Dreyfus. Víctima del Antisemitismo por Dossier - muestra HTML

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DOSSIER

DREYFUS

Víctima del antisemitismo

El capitán Alfred Dreyfus ante el consejo de guerra de Rennes, que revisó su caso en 1899 y, en el colmo del disparate, volvió a condenarle.

38. La gran idiotez

45. Judeofobia

50. El sionismo

57. En lucha

Luis Reyes

Pedro Tomé

David Solar

Javier Redondo

En julio de 1906, el capitán Dreyfus fue rehabilitado, cerrándose el caso judicial abierto doce años antes cuando el militar, acusado de espionaje, fue condenado sin prueba alguna, sólo porque era de origen judío. Su degradación, deportación y condena dividieron a la Francia de finales del siglo XIX, movilizaron a la intelectualidad y fueron el origen del sionismo 37

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Francia LA GRAN

partida

en dos IDIOTEZ

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DREYFUS. VÍCTIMA DEL ANTISEMITISMO

N HacecienañossecerróelCasoDreyfus,que

Izquierda, lectura de la sentencia

contra el capitán Dreyfus en la

durante una década dividió a la sociedad francesa,

revisión del juicio, celebrada en

Rennes, en el verano de 1899 ( La

Ilustración Española y Americana,

originando una gravísima crisis social y política.

por Comba, grabado coloreado).

Luis Reyes reconstruye el caso y el proceso,

Alfred Dreyfus, el capitán de

Artillería condenado en un proceso

originado por la estupidez, los prejuicios y el

de espionaje por el hecho de ser de

origen judío.

conservadurismo del Estado Mayor francés

HayuntraidorenelMinisterio

de la Guerra! El rumor, o más

bien el grito de alarma, se ex-

tiende por París como una

epidemia de gripe en aquel otoño de 1894.

El contraespionaje ha interceptado, en la

papelera del agregado militar alemán, una

nota en la que le ofrecen varios docu-

mentos secretos, incluido el Manual de

tiro de campaña de la Artillería francesa

y el freno de retroceso de un cañón.

Francia vive entre la frustración y el afán

de revancha desde 1870, cuando Prusia la

humilló, la ocupó y le amputó Alsacia y Lo-

rena. Muchos franceses –los nacionalistas,

los conservadores, aunque no sólo ellos–

tienen puestas sus esperanzas en que el

Ejército les devuelva la dignidad nacional

venciendo a los alemanes en la próxima

guerra. Ésa es la misión sagrada de los mi-

francés, no puede cometer un sacrilegio,

litares. Por eso, que un oficial francés le

pero un judío no es caballero –es bur-

ofrezca secretos a Alemania es algo más

gués, movido por el afán de lucro en vez

que un delito, es un sacrilegio.

de por el honor–. ¡Caso resuelto!

El Estado Mayor aborda el caso como

Por si la simple condición de judío no

un asunto de familia. Hay que arreglarlo

fuese suficiente cargo, las circunstancias

en casa, como un delito de honor. La no-

personales del capitán Dreyfus perjudi-

ta traidora, en francés denominada siem-

can su causa. En el Ejército francés, la Ar-

pre como le bordereau, el albarán, ha

tillería se consideraba Arme savante, li-

partido de un oficial destinado en el Mi-

teralmente Arma sabia, por eso había pa-

nisterio de la Guerra, eso es una deduc-

sado desapercibido el capitán Dreyfus,

ción lógica siguiendo los indicios.

con sus lentes, su calvicie prematura y su

Y puesto que se refiere al tiro de Arti-

aire intelectual. Además hablaba alemán,

llería, ha tenido que escribirla un oficial

la lengua del enemigo y ¡visitaba regular-

de Artillería. Eso es una simplificación

mente a su familia en Alemania! Los

idiota. Idiotez que va a presidir el Caso

Dreyfus eran gente acomodada de Mul-

Dreyfus, formando una diabólica trinidad

house, la industrial ciudad alsaciana, que

con el antisemitismo y el esprit de corps.

era francesa en 1859, cuando Alfred na-

La idiotez inicia su campaña a primeros

ció, y alemana a partir de 1870.

de octubre de 1894 y es de una gran efec-

tividad. Se examinan los oficiales de Arti-

Un inquisidor ridículo

llería destinados en el Ministerio y se des-

Las circunstancias parecieron pruebas

cubre a un judío, el capitán Alfred

aplastantes. Sólo faltaba la confesión del

Dreyfus. ¿Para qué buscar más? Un caba-

traidor. Para esta misión de limpieza

llero cristiano, como debe ser un oficial

del honor fue designado “un auténtico

caballero”, comenzando por su nombre:

LUIS REYES BLANC es periodista.

Armand, Auguste, Charles, Ferdinad Mer-

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mitad del sueño deslumbrándole con una

Tras llevar el asunto al campo mediáti-

linterna para sorprender una expresión

co, sin adivinar ni por asomo hasta dón-

de terror y remordimiento que consti-

de llegaría la batalla de la opinión en Fran-

tuiría una prueba de cargo.

cia, Henry protagonizó, también, el con-

El perito calígrafo no respaldó la con-

sejo de guerra abierto en Cherche-Midi

vicción de que Dreyfus era el autor de le

el 19 de diciembre. En nombre del ser-

bordereau. Para Du Paty era evidente que

vicio de inteligencia militar, fue el prin-

el muy zorro había disimulado su escri-

cipal testigo de cargo y, a falta de prue-

tura, pero él se encargaría de ponerle al

bas, desplegó una gran actuación teatral.

descubierto. Obligó a Dreyfus a realizar

– ¡He ahí el traidor! –truena desde el

pruebas manuscritas con la mano iz-

estrado señalando a Dreyfus.

quierda, de pie, acostado... Al fin se en-

El tribunal le pide que concrete, que

contró a otro experto en grafología dis-

explique de dónde sale su convicción, pe-

puesto a sumarse al delirio fantasioso: se-

ro Henry se escuda en la seguridad na-

gún el perito Bertillon, Dreyfus había es-

cional. “Hay secretos en la cabeza de un

crito le bordereau con su propia letra, pe-

oficial que su gorra debe ignorar”, dice

La acusación se escudó en el secreto

Comandante Hubert Joseph Henry, el hombre

militar para que la defensa no pudiera

del contraespionaje militar que amañó las

pruebas y filtró informaciones a la prensa

examinar las inexistentes pruebas

cier du Paty de Clam, cuya estirpe decía

ro introduciendo equivocaciones pre-

superándose en su melodramatismo. Pe-

remontarse al tiempo de los Capetos...

meditadas, para que pareciera que otro

ro jura sobre un crucifijo que tiene prue-

Era el mayor idiota del Ministerio de la

había querido imitar su escritura. ¡Era su-

bas de que el acusado es culpable.

Guerra y quizá de todo el Ejército fran-

ficiente para inculparlo!

Añádase a esto que el general Mercier,

cés. Jean Jaurès, el gran dirigente socia-

ministro de la Guerra, presenta un in-

lista, dijo de él: “Tiene la imaginación de

El malo del drama

forme secreto inculpatorio, que la de-

Ponson du Terrail”, el creador de las no-

Otro protagonista de este “melodrama

fensa no pudo refutar porque no se le

veluchas de Rocambole, mientras que Zo-

convertido en tragedia”, fue el coman-

permitió verlo y el juicio quedó visto pa-

la le calificó de “espíritu borroso, com-

dante Hubert Joseph Henry, el hombre

ra sentencia en cuatro días: cadena per-

plicado, lleno de intrigas novelescas, com-

que descubrió le bordereau. Destinado

petua y deportación, por unanimidad.

placiéndose con recursos de folletín”.

en el Servicio de Estadística del Ministe-

La víspera de Reyes de 1895 tuvo lu-

Le bordereau era una nota manuscrita

rio –tras cuyo anodino nombre se ocul-

gar el auto de fe. El Estado Mayor, aban-

y Paty de Clam, fingiendo una herida en

taba el contraespionaje militar– se ocu-

la mano, le pidió a Dreyfus que le escri-

paba de confeccionar falsos informes y

Glosario

biera una carta; así obtuvo una muestra

documentos amañados con los que en-

caligráfica espontánea. Paty, aficionado

gañar y despistar al espionaje alemán.

a la grafología –luego se demostraría que

Henry no era un idiota como Paty de

Le bordereau: El albarán. Lista de se-

no era un experto– dictaminó que era la

Clam, pero tacharle de intrigante y de fal-

cretos que se ofrecían al agregado mili-

misma de le bordereau en cuanto la tu-

sario supone reconocerle méritos, pues

tar alemán, origen del Caso Dreyfus.

vo bajo los ojos.

ése era su trabajo, el que se le enco-

Le petit bleu: El pequeño azul. Tele-

– ¡Está usted pillado! Sólo tiene una sa-

mienda en el Servicio de Estadística. Hen-

grama del agregado alemán a Esterhazy

lida digna... –le dijo exultante a Dreyfus,

ry fue, realmente, el espíritu maléfico que

que puso en evidencia que el espía era

a la vez que le entregaba un revólver pa-

convirtió lo que tenía que ser un asunto

éste y no Dreyfus.

ra que se quitara de en medio.

de familia del Estado Mayor en el gran de-

Le faux Henry: La falsificación Hen-

Pero el capitán, en vez de aceptar la so-

bate que partió Francia en dos, el incen-

ry. Supuesta carta del agregado mili-

lución caballerosa que se le ofrecía, re-

diario que echó petróleo al fuego.

tar alemán en la que éste se refería a

chazó la acusación y se proclamó ino-

El comandante Henry filtró informa-

Dreyfus como su agente, falsificada por

cente. No quedaba, pues, más remedio

ción desde el comienzo a La Libre Paro-

el comandante Henry.

que encerrarlo en la prisión militar de

le, un periódico de ultraderecha y anti-

La lettre du Uhian: La carta del Ula-

Cherche-Midi y preparar el consejo

semita que, desde su aparición dos años

no. Carta de Esterhazy a su amante, en

de guerra. Du Paty fue el encargado de

antes, mantenía una campaña contra los

la que revelaba expresivamente su odio

buscar las evidencias y lo hizo como “un

militares judíos, a los que acusaba de des-

a Francia.

investigador de melodrama convertido

lealtad, aplicando los tópicos racistas más

La femme voilée: La mujer velada.

en inquisidor de tragedia”, en definición

soeces. Para ese panfleto, el Caso Dreyfus

Misteriosa dama que advirtió a Esterhazy

de Jaurès. Colocó espejos por la celda del

era, por tanto, la justificación de su exis-

de que le estaban investigando. En rea-

reo para escudriñar cualquier aspecto de

tencia. ¡Por fin se demostraba lo que ve-

lidad, era Paty de Clam travestido.

su culpable fisonomía; le despertaba en

nían advirtiendo!

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FRANCIA PARTIDA EN DOS. LA GRAN IDIOTEZ

DREYFUS. VÍCTIMA DEL ANTISEMITISMO

Félix Faure. El pecado del presidente francés

Dreyfus, durante su estancia en la prisión de La Santé, donde estuvo recluido antes del juicio y fue la cobardía: prefirió sacrificar a un

después de su condena, antes del traslado a la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa.

inocente que desafiar al Ejército.

donada la idea de “lavar la ropa sucia en

lítico a causa de una extraña enfermedad

Marie, Charles, Ferdinand Walsin Es-

casa”, muestra a toda Francia su justicia y

que le llevará enseguida a la muerte, fue

terhazy, que se hace llamar conde sin ser-

la eficacia de su vigilancia. En el patio de

sustituido por el teniente coronel Geor-

lo, es en realidad un chisgarabís, un fan-

armas de la Escuela Militar, el capitán Al-

ges Picquart, ajeno al famoso asunto.

tasma megalómano y derrochador, vás-

fred Dreyfus fue públicamente degrada-

Picquart era, según Zola, “un apasio-

tago podrido de una rancia familia mili-

do, sus insignias arrancadas del unifor-

nado antisemita”, nada extraordinario,

tar de origen húngaro, hijo de un gene-

me, su sable roto, como recoge la por-

pues el antisemitismo proliferaba entre

ral de la Guerra de Crimea. Lleno de deu-

tada de Le Petit Journal, popular perió-

los oficiales de carrera franceses, pero

das por su mala cabeza, se ha vendido al

dico ilustrado del campo nacionalista.

también un hombre íntegro e inteligen-

enemigo y proporciona informes al agre-

Esa tarde, la prensa completa la faena

te, dos características que habían brilla-

gado alemán, aunque son tan poco inte-

publicando una inventada confesión de

do por su ausencia en los militares pro-

resantes que éste llega a dudar que Es-

Dreyfus. Pocos llorarán cuando un par de

motores del Caso.

terhazy sea de verdad un oficial y se re-

semanas después sea enviado a la Isla del

A primeros de marzo de 1896, Picquart

fiere a él apodándole “el sinvergüenza”.

Diablo, la infame penitenciaría de la Gua-

interceptó un telegrama del ya citado

En cuanto Picquart examina a Es-

yana Francesa. Caso cerrado.

agregado militar alemán, el coronel Ma-

terhazy, cae en la cuenta de que el autor

ximilian von Schwartzkoppen, dirigido al

de Le petit bleu es la misma persona que

Antisemita e íntegro

capitán Esterhazy, un oficial del servicio

redactó el famoso bordereau por el que

Ha pasado año y medio desde que esta-

de inteligencia francés. Le petit bleu, co-

se había condenado a Dreyfus.

lló el Caso Dreyfus y todo sigue igual, sal-

mo será bautizado este nuevo documen-

Picquart comunica sus sospechas al ge-

vo por un cambio de personal en el Es-

to –otra muestra de la chapuza que era el

neral Boisdeffre, jefe del Estado Mayor,

tado Mayor. El jefe del servicio de inteli-

espionaje militar– le induce a investigar

que le conmina a actuar con prudencia.

gencia militar, coronel Sandherr, para-

al oficial a sus órdenes.

Con prudencia lleva a cabo su encuesta,

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Ferdinad W. Esterhazy, falso conde, jugador

Proceso Esterhazy, en enero de 1898. Un simulacro a puerta cerrada que duró una jornada y empedernido y agente del agregado militar

terminó con la absolución del culpable, cuya responsabilidad era conocida por el Estado Mayor.

alemán, al que vendía información.

que le conduce a la convicción de la cul-

tido en depositario de un secreto peli-

Schwartzkoppen al agregado militar ita-

pabilidad de Esterhazy, e informa de ello

groso. Se le envía a Túnez, al último con-

liano, Panizzardi, en la que se refería a

a sus superiores. El general Gonse, nú-

fín de la colonia, la desértica frontera con

Dreyfus como su agente. Este documen-

mero dos del Estado Mayor, tomará las

Tripolitania, con el oculto deseo de que

to, conocido como Le faux Henry, tra-

riendas de este desagradable asunto que

encuentre allí la muerte.

taba de reforzar la tesis oficial de que no

pone en evidencia la gran idiotez del Es-

había más traidor que el militar judío, y

tado Mayor, la falsedad y prejuicio con

Conspiración en el Estado Mayor

que cualquier argumento en contra res-

que se ha instruido el Caso Dreyfus.

Paralelamente, el comandante Henry ha-

pondía a una conspiración organizada o

Hay que evitar el ridículo, decide Gon-

ce una de las suyas. Puesto que su espe-

pagada por el judaísmo internacional.

se, por encima de todo, incluso de la se-

cialidad en el Servicio de Estadística es

Porque ya había gente en Francia que

guridad nacional. La primera medida es

crear falsos documentos para despistar al

ponía públicamente en duda la culpabi-

neutralizar a Picquart, que se ha conver-

espionaje alemán, imitó una carta de

lidad de Dreyfus. Un periodista anarquista

El destino de los protagonistas

Qué fue del resto de los protagonistas ElsenadorScheurer-Kestnernopudodis- nor post mórtem que concede Francia.

del Caso Dreyfus?

frutar de la victoria dreyfussard por la que

Picquart fue rehabilitado y, readmitido en

Paty de Clam, dado de baja del Ejérci-

tanto había hecho: murió el mismo día en

el Ejército como general, fue ministro de la

to, fue reincorporado al estallar la Gran

que el presidente de la República amnis-

Guerra con Clemenceau.

Guerra. Murió en 1916, uno más del mi-

tió a Dreyfus, el 19 de abril de 1899.

En cuanto a Dreyfus, fue herido en un

llón y medio de franceses que cayeron en las

Jean Jaurés, enfrentado a la reticencia de

atentado precisamente durante el traslado

trincheras.

los socialistas a implicarse en el Caso

de los restos de Zola al Panteón. Fue hon-

Esterhazy, huido a Inglaterra hasta el fin

Dreyfus, perdió su escaño de diputado pre-

rado con la Legión de Honor y combatió en

de sus días, malvivió haciendo traduccio-

cisamente por ello. Pero volvió a la políti-

la Gran Guerra como teniente coronel de

nes, escribiendo relatos bajo el pseudónimo

ca para convertirse en la primera figura del

Artillería. Se jubiló como general y vivió

de conde de Voylemont y trabajando como

socialismo francés. Un ultranacionalista le

discretamente hasta 1935.

viajante de comercio.

asesinó en 1914 por su postura pacifista.

Si se hubiera prolongado su ancianidad

El agregado militar alemán, Von

Zola, que además de sufrir el exilio so-

habría padecido otra vez por ser judío, cuan-

Schwartzkoppen, tras dejar su puesto en la

portó que le rechazasen por dos veces en la

do Francia fue ocupada y el Gobierno de Vi-

Embajada en París, fue comandante del

Academia Francesa y le expulsasen de la Le-

chy colaboró en la política nazi de exter-

2° Regimiento de Granaderos de la Guar-

gión de Honor, murió en 1902, antes de ver

minio. Pero en su caso, habría tenido un re-

dia Kaiser Franz, uno de los cuerpos más

completa la rehabilitación de Dreyfus. Pe-

gusto aún más amargo, pues habría encon-

prestigiosos del Ejército alemán, y mandó

ro cuando la Cámara de Diputados votó és-

trado como comisario de Asuntos Judíos del

una División de Infantería en la Gran Gue-

ta, decidió a la vez que las cenizas de Zola

régimen de Pétain a... ¡Charles du Paty de

rra.

descansasen en el Panteón, el máximo ho-

Clam, el hijo del Gran Idiota!

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FRANCIA PARTIDA EN DOS. LA GRAN IDIOTEZ

DREYFUS. VÍCTIMA DEL ANTISEMITISMO

Coronel Schwartzkoppen, agregado militar en

París en los años del caso Dreyfus. Combatió

como general en la Gran Guerra.

y judío, Bernard Lazare, editó en Bruse-

las, el 6 de noviembre de 1896, un folle-

to titulado “Un error judicial, la verdad

sobre el Caso Dreyfus”.

Saltaba al ruedo el primer dreyfussard,

como se llamarían los defensores de la

inocencia del capitán. Enseguida fueron

la mitad de Francia, mientras que la otra

media sería antidreyfussard.

Ambos campos maniobraron durante

1897 como ejércitos adversarios que bus-

caran posiciones para la batalla. A prin-

cipios del verano, Picquart, que temía con

razón ser convertido en chivo expiatorio,

aprovechó un permiso para viajar a Pa-

Alfred Dreyfus soportó cuatro años largos de cautiverio en la Isla del Diablo, hasta que se revisó rís y y comunicarle sus averiguaciones y

el juicio, en el que fue nuevamente condenado (portada de Le Petit Journal).

sospechas a un amigo abogado, Louis Le-

blois. Éste acudió a un prestigioso polí-

una tupida gasa y, travestido en la miste-

dijeran que iba a morir mañana como ca-

tico republicano, Auguste Scheurer-

riosa Femme voilée, mantuvo varias citas

pitán de Ulanos (la más característica ca-

Kestner, vicepresidente del Senado, que

con Esterhazy, en las que le advirtió de la

ballería alemana) acuchillando franceses,

tomó partido por la revisión del Caso

“conspiración judía” que le acechaba.

sería completamente feliz (...) Yo no le ha-

Dreyfus. El bando dreyfussard ganaba a

ría daño a un perrito, pero mataría

un auténtico peso pesado.

La amante despechada

100.000 franceses con placer”, escribía Es-

En el otro campo se celebró una reu-

¿Qué faltaba en este “melodrama”, qué ele-

terhazy. La presión de la opinión públi-

nión en el Ministerio de la Guerra en la

mento imprescindible en el folletín? Una

ca obligó a llevar a este estúpido ante un

que el general Gonse, el comandante

amante despechada: Madame de Boulancy

consejo de guerra. Los dreyfussards se

Henry y Paty de Clam adoptaron una de-

no sólo había sido abandonada por Es-

creyeron vencedores: establecido que el

cisión insólita y constitutiva de alta trai-

terhazy, sino que no quería devolverle el

capitán Esterhazy era el topo del espio-

ción: advirtieron al espía Esterhazy que

dinero que le había prestado... ¡Ah, pero

naje alemán en el Ministerio de la Gue-

estaba siendo investigado, para que pre-

como todas las amantes, tiene cartas!

rra, sería evidente la inocencia de

parase su coartada.

El periódico Le Figaro, que acababa de

Dreyfus.

Scheurer-Kestner se entrevistó con el

publicar el primer artículo dreyfussard

Para impedir que su imbecilidad que-

jefe del Gobierno e incluso con el presi-

de Zola el 25 de noviembre de 1897, sa-

dara al descubierto, el Estado Mayor lo-

dente de la República, para reclamar la

ca tres días después varios fragmentos sa-

gró que el consejo de guerra contra Es-

revisión del Caso Dreyfus. Por el otro la-

brosos de las cartas amorosas de Es-

terhazy se celebrara a puerta cerrada. El

do, Paty de Clam, fiel a su extravagancia,

terhazy, incluida la que se denominó La

fallo no revestiría ninguna duda: ¡ino-

se disfrazó de mujer, se cubrió la cara con

lettre du Uhian, la carta del Ulano: “Si me

cente por unanimidad!

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tomaba cartas en el asunto y perseguía

a los conspiradores, el Tribunal Supremo

anuló el consejo de guerra que conde-

nó a Dreyfus y ordenó que se repitiera el

juicio. Se formó un Gobierno “de defen-

sa republicana” presidido por Waldeck-

Rousseau, que encargó la cartera de Gue-

rra al general Gallifet, comprometido a

imponer al Ejército la revisión del Caso.

El colmo de la contumacia

En vísperas del nuevo juicio castrense a

Dreyfus, el estrambótico Esterhazy, in-

capaz de mantenerse discretamente fue-

ra de cuadro, publicó un largo artículo en

Le Matin reconociéndose autor del bor-

dereau, aunque actuando al dictado del

jefe del servicio de inteligencia, el coro-

nel Sandherr, ya fallecido. Su vileza, cul-

pando a alguien que ya no podía defen-

Madame Dreyfus. La esposa del capitán,

Presidente Émile Loubet. Promovió que se

derse, no restaba valor a la confesión. Al

convencida de su inocencia, utilizó todos sus

repitiera el juicio y, ante la contumaz

recursos para que se repitiera el juicio.

condena militar, indultó a Dreyfus.

asumir la autoría del bordereau, Es-

terhazy exculpaba al militar judío.

Estalló el escándalo. Dos días después,

de lo que consideraban un conflicto de la

El nuevo consejo de guerra de Dreyfus

el 13 de enero de 1898, se produjo el he-

burguesía, pero su líder más notable, Jean

comenzó el 7 de agosto de 1899 y, al con-

cho más famoso del affaire: en la primera

Jaurès, rechazó esa actitud oportunista y

trario de la brevedad de los anteriores,

página de L’Aurore, un periódico en cu-

se hizo activo dreyfussard.

duró más de un mes. Todo parecía a pun-

ya redacción figuraba Clemenceau, apa-

No todo el Ejército francés estaba co-

to de concluir bien, pero el 9 de sep-

reció “Yo acuso”, el apasionado artículo

rrompido por la gran idiotez del Estado

tiembre, el tribunal militar volvió a con-

de Zola, publicado en forma de carta

Mayor. De la misma forma que Picquart

denar al capitán Dreyfus.

abierta al presidente de la República.

había detectado al traidor Esterhazy, un

Francia y el mundo entero se quedan

tal capitán Cuignet, miembro del gabinete

atónitos, pues la inocencia de Dreyfus era

Con pelos y señales

del nuevo ministro de la Guerra, Cavaig-

notoria para todos. La obstinación del Es-

Zola no se mordió la lengua: todo el es-

nac, descubrió el fraude del faux Henry

tado Mayor en sostenerla y no enmen-

cándalo del Caso Dreyfus, con los nom-

y puso en evidencia sus maquinaciones.

darla era suicida, el descrédito de la ins-

bres de sus muñidores y las complicida-

Acorralado, Henry confesó ante el mi-

titución militar fue mayor que si hubiera

des del poder, quedaba al descubierto.

nistro y fue arrestado. Oportunamente se

reconocido su error. La ultraderecha que-

Como consecuencia, Zola fue proce-

le permitió conservar la navaja de afeitar,

dó tan desprestigiada que el republica-

sado y condenado a un año de cárcel por

con la que se suicidó. Esterhazy, asusta-

nismo radical pudo consumar la separa-

difamación, por lo que se exilió en Lon-

do, se refugió en Inglaterra, que así aco-

ción de la Iglesia y el Estado e introdu-

dres. El teniente coronel Picquart, culpa-

gió, a la vez, al más famoso dreyfussard,

cir importantes reformas. En cuanto a

ble de haber detectado al espía Esterhazy,

Émile Zola, y al culpable del affaire.

Dreyfus, no tuvo que regresar a su cau-

fue arrestado. Pero, al tiempo, los inte-

Entre conmociones políticas que de-

tiverio, pues el presidente Loubet le con-

lectuales dreyfussards se movilizaban fir-

rribaban ministerios, un suceso al mar-

cedió el indulto.

mando manifiestos en L’Aurore.

gen de la voluntad humana supuso un gi-

Sin embargo, la historia no terminó ahí.

Es la guerra civil, no armada –aunque

ro cerrado en el Caso Dreyfus. El 16 de

El protagonista inició una larga batalla le-

hubo tiros y estocadas en los numerosos

febrero de 1899 murió el presidente de

gal para que fuera una sentencia judicial

duelos que se suscitaron– pero sí ideo-

la República, Félix Faure. El pecado de es-

la que le devolviera el honor y su posición

lógica. Por un lado, estaba la Francia re-

te republicano moderado fue el miedo;

militar. Por fin, el 12 de julio de 1906 –ha-

publicana, laica, progresista, con su

falto de valor para enfrentarse al Ejército,

ce un siglo– el Tribunal Supremo, con sus

cohorte de intelectuales como fuerza de

consideró que la espantosa injusticia del

salas reunidas en plenario, falló que la

choque. Por el otro la caverna, los mo-

Caso Dreyfus era el mal menor e impidió

condena del consejo de guerra contra el

nárquicos, los clericales, los ultranacio-

que se revisara su proceso.

capitán había sido injusta. Al día siguien-

nalistas xenófobos, en fin, cuantos re-

Las Cámaras eligieron como nuevo pre-

te, la Cámara legislativa votó una ley re-

chazaban la democracia de la III Repú-

sidente a Émile Loubet, un republicano

integrando a Alfred Dreyfus al Ejército

blica, sosteniendo y sosteniéndose en un

radical dispuesto a restablecer la justicia

con el grado de comandante.

establishment militar de extrema dere-

a cualquier precio. Para impedirlo, los an-

El Caso Dreyfus, finalmente, quedaba

cha. Únicamente los diputados socialis-

tidreyfussards intentaron un golpe de Es-

cerrado, pero alguna de sus movilizacio-

tas pretendieron mantenerse al margen

tado que fracasó. Mientras la justicia civil

nes continuaría su curso. ■

44

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DREYFUS. VÍCTIMA DEL ANTISEMITISMO

Chivos expiatorios

JUDEOFOBIA

En el último tercio del siglo XIX proliferaron en Europa las publicaciones antijudías y se acuñó el antisemitismo como término. Pedro Tomé analiza los orígenes y el desarrollo del fenómeno, válvula de escape de las frustraciones sociopolíticas y de las contradicciones del nacionalismo Sóloundecenioantesdequepar-te de la bienpensante sociedad

parisina se cimbrara ante las acu-

saciones que Émile Zola lanzara

en la prensa para justificar lo que deno-

minó “un grito de mi alma”, habían apa-

recido en la capital francesa tres traduc-

ciones diferentes de El judío del Talmud.

Esta obra había sido escrita en alemán por

August Rohling, canónigo católico que ba-

saba su respetabilidad en la cátedra de

Teología que mantenía en la Universidad

Dreyfus, asistido en la cruz

Imperial de Praga. Publicada en 1871, su

por el general Mercier,

argumento –tan falaz como antiguo, tan

quién testificó que disponía

de documentos secretos

sofisticado como vacuo– se reducía a re-

que culpaban al capitán

petir viejas consignas que acusaban a la

(Ibels H. Gabriel, 1894).

comunidad judía de cometer terribles sa-

crificios rituales con sangre de impúbe-

res, utilizando como prueba más deter-

minante los procesos habidos en la Es-

paña de 1491 a propósito del martirio del

Santo Niño de La Guardia.

Posiblemente la obra hubiera pasado

totalmente desapercibida de no ser por-

que la exhibición de ignorancia y el com-

pendio de falsedades fueron denuncia-

dos por el pensador judío Joseph Bloch

con tal vehemencia que August Rohling

terminó acudiendo a los tribunales. El

proceso pronto viró en contra de los de-

seos del canónigo, por lo que éste reti-

ró su demanda, pero el juicio –que entre

dimes y diretes se prolongó durante más

PEDRO TOMÉ es antropólogo y científico

titular del CSIC.

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de una década– otorgó a la obra de

hauer hasta Hartman, pasando por Bauer

Rohling una desmesurada publicidad, lo-

y un Marx de origen judío, que, de una u

grando que su mensaje trascendiera las

otra forma, so pretexto de construir pie-

aulas y los campus académicos para lle-

zas teóricas más o menos sólidas, no de-

gar a una gran parte de la población. Es

saprovecharon la ocasión para identifi-

más, los sucesivos procesos, que termi-

car a los judíos con diverso grado de ne-

naron con el canónigo fuera de la uni-

gatividad. A la vez, esto le permitía in-

versidad –una vez probada la suma de ig-

sertarse en una discusión filosófica a la

norancia, falsedad y perfidia–, lograron

que su periodismo populista no podía

que muchos de sus adeptos pudieran

aspirar.

presentarlo como un mártir, incremen-

Obviamente, dicha controversia filosó-

tándose aún más su publicidad.

fica incluía igualmente ideas favorables

Mientras tales procesos judiciales se

hacia los judíos de las que, tal vez, el más

sustanciaban en Austria, la unificación de

notorio ejemplo sea la obra de Nietzsche.

los estados germanos en el II Reich per-

Aunque no ha faltado quien haya defen-

mitía el surgimiento de una sociedad mo-

dido que Nietzsche es un precursor del

derna en la que el progreso económico

nazismo del siglo XX, lo cierto es que el

era patente. Ahora bien, éste estaba las-

filosofo dejaba escrito allá por 1886, en

Friedrich W. Nietzsche (por E. O.) escribió en

trado por la posguerra franco-prusiana,

1886: “Lo que quieren los judíos es dejarse

su obra Más allá del bien y del mal, que

unida a los efectos derivados de las gue-

absorber y disolverse en Europa y por Europa”.

no estaría de más expulsar de Alemania a

rras de las décadas precedentes, princi-

los “antisemitas vocingleros” que impi-

palmente la de Dinamarca (1864) y la del

las flacas fueron atribuidas exclusiva-

den el gran anhelo de los judíos: “Lo que

Imperio austro-húngaro (1865). Parte de

mente a los primeros.

quieren y ansían, y hasta con cierta in-

la población creyó descubrir que los ju-

En este marco, el movimiento antiju-

sistencia, es dejarse absorber y disolver

díos resultaban, en muy buena medida,

dío, de honda raigambre, sólo necesita-

en Europa y por Europa”.

los principales beneficiarios del trabado

ba ser convenientemente encauzado. De

Ahora bien, su defensa tuvo efectos

progreso, razón por la que el proceso

hecho, el libro Zwanglose Anitsemitische

paradójicos cuando no directamente

mismo y quienes parecían liderarlo en lo

Hefte, junto al panfleto La victoria del ju-

contrarios a los intereses de las comu-

económico se identificaron como si fue-

daísmo sobre el germanismo, escritos

nidades judías, porque Nietzsche utilizó

ran las dos caras de una misma moneda.

ambos por el periodista Wilhelm Marr,

la integración de los judíos en la cultura

permitiría que aflorara con toda su cru-

europea dominante como arma para

Las vacas flacas judías

deza. En estos escritos, Wilhelm Marr pro-

combatir al cristianismo: “Mientras el

En este contexto, el creciente capitalismo

ponía desconectar “el problema judío” de

cristianismo ha hecho todo lo posible

fue reconocido como la causa de la de-

la controversia religiosa y centrarlo en

por orientalizar a Occidente, el judaís-

presión económica y los judíos, como los

lo que él consideraba más importante: las

mo en cambio ha contribuido sobre to-

principales impulsores del mismo. Y así,

“cualidades raciales”.

do a que se occidentalizara de nuevo;

aunque de las vacas gordas se hubieran

Con ello, podía entroncar con una plé-

y esto significa en cierto modo que ha lo-

beneficiado tanto judíos como cristianos,

yade de pensadores, desde Schopen-

grado que la misión y la historia de Eu-

Los judíos y el éxito

El primer estrato del antisemitismo ligencia –el abogado y político Joseph del Comptoir d’Escompte –con judíos francés fue pseudocientífico. La envi-

(1856-1921), el arqueólogo Salomón

comprometidos en ambos casos– eran sim-

dia creó el segundo. Si los judíos eran ra-

(1856-1932) y el latinista y helenista

plemente el comienzo en la representación

cialmente inferiores, ¿por qué tenían tan-

Théodore (1860-1928), formaron otro ter-

de este crimen, que parecía confirmar las

to éxito? La respuesta antisemita era in-

ceto de prodigios que conquistaron pre-

teorías de la conspiración financiera deli-

mediata: porque engañaban y conspiraban.

mios. Derrotaban siempre a los franceses

neadas en el libro de Drumont y ofrecía a

Julien Benda, el famoso filósofo que vivió

en su propio juego académico-cultural. En

los “periodistas investigadores” de La Li-

en su juventud el caso Dreyfus, escribiría res-

1892, estalló el Escándalo de Panamá, un

bre Parole la oportunidad de publicar casi

pecto a su propio caso: “El triunfo de los

laberinto de manipulación y fraude finan-

a diario un nuevo artículo antijudío. Des-

hermanos Benda en el concours général me pa-

cieros, y el tío de estos hombres, el barón

pués de Londres, París era el centro de ape-

reció una de las fuentes esenciales del an-

Jacques de Reinach, estaba implicado en

llidos judíos: Deutsch, Bamberger, Heine,

tisemitismo que tuvieron que afrontar quin-

el asunto. Su muerte misteriosa o su sui-

Lippmann, Pereire, Ephrussi, Stern, Bis-

ce años más tarde. Lo advirtiesen o no los

cidio agravaron el escándalo y provocaron

choffsheim, Hirsch y, por supuesto, Rei-

judíos, para otros franceses tal éxito cons-

la irritada satisfacción de los antijudíos:

nach. ¡Para empezar era suficiente!

tituía un acto de violencia”.

¡era evidente que siempre estafaban¡

(Citado por Paul Johnson, La historia de

Los hermanos Reinach, de enorme inte-

El escándalo de la Unión General y el

los judíos).

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CHIVOS EXPIATORIOS. JUDEOFOBIA

DREYFUS. VÍCTIMA DEL ANTISEMITISMO

Manifestaciones de mujeres durante una huelga de la minería del carbón, una de las muchas que afectaron a Francia en en último tercio del XIX.

ropa fueran una continuación de la his-

uniformidades raciales que sólo pueden

tenecido Jesucristo, frente a los corrup-

toria griega”, dice en Humano, dema-

ser mantenidas desde abstractos paráme-

tos semitas. Por cierto que rápidamente

siado humano.

tros previos, imposibles de verificar empí-

en el Imperio austro-húngaro se forjó un

ricamente, que hacen ostentación del des-

movimiento de semejantes característi-

Antisemitismo y judeofobia

crédito de la heterogeneidad constituyente

cas que alcanzó representación parla-

Sea como fuere, el nacimiento del equí-

de todo orden social.

mentaria, demandando el fin de los de-

voco término “antisemita” tuvo en 1879

En ese sentido, el término antisemita

rechos civiles de los judíos. En este con-

a Wilhelm Marr como desafortunado pa-

más que denotar un odio a los judíos, co-

texto, no ha de causar asombro que va-

dre. Y equívoco es porque dicho térmi-

mo quería su creador, haría referencia al

rios judíos fueran detenidos en Hungría

no hace referencia a Sem, quien según

desprecio a la mayor parte de las hete-

acusados de asesinar a una joven con fi-

los escritos bíblicos habría sido el pri-

rogéneas expresiones culturales desa-

nes rituales.

mogénito de Noé. De considerar la Biblia

rrolladas en los últimos milenios en

Si los estados germánicos se recom-

como fuente, habría que deducir que se-

Oriente Medio y Próximo. No extraña, por

ponían, la situación de Francia, tras la de-

mitas son no sólo los hebreos o habitan-

tanto, que algunos pensadores hayan

rrota en la guerra fanco-prusiana, no era

tes de Canaán, sino también los habitan-

prescindido de dicho término que pre-

particularmente optimista, máxime cuan-

tes de Asiria, Babilonia, Etiopía y, por su-

tende crear una realidad inexistente –ni

do dos días después de la firma de la paz,

puesto, los árabes y otras comunidades

hay ni ha habido semitas– para sustituir-

Napoleón III fue depuesto por los parti-

de Oriente Próximo y Medio.

lo por el de “judeofobia”.

darios de la Tercera República. La situa-

Pero, más allá de la equívoca referencia,

Nombres al margen, el incipiente mo-

ción de incertidumbre sería terreno abo-

el logro de Wilhelm Marr fue identificar len-

vimiento antisemita alcanzó en el II Reich

nado para el desarrollo de una prensa an-

gua, raza y cultura como si fueran una mis-

gran popularidad en un tiempo muy bre-

tisemita, entre la que destacaría la figura

ma cosa. Cierto que hay una lengua fran-

ve. Tan es así que en fecha tan temprana

de Édouard Drumond.

ca que, hablada por los mencionados pue-

como 1879 un capellán de la corte, Adolf

blos, permitiría hallar ciertas semejanzas

Stocker, ya había organizado una fuerza

A favor de corriente

culturales. Ahora bien, resulta de todo pun-

política, el Partido Social Cristiano, cuyo

Autor de Francia judía (1886), donde

to imposible identificar el orden lingüísti-

ideario se limitaba a exaltar la nobleza de

acusaba a los judíos de subyugar a los

co, o el más amplio lingüístico-cultural, con

la raza aria, a la que incluso habría per-

franceses, Drumond fundó en 1892 La Li-

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tiandad, sino sobre todo como los cau-

santes de todos los males que les acon-

tecen por su nefasta costumbre de pro-

vocar revoluciones para lograr su propó-

sito de gobernar sobre todo el orbe.

En este marco aparecen panfletos co-

mo el Anti-Masón (1896), medio de di-

fusión de las ideas de la Liga del Labarum

Antimasónico, u obras como La Franc-

masonería desenmascarada (1884), en

la que se establece la asociación de ju-

daísmo y masonería, por mucho que los

judíos tuvieran prohibido el acceso a las

logias parisinas dedicadas a san Juan Bau-

tista, a quien no reconocían.

El espectacular éxito de las ideas de

Drumond –consideradas por León Polia-

kov como un “sincretismo teológico ra-

cista”– se basó en la pronta acogida que

tuvieron entre los sacerdotes católicos

quienes disponían, además, de La Croix,

otra revista antisemita. Éstos aprovecha-

Judíos de Kiev concentrados para su expulsión de la ciudad, a finales del siglo XIX, donde les sería prohibida la entrada bajo severísimas penas (La Ilustración Española y Americana).

ron una situación de pesimismo genera-

lizado para intentar demostrar que la Re-

bre Parole, periódico cuyas campañas es-

Dreyfus, el terreno estaba sembrado por

pública solo había traído males al país.

tarían en la base del posterior Caso

los herederos de los enemigos de una re-

Dreyfus, para llegar, finalmente, a ser ele-

volución frustrada. Porque, efectivamen-

El escándalo del Canal

gido diputado por Argel tras una virulenta

te, parte del antisemitismo francés pro-

La crisis política y social se enturbió aún

campaña contra el otorgamiento de la na-

cede de los que identificaron la Revolu-

más tras las elecciones legislativas de 1893,

cionalidad francesa a los judíos de Arge-

ción francesa con el Mal Absoluto, que,

celebradas poco tiempo después de que

lia y tras fundar pocos años antes (1890)

cómo no, equiparaban con los judíos.

se conociera de manera detallada la forma

la Liga Nacional Antisemita.

Con ello se concibe a los judíos no sólo

en que los ahorros de miles de franceses

Así pues, antes de que estallara el Caso

como principales enemigos de la Cris-

se habían dilapidado en la construcción

La solución rusa

El propósito del Gobierno ruso era re-

Herzl pensó: “Si es así, ciertamente no

ducir la población del modo más rá-

necesitamos enemigos”.

pido posible. Una imagen elocuente de

Luego, Witte se quejó del gran número

aquella mentalidad se halla en los diarios de

de judíos que militaban en el movimiento

Theodor Herzl, que en 1903 entrevistó a

revolucionario.

varios ministros en San Petersburgo soli-

Herzl: “¿A qué causa atribuye tal efer-

citando ayuda para el sionismo. El minis-

vescencia política?”.

tro de Finanzas, conde Serguei Witte, un li-

Witte: “Creo que es culpa de nuestro go-

beral según los parámetros zaristas, le dijo:

bierno. Se oprime excesivamente a los ju-

– Hay que reconocer que los judíos dan

díos. Yo solía decirle al difunto zar Ale-

muchas razones para justificar la hostilidad

jandro III: “Majestad, si fuera posible aho-

que suscitan. Tienen una arrogancia carac-

gar a los seis o siete millones de judíos en

terística. Sin embargo, la mayoría de los ju-

el mar Negro, yo apoyaría absolutamente

díos son pobres, y como son pobres, tam-

la medida, pero como no es posible, hay que

bién son sucios y provocan repugnancia.

dejarlos vivir. Y bien, ¿qué deseáis del go-

Además, se dedican a toda clase de activi-

bierno ruso?”.

dades desagradables, como la prostitución

Herzl: “Cierto aliento.”.

o la usura. Admitirá usted, por tanto, que

Witte: “Pero si se alienta a los judíos…

a los amigos de los judíos les resulte difí-

se los alienta a emigrar. Por ejemplo, con

Theodor Herzl, el periodista austriaco, de

cil defenderlos. Y sin embargo, yo soy ami-

puntapiés en el trasero”.

origen judío, que escribió Der Judenstaat

go de los judíos.

y puso en marcha el sionismo (por E. O.)

(Amos Elon, Herzl)

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CHIVOS EXPIATORIOS. JUDEOFOBIA

DREYFUS. VÍCTIMA DEL ANTISEMITISMO

del canal de Panamá en un turbio escán-

recían los judíos subvirtiendo el funda-

dalo que implicó en cohechos a algunos

mento mismo de la armonía entre nacio-

judíos. Tras las elecciones, tanto La Croix

nes cual es que a cada pueblo le corres-

como La Libre Parole iniciaron una fuer-

ponde una nación. Pero los judíos se man-

te campaña para espolear el miedo a los

tenían dentro de cada una de las existentes

rojos, reforzado por varios atentados anar-

y de las que se estaban creando o disol-

quistas y por la sucesión de huelgas, atri-

viendo, sin aparente disposición para ge-

buidas a intereses títeres de los judíos.

nerar un Estado. Eran, por tanto, una ame-

La crisis de la República permitió ali-

naza al orden que se pretendía construir

mentar bajo un paraguas común un anti-

cual era la Europa de las naciones.

semitismo de procedencias diversas. Así,

Es decir, el antisemitismo de finales del

al fanático catolicismo que veía en los ju-

siglo XIX, y del que el Caso Dreyfus es só-

díos a los descendientes de los asesinos

lo la punta del iceberg, no puede enten-

de Cristo se uniría un antisemitismo eco-

derse al margen de la pugna entre nacio-

nómico, semejante al desarrollado en Ale-

nalismos. No deja de ser significativo que

mania, que consideraba a los judíos, bien

en los mismos días en que Dreyfus fue

como parásitos que no contribuían en na-

condenado (diciembre de 1894), La Libre

da al progreso social, bien como usureros

Parole proclamara sin rubor “¡Fuera de

que crecían hurtando el capital que otros

Francia, los judíos! ¡Francia para los fran-

producían. Esta convergencia produjo, no

ceses!”.

sólo en Francia, un antisemitismo nacio-

Alejandro III de Rusia. Durante su reinado

nalista que consideraba a los judíos como

Chivo expiatorio

hubo diversos proyectos para terminar con los

extranjeros.

La consideración de los judíos como pue-

judíos ( La Ilustración Española y Americana).

Ahora bien, no fue fácil desarrollar una

blo apátrida, es decir, extranjeros en to-

concepción xenófoba en torno a los ju-