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P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.

EXPERIENCIAS DEL MÁS ALLÁ

LIMA – PERÚ

2008

EXPERIENCIAS DEL MÁS ALLÁ

Nihil Obstat

P. Ignacio Reinares

Vicario Provincial del Perú

Agustino Recoleto

Imprimatur

Mons. José Carmelo Martínez

Obispo de Cajamarca (Perú)

ÁNGEL PEÑA O.A.R.

LIMA – PERÚ

2008

3

ÍNDICE GENERAL

ÍNDICE GENERAL......................................................4

INTRODUCCIÓN.........................................................4

MÁS ALLÁ DE LA MUERTE......................................6

VIDA EN EL MÁS ALLÁ..........................................19

DIOS EXISTE.............................................................26

REVISIÓN DE VIDA.................................................33

EL SUICIDIO..............................................................36

EL PURGATORIO......................................................44

EL INFIERNO.............................................................54

EL CIELO....................................................................64

GEORGE RITCHIE....................................................70

GLORIA POLO...........................................................77

¿QUIERES CAMBIAR DE VIDA?............................83

REFLEXIONES..........................................................93

a)EL SUFRIMIENTO.........................94

b)EL PERDÓN....................................99

c)LA CARIDAD...............................102

PENSAMIENTOS.....................................................107

LA VIDA...................................................................110

CONCLUSIÓN..........................................................114

BIBLIOGRAFÍA.......................................................116

INTRODUCCIÓN

Este libro lo he escrito, pensando en tantos

que no creen en la vida futura ni en el más allá. Pero

igualmente servirá a aquellos que, aún diciéndose

4

creyentes, necesitan un estímulo para vivir mejor la

vida presente, ya que Dios nos espera con los brazos

abiertos para recibirnos con todo su amor a nosotros

sus hijos. Y nosotros debemos responder a su amor

con nuestro amor, para que, en el momento de

nuestra revisión final de vida, podamos sentirnos

orgullosos de cómo hemos vivido y no tengamos que

lamentarnos de algo que ya no podemos enmendar.

De todos modos, Dios siempre nos espera con

amor, dispuesto a perdonarnos. Él es Amor y

Misericordia para todos, incluso para los más

grandes pecadores y delincuentes. Sin embargo, no

hay que olvidar que también es justicia y que, para

disfrutar de la plena felicidad del cielo, debemos

estar totalmente limpios y puros. Lo cual significa

que podemos necesitar un tiempo de purgatorio o de

purificación. Quienes no aceptan a Dios y lo

rechacen, ellos mismos se estarán fabricando su

infierno, al vivir lejos de Dios, sin su amor, y en

compañía eterna de los demonios.

El infierno existe, al igual que el cielo y el

purgatorio. Esto lo comprobaremos de modo

existencial, no con documentos de la Iglesia o vidas

de santos, sino con experiencias de personas, que

han podido vislumbrar un poco del más allá, al ser

dados clínicamente por muertos.

5

Para todos los lectores, les deseo un buen

viaje por estas páginas y que su lectura les haga

comprender la importancia de la vida presente y la

necesidad de tomarla en serio para vivir bien de cara

a la eternidad que nos espera.

******

_________________

Notas:

-

NDE (near death experience) significa

experiencia cercana a la muerte o en el umbral

de la muerte.

-

CAT se refiere al Catecismo de la Iglesia

Católica.

MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

El siquiatra y doctor en medicina y filosofía

Raymond Moody es hoy famoso en todo el mundo a

raíz de que, en los años 70, sacó a luz un libro Vida

6

después de la vida, en el que narraba muchas de las

experiencias que le habían contado sus pacientes

sobre el más allá, cuando habían sido dados

clínicamente por muertos. En la actualidad, este tema

ha sido estudiado por numerosos investigadores de

todo el mundo, cardiólogos, siquiatras, pediatras,

anestesistas, sicólogos, teólogos, sociólogos y otros

muchos especialistas médicos o estudiosos de otras

disciplinas. Todos están de acuerdo en que estas

experiencias son reales y que no son fruto de

alucinaciones o de imaginaciones arbitrarias. Casi

todas estas experiencias tienen muchos puntos en

común, lo que les da cierta garantía de autenticidad.

Veamos lo que dice al respecto, con palabras

textuales, el mismo doctor Moody:

He entrevistado a más de 3.000 personas, que

cuentan experiencias próximas a la muerte y fueron

dadas por muertas o incluso fueron declaradas

muertas por sus médicos.

Estas personas dicen que, en el momento en

que están a punto de morir, que muchas veces

coincide con el momento en que sus corazones dejan

de latir, experimentan un cambio espectacular de

perspectiva. Les parece que dejan atrás su cuerpo

físico y que flotan hacia arriba, hasta un punto por

encima de sus cuerpos, por debajo del techo de la

sala de urgencias o del quirófano o sobre el lugar

7

del accidente. Ven claramente por debajo de ellos

sus propios cuerpos físicos sobre una mesa de

operaciones o entre los restos de un vehículo; y es

frecuente que contemplen, al parecer, el trabajo del

personal médico que intenta reanimarlos.

Al cabo de un tiempo, pueden tener la

impresión de entrar por un paso estrecho que suelen

describir como un túnel oscuro y, mientras avanzan

por él, ven una luz brillante al final del mismo.

Cuando entran en esa luz, los baña y los consuela

una sensación de amor y de paz imposible de

describir, un sentimiento de alegría inefable. Es

frecuente que se encuentren dentro de esa luz con

parientes suyos o con otros seres queridos que ya

han muerto, como si vinieran para darles la

bienvenida. Algunas personas advierten algo que

consideran una frontera o un límite, que separa el

mundo de la vida corriente de un reino que está más

allá de la vida tal como la conocemos. Cuentan que

esta zona de demarcación da la impresión de estar

cargada de energía y de ser dinámica en el sentido

de que ellos advierten que, si la atraviesan, no serán

capaces de volver atrás...

Cuando estas personas se adentran en sus

experiencias próximas a la muerte, pueden ser

conscientes de una presencia amorosa y luminosa,

de un ser de amor y luz que las acompaña a lo largo

de una revisión panorámica y extraordinaria de sus

8

vidas. En esta experiencia, se pueden manifestar

todos los detalles de la vida, con vivos colores,

mientras la presencia amorosa de luz les ayuda a

comprender la vida que ahora, al parecer, toca a su

fin. Es frecuente que, llegados a este punto, las

personas no deseen regresar a sus vidas, pero que el

ser de luz o sus seres queridos les hagan saber que

no les ha llegado el momento de morir y que deben

volver, porque les quedan cosas pendientes que

realizar. O bien, se les plantea la posibilidad de

elegir entre seguir adelante hacia el reino de la luz o

regresar a las vidas que estaban viviendo1.

El elemento común quizás más increíble, de

los relatos que he estudiado y con toda certeza el

que mayor efecto ha producido en el individuo, es el

encuentro con una luz muy brillante. Lo típico es

que, en su primera aparición, la luz sea débil, pero

rápidamente se hace más brillante hasta que

alcanza un esplendor sobrenatural... Los

entrevistados dicen que esa luz no daña a la vista ni

deslumbra ni impide ver las cosas que los rodean...

Todos afirman que es un ser personal y que tiene

una personalidad bien definida. El amor y la calidez

que emanan de él, hacia la persona que está

muriendo, carecen de palabras para expresarse,

pues ésta se encuentra totalmente rodeada y poseída

por él, muy a gusto y totalmente aceptada en su

1

Moody Raymond, Más sobre la vida después de la vida,

Ed. Edaf, Madrid, 2002, pp. 15-16.

9

presencia. Siente una irresistible atracción

magnética ante este ser, una atracción inevitable...

Poco después de la aparición, el ser comienza a

comunicarse con la persona que está sufriendo la

transición y pregunta: “¿Estás preparado para

morir? ¿Estás listo para morir? ¿Qué has hecho en

tu vida?”... Todos insisten en que la pregunta no se

plantea en absoluto como condena. Todos están de

acuerdo en que no dirige la pregunta para acusarlos

o amenazarlos; pues, sin importar cuál vaya a ser la

respuesta, siguen sintiendo la aceptación y el amor

total proveniente del ser luminoso. La cuestión les

hace pensar en sus vidas... Veamos algunos

informes:

Oí a los doctores, cuando dijeron que había

muerto, y comencé a sentir que estaba cayendo por

aquella oscuridad. Todo era muy negro, salvo, a

gran distancia, esa luz. Era muy brillante, aunque

no muy grande al principio. Crecía conforme me iba

acercando a ella. Trataba de llegar a esa luz, pues

sentía que era Cristo. Inmediatamente, conecté la

luz con Cristo, quien dijo: “Yo soy la luz del

mundo”...

Otro caso: Floté a través del techo hacia una

luz blanca resplandecedora. Era muy hermosa y

muy brillante, pero no me hacía daño a los ojos. Era

una luz de comprensión y amor perfectos. A mi

mente llegó el pensamiento: “¿Me amas?”

10

Sospecho que la connotación de lo que la luz dijo

fue: “Si me amas, regresa a la vida y completa lo

que iniciaste en ella”. Durante todo este tiempo,

tenía la impresión de estar rodeado por un amor y

una compasión irresistibles...

Otro cliente dice: Sabía que me estaba

muriendo y que nada podía hacer. Estaba fuera de

mi cuerpo, no me cabía la menor duda, pues podía

verlo en la mesa de operaciones... Entonces, vino

esa luz brillante. Parecía un poco apagada al

principio hasta que se convirtió en ese enorme haz.

Era una tremenda cantidad de luz. Me daba calor y

me invadió una cálida sensación. Era de un blanco

brillante y amarillento. Tremendamente brillante...

Luego me preguntó, si estaba listo para morir. Era

como hablar con una persona, aunque no había allí

ninguna. La luz hablaba conmigo sonoramente.

Pienso ahora que la luz que me hablaba,

comprendía que no estaba preparado para morir,

que se trataba más de probarme que de otra cosa.

Desde el momento en que la luz me habló, me sentí

muy bien, seguro y amado. No es posible imaginar

ni describir el amor que llegaba hasta mí. Era

agradable estar con esa persona. Y tenía sentido del

humor2.

La inicial aparición del ser luminoso y sus

preguntas constituyen el preludio de un intenso

2

ib. pp. 84-89.

11

momento en que el ser presenta a la persona una

revisión panorámica de su vida... Es

extraordinariamente rápida. Esos recuerdos de la

vida se suceden unos a otros a gran velocidad en

orden cronológico. Otros dicen que el recuerdo fue

instantáneo. Sea cual sea la forma en que lo

expresan, todos están de acuerdo en que la

experiencia transcurre en un instante de tiempo

terrestre. A pesar de la rapidez, mis informantes

están de acuerdo en que la revisión, casi siempre

descrita como una exhibición de imágenes visuales,

es increíblemente vívida y real... Hasta las

emociones y sentimientos, asociados con las

imágenes, pueden ser experimentados de nuevo

conforme van pasando. Algunos de los que yo he

entrevistado, afirman que, aunque no pueden

explicarlo, el hecho es que todo lo que habían hecho

en la vida estaba en esa revisión: desde lo más

insignificante a lo más significativo... Algunos lo

identifican como un intento educativo por parte del

ser luminoso3.

Elisabeth Kübler-Ross, siquiatra y doctora

honoris causa por 20 universidades, ha estudiado

veinte mil casos a través del mundo, de personas que

habían sido dadas clínicamente por muertas y

volvieron a la vida. Ella dice:

3

ib. p. 90.

12

Nosotros podemos decir, después de todos

estos años de recoger datos sobre experiencias fuera

del cuerpo, cuáles serán los elementos comunes...

Cuando dejamos el cuerpo físico, hay total ausencia

de miedo, ansiedad o pánico. Experimentaremos una

plenitud física y estaremos plenamente conscientes

de nuestro entorno, sea en la habitación de un

hospital o en la escena del accidente o en nuestra

propia habitación, después de un ataque al

corazón... Nos daremos cuenta de la gente que trata

de resucitarnos o de la gente que trata de

rescatarnos del accidente, etc. Esto suele ocurrir,

cuando los médicos nos dan físicamente por

muertos, ya que no hay signos vitales. En nuestro

cuerpo espiritual, experimentaremos una totalidad,

pues si nos amputaron una pierna, sentiremos que

tenemos las dos o, si éramos mudos, podremos

hablar o, si ciegos, podremos ver, o caminar, si

éramos pacientes en silla de ruedas. En nuestro

cuerpo espiritual, no hay dolores ni limitaciones

físicas... Después serán conscientes de la presencia

de otros seres a su alrededor, que los guían y les

ayudan. Las Iglesias hablan de ángeles guardianes,

otros los llaman guías espirituales. También

sentiremos la presencia de seres queridos, que nos

precedieron y están muertos. Nosotros no moriremos

solos4.

4

Kübler-Ross Elisabeth, On life after death, Ed. Celestial

Arts, Berkeley, 1991, pp. 48-51.

13

Después que nos encontramos con nuestros

seres queridos y nuestros ángeles, se pasa por el

túnel. Algunos dicen pasar por un río o puerta. En

mi experiencia personal, pasé por un paso de

montaña con flores silvestres. Después de pasar el

túnel, o el paso que sea, viene la luz. En presencia

de la luz maravillosa e inolvidable, que la mayor

parte de la gente occidental llama Cristo o Dios,

nosotros somos envueltos en un amor incondicional,

lleno de ternura y felicidad... Es un ser de total e

incondicional amor. En su presencia, nosotros nos

damos cuenta de lo que deberíamos ser y de cómo

deberíamos haber vivido5.

El ser de luz es extremadamente brillante y

cuanto más te acercas a Él más te abraza con el

amor más grande e indescriptible que puedas

imaginar. No hay palabras para expresar lo que se

siente. Quien tiene esta experiencia cercana a la

muerte, sólo puede ver esta luz por un momento,

pues después debe retornar… En presencia de esa

luz, llegarás a conocer que toda tu vida de la tierra

era solamente una escuela para aprender ciertas

lecciones especiales… En presencia de esta luz, tú

debes mirar toda tu vida pasada hasta los más

mínimos detalles e, incluso, las consecuencias de tus

pensamientos, palabras y obras.

5

ib. p. 60-61.

14

Durante la revisión de tu vida terrenal, te

darás cuenta de que has desperdiciado muchas

oportunidades para crecer en el amor6. En ese momento nuestros guías o ángeles guardianes,

nuestros seres queridos, que ya han muerto, estarán

con nosotros. Nosotros hemos verificado esto sin

lugar a ninguna duda y digo esto como científica.

Siempre habrá alguien para ayudarnos en ese paso

de la muerte al más allá. La mayor parte de las

veces, es la madre o padre, el abuelo o el hijo que

murió antes o también gente que tú conocías y no

sabías que ya había muerto.

Una niña de doce años compartió conmigo su

experiencia de felicidad al sentir que le salió al

encuentro su hermano, quien la acogió con gran

amor y ternura. El único problema era que no tenía

ningún hermano; pero, al contárselo a su padre, éste

se echó a llorar y confesó que ella sí tenía un

hermano, que había muerto tres meses antes de que

ella naciera, y nunca le habían hablado de él7.

Por otra parte, en el más allá, se acaban las

limitaciones de este mundo, los ciegos pueden ver,

los sordos oyen y los mudos hablan otra vez. Una de

mis enfermas tenía esclerosis en placas, dificultades

para hablar y sólo podía desplazarse en silla de

ruedas. Lo primero que me dijo al volver de su

6

ib. pp. 16-18.

7

ib. pp. 31-32.

15

experiencia fue: “Doctora Ross, yo podía bailar de

nuevo”… Las niñas que, a consecuencia de una

quimioterapia, han perdido el pelo, me decían

después de una experiencia semejante: “Tenía mis

rizos de nuevo”. Las mujeres que han padecido la

extirpación de un seno, recobran su habitual

normalidad. Todos están intactos. Son perfectos8.

Un ejemplo. Vicki era ciega de nacimiento y,

a sus 20 años, como resultado de un ataque de

apendicitis, tuvo una experiencia NDE, y otra,

cuando tenía 22, por causa de un accidente

automovilístico. Ella dijo que solamente en estas dos

experiencias, ella pudo ver, como si estuviera sana;

y pudo contar con claridad todo lo que vio. Observó

las calles de la ciudad y todo le resultó nuevo y

confuso. Tuvo un maravilloso sentimiento de

libertad y de paz. Vio un campo iluminado, cubierto

de hermosas flores, donde vio a dos niños que

habían sido sus amigos, cuando estaba en la escuela

de ciegos. Ellos habían sido retardados, pero

aparecían llenos de vida y salud, sin sus limitaciones

mentales. También vio allí a otras personas que

había conocido en la vida, como a su abuela y a su

cuidadora. Pero cuando quiso acercarse a ellas, una

figura luminosa se lo impidió. Vicki cree que era

Jesús, que a continuación, le hizo ver toda su vida

como en una película... Después regresó a su

8

Kübler-Ross Elisabeth, La muerte: un amanecer, Ed.

Luciérnaga, Barcelona, 2006, p. 32.

16

cuerpo. Antes de estas experiencias, ella, como

ciega, sólo tenía sueños de comer, tocar piano,

cantar, gustar cosas y tocarlas, oír..., pero nunca

había tenido sueños con percepciones visuales como

las tuvo en estas experiencias del más allá.

Otro caso es el de Brad Barrows, que también

era ciego de nacimiento y que fue entrevistado

cuando tenía 33 años. Él cuenta la experiencia que

tuvo a sus ocho años en 1968. Por efecto de una

neumonía, se le paró el corazón durante unos cuatro

minutos. Sintió que flotaba sobre el techo, vio su

cuerpo sin vida y observó que podía ver todo como

una persona sana. Pudo ver la nieve por los campos

con perfecta claridad. Después pasó por un túnel y

salió a un campo iluminado por una luz muy fuerte y

hermosa. Allí oyó una música maravillosa que

parecía alabar a Dios. Y encontró un ser de luz, del

que emanaba un amor total, que le dijo que debía

regresar9.

María Simma, la gran mística austriaca, dice

que, cuando se le aparecen las almas del purgatorio,

están totalmente sanas e íntegras. Las

deformaciones o cicatrices han desaparecido. Dice:

“Una vez se me apareció una persona que había

sido muda en vida y me hablaba perfectamente.

Aquellos que en esta vida debían ir en silla de

9

Ring Kenneth, Lessons from the ligth, Moment Point

Press, Needham, 2000, pp. 78-80.

17

ruedas, caminan perfectamente. Allá no hay silla de

ruedas. Todas las imperfecciones físicas han

desaparecido” 10 .

Como podemos ver, estas experiencias del

más allá de la muerte son tan reales que marcan la

vida futura de la persona y tienen un efecto

transformador positivo. Entre los efectos positivos

más frecuentes suele darse el no tener miedo a la

muerte y saber que la tarea más importante de la vida

es amar y hacer el bien a todos. Sin embargo, hay

que aclarar que no todas las experiencias son

positivas, aunque algunos investigadores sólo hablan

de estos casos. También se dan, en una pequeña

proporción, casos de personas que no han visto al ser

de luz ni han sentido su amor y, en cambio, han

vivido momentos de tristeza y angustia en un mundo

oscuro y tenebroso, que muchos identifican como el

infierno o el purgatorio.

Según una encuesta realizada en 1982 por

George Gallup, ocho millones de norteamericanos

habían tenido algún tipo de experiencia en el umbral

de la muerte. Muchos sólo habían llegado a salir de

su cuerpo y regresar sin experiencias más profundas.

Otros, un 23%, habían tenido encuentro con otros

seres, ángeles o familiares. Un 32% había tenido

revisión de vida y había sentido el amor del ser de

10 Simma María con Nicky Eltz, Fateci uscire da qui, Ed. Segno,

Udine, 1997, p. 174.

18

luz, que los cristianos suelen identificar con

Jesucristo, otros como Dios, los musulmanes como

Alá... Y solamente un pequeño grupo había tenido

experiencias negativas.

Por supuesto que estos datos pueden ser

relativos, pues los que tienen experiencias negativas,

normalmente no quieren compartir su testimonio con

otras personas y los ocultarán, haciendo así difícil

tener una idea exacta de la realidad de sus

experiencias. Lo cierto es que, aunque hay una

mayoría de experiencias positivas, también hay otras

negativas.

Ahora bien, tanto las experiencias negativas

como las positivas son transformantes. Dios les da la

oportunidad de seguir viviendo después de haber

revisado su vida. Es una gracia extraordinaria de

Dios para darles la oportunidad de cambiar de vida.

Pero podemos preguntarnos: ¿Y los que no regresan

y han tenido experiencias negativas? ¿Habrán

rechazado la posibilidad de cambiar o aceptaron a

Dios en el último momento?

VIDA EN EL MÁS ALLÁ

Una de las conclusiones más claras de las

experiencias en el umbral de la muerte es que hay

vida después de esta vida. Que la vida no acaba con

19

la muerte. Que somos algo más que cuerpo, y

tenemos un alma inmortal.

Algunos Santos Padres de los primeros siglos

ya hablaban de un cuerpo etéreo, sutil, espiritual, que

sale de nosotros, cuando uno muere, y al que

identifican con el alma, espiritual e inmortal. San

Ireneo, en el siglo II, dice: Las almas son dotadas de

la misma forma y figura que el cuerpo, como el agua

que toma forma del vaso en que está y, cuando se

hiela, conserva la misma forma del recipiente11.

Orígenes, también del siglo II, decía: Aquellos

muertos, que se han aparecido a los vivos, se han

presentado en la misma forma que tenían cuando

vivían en la tierra12.

De hecho, en estas experiencias NDE, los

interesados ven a otros muchos seres, familiares y

amigos especialmente, que hace muchos años que

han muerto y que les salen a recibir.

Veamos ahora algunas experiencias concretas,

que nos pueden confirmar la existencia de la vida

humana después de la muerte. Comencemos por citar

al gran san Agustín, que habla de un caso que

conoció personalmente.

11

Ireneo, Adversus haereses 2, 19; PG 7, 774.

12

Contra Celsum PG 11, 95.

20

Un hombre llamado Curma cayó enfermo y,

privado de los sentidos, estuvo acostado como

muerto durante algunos días. Un levísimo soplo de

nariz que, apenas se sentía al acercar la mano, era

el pequeño indicio de que tenía vida, para no

permitir que fuera enterrado. No movía miembro

alguno ni tomaba alimento. Los ojos y los demás

sentidos parecían insensibles. Y, después de muchos

días, como despertando, contó lo que había visto. En

primer lugar, apenas abrió los ojos, dijo: “Que vaya

alguno a la casa de Curma el herrero y que vea lo

que allí sucede”. Luego que se fue allí, se encontró

que había muerto en aquel mismo momento, en que

él había recuperado los sentidos y había vuelto casi

de la muerte a la vida. Entonces, manifestó que

aquel (Curma el herrero) había recibido orden de

presentarse ante Dios a la hora en que él había sido

vuelto a la vida… Entre los difuntos que había visto

reconoció a algunos que yo había conocido en vida.

Yo, apenas le hubiese dado crédito si él no hubiese

hablado también de algunos vivos que él no

conocía; por ejemplo, algunos clérigos de su región,

entre los cuales vio a un sacerdote que sería

bautizado en Hipona por mí. Él había visto a un

presbítero, a clérigos y a mí mismo; ciertamente

vivos aún, en aquella visión en la cual vio después

también a los muertos.

¿Por qué no se va a creer que él ha visto a los

muertos como nos ha visto a nosotros vivos, esto es,

21

a unos y a otros ausentes y sin saberlo?…

Finalmente, después de las muchas visiones que él

vio, contó que fue introducido también en el paraíso

y que le dijeron: “Vete y bautízate, si quieres venir

un día a este lugar de los bienaventurados”.

Después, como advertido de que fuese bautizado por

mí, respondió que ya lo había hecho. Pero aquel que

le hablaba le replicó: “Vete y bautízate realmente,

porque tú te has visto bautizado en la visión”.

Después que se curó, vino a Hipona. Se inscribió

entre los demás, desconocido de mí, pues él no se

preocupó de contar aquella visión ni a mí ni a

ninguno de mis presbíteros. Fue bautizado y,

terminados los días santos, se volvió a su casa.

Pasados dos años o quizás más, yo tuve

conocimiento de todo esto. El primero que me habló

de estas cosas fue un amigo mío y, a la vez suyo, que

sentado a mi mesa, llevó la conversación sobre estas

materias. Después, yo insistí y logré que él mismo,

estando presente, me lo contase delante de hombres

honrados, conciudadanos suyos, que lo atestiguaban

todo: su curiosa enfermedad, su estado de muerte,

durante muchos días, la muerte del otro Curma, el

herrero… Así concluyo que, como él vio su bautismo

y me vio a mí mismo y a Hipona, la basílica, el

baptisterio…, también del mismo modo a los demás,

algunos vivos sin que los mismos vivos lo supieran.

¿Por qué no habría visto también de la misma

manera a aquellos muertos? 13.

13

S. Agustín, De cura pro mortuis gerenda XII, 15.

22

En la revista italiana Luce e ombra se refería

el testimonio de un oficial norteamericano, que

incluso dio su testimonio en televisión italiana, el 1

de marzo de 1982, en el programa Italia Sera. He

aquí el testimonio: El 20 de mayo de 1969 tomé

parte en un combate en Vietnam. Durante la batalla,

los proyectiles volaban por todas partes. Fui herido

gravemente y perdí, como pueden ver, las dos

piernas y un brazo. Me di cuenta de que me moría,

pues estaba perdiendo mucha sangre. Salí de mi

cuerpo y vi a los compañeros de mi batallón, que

también habían muerto antes que yo. Todos estaban

inmersos en una luz y se comunicaban entre ellos

como leyendo el pensamiento. Después vino el

helicóptero y me llevaron al hospital. Vi que me

cubrían el rostro con una sábana como se hace

siempre con los muertos. No sentía nada, pero creía

que estaba muerto. También los médicos creían que

estaba muerto e iban a comenzar a embalsamarme,

cuando uno de ellos levantó la sábana y me hizo

llevar de inmediato a la sala de operaciones.

Recuerdo haber querido detener al doctor, pues no

quería que me operase. Me desperté diez días

después de haber sido herido. He estado en coma

diez días y, durante todo ese tiempo, me comunicaba

con mis compañeros muertos y tenía una sensación

de bienestar, no queriendo regresar a la vida.

Cuando me desperté, conté a los doctores muchos

detalles de lo que había sucedido en la sala de

23

operaciones. Ellos quedaron asombrados. Pero lo

importante es que hoy, a doce años de distancia, por

efecto de esta experiencia, creo en la existencia del

más allá y creo sin duda que existe Dios14.

La doctora Elisabeth Küller-Ross es famosa

en el mundo entero por sus estudios sobre enfermos

terminales. Sus libros han sido traducidos a más de

25 idiomas y se han vendido millones de ejemplares.

Ella, con su seriedad científica, cuenta el siguiente

suceso, que a ella misma le ocurrió.

Después de diez meses de que la señora

Schwarz muriera y fuera enterrada, yo tenía

problemas y quería dejar de dar mis seminarios

sobre la muerte y los moribundos. Yo quería

continuar, pero no podía en aquellas condiciones...

Un día, estaba yo esperando el ascensor, cuando

ella apareció frente a mí. Yo la conocía muy bien y

sabía que había muerto. Ella era muy transparente,

pero no tan transparente que se pudiera ver a través

de ella. Ella me dijo: “Doctora Ross, ¿le importa si

vamos a su oficina? Sólo será un par de minutos”.

Ella conocía mi nombre y sabía dónde estaba mi

oficina... Yo soy siquiatra y trabajo con

esquizofrénicos todo el tiempo. Y yo me decía:

“Elisabeth, tú ves a esta mujer, pero eso no puede

ser. Tú estas cansada y necesitas vacaciones, estás

viendo visiones”. La toqué para ver si era real. Yo

14

Revista Luce e ombra, enero de 1983, pp. 31 ss.

24

era, a la vez, siquiatra y paciente. Me cuestionaba a

mí misma.

Cuando llegamos a mi oficina, ella abrió la

puerta con increíble amabilidad y ternura, y me

dijo: “Doctora Ross, yo tenía que regresar por dos

razones: una para agradecerte a ti y al ministro por

todo lo que hicieron por mí. Pero la otra razón es

para decirte que tú no puedes dejar tu trabajo sobre

la muerte y los moribundos. Todavía no”.

Yo esperaba que desapareciera, pero no lo

hacía. Ella insistía: “Tu trabajo no ha terminado.

¿Me prometes continuar?”. Entonces, yo le di un

papel y un lápiz para que le escribiera al reverendo

Gaines para agradecerle, pues estaba en Urbana. Y

ella, con la más amable sonrisa y conociendo todos

los pensamientos que yo tenía, tomó el papel y

escribió una nota. Me dijo: “¿Estás satisfecha?”.

Después se levantó, repitiendo: “Doctora Ross, me

lo has prometido”. Y en el momento en que yo le

dije: “Te lo prometo”, desapareció. Todavía tengo la

nota que escribió15.

¿Hace falta más casos concretos? Hay un libro

muy interesante sobre estos casos, escrito por Bill y

Judy Guggenheim, titulado Hello from heaven (Hola

desde el cielo). En él se presentan muchos

15

Kübler-Ross Elisabeth, On life after death, o.c., pp. 34-

36.

25

testimonios de personas difuntas, que se han

comunicado con sus amigos y familiares a través de

sueños o haciéndoles oler un perfume especial,

moviendo objetos, por medio del teléfono, haciendo

oír solamente su voz, apareciéndose en una luz

difusa o en una perfecta claridad. Además, es muy

conocido el caso de que muchos familiares, que

están cuidando de sus familiares moribundos,

cuentan que, en un momento dado, antes de morir,

dicen los moribundos que ven a familiares difuntos,

que vienen a recibirlos y a acompañarlos al más

allá16.

DIOS EXISTE

Otra de las conclusiones, que podemos sacar

de estas experiencias del más allá, es que Dios

existe, como decía el oficial norteamericano cuya

historia hemos anotado anteriormente. Él se presenta

en una luz maravillosa, más hermosa que el sol y nos

envuelve con un amor total e incondicional,

haciéndonos entender que sabe todos los detalles de

nuestra vida al hacernos revivir nuestro pasado.

16

Otros libros interesantes sobre esto son Últimas visiones,

de Melvin Morse y A la hora de la muerte, de Karlis Osis y

Harladsson Erlendur.

26

La doctora Kübler-Ross dice: Es un amor

incondicional, indescriptible. Y en esta presencia,

que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, os

dais cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no

es más que una escuela en la que debéis aprender

ciertas cosas y pasar ciertos exámenes de cara a la

eternidad. Cuando habéis terminado el programa y

lo habéis aprobado, entonces, podéis entrar17.

Veamos el caso de Beverley Brodsky. Había

crecido como atea en un ambiente familiar

materialista, en Filadelfia. Era de familia judía y

desde que se enteró del holocausto, tenía

resentimiento contra Dios, preguntándose cómo Dios

había podido permitirlo. A sus 17 años, su padre

murió de un ataque al corazón y su madre tuvo una

grave crisis emocional. A los 19 años, no pudiendo

soportar más el ambiente familiar, se fue a vivir a

California. En julio de 1970, debido a un accidente

de moto en Los Ángeles, se fracturó el cráneo y

varios huesos. Estuvo dos semanas en el hospital. Al

regresar a casa, pensó que esa sería su última noche

y rezó a Dios (a pesar de decirse atea), porque no

quería vivir más. Su dolor era insoportable al pensar

que ningún hombre la amaría jamás por su

apariencia, ya que su cara había sido desfigurada por

el accidente. Por eso, creía que no tenía ninguna

razón para vivir y deseó con fuerza morirse. Al poco

17

Kübler-Ross Elisabeth, La muerte: un amanecer, o.c., p.

37.

27

rato, se encontró flotando en su habitación, mirando

su cuerpo desde arriba. De pronto, un ser de luz la

envolvió con una fuerte luminosidad.

Dice: El ángel de luz, gentilmente, me dio su

mano y con él viajé una larga distancia hacia la

LUZ. Aquella LUZ era toda amor, compasión,

sabiduría y verdad. Y, desde lo profundo de mi alma,

surgió una certeza: Yo, exactamente yo, estaba en la

presencia de Dios. Entonces, le he dirigido varias

preguntas, pidiendo explicación por tantas

injusticias que había visto en el mundo. Me di

cuenta de que Dios conoce todos nuestros

pensamientos... Estoy segura de haberle preguntado

el porqué de los sufrimientos de mi pueblo.

Recuerdo la respuesta: Hay una razón para todo lo

que sucede, aunque parezca horrible y sin sentido.

Yo me dije: Todo sucede por un propósito... De

pronto, sin saber cómo ni por qué, me encontré

dentro de mi cuerpo, pero me sentía como en éxtasis,

llena de amor y alegría18.

En algunos casos, el ser divino que se nos

presenta en la luz, se identifica como Jesucristo.

Veamos algunos ejemplos.

Un hombre que, en agosto de 1975, tuvo que

afrontar una operación a corazón abierto, dice:

Recuerdo que estaba atravesando un puente de

18

Ring Kenneth, Lessons from the light, o.c., pp. 236-239.

28

madera sobre una corriente de agua y vi que en la

otra parte estaba Cristo con vestido blanco. Sus

dientes eran muy blancos y sus ojos azules... Me di

cuenta de que yo había muerto y que todo aquello

era muy real. Cuando me acerqué, quería

convencerme de que realmente era Él. Miré a sus

manos y allí estaban las marcas de los clavos. Yo

tenía mucha paz. Él me estaba sonriendo y

diciéndome que debía volver atrás, y así lo hice19.

Otro ejemplo. Soy una estudiante de 19 años,

el año pasado, junto a mi novio, tuvimos un choque

con un autobús. Nosotros íbamos en una moto. Yo

caí y me golpeé en dos puntos y así quedé en coma

total por tres meses. A la mitad de este período,

estuve en peligro de muerte. Nosotros dos hemos

visto a Jesús, un señor descalzo con rostro joven,

cabellos largos, barba y túnica. Me llamaba y me

decía: “Elena, no te desesperes, deberás sufrir un

tiempo, pero acuérdate que volverás con tus seres

queridos y con tus amigos. Recuerda que estoy

contigo, especialmente, en los momentos más

difíciles”. Mi novio también vio a Jesús crucificado

mover su brazo izquierdo, colocándolo después de

nuevo en la cruz20.

19

Sabom Michael, Recollections of death, Ed. Wallaby

book, New York, 1983, p. 76.

20

Giovetti Paola, Qualcuno è tornato, Ed. Armenia,

Milano, 1992, p. 82.

29

El doctor John Jones de Davis, California,

fue piloto de bombardero durante la segunda guerra

mundial. Y tuvo una experiencia próxima a la

muerte que cambió su vida... Volando al frente de

una escuadrilla de bombarderos B-24, el avión

derivó súbitamente hacia la derecha y entró en

barrena. Pasó entre otros bombarderos, que volaban

a menor altura y con los que estuvo a punto de

chocar. Y, finalmente, no quedó debajo más que el

azul profundo del Mediterráneo. Tiró de los mandos,

pero el avión no respondió. Caía hacia el mar como

si fuese de plomo. Jones estaba seguro que iba a

morir. Cuando aumentó la aceleración, soltó los

mandos y se sintió clavado al asiento. A buen seguro

que éste iba a ser el final de su vida. De repente,

tuvo la sensación de pasar por un largo túnel. Al

final, distinguió una luz brillante y a alguien de pie.

Supo que el ser que había en la luz era Jesús.

Experimentó una profunda sensación de paz y de

bienestar. Más tarde dirá que jamás hubiera

deseado abandonar aquel lugar.

Luego, instantáneamente, volvió a verse

dentro de su cuerpo en el avión. Éste se había

enderezado por sí solo y ahora volaba en horizontal

muy cerca del agua. Aquella experiencia lo

transformó y, tras su licenciatura en la Facultad de

Medicina de la universidad de Tennessee, participó

en la fundación de una clínica gratuita en Haight

Ashbury, en San Francisco, y abrió otra clínica

30

gratuita en Davis, California, para la asistencia a

mujeres y niños. Como profesional, su principal

preocupación fue siempre la atención a los

desatendidos, como él decía. Cuando murió en

1991, el columnista del periódico de la localidad

escribió que “los marginados nunca tuvieron mejor

amigo que John Jones”. Había recibido varios

galardones por sus servicios humanitarios21.

Candice Lee, cuando tenía 21 años, fue

asaltada y estrangulada por un criminal, mientras

esperaba a su esposo a la puerta del night club donde

trabajaba. Dice:

Pasé por un túnel hasta el final, donde se veía

una luz muy brillante... Los ángeles me llevaron a un

lugar donde estaba Jesús. Yo me arrodillé y los

ángeles se colocaron a mis costados de pie. Jesús se

acercó a mí y me dijo: “Regresa, todavía no es tu