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EL Sueño de Gio

Carol Lynne

1

Capítulo Uno

Eran las dos de la mañana, cuando Gio llego a

casa de sus padres. Había estado conduciendo

durante dos días, pero finalmente estaba de

regreso en su ciudad natal, la ciudad de Kansas.

Después de abrir la puerta de su Audi, Gio salio y

estiró su cuerpo de un metro ochenta y siete

centímetros. Deseaba haber podido l egar antes.

Le hubiera gustado detenerse en el hospital para

ver a su papá. Nino Brunel i, que era el motivo

por el que Gio se estaba mudando de nuevo a la

ciudad de Kansas, desde Manhattan. Su padre

tendría una triple cirugía de bypass en la

mañana.

En cuanto vio la casa de ladril o de dos pisos en

la que había crecido, Gio sacudió la cabeza y

suspiró. Sin el toque de su mamá, la casa no

2

parecía amistosa. Teresa había amado plantar

flores a lo largo de la banqueta que llevaba a la

puerta principal. Las begonias rosas eran sus

favoritas. Gio se tragó un nudo en la garganta.

“Te extraño, mamá” susurró Gio hacía la casa.

La madre de Gio había fal ecido, el mes pasado

se cumplieron tres años. “Tal vez plante las flores

por ti este año.”

Abriendo el maletero, decidió sacar sólo una de

sus bolsas. Estaba cansado como el infierno y el

resto de sus cosas podían esperar hasta

mañana. Llegando a la puerta principal, Gio sacó

las l aves de su bolsillo. Su hermana Sophie, dijo

que se había asegurado de que el refrigerador

estuviera surtido para cuando l egara. No estaba

seguro que le importaba mas, comer o dormir.

Hubiera sido mucho más fácil volar a casa, pero

no estaba seguro de cuánto tiempo tardaría su

3

padre en recuperarse después de la cirugía y Gio

quería su coche con él. Diablos, ¿por qué

mentirse a si mismo? Estaba cansado del ajetreo

y el bul icio de la ciudad de Nueva York. Había

estado pensando en mudarse a casa durante

seis meses. Pensaba que sólo tendría que

superarlo y buscar un trabajo y una casa en uno

de los suburbios alrededor de la ciudad de

Kansas.

Los trabajos no eran difíciles de encontrar para

él. Era uno de los ejecutivos de publicidad más

importantes en Manhattan. La suerte de obtener

un trabajo con la mejor firma de anuncios, mas

su energía creativa había dado nueva vida a

viejas consignas. Fue considerado el niño de oro

del mundo de la publicidad. Por desgracia, el

dinero no era suficiente para mantenerlo en

Nueva York. Él tenía una cartera de acciones

4

muy impresionante. Él podía retirarse del mundo

de los negocios mañana y todavía estaría segura

su vida.

Gio estaba dispuesto a sentar cabeza. Él no

podía estar buscando la mujer perfecta para

darle los dos punto cinco hijos, pero estaba listo

para una relación seria. Las citas a corto plazo y

de una sola noche se habían vuelto aburridas.

Bares y clubes estaban bien para una noche de

sexo sin sentido, pero necesitaba más. Ahora

que tenía el dinero, era el momento para planear

el resto de su vida.

Decidiendo que el sueño era más importante,

cerró la puerta e inmediatamente se dirigió arriba

a su cuarto de infancia. Abriendo la última puerta

del pasil o, Gio se giro encendió la luz y dio un

paso atrás en el tiempo.

5

La habitación estaba tal como él la había dejado

hace trece años cuando se fue a la universidad.

La cama individual con la colcha roja, con

mosaicos blancos y azul que su mamá había

hecho todavía caía en el centro. Tal vez debería

comprar un colchón nuevo esta semana. Gio

sabía que estaría durmiendo en su habitación por

lo menos hasta que su padre se recuperara. Qué

demonios, tal vez se volvería loco y compraba

una cama nueva. Un extra grande debía caber.

No habría mucho espacio para moverse, pero

siempre podía l evarla con él cuando se fuera.

Gio dejo su maleta en el suelo y se quitó los

zapatos y los calcetines y los dejo en un rincón

de la habitación. Su camisa, pantalones y los

calzoncillos bóxer le siguieron. Retirando los

cobertores, Gio vio la foto en la mesita de noche.

6

Fue tomada el verano antes de que se fuera a la

universidad cuando su padre lo había l evado en

un viaje de pesca a México. En la imagen, Gio

estaba de pie junto a un pez espada con su

padre y Rafe, el socio de negocio de su padre y

mejor amigo.

Gio encendió la lámpara de noche y apagó la luz

del techo. Metiéndose debajo de las mantas, él

se acercó y tomo la foto enmarcada. Dios, se

veía tan joven. ¿A dónde se habían ido los años?

Su atención volvió a Rafe Gargano. El flechazo

de Gio por Rafe se extendía por casi dos

décadas.

Rafe no se tenía ningún familiar, por lo que

siempre celebraba los cumpleaños y vacaciones

con la familia de Gio. Había sido una tortura para

un adolescente caliente el tener el objeto de sus

7

sueños húmedos en la mesa con él en la cena de

los días de fiesta.

Sonriendo, Gio pasó el dedo sobre la imagen

unidimensional de Rafe. Se había masturbado

delante de la foto tantas veces en los últimos

años, se sorprendió de que aún estuviese intacta.

Más recientemente el año pasado en Navidad,

cuando estuvo en casa visitando a su papá y a

su hermana.

Al l egar debajo de las mantas, Gio pasó la mano

a lo largo de su erección increíblemente dura.

Gio sacudió la cabeza, riendo entre dientes,

“Todavía lo tengo, Rafe.” Estirándose a un lado

de la cama, sacó de la maleta su botel a de

lubricante.

Poniendo la foto en el pecho, Gio vertió un gran

8

chorro de lubricante rápidamente en su mano.

Dejo la botella sobre la mesa y tomo la foto de

nuevo. Pateando las sabanas fuera, Gio se

agachó y comenzó a acariciar su pene duro.

Viendo la foto de Rafe con el rizado cabel o

negro y la tez bronceada, Gio separo las piernas

más. Rafe era unos tres centímetros más alto

que Gio, y puro músculos. Nadie nunca se

imaginaría que tenía cuarenta y nueve. Con

excepción de algunas deliciosas y diminutas

líneas alrededor de sus ojos, el hombre seguía

siendo sólido como una roca. Gio suponía que

era por que Rafe corría y nadaba todos los días

lo que lo mantenía en gran forma.

Empujándose hacia su propia mano, su

respiración se hizo irregular. Dejó la imagen

hacia abajo y empujo dos dedos dentro de su

9

culo. Empujándose hacia la mano en su pene y

hacia los dedos en su agujero, Gio se corrió

gritando el nombre de Rafe.

Capítulo Dos

Era justo después de las ocho de la mañana

cuando Gio entró en el estacionamiento del

hospital. En su camino a la recepción, se

esforzaba por despertar. Después de haber

tenido sólo cuatro horas de sueño. El sueño

estaba cobrándole, sentía los ojos como si el

hombre de arena hubiera vertido realmente una

carga sobre él. Preguntó el número de la

habitación de su padre y luego se metió en la

farmacia por una botel a de gotas para los ojos.

10

Se sintió mucho mejor cuando llegó a la

habitación 302. Al abrir la puerta, Gio vio a su

hermana Sofía junto al lecho de su padre. Sofía

era hermosa, de pelo negro, madre de tres hijos

que vivía con su esposo Mark a unos quince

minutos de distancia en Overland Park.

Dirigiéndose hacia la cama, Gio notó la

complexión de su padre. Parecía que Nino había

envejecido diez años en los últimos ocho meses.

Su piel parecía una sombra extraña de color gris

y había perdido peso. Educando su rostro para

ocultar su sorpresa, se inclinó y le dio un beso a

su padre en la frente. “Hola, papá.”

Sophie llegó con él al pie de la cama y se arrojó a

los brazos de Gio. “Oh Gio. Estoy muy contenta

de lo que has hecho. ¿Cómo fue tu viaje? ¿A qué

11

hora l egaste?”

Abrazando a Sophie, Gio se giro hacia su padre.

“Llegue como a las dos esta mañana después de

un viaje aburrido. Por lo menos tenía mis CDs

para hacerme compañía. Fue muy agradable

poder oírla a todo el volumen que quería sin

tener los vecinos golpeando en las paredes.”

Sophie lo vio y sonrió. “No puedo creer que

todavía estés escuchando esa basura. ¿No

sabes que a los italianos no les gusta la música

country?” El a le besó en la mejil a y regreso a la

silla junto a la cama.

“He oído el mismo argumento de casi todos los

italianos en Nueva York, pero me hace feliz.” Gio

se encogió de hombros. Se giro hacia su padre, y

coloco su mano en la de Nino. “¿Cómo te

12

sientes?”

A pesar de que tenía un aspecto horrible, los ojos

de Nino se iluminaron por Gio. “Mucho mejor

ahora que estás aquí, buen chico.” Su padre

había llamado a Gio buen chico durante el tiempo

que podía recordar. “Me estarán llevando a la

cirugía en aproximadamente una hora.”

“Me alegra llegar a tiempo. ¿Hay algo que pueda

hacer por ti?”

Nino vio a su hija y señalo con la cabeza hacia la

puerta. Sophie se levantó y tomó su bolso del

piso. “Voy por un poco de café. ¿Quieres un

poco, Gio?”

“Sí, por favor. Extra grande, negro.”

13

Sophie salió y Gio se giro hacia su padre. “¿Qué

sucede?”

Nino tomó la mano de Gio. “Quiero que hagas

algo por mí. He estado estresado acerca de la

tienda.” Nino y Rafe eran co-propietarios de NR

Element, una tienda de deportes en el centro de

la ciudad de Kansas. “Hasta que me ponga

mejor, todo el trabajo caerá sobre Rafe. ¿Podrías

l amarle y ver si hay algo que puedas hacer?”

Educando su expresión una vez más, Gio vio a

su papá. “¿Qué pasa con la tienda? Ustedes han

estado en el negocio durante más de veinticinco

años.”

Nino vio a su hijo y sacudió con la cabeza.

“Danos una mano. Las ventas no son lo que

solían ser. Pensamos que tal vez necesitábamos

14

una publicidad diferente, pero eso no nos ha

llevado a ninguna parte.

“Voy a hablar con Rafe. Vamos a encontrar algo.

Solo concéntrate en mejorar.”

Sophie volvió a entrar en la habitación, con dos

tazas de café. “Llamé a Rafe mientras estaba

fuera. Dijo que te visitaría después de la cirugía.”

Vio a Nino y le guiñó un ojo. “También dijo que

era típico que te hayas acostado en la cama

mientras él hacía el trabajo.”

Eso causo una sonrisa de Nino. “Sí, un haragán

regular, eso es lo que soy.” Nino vio a sus dos

hijos y tomo sus manos. “Prométanme que si me

pasa algo, todavía se mantendrán en contacto

con Rafe. Somos la única familia que le queda.”

15

Gio tragó el nudo en la garganta. “Te lo

prometemos. Pero no creo que pase nada, ¿de

acuerdo?”

“Claro, lo entiendo. Sólo quería asegurarme de

que lo sabías. Creo que pesa sobre la mente de

Rafe un poco no tener una verdadera familia

propia.” Nino se limpió la humedad de sus ojos.

“Ha sido como un hermano pequeño para mí por

veintisiete años. Espero que ambos lo consideran

un tío.”

Eso dejó pensando a Gio. Definitivamente, no

pensaba en Rafe como un tío. El amigo caliente

de su padre, pero de ninguna manera eran sus

sentimientos familiares. ¿Qué pensaría su padre

si le digiera que se había corrido con la foto de su

posible “tío” Rafe anoche? Esto trajo una sonrisa

a la cara de Gio sólo con recordarlo.

16

Sophie palmeó la mano de su papá. “No te

preocupes por Rafe. Nosotros nos ocuparemos

de él.” Vio a Gio con un destello algo travieso en

sus ojos.

Gio vio inquisitivamente a Sophie. “Voy a l amar a

Rafe esta tarde y veré si necesita ayuda con la

tienda.”

Las enfermeras vinieron a preparar a Nino para

el procedimiento y Sophie y Gio salieron a la sala

de espera fuera de la sala de operaciones.

Sentado en una incomoda silla de vinilo, Gio

tomó un sorbo de su café y vio de reojo a Sophie.

“Entonces, hermana, ¿A que se debió la mirada

en la habitación de papá?”

Sophie sonrió y tomó la mano de su hermano.

17

“La mirada no era nada. Acabo de recordar que

siempre has estado enamorado de Rafe.”

Sophie era la única en su familia que sabía que

él era gay. ¿Eran sus sentimientos hacia Rafe tan

obvios? “¿Se nota mucho?”

Sacudiendo la cabeza, Sophie le apretó la mano.

“No. No lo muestras para la mayoría de la gente,

pero yo no soy la mayoría de la gente. Crecimos

juntos. Yo conozco tus rasgos faciales, como

conozco los míos.” El a se encogió de hombros.

“Veo la luz que entra en tus ojos cada vez que

Rafe entra en la habitación. No hay nada malo en

el o, pero entiendo por qué no quieres decírselo a

papá.”

“Lo mataría saber que su hijo desea a su mejor

amigo. Simplemente no puedo creer que lo

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supieras. Pensé que lo había escondido tan bien

todos estos años. Así que dime ¿cuánto tiempo

lo has sabido?”

Riendo, Sophie tomó un sorbo de su café. “Uh...

Creo que hace cerca de diez años atrás, cuando

saliste del closet para mí. Siempre había

pensado que había algo divertido sobre la forma

en que veías a Rafe cuando lo tenías alrededor.

Después que me dijiste que eras gay, todas las

piezas cayeron juntas.”

“Maldición. ¿Crees que Rafe sospecha algo?”

Sophie lo vio. “¿Quieres decir que nunca le has

dicho?”

Soltando la mano, Gio se levantó para ir a llenar

su taza de café. Cuando volvió a sentarse, se

19

giro hacia el a. “¿Por qué pensabas que iba a

decirle? ¿Honestamente crees que si Rafe sabe

ese tipo de información no la compartiría con su

mejor amigo?”

“Supongo que tienes razón.” Sophie se levantó y

tomo el bolso. “Voy a cruzar la calle para

conseguir algo mejor que la comida del hospital.

¿Quieres que te traiga algo?”

Sorprendido por la afirmación de Sophie, le tomó

un minuto a Gio responder. “Sí. Si puedes me

traes un sándwich de huevo con queso * y una

taza de café decente. ¿Por favor?”

“Muy bien, regreso en unos quince minutos.”

Gio retiro la tira de cuero de su cabello. Pasar los

dedos por su largo cabel o siempre le ayudó a

20

calmarse. Sus pensamientos estaban en su papá

y en Rafe. Dos de los mejores hombres que él

hubiera conocido.

* Lo que pidió fue Sausage biscuit, clásico platil o del Mac Donald’s de un huevo revuelto con queso amaril o en medio de un par circular

Sophie regreso, con el sándwich de huevo y el

café y el os esperaron. Después de varias horas

de charla, el doctor se acercó a ellos.

“¿Son ustedes dos Giovanni y Sophia?”

Gio le tendió la mano en señal de saludo. “Sí,

señor. ¿Cómo está mi padre?”

“Lo está haciendo muy bien en este momento. Él

supero la operación y está en recuperación. El

Señor Brunelli debe estar en una habitación en

unas dos horas.” El Dr. Anderson informo a

Sophie y Gio. “Tenemos que discutir algunos

21

cambios de estilo de vida de su padre. Incluso

aunque la cirugía salió bien, él va a tener que

hacer algunos cambios en sus hábitos de trabajo.

Parece que el estrés de atender la tienda y

preocuparse por las finanzas a elevando su

presión arterial un poco. No sé qué se puede

hacer, pero es algo que ustedes deben hablar

como una familia.”

Gio asintió. “Estoy regresando a la zona para

ayudar a papá y a su socio con la tienda. Espero

que podamos l egar a un acuerdo que pueda

ayudar a aliviar su nivel de estrés.”

El doctor. Anderson les estrechó la mano y

prometió pasar a la sala de Nino durante el día.

Cuando se fue, Gio se giro hacia Sofía: “Voy a

llamar a Rafe para informarle que papá logró

superarla muy bien.”

22

Besándole en la mejilla, Sophie le sonrió.

“Mientras tú haces eso, hermano mayor. Yo voy a

l amar a Mark y checar a la pequeña tropa.”

Sophie tenía tres hijos menores de cinco años.

Nathan-Nate-tendría cinco dentro de un mes,

Michael-Mic-tenía tres años y la bebé Emily-

Emmy- nueve meses de edad.

Gio salio del hospital para utilizar su teléfono

celular. Marcó el número que su hermana le

había dado. Esperando que Rafe respondiera, el

estómago de Gio comenzó a revolvérsele.

Rafe respondió en el tercer timbre. “Hola.”

Oh hombre, la voz de Rafe todavía le l egaba.

“Hola, Rafe. Soy Gio.”

“Oye, Gio. ¿Cómo lo está haciendo?”

23

Gio trago saliva: “Bien. Muy bien. El doctor dijo

que estaría de vuelta en su habitación en un par

de horas.”

“Excelente. Iré esta noche, cuando mi gerente

l egue a tomar el relevo.” Hubo una pausa en la

conversación. “¿Podrías... eh... todavía estar al í

alrededor de las cinco y media?”

El sudor empezó a correr en la frente de Gio. “Sí.

Todavía estaré aquí. Nos vemos entonces, Rafe.”

“Muy bien. Nos vemos más tarde.”

Eran las cinco y veinte cuando Rafe entró al

cuarto. Nino estaba tomando una siesta y Gio se

l evó un dedo a los labios y señaló a la sala. Los

dos hombres salieron para poder hablar.

Rafe abrazó a Gio en un saludo amistoso.

24

“¿Cómo lo está haciendo?”

El abrazo duró un poco más de lo necesario,

pero Gio no quería dejarlo ir. Maldición, el

hombre se sentía bien en sus brazos. “Está

muy cansado. Él ha estado durmiendo mucho

hoy, pero supongo que eso es bastante normal.

El médico dijo que la cirugía fue un éxito, pero

que

papá

necesita

hacer un cambio de estilo de vida. Eso es de lo

que quería hablar contigo.”

Rafe asintió. “Me alegro de que lo esté haciendo

bien. Déjame ver cómo esta y entonces podemos

ir a buscar una taza de café y discutir lo que está

en tu mente.”

“Eso suena bien. Creo que estaría muy bien si lo

despiertas. Estoy seguro de que estará contento

25

de verte.” Gio introdujo a Rafe de nuevo en la

habitación. ¿Era culpa de él que sus ojos

vagasen al muy bonito culo de Rafe? Después de

todo, él era un saludable hombre gay.

Rafe se acercó a la cama del hospital y

suavemente acarició la mano de Nino. “Oye,

amigo ¿Estás planeando dormir todo el día?”

Nino sonrió y abrió los ojos. “Hola. ¿Qué tal la

tienda?”

“Ni siquiera pienses en la tienda, yo estoy a

cargo de eso. Sólo concéntrate en conseguir un

bello sueño. Dios sabe que lo podrías usar.” Rafa

se echó a reír y tomó la mano de Nino. “Los

médicos te están dejando como nuevo. No te

preocupes por las cosas tontas.”

26

Nino vio por encima del hombro de Rafe hacia

Gio. “Le pedí a Gio que te ayudara en la tienda.”

Rafe vio por encima del hombro a Gio. “Creo que

eso es una buena idea. De hecho, Gio y yo

vamos abajo por una taza de café después de

salir de aquí. Podemos hablar de el o entonces,

¿de acuerdo?”

“Me parece bien. ¿Por qué no siguen adelante

los dos y comienzan? Estoy empezando a sentir

un poco de sueño de todos modos.” Rafe apretó

la mano de Nino, una vez más que se acomodo

de lado.

Gio se adelantó y besó a su padre en la mejilla.

“Regreso en la mañana. No le dé a las

enfermeras un tiempo muy duro.”

Rafe y Gio salieron al pasil o. Rafe se giro hacia

27

Gio. “¿La Cafetería esta bien para ti?”

Gio comenzó a caminar hacia el ascensor. “Sí. El

café no es muy bueno, pero sirve.” Pulsó el botón

del ascensor y esperaron en silencio. Entraron,

Gio presiono el botón hacia el sótano y dio un

paso hacia atrás.

“¿Cuándo se fue Sophie?”

Gio estaba agradecido por un tema fácil. “Hace

aproximadamente una hora. Tenía que preparar

la cena. Ella dijo que estaría de vuelta en la

mañana, si la madre de Mark podía cuidar a los

niños otra vez.” Al llegar a la cafetería, pasó por

la línea y encontró una mesa tranquila

de la esquina.

Gio se giro hacia Rafe y le ofreció el café.

28

“Entonces, dime ¿que está pasando en la

tienda?”

Una mirada de preocupación cruzó el rostro de

Rafe, y luego rápidamente se fue. “La mayoría de

nuestros problemas ahora son de tipo

económico. La tienda no mueve la clientela de

antes.” Tomó un trago de su café y sacudió la

cabeza. “También hemos tenido algunos

problemas con los empleados. Un par hace

meses, empecé a notar que los ingresos no eran

coincidentes con las acciones. Yo

interrogué a varios empleados y todos el os me

dijeron en privado que sospechaban que mi

gerente de suministros durante el día iba a

escondidas a la puerta trasera. Yo no tenía

ninguna prueba, por lo que no podía ir a la

policía, pero despedí al chico de todos modos.”

29

Rafe, una vez más se pasó los dedos por el

cabello negro y sedoso. Los dedos de Gio morían

de ganas de hacer un simple movimiento hacia

él. ¿Qué se sentiría el tomar un puñado del

sedoso cabel o en un momento de pasión? Se

dio una bofetada mental mientras Rafe siguió

hablando.

“Desde que despedí a Dennis, pequeñas cosas

han estado sucediendo en la tienda. Nada

realmente serio, las cosas extrañas como un

ladril o arrojado por la ventana una mañana

mientras yo estaba abriendo la tienda. Tuvimos

un poco de fuego en la basura de la parte de

atrás la semana pasada. Cosas así. No es

suficiente para atraparlo, pero estoy seguro de

que es Dennis. No le he dicho a Nino

nada. Él no se ha estado bien durante un par de

meses. He estado tratando de lidiar con el o por

30

mi cuenta, pero estoy empezando a sentirme un

poco frustrado.”

Gio podía ver la ira y la preocupación salir de

Rafe en oleadas. Él automáticamente extendió la

mano y apretó la mano de Rafe. “Parece que

podrías necesitar un poco de ayuda. ¿Que tal si

voy mañana por la tarde y veo alrededor? Han

pasado varios años desde que he estado en la

tienda.”

Rafe le regreso el apretón. “Gracias, significaría

mucho para mí.”

* * * * *

En las primeras horas de la mañana, Gio se

despertó con el timbre del teléfono. Echó hacia

atrás las cubiertas y se tambaleó hacia el pasillo.

31

Levantando el auricular inalámbrico de la mesa

de la sala, se dirigió hacia el dormitorio. “Hola.”

“¿Gio? Soy Rafe. Lamento despertarte, pero

recibí una l amada de la policía. Alguien irrumpió

en la tienda durante la noche. Quien quiera que

fuera activó la alarma silenciosa, pero logró de

alguna manera salir del lugar antes que la policía

l egara hasta al í.”

Gio se frotó el ojo derecho con la palma de su

mano. “¿La policía todavía está al í?” El cayó

sobre la cama, pero trató de mantener los ojos

abiertos.

“Sí. Todavía están empolvando buscando

huellas. Como puedes imaginar, la tienda está

l ena de ellos, por lo que no veo cómo van a

l egar a nada. Tenemos varias cámaras de

32

seguridad. En diferentes áreas de la tienda las

veinticuatro horas del día, pero son las cintas las

que faltan.”

“¿Te gustaría que fuera?”

“Creo que la policía debe terminar en una hora

más, pero podría usar tu ayuda para poner la

tienda de nuevo en orden. He l amado al resto de

los empleados del turno de día y les pedí que

vinieran a ayudar, pero creo que vamos a tener

que cerrar la tienda por el día. Quien quiera que

fuera hizo un buen número aquí.”

Gio vio el reloj. “Son las seis. Voy a estar ahí a

las siete, pero voy a tener que salir a las nueve a

ver a papá. Si vamos a mantener esto fuera de

él, él estará esperándome. Regreso a la tienda

después de eso.”

33

“Me parece bien. Te veré entonces.” Rafe colgó y

Gio se dirigió a la ducha.

Gio se duchó y vistió con jeans y una camiseta

de la universidad de Kansas. En marzo todavía

estaba un poco frío para usar camisetas de

manga corta, pero siempre podría ponerse su

chaqueta. Estiro el cabel o hacia atrás y lo sujetó

con la correa de cuero.

Bajando, se detuvo en la cocina a buscar algo de

comer. Mientras buscaba por algo en la nevera,

decidió que tal vez sólo debía detenerse y

comprar donas para todos los empleados. Tenía

la sensación de que iba a ser un día largo. Tal

vez debería incluso ordenar pizza para todos.

Con esto en mente, cerró la casa y se dirigió a su

34

tienda de donas favoritas. Compró tres docenas

surtidas y una docena de botellas de agua y jugo.

Si él recordaba bien, la tienda tenia una área de

descanso.

Al llegar a las seis cincuenta, caminó hacia el

frente de la tienda. Sin manos libres, l amó a la

puerta de entrada con el pie. Un joven se dirigió

hacia la puerta. Vio a Gio y abrió la puerta con un

crack. “Lo siento, señor, pero la tienda

permanecerá cerrada hoy. Hemos tenido un robo

en la madrugada.”

Gio le sonrió al adolescente. “Lo sé. Soy Gio

Brunelli, hijo de Nino. Rafe me llamó hace una

hora y dijo que ustedes podrían necesitar un

poco de ayuda con la limpieza.” Gio levantó las

cajas de donas. “Traje el desayuno.”

35

El chico abrió la puerta y dio un paso atrás. “Soy

Lyle. Yo trabajo en la sección de calzado. Rafe

está en su despacho, tratando de averiguar que

mercancía fue robada.” Llevó a Gio a la sala de

descanso.

Colocando las cajas en la pequeña mesa, Gio

levantó la bolsa de bebidas. “Traje un poco de

jugo y agua también. Avísales a los demás que

tomen un descanso y vengan a comer algo. Voy

a ponerme al día con Rafe.” Lyle asintió y salió

hacia la puerta.

Gio se dirigió a la oficina y l amó. Rafe respondió

que entrara, abrió la puerta. Rafe estaba sentado

detrás del escritorio con un montón de papeles

delante de él. Parecía como si hubiese estado

frotándose el cabel o. Gio estaba fascinado por la

forma en que las ondas una vez suave se

36

habían transformado en pequeños rizos.

Dio un paso más dentro de la oficina. “Oye,

Rafe.” Señalo hacia la sala de descanso. “Traje

donas y jugos.”

Rafe se recostó en su sillón y cerró los ojos.

“Ahora mismo todo lo que necesito es una hoja

del inventario completo y una taza grande de

café fuerte. Estoy teniendo un momento difícil

para averiguar lo que se han l evado y lo que se

ha roto. ¿Has visto el desorden ahí?”

Gio vio a los círculos oscuros bajo los ojos de

Rafe. El hombre se veía a punto de desfallecer.

¿Qué había en Rafe que hacía que Gio quisiera

envolverlo en sus brazos y hacerse cargo de él?

“Sí, vi. ¿Qué puedo hacer para ayudar?”

37

Rafe arrojó la pluma sobre la mesa y cruzó las

manos en su regazo. “Tengo a los empleados

poniendo los productos en buen estado de nuevo

en los estantes y el material roto en grandes

montones, uno para cada departamento. Si te

doy una lista de los artículos en existencia,

¿podrías ir a marcar el material? Yo diría que

marca con una S. el que sigue en los estantes

y con una B los elementos dañados. Entonces

podría comparar los números con lo que mi

computadora dice que deberíamos tener en la

existencia, y sabría los faltantes.”

Rafe se pasó los dedos por el cabello una vez

más. “Lo siento, va a ser muy aburrido, un trabajo

tedioso, pero hay que hacerlo antes de poder

abrir de nuevo. Si ves a un empleado que ha

acabado de reacomodar, les das una hoja y

explicas lo que está haciendo y puede ayudar.”

38

“Eso suena bien. Tengo que dejarte en una hora

y media para ver a papá, pero deberé regresar

en un par de horas.” Gio se sentó mientras Rafe

sacó los registros que necesitaba y comenzó a

imprimir por departamento. Durante todo el

tiempo que esperó, Gio estudió a Rafe. Sus

labios sensuales tendían a obtener un poco de

puchero cuando se concentraba. Gio se lamió los

labios, esperando, no, necesitando saborear a

Rafe.

Cuando termino, Rafe le entregó una pila de

papeles la tabla con clip y un lápiz. “Gracias por

la ayuda, Gio.”

Tomando los artículos, Gio se encogió de

hombros. “No hay problema. Lamento que esto

sucediera en primer lugar. ¿Los policías tiene

39

alguna pista?”

“Les dije sobre Dennis Al en, pero sin las cintas,

no hay suerte. Sin embargo dijeron que iban a

tratar de seguirle la pista.” Rafa se levantó y

rodeo el escritorio. “¿Qué tal te parece una taza

de café antes de empezar?”

Gio asintió y lo siguió fuera de la oficina a la sala

de descanso. Todos los empleados parecían

estar ahí. Gio contó cinco en total. “¿Es esto todo

el mundo?”

Rafe vio alrededor de la mesa. “Sí. Todo el turno

de día. Te voy a presentar.” Fue a un lado de la

mesa, jalando a Gio con él. “Todo el mundo, me

gustaría que conozcan a Gio Brunelli, hijo de

Nino. Él nos estará ayudando mientras Nino este

con permiso medico.” Rafe lo presentó a las

40

cuatro personas a las que no se había

presentado. María, una mujer de alrededor de

treinta, Lenny, un chico joven que trabajaba para

pagar la universidad, Travis, un hombre mayor de

tal vez sesenta con el pelo blanco como la nieve,

y Keith, un chico de veintitantos años. Él ya había

conocido a Lyle, por lo que lo saludo por su

nombre antes que Rafe pudiera presentárselo.

Después de que Gio bebió una taza de café, todo

el grupo volvió al trabajo, con Gio prometiéndoles

que regresaría con pizza para la comida. Gio

trabajó con el inventario durante una hora y

quince minutos, y luego se lo entregó a Keith.

“Regreso en un par de horas. Tengo que ir a ver

a mi papá.”

Keith asintió y Gio se fue, conduciendo los treinta

kilómetros al hospital. Sophie estaba riendo con

41

Nino cuando l egó ahí. “Oye, ¿qué te hace tanta

gracia?” Gio dijo, entrando en la habitación.

Sophie agitó la mano. “Sólo es algo que Mic hizo

esta mañana. ¿Cómo dormiste? Te ves un poco

cansado.”

Gio se inclinó para dar a su padre un beso en la

frente, luego fue con Sofía para darle un beso en

la mejilla. “Muy bien. Pero creo que voy a tener

que comprar un nuevo colchón hoy. Creo que el

viejo ha visto mejores días.” Gio esperó que

Sofía no le hiciera más preguntas. No quería

mentirle a ninguno de ellos.

Gio tuvo una agradable visita con su papá y su

hermana antes de decirles que había algunos

quehaceres en ese momento. “Regreso esta

tarde, papá. Me voy a comprar un colchón. Tal

42

vez una nueva cama y voy a pasar por la tienda

para ver si hay algo que pueda hacer para

ayudar a Rafe.” El se inclinó y besó a su padre y

le dijo adiós a Sophie y que iría en dos días a su

casa para ver a los niños y cenar.

Gio se paró en una tienda de muebles en el

camino de regreso a NR Element. Se decidió por

una de cama de hierro y madera negra tamaño

King e hizo arreglos para que la entregaran.

De regreso en la tienda con cinco pizzas

grandes, fue recibido con una sonrisa por los

empleados hambrientos. Después del almuerzo,

Gio siguió a Rafe de nuevo a la oficina.

Cerrando la puerta detrás de él, Gio se sentó en

la sil a frente al escritorio de Rafe. “¿Has podido

determinar si falta algo?”

43

Rafe suspiró cansado. “Hasta ahora, nada

parece faltar. Tengo a Lenny y María pasando por

la trastienda en el control de existencias, pero no

espero que nada falte tampoco.” Él cubrió y se

frotó los ojos. “Simplemente no lo entiendo.

¿Cómo podría una persona causar tanto daño en

tan poco tiempo? y ¿por qué?”

Gio se levantó y fue detrás de la silla de Rafe.

Sabía que estaba jugando con fuego, pero Gio

necesitaba tocarlo y confortarlo. Poniendo las

manos sobre los hombros de Rafe, comenzó un

masaje. “¿Es posible que fuera más de una

persona?”

Rafa gimió y dejó caer la cabeza hacia adelante,

lo que le permitió un mejor acceso a Gio a sus

hombros. “En este momento, yo diría que todo es

44

posible.”

El pene de Gio estaba respondiendo a los sólidos

y fuertes músculos de los hombros y cuello de

Rafe. Tuvo que conseguir mantener su libido bajo

control antes de que Rafe viese la evidencia de

su deseo.

Se hizo aún peor cuando Rafe cubrió con sus

manos las de Gio. “Eso fue bueno, Gio. Gracias.”

Rafe dejó las manos en las de Gio por unos

segundos más.

Retirándolas, dijo: “Voy a ver cómo van

progresando las cosas en la tienda. ¿Regresas al

hospital esta noche de camino a casa?”

Gio dio un paso atrás y empezó a seguir a Rafe

hacia la puerta. “Sí. Le dije a Papá que lo haría.

45

¿Por qué? ¿Hay algo que te gustaría que yo le

diga?”

“No. Yo estaba pensando en visitarlo y tal vez

podríamos cenar después.” Rafe estaba en la

puerta, viendo al muy bueno hombre sólo un par

de años más joven que su padre. Lamiéndose los

labios inconscientemente, Gio sonrió. “Sí, me

gustaría eso.”

Ellos trabajaron al lado del otro el resto del día.

Gio se preguntó si era sólo su libido hiperactivo o

si el hombre estaba realmente coqueteando con

él. En varias ocasiones, Gio atrapó a Rafe

observándolo con una mirada divertida en su

rostro.

Si no fuera por el coqueteo, Gio habría pensado

que Rafe estaba disgustado con él por alguna

46

razón. Tal vez él sabía que había sido objeto de

sus fantasías durante años. Gio no sabía a que

se debían las miradas, pero los toques sutiles le

volvían a él y a su pene locos.

Alrededor de las siete, la tienda se limpió lo

suficiente para volver a abrir al día siguiente.

Rafe les dijo a todos que podían ir a casa y que

el cerraría. Gio les agradeció su arduo trabajo al

salir de la tienda. Después de que los empleados

se habían ido, Gio fue a buscar a Rafe.

Rafe estaba en la sala de descanso, limpiando

los restos de un día de donas y pizzas. Gio fue a

la cafetera y empezó a limpiar la ol a. “Entonces,

¿qué te parece el robo? ¿Has descubierto algo

que faltara?”

Rafe se apoyó en el mostrador, al lado de Gio y

suspiró. “Lo único que falta fueron las pelotas de

47

fútbol, básquetbol y voleibol. No lo puedo

entender.” Rafa se pasó los dedos por el cabel o.

Gio nunca se dio cuenta antes de la frecuencia

con que Rafe hacia ese particular gesto. Tal vez

porque nunca había visto a Rafe haciéndolo

anteriormente. Gio se acercó y tocó uno de los

rizos sin siquiera pensar en ello. “Sabes, cuando

haces eso a tu cabel o va desde las ondas

elegante que es normalmente a una masa de

rizos color negro.” De repente se dio cuenta de lo

que estaba haciendo y dejó caer la mano.

Rafe sonrió tímidamente. “Mal hábito. Lo he

hecho desde que era niño.” Echó una mirada a la

habitación y asintió. “Vamonos, vamos a ver a

Nino. Tengo un hambre del infierno.”

Visitaron a Nino durante aproximadamente una

hora y luego se dirigían a sus coches. Gio sugirió

48

un lugar de carnes abajo en la Plaza Country

Club. Era uno de sus favoritos.

Rafe asintió, aprobando el lugar. “Nos

encontraremos ahí.” Le dio una palmadita en la

espalda a Gio antes de ir hacia su coche.

Gio se dirigió a su coche con su pene semiduro

presionando sus jeans.

Capítulo Tres

El Country Club Plaza estaba en pleno apogeo.

La gente caminaba por las fachadas y comían en

el comedor al aire libre Gio recordó que estaba

en casa. Dios, amaba esta ciudad. Vio a Rafe

esperando fuera del restaurante, le saludó. “Lo

siento. No podía encontrar un lugar para

estacionar.”

Rafe le sonrió. “No hay problema. Va a pasar

49

unos treinta minutos antes de que podamos

obtener una mesa de todos modos. ¿Te gustaría

entrar y tomar un trago mientras esperamos?”

Ellos finalmente se sentaron a su mesa y

ordenaron su cena. La mesa de la esquina era

demasiada pequeña para dos hombres de su

constitución y altura. Las rodillas Rafe no dejaban

de rozar las suyas. Gio pensó que nunca lograría

terminar la cena. Él ya tenía una erección con

solo estar sentado cerca de Rafe, pero cuando

sus rodil as se tocaron por primera vez, al

instante estaba dolorosamente duro.

Moviéndose un poco en su asiento, Gio trató de

conversar para mantener bajo control su

erección. Por último, se agachó y golpeó su

pene. Abajo, muchacho. Rafe parecía hacer

caso omiso de su condición por lo menos,

50

aunque sí lo atrapó viéndolo demasiado

directamente a los ojos cuando hablaba.

Terminaron de cenar y ambos se peleaban por

pagar. Gio finalmente ganó la batalla, pero Rafe

se comprometió a pagar la próxima vez. Gio

sonrió para sus adentros. Bien. Rafe ya esta

planeando una próxima vez. Salieron a la

cal e y se giraron hacia el otro.

Rafe parecía un poco tímido y se limpio la

garganta. “La noche aún es temprano. ¿Te

gustaría ir a mi casa y ver una película? Acabo

de recibir un nuevo DVD. Tal vez podrías l evar

unas cervezas y podríamos hacer algo esta

noche.”

Las palmas de Gio comenzaron a sudar. “Eso

suena genial. Voy a pasar por la tienda y comprar

51

algunos bocadillos también. Hasta al rato.”

* * * *

Rafa se estaba pateando en el momento en que

l egó a su casa. Aparcó su Cadil ac Escalade y

tomó el elevador hacia su departamento en el

quinto piso. Había elegido ese departamento en

particular porque incluía un jardín en la azotea y

terraza. Rafe se fue a su dormitorio y se cambió

a un cómodo pantalón de algodón y una

camiseta.

Estaba tan nervioso que pensó que podría

enfermar. ¿Cómo pudo haber invitado a Gio a su

departamento? Diablos, a parte del hecho de que

era lo suficiente mayor para ser padre de Gio,

Nino era su mejor amigo. Rafe había tratado de

evitar su atracción por Gio desde hace años.

Parecía que cada vez que tenía una cita la

52

comparaba con Gio. Por no decir que todos

habían sido altos italianos, pero ninguno de ellos

podía siquiera compararse. Gio tenía el mejor

cuerpo que Rafe hubiera visto. Tenía la cara de

un dios y la voz baja y grave de un diablo. Sólo

escuchar a Gio esta noche hablar en la cena

puso el pene de Rafe duro. ¿Ahora iba a tentar al

destino y en realidad estar a solas con él?

Rafe había sospechado desde hace tiempo que

Gio era gay. No es que él actuara de alguna

manera femenina. Era pequeñas cosas en Gio lo

que le dieron la pista el siempre vestía

elegantemente. Nunca había tenido una novia

que Rafe supiera y Rafe lo había atrapado

viendo su culo en más de una ocasión. Dios,

¿qué estaba pensando? Esta noche

podría ser cualquiera; la mejor noche de su vida

o el peor error que hubiera cometido.

53

Rafe vio alrededor de su casa para asegurarse

de que todo estaba donde debía estar. Su

desván era bastante grande, cerca de

ochocientos metros cuadrados. Con techos altos

y una pared de ventanas, parecía aún más

grande de lo que era. Lo había decorado de una

manera muy simple. Muebles de cuero negro

extra-profundos con una mesa antigua y una

gran televisión montada en la pared. Los pisos de

madera habían sido renovados antes de que él

se mudara. En la sala, Rafa añadió en una zona

una alfombra de color rojo oscuro lo

suficientemente grande como para poner los

muebles.

Abrió las puertas francesas que daban a la

terraza. ¿Tal vez a Gio le gustaría sentarse

afuera con la brisa del lugar? Quince minutos

54

después de su l egada, el timbre en la planta baja

sonó. Rafe se acercó al intercomunicador y pulsó

el botón así Gio podía entrar en el edificio. Se

secó las manos sudorosas en el pantalón y abrió

la puerta principal.

* * * * *

Gio entro en el elevador y subió al quinto piso.

Sólo había estado ahí una vez hace años con

Nino, pero si las cosas salían como él esperaba,

estaría aquí mucho más en el futuro.

El elevador se detuvo, y cuando se abrieron las

puertas, Rafe estaba ahí de pie para saludarle.

Sobresaltado, Gio se estremeció. “Oh. Hola. No

esperaba que estuvieras aquí.” Gio levantó las

bolsas que l evaba. “Tengo doce latas de cerveza

55

y unas limas y algunas botanas.”

“Suena muy bien. Adelante” Rafe dio un paso

atrás un poco rozando a Gio ligeramente

mientras este pasaba entre Rafe y el marco de la

puerta.

Rafe cerró la puerta y se dirigió hacia la cocina.

“Sólo deja la comida en el mostrador. Voy a

tomar las cervezas y las pondré en la nevera.”

Gio puso la bolsa en donde le había indicado

Rafe y vio alrededor de la cocina abierta. El

desván se creó básicamente como una gran sala

con paredes de bloques de vidrio que dividía el

espacio de la sala, cocina, sala de ejercicio y

dormitorio. La única habitación con tres muros

sólidos, era el cuarto de baño. La cocina estaba

separada de la sala de estar con una pared corta

56

de vidrio. El resto de la cocina estaba amueblada

al estilo industrial con electrodomésticos de acero

inoxidable y gabinetes abiertos. Los mostradores

de algún tipo de piedra con un tinte azul oscuro.

A Gio le gustaba todo, sobre todo el hombre que

se inclinaba para poner la cerveza en la nevera.

Las manos de Gio morían de ganas de

alcanzarlo y tocarlo. Regañándose a sí mismo,

Gio se limpio la garganta. “Um ... ¿Rafe? ¿Tienes

una tabla de cortar? Puedo empezar a trabajar

en estas limas si sólo me la muestras.”

Rafe se levantó y se dio la vuelta, tomo dos

cervezas. “No hay necesidad de una tabla para

cortar en los mostradores. No pueden dañarse.”

Hizo un gesto a la banda magnética en la pared

que sujetaba sus cuchillos. “El pequeño de la

derecha sería probablemente el mejor para el

trabajo.”

57

Gio comenzó a cortar tres limas. Mirando de

reojo a Rafe que apoyado en el gabinete lo veía y

sonreía nerviosamente. “Me gusta mucha lima

con mi cerveza.” Después de que los cortó los

puso en un tazón, Gio tomó una cerveza y apretó

dos limones y entonces tomó la cáscara en la

boca para chupar el jugo restante.

Rafe agarró el cuenco de limones y se giro para

ponerlos en la nevera, pero no antes de que Gio

viese el duro abombamiento del frente del

pantalón de algodón de Rafe. Rafe tomo su

cerveza y se dirigieron a la sala.

Sentado en el profundo sofá, Rafa dejó la

cerveza y agarró el control remoto. “¿Te gustaría

usar unos pantalones de algodón? Tengo un

mil ón. Sería mucho más cómodo para una noche

58

de holgazanear.”

Gio vio hacia sus jeans. Sí, estaba medio-duro.

De ninguna manera Rafe podría perdérselo en

unos pantalones de algodón, pero tal vez por eso

se los estaba ofreciendo. “Me parece bien. Solo

muéstrame el camino y yo los tomo mientras

configuras la película.”

“A la vuelta de ese muro. Los pantalones de

algodón están en el último cajón de la cómoda.”

Gio encontró los pantalones y se desnudó. Él

decidió seguir adelante y se quito también su

ropa interior sólo en caso que las cosas se

pusieron interesantes más adelante. También

decidió renunciar a una camisa. Al salir de la

habitación, tomó una respiración profunda y

cruzó los dedos.

59

Rafe estaba sentado en la esquina del sofá con

las piernas dobladas a lo largo y descansando

sobre el cojín. Sus piernas estaban en una

posición relajada y estaba bebiendo su cerveza.

Gio decidió sentarse en el rincón opuesto en la

misma posición. “Gracias por los pantalones. Me

siento mucho mejor. Ha sido un día, un infierno

de largo.”

Viendo hacia arriba y abajo a Gio, Rafe parecía

que estaba a punto de tragarse la lengua. “No

hay problema. Mi casa es tu casa. Simplemente

ponte cómodo. Adelante decidí traer una hielera

aquí con la cerveza. De esta forma no tenemos

que levantarnos. Las limas están en una bolsita

ahí también.”

“Bien. Gracias. Bueno, estoy listo. Sigue adelante

60

y que empiece la película.” Gio observó la

apertura de créditos con un ojo y el otro en Rafe.

Él se deslizó un poco en el gran sofá y estiró la

pierna un poco más lejos. Su pie estaba sólo una

o cinco centímetros de Rafe.

La película empezó y empezaron a charlar sobre

la película y compararla con la primera. Rafe

deslizó el pie un poco y tocó a Gio. “Creo que me

gusto mas la primera, pero voy a comprarla nada

mas por Brad Pitt y George Clooney.” La cabeza

de Rafe se inclino hacia Gio, evidentemente

dándose cuenta de lo que había dicho.

Gio frotó el pie contra Rafe un poco más

intencionalmente. El toque se sentía como

electricidad corriendo hacia arriba de la pierna a

su pene. Gio se quedó atónito por un minuto. Él

tenía miedo de mirar hacia abajo, pero le

61

preocupaba que la punta de su pene fuera visible

ahora por encima de la cintura de sus

pantalones. “Sí. Siempre me han gustado esos

chicos también. No tanto como La roca, sin

embargo. Ese tipo tiene un cuerpo seriamente

bueno.”

Rafa se deslizó hacia abajo más en el sofá. Se

giro hacia la película, pero lentamente pasó la

pierna hasta el pie de Gio.

Bueno, era oficial. Su pene estaba ya

definitivamente asomándose por la parte superior

de sus pantalones.

Gio flexionó el pie y suavemente rozó el pene de

Rafe. Inmediatamente vio los resultados en el

tamaño del paquete de Rafe. Yum. Lo hizo de

nuevo un poco más duro y Rafe gimió,

moviéndose y girando los ojos.

62

Rafe movió los pies más arriba del muslo de Gio

para acariciar sus testículos. “Oh Dios, Rafe, se

siente tan bien.”

“Ni la mitad de bien como me siento ahora. La

vista de tu pene me está matando. ¿Te importa si

me acerco un poco más?”

“Por supuesto que no, no me importa. He estado

soñando con esto desde que era adolescente.

Ven aquí con el culo sexy.”

Gio abrió las piernas un poco más y Rafe se

arrastró por el sofá entre ellos. De inmediato

l egó al pene de Gio y lo frotó mientras besaba el

desnudo torso. Rafe frotó la mandíbula de Gio y

luego agarró la parte posterior de su cuel o y

comenzó a devorar su boca. No había ninguna

tímida pretensión implicada, jodio su boca

63

directamente. La lengua de Rafe entraba y salía

mientras Gio gemía a su alrededor.

Separándose por aire, vio a los ojos a Rafe.

“Maldición. Te deseo.” Gio jalo a Rafe un poco

más para que pudieran frotarse los penes entre

sí.

Era como poner un fósforo en un caso de

dinamita. Ambos jadeaban y empujaban sin dejar

de besarse hasta perderse.

Al darse cuenta de la rapidez con que

avanzaban, Rafe se retiró. “No debería estar

haciendo esto contigo. Nino es mi mejor amigo,

por amor a Cristo.” Rafe volvió a sentarse en el

otro extremo del sofá y se agarro el cabello.

Gio se levanto y cubrió su pene con sus

pantalones. “¿Qué vamos a hacer? Es decir, es

64

obvio que me quieres tanto como te quiero a ti.

Somos dos hombres solteros. Ya no soy un niño.

No sé si esto está bien o mal, pero sé lo que

siento. Y ahora mismo, papá es lo ultimo en mi

mente.”

Cerrando los ojos, Rafe apoyo la cabeza en el

respaldo del sofá. “Sé lo que estás diciendo, pero

mi sentimiento es más profundo que una

aventura de una noche, y yo no estoy seguro que

nosotros estemos preparado para más.”

“Lo siento, pero no estoy dispuesto a dejar la

fantasía de toda mi vida porque mi papá podría

no aprobarlo.” Se arrastró hacia Rafe. “Te quiero.

Te he buscado por años. ¿Eso es un incentivo

suficiente para que veas que no estoy jugando?”

Gio pasó las manos por el pecho desnudo de

Rafe. Se inclinó y tomó uno de los pezones de

Rafe en su boca y lo chupó.

65

Él sabía que él estaba tratando de seducir a Rafe

ahora, pero las cosas habían ido demasiado lejos

para que él fingiera que no había nada entre

el os. Era ahora o nunca en lo que a él que se

refería. Él sólo necesitaba conseguir que Rafe

viese las cosas a su manera.

Arqueando la espalda, Rafe pasó los dedos por

el cabello de Gio. “Dios, puedo ir al infierno por

esto, pero lo quiero tanto que no puedo decirte

que lo dejes.”

Gio se apoyó en Rafa un poco más y frotó su

pene aún duro contra el muslo de Rafe. “No lo

dejes entonces. Disfruta del viaje.” Se abrió

camino del cuel o de Rafe a su mandíbula. Se

detuvo a lamer y chupar en la siempre presente

en Rafe sombra de la barba de las cinco de la

66

tarde, antes de moverse a los labios. Gio lamió

los labios de Rafe y los chupó, hasta que lo dejó

en su interior.

Rafe se retiró. “Tengo que probarte. ¿Es seguro?

Estoy bien. Justo he tenido un chequeo hace

unos meses y no he estado con nadie desde

entonces.”

Gio sacudió la cabeza. “No he estado con nadie

en mucho tiempo y nunca sin protección, pero

prefiero hacerme la prueba para estar más

seguro. Me preocupa mucho ponerte en peligro.”

“Sólo avísame antes de que te corras y lo

lograremos. Pero tengo que saber cómo te

siente.”

Rafe se movió por el pecho de Gio, en primer

lugar rindiendo homenaje a sus pezones. Rafe

67

lamió y chupó las protuberancias duras antes de

que finalmente las soltara. “Se siente tan bien,

tan maldito correcto.” Gio pasó los dedos por el

cabello de Rafe y se agarró.

Rafe recorría lentamente su camino hacia abajo

por el abdomen de Gio, empujando su propio

pantalón hacia abajo mientras lo hacia. Trazó el

abdomen de lavadero con su lengua, y vio a los

ojos a Gio. “Dios, eres hermoso. Siempre lo he

pensado. Ahora puedo tener realmente la

oportunidad de saberlo.”

Continuó hasta donde la cabeza del pene de Gio

era claramente visible, sobresaliendo por encima

de la cintura de sus pantalones. Rafe se tragó la

cabeza del pene y empujó los pantalones hacia

abajo. Paso la lengua por los lados del pene con

venas de Gio, Rafe gimió y presiono su pene

68

contra la pierna de Gio. Cubrió la punta y trago el

pene de Gio profundamente.

Gio cerró los ojos y gimió. Nadie había

conseguido nunca meter tanto de su pene en su

boca. Rafe era un profesional en esto.

Llevando el pene de Gio aún más profundo en su

garganta, Rafe empezó a acariciar las bolas de

Gio.

Desde ahí continuo hacia el agujero del culo.

Rafe sacó el pene de Gio y metió su dedo en la

boca. Con el dedo agradablemente húmedo,

Rafe regreso a tomar pene de Gio y llevo sus

dedos hacia el arrugado agujero de Gio.

“Voy a correrme, Rafe,” jadeó Gio y trató de

apartarse de la cara de Rafe. “No puedo

detenerlo más.”

69

Rafe se salio y metió el dedo en el agujero de

Gio más, sustituyendo la boca con la mano. Gio

se corrió con un gruñido suficiente para despertar

a los muertos. Rafe se deslizó hasta su cuerpo

para sostenerlo.

Mientras Gio se recuperaba del orgasmo más

intenso que había experimentado, acariciaba los

rizos de Rafe. “Oh maldición. Creo que nunca

voy a ser el mismo.” Gio vio a Rafe a los ojos.

“Creo que me has echado a perder para los

demás hombres por el resto de mi vida. Eso fue

justo, ¡Wow!” Gio acuno la cara de Rafe y le dio

un beso ligero. “Lo siento, me olvidé de ti.” Gio

l evo su mano al pene de Rafe.

Rafe detuvo su progresión. “Yo soy el que debe

decir lo siento.” Rafe se encogió de hombros

mientras Gio notaba sus mejil as enrojecidas.

70

“Revisa tu pierna. El verte y sentirte como te

corrías fue la más maldita cosa sexy que nunca.

Yo no pude evitarlo.” Rafe se veía un poco

avergonzado.

Gio vio hacia abajo y vio que el esperma de Rafe

goteaba por su pierna desnuda al sofá. Riendo,

Gio lo besó otra vez. “Eso te dice hasta qué

punto yo estaba perdido. Ni siquiera sentí cuando

todo el esperma caliente me golpeó.”

Rafe le devolvió el beso y termino de quitarse los

pantalones. Él limpió la pierna de Gio y el sofá

con sus pantalones y luego se limpió. Rafe subió

a los brazos de Gio y se acurrucó.

“¿Está mal esto de nosotros?” Preguntó Rafe.

Viendo a los ojos negros de Gio.

“¿Cómo puede estar mal? Mis sentimientos por ti

71

son genuinos. Siempre lo han sido. Justo acaba

de preguntármelo mi hermana.”

Rafe levanto la cabeza para verlo directamente.

“¿Qué tiene que hacer Sophie en esto?”

Gio espero a que la cabeza de Rafe regresara de

nuevo a su pecho y empezó a jugar con sus

rizos. “Sophie evidentemente, sabe desde hace

años lo que sentía por ti. Ella básicamente me lo

comentó ayer en el hospital que debía dejar de

soñar contigo e ir tras de ti. Entonces, cuando me

invitaste a cenar y luego a tu desván, decidí que

tal vez el a tenía razón.”

Rafe giro la cabeza y besó el pecho de Gio.

“Siempre te he querido, si hubiera sabido que te

sentías de la misma manera, me habría ido a