de los antílopes. Este fragmento nos

enfrenta a la virtud del buen contar la “criatura gacela”. No importa que nunca

hayamos visto una, ya que con su descrip ción somos capaces de verla

caminando ante nuestros ojos y conocer el paisaje de esta bel a región de

África.

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BIBLIOGRAFÍA

Roa, Armando: ¿Qué es la adolescencia? Santiago de Chile, Ediciones

del Colegio, 1980, Pág. 61.

Cervantes, Miguel de: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha ,

Segunda Parte, Capítulo XLII. Madrid, Ediciones Cátedra, 1995.

Edwards, Angélica: La hora del cuento. Santiago de Chile, Aula XXI,

Santil ana, 1999.

Equipo Peonza: El rumor de la lectura. Madrid, Anaya, 2001.

Cerril o T., Pedro César: El papel del mediador en la formación lectora.

En: Nuevas Hojas de Lectura, Mediar la lectura , N° 8. Bogotá,

Fundalectura, 2005.

Bettelheim, Bruno: “La violencia: un modo de comportamiento olvidado .

En Educación y vida moderna. Barcelona, Editorial Crítica,1982.

Mistral, Gabriela: Magisterio y niño. Santiago de Chile, Editorial Andrés

Bel o, 1995, 2ª edición.

Mónica Hughes: Un puñado de semillas. Caracas, Ediciones Ekaré,

1996.

Isak Dinesen: Memorias de África. Madrid, Alfaguara, 2002.

Charles Darwin : Darwin en Chile (1832-1835). Viaje de un naturalista

alrededor del mundo. Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 2005.

En Internet

Visite nuestra página web: http://www.bibliotecas-cra. cl

En el a encontrará interesantes iniciativas en torno a la Animación Lectora,

tanto en los sitios de interés, como en los documentos de la sección Recursos

Pedagógicos. También podrá acceder desde al í a los textos y sitios web

recomendados en este módul o.

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