Después y Antes de por Alejandro Ortiz - muestra HTML

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DESPUÉS Y ANTES DE…

Por:

Alejandro Ortiz A.

1era. Edición

Febrero 2012

alex_men3@hotmail.com - @AlejandroIII

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AGRADECIMIENTOS

Gracias primero que nada a mis padres, que con su apoyo

incondicional, no bastaría nunca una vida para agradecer a

alguien que te la da.

A mi hermana que fue siempre un apoyo, un equilibrio

mientras crecía.

A mis amigos, a mis amigas aquellas que me dieron su apoyo

mientras este libro se escribía, a quien me alentó a continuar,

a quien vivió de cerca algunos de estos momentos, aquellos

que son verídicos.

Y sin duda a la actriz principal de esta historia, que me brindo

años de su compañía, confianza y cariño, pero sobre todo dejó

la huella que hizo posible darle contenido a esta historia.

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“Una vida no la podemos resumir de una manera tan simple,

por que todos los recuerdos y emociones se traslapan

constante y continuamente.”

Alejandro O.

13 de febrero del 2012

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I

(2021)

Un día sonaron golpes suaves en la puerta, era un domingo

por la mañana y había amanecido más relajado que de

costumbre, no solía recibir visitas esos días, siempre pensé

que el domingo era para tomárselo tranquilo, era importante

para tener una buena semana, la siguiente. Extrañado me

acerqué al ventanal a mirar de quién se trataba, todas las

cortinas estaban aún cubriendo el sol que esa mañana se

asomaba algo calurosamente, nada raro para la época; al

correr una de esas cortinas, pude ver a una mujer de aspecto

despreocupado, lo supe claramente por su peinado, hay ciertas

posturas y mensajes que no podía evitar descubrir a simple

vista. Aunque no pude verle la cara directamente pues se

encontraba de espaldas en ese momento, continuó la duda en

mi cabeza sobre la identidad de la mujer, al abrir la puerta

pregunte:

-¡Buen día! ¿Qué se le ofrece?

Ella continuó con el rostro hacia la calle y sin decir una

palabra, noté que tenía una maleta junto a sus pies lo

suficientemente grande para suponer que, de algo escapaba:

-Dígame ¿Qué se le ofrece?

Pregunte nuevamente y respondió con voz baja y

avergonzada:

-He venido a verte Alex ¿No sabes quien soy?

Volteó lentamente hacia mí, su rostro se notaba cansado,

apuesto a que no había pasado una buena noche, se notaron

sus ojos lastimados de llanto, yo ignoraba lo que después

sucedería y todo lo que desencadenaba aquella llamada a la

puerta, su expresión y sus rasgos aún no sabía reconocer:

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-Recuerdas a una mujer que quisiste hace algunos años, que

fue tu compañera y confidente también, esto que ves ahora es

lo que ha quedado de ella, en esto me convertí cuando me fui

de tu lado, tonta yo que abandoné tanto amor que me tenías,

sé que compartí muchas risas contigo, fueron las últimas,

elegí mal, lo reconozco, pero varios años me costó darme

cuenta, lo juro, haber dudado de ti, haberte ignorado,

intentando olvidar que eras importante, aun así, me fui.

Y después quedó callada, el tiempo hizo un buen trabajo,

ahora me daba cuenta, pues más de 10 años habían pasado y

yo no podía creerlo:

-¿Puedo pasar?

Me preguntó, yo sólo di unos pasos hacia adentro

permitiéndole suficiente espacio para entrar, ella tomó su

maleta y camino hacia adentro, yo aún estaba sin palabras, me

resistía a pensar que era la misma mujer, juraba que si, alguna

vez nos volvíamos a ver, sería así como mostraban las

películas, saludarnos cortésmente, sin ahondar tanto en

situaciones que nos hicieran recordar, fueran buenos o malos

recuerdos. Nos sentamos en silencio unos minutos como

pensando las palabras correctas que decir:

-¿Qué te ha traído aquí?

Le pregunté, y un par de resoplos le dieron fuerza de nuevo a

su voz, se mantenía con la mirada perdida, quizá enmarañada

entre lo que había sido y lo que quería recomponer,

preguntándose ella misma si, al menos, tendría alguna

oportunidad de hablar todo lo que guardaba dentro:

-He venido a verte, quizá me equivoqué al hacerlo pero, tú me

dijiste ¿Recuerdas? Que no había que guardarse las ganas, que

el hubiera es la peor compañera en las noches de soledad y de

tristeza. Me enteré que tu esposa murió hace dos años.

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Fue una tragedia pensé, con la mirada hacia el suelo.

-Al saberlo pensé muchas cosas, pero finalmente, me mude

aquí hace un par de días.

Me dijo también que no dormía pensando en la decisión de

hoy. Mientras, yo pensaba que mi casa hacia tiempo estaba

más callada, pasaba poco tiempo viviéndola en realidad, me

pasaba horas extras trabajando y afuera en bares bebiendo

para no recordar, mis amigos sabían que yo todavía sufría

pero no lo sabía demostrar, estaba ahí pensando en mis

últimos, años sentado frente a ella, ahogado en mi propio

sufrir, jamás volví a incluir sentimientos en una relación

desde que mi esposa murió, vivía olvidando y nada más.

Rompió el breve silencio y me dijo:

-Pienso que pasamos por una situación similar, yo era joven y

me sentí libre de andar mis propios caminos, cada experiencia

quise disfrutar y me cegó todo ello al momento de ver lo que

me ofreciste, aprendí tarde lo que era valioso, lo que era

pasajero en mi vida. Lo siento tanto Alex, no imaginas lo que

he llorado, me sentí una gran mujer jugando a la coqueta entre

tantos hombres, me cortejaban entre mentiras pero yo no

sabía, nunca entendí sus intenciones verdaderas, nunca

comprendí tus consejos, esos últimos que me escribiste al

partir, lo siento tanto.

Así concluyo para romper de nuevo en llanto, yo seguía sin

saber qué decir, esperaba solamente que el silencio hablara,

ese que fue muchas veces sabio, pero ella ávida por sacar sus

sentimientos, continuó:

-Recuerdas que me dijiste tiempo antes de terminar que nunca

te alejarías, que siempre de mi lado estarías, ya lo sé, puedo

sonar demasiado egoísta pero creo que sufrimos dolores algo

semejantes, quizá es muy pronto para decirlo pero, no he

llegado hasta aquí para quedarme ante el último paso y

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renunciar. Conocí después de tantos y tantos a un hombre

rico, era dueño de propiedades en gran parte del país, en

realidad yo no quería su dinero pero, de cierta manera, me

abría muchas puertas y pude conocer muchos lugares gracias

a él. Bueno, por alguna razón, él puso algunos papeles a mi

nombre a pesar de que nunca se separó de su mujer, una de

esas propiedades es la casa en esta ciudad. No te pediré que te

mudes sino lo deseas pero presiento que llenar de alegría esta

casa con todos los recuerdos que aquí quedan es un poco

difícil ¿No crees?

De pronto olvide parte importante del pasado, ella hablaba de

forma tan segura, era un poco intimidante, de inmediato

recordé que no era la primera vez, era algo de lo que me había

cautivado. Ella era joven, yo me destacaba por encontrarle

puntos objetivos a la vida, pienso que, por algunos momentos,

me sentí muy a gusto funcionando a ser padre y amigo, con

ella derroché mucha paciencia que ni yo sabía que tenía, en su

momento revolucionó mi vida, creo que los dos lo hicimos

mutuamente, inmediatamente se me vino una pregunta a la

mente:

-¿Qué quieres de mí? ¿Lo que buscas es amor en mí? ¿Buscas

secarte las lágrimas? ¿Agarrar fuerzas y continuar jugando a

ser el centro de atención de cuanto hombre llegues a conocer?

¿Te has aferrado a los recuerdos? Tengo demasiadas

preguntas antes de intentar mover un dedo. Supongo que vio

su oportunidad pues me dijo:

-Bueno, al menos podemos almorzar juntos, quizá podamos

despejar algunas de esas dudas que te impiden decidir.

Me pareció muy buena idea, quizá ella recordaba mejor mis

cosas que yo las de ella, varias veces pasó qué, al citarnos,

temprano por la mañana después de un día de parranda para

almorzar, ella no era muy buena para arreglarse en poco

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tiempo y abusando de mi paciencia, tardaba más en llegar y

terminaba almorzando ella después que yo.

Nos levantamos de la sala, me pidió el baño y le indiqué el

camino, creo que necesitaba quitarse con agua el rastro de

tantas lágrimas que estos últimos días había llorado, yo volví

a tumbarme en la sala dando crédito a lo que estaba pasando,

en un minuto te cambia tanto la vida, un domingo normal

había dado un vuelco completo con rumbo a lo inesperado,

hacia lo desconocido.

Minutos después salimos, en el camino suavizamos un poco la

conversación.

-Y bien ¿Terminaste tus estudios?

-Sí, por poco y no lo hago, la relación de mis padres estaba

deteriorada.

-Lo recuerdo, cuando más trate de consolarte pusiste una

barrera entre los dos.

-Lo sé, pero estaba muy confundida, mi hermano y yo

pasamos momentos difíciles, creo que fue el detonante para

que sucedieran las cosas tal como pasaron. Mis padres siguen

juntos afortunadamente, mi hermano se casó a los pocos años,

yo me cambie de ciudad como tenia planeado, entre a la

universidad, ahí fue donde conocí a este tipo, es un gran

expositor, no lo niego, me ayudó mucho, me asesoró, me dio

la oportunidad de viajar y conocer personas que, de otra

manera, jamás hubiera conocido, no lo sé, en parte él tiene la

culpa de que no me haya ido tan mal durante la universidad,

después pude trabajar en algunas empresas en las que él

participaba como asesor ¿Sabes? En ese aspecto debo

sentirme orgullosa.

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-También recuerdo lo predispuesta que estabas a encontrar tu

felicidad cuando cumplieras tu plan de cambiar de estado y

alejarte un poco de los problemas familiares. Lo lograste de

alguna manera.

-Pero no todo fue felicidad, mientras tanto, el trabajo me

gustaba, tenía suficiente dinero para mis lujos, al principio era

como un sueño, pero me sentía cada vez más sola, Sergio

viajaba mucho y poco a poco esa figura de la que me había

enamorado se fue desvaneciendo, pocas veces me llamaba, lo

veía un par de veces al mes, no podíamos salir juntos por que

todos los eventos involucraban tener algo de prensa entre

nosotros, me desilusioné un tanto del coqueteo, ahora era yo

quien tenía el poder y la libertad de ser como siempre deseé,

tú sabes, semana a semana tenía repleta la agenda de fiestas y

citas.

-No se te quito lo presuntuosa ¿Cierto?

-Claro que no, tú sabes que no gano nada mintiéndote, nunca

lo hice, puedo asegurártelo, se me hizo muy difícil tratar de

engañarte, pienso que a esa edad, los años que me llevabas, la

forma en que me hablabas, estaba segura que lo notarías.

Pero, ahora cuéntame ¿Qué paso contigo estos años?

Al fin llegamos a una pequeña fonda servían un muy sabroso

desayuno pedimos la comida y continuamos platicando.

-Después de aquella mencionada carta que te escribí me

dediqué a olvidarte, justamente esa noche en que platicamos

por última vez tenía un evento con mis viejos amigos de la

escuela, traté de pasarla muy bien, traté de ocultar toda la

carga de tristeza que llevaba ¿Recuerdas cuando te comentaba

que un día tendría el motivo perfecto para perderme entre

botellas de tequila? Gracias por dármelo pero ¿sabes? No lo

aproveché, sentí que me las bebía semana a semana

saboreando la falta que me hacías, el vacío que me dejaste, no

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quería descubrir en una sóla noche lo solo que me quedé, a los

pocos meses cambié de trabajo, perdí la paciencia con mi ex

jefe, me tomé un par de meses para descansar, sentía mucho

estrés en esas fechas, en ese transcurso mis padres tuvieron un

accidente.

-Sí, me enteré por las noticias quise llamarte pero…

-No sé como hubiera reaccionado con tu llamada.

-Lo mismo pensé, era muy pronto para fingir que no había

pasado nada.

Pedimos la cuenta y me sugirió:

-Sabes podemos ir a mi casa y…

Soltó una sonrisa maliciosa:

-¿Y…?

-Y ver que te parece la casa, eso otro que estás pensando lo

dejamos a criterio de tu reacción ¿Va?

Salimos de ahí y nos dirigimos a su casa, por la plática que

habíamos tenido y lo que sabía sobre ese tal Sergio, su ex-

amante y asesor, es que tenía fama de gastar buen dinero en

casas, muchas veces estuvo envuelto en rumores de trafico de

influencias y prestanombres de funcionarios de alto rango del

gobierno, y es que la verdad conoce a mucha gente del país y

el extranjero, entre constructoras y televisoras, estas últimas

lo ayudaron para mantener retirado los rumores de los

titulares nacionales.

-Mm. da vuelta aquí y habremos llegado ¿Qué te parece?

-No estaba tan desubicado en mis predicciones.

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-Tampoco en eso has cambiado ¿Cierto? Conmigo pocas

veces te equivocaste, la prueba está en que tu carta relata a

grandes rasgos mi vida sentimental.

-¿Cómo puedes mantenerte al margen con semejante lujo y

excentricismo?

-Te lo digo, sin decírmelo, el cambió algunos papeles a mi

nombre, creo que al final sabía que nos distanciaríamos, dudo

que yo haya sido la primera aventura fuera de su matrimonio

y por las palabras que a veces me decía después de

acostarnos…uno tiene un sexto sentido, y créeme, si algún día

llega a descubrirse alguno de sus malos pasos, no querrá dejar

a su esposa con todo lo que ha logrado, incluso a sus espaldas.

Después de algunos minutos de recorrer la casa me quedó

claro que me estaba dejando llevar, yo había trabajado la

última década dedicadamente, mi ex esposa había sido

maestra, el dinero de su seguro lo entregué a sus padres,

nunca llegamos a tener…

-¿Tuviste hijos?

-No.

Resoplé profundamente, ella me tomó de la mano y

caminamos rumbo a un salón donde tenía una barra muy bien

surtida de bebidas, muy acorde pensé, bueno, cualquier otra

cosa ya no debería sorprenderme después de lo ocurrido hoy.

-Anda tómalo, sé que es algo difícil pero quiero saber qué

sigue de esa negativa a tener hijos.

-Gracias, cuando ella murió teníamos 5 años de matrimonio,

Jessica se había pasado los últimos dos tratando de

convencerme para tener un hijo, no lo sé, tenía un poco de

miedo, después de que las noticias se llenaban de muerte y ver

que adolescentes, niños prácticamente, excluidos de un seno

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familiar adecuado, eran usados como carne de cañón en esta

lucha tan…

-Pero juro que hubieras sido un buen padre, todavía lo puedes

ser, y serías maravilloso, tu pelo aún no tiene muestras de

canas, yo por el contrario seguí con mi costumbre de pintarme

el pelo, el despertarme un día con raíces blancas sólo me haría

cambiar un poco el tono de color, nadie lo notaría.

-Lo sé, era lo mismo que Jessica me decía.

-¿Lo de las canas?

Echamos a reír.

-Sabes, quizá dentro de mí guardo una imagen algo egoísta de

lo que quisiera que fuera mi hijo, no quisiera que resultara un

pequeño monstruo como los alumnos de Jessica, quisiera una

niña como aquella que un día vi de la mano de su abuela,

linda como una muñequita, preguntando expectante por

aprender.

-¿No era un niño el de esa historia? ¿Acaso ya me falla la

memoria?

-No, al que te refieres lo vi en el transporte que tomaba de

regreso del trabajo.

-Sigues conservando los mismos miedos Alex.

-Los sigo teniendo, creo que algunos más ¿Sabes? Tengo que

irme, es muy temprano para darle vuelo a los whiskys y tengo

que hacer algunos pendientes en mi negocio, sólo una última

pregunta ¿Cómo diste conmigo?

-Creo que esa respuesta me la reservaré para tu próxima visita

¿Te parece?

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Nos despedimos con un beso en la mejilla, sinceramente había

pasado muy buenos momentos en su compañía, parecía que

nos tratábamos diario, que no pasó el tiempo desde la última

vez, solamente hay un puño de heridas y cicatrices que

diferenciaban el entorno.

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II

(2005)

Era poco antes de mediodía, tenía poco tiempo de haber

llegado a la ciudad, había salido temprano por que planeaba

hacer recorridos largos y siempre me destaqué por no confiar

en la puntualidad de los transportes. De la central caminé unas

cuadras hacia un paseo comercial, disfrutaba tanto caminar

por la ciudad, era como tomarle el pulso a esta urbe distinta a

la que yo vivo.

Como parte del hecho de que estaba de visita, cosa que me

relajaba mucho, solamente un poco incomodo pues hacía

calor a pesar de ser noviembre ya, por lo que el sol y la

humedad que imperaba la mayoría del tiempo ahí te empujaba

a refugiarte dentro de algún centro comercial con su agradable

clima fresco. Recorrí algunas tiendas, tenía un par de horas

para invertir en recrearme, llegué a los locales de comida y

me tomé un descanso con una refrescante agua sabor

horchata, muy rara vez la incluyo en el menú así que era buen

pretexto para disfrutar, de pronto se acerca una muchacha por

la edad imagine que se trataba de una estudiante, me dijo:

-Hola, disculpa ¿puedo sentarme?

-Claro que sí.

-No suelo hacer este tipo de cosas, tú sabes, abordar a un

desconocido; estoy de visita por la ciudad, esperando a un

amigo, mi autobús llegó un poco pronto y él vive al otro lado

de la ciudad.

-Ah mira que casualidad, yo también vengo de visita y

justamente estoy haciendo un poco de tiempo por que quedé

de ir con una amiga también a comer y, aunque el trayecto es

largo, nos reuniremos en su trabajo, y no quisiera verme ahí

muy temprano.

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-Mi nombre es Gema, tú ¿te llamas?

-Alejandro, mucho gusto Gema ¿De qué ciudad vienes?

-La ciudad de Saltillo y ¿tú?

-También, mira que bien, casi pudimos haber llegado en el

mismo autobús.

-Ya lo creo ¿Trabajas o qué haces?

-Estudio aún, llevo dos años de ingeniería ¿Tú?

-También estudio, voy en mi último año de preparatoria, y

quiero seguir estudiando quizá administración o algo

parecido.

Pasamos unos minutos conversando de algunos gustos y

situaciones un poco intrascendentes, sin duda los dos

estábamos haciendo tiempo, un breve momento después dijo:

-Sabes creo que ya me tengo que ir, me quede de ver con mi

amigo en la plaza que está aquí a unas calles, me pareces

buena onda Te dejo mi e-mail para ver si luego podemos

charlar ¿Te parece?

-Claro que sí, cuídate fue un gusto conocerte, que tengas buen

día hasta luego.

Ella se retiro amablemente, a pesar de no ser una muchacha

muy atractiva su desenvolvimiento fue de mi agrado, al poco

rato emprendí también mi camino.

Decidí caminar un poco más, había saciado mi sed pero aún

no mis ganas de ver otras partes de la ciudad, tenía cerca de

un año haciendo ese tipo de viajes, y realmente me sentaban

muy bien, me distraían de mi rutina poco interesante de la

escuela, cuando debí encontrarle más sentido a mi carrera fue

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justamente cuando empecé a perder el interés, estos viajes me

alegraban el espíritu sin duda; seguí caminando a lo largo de

aquel paseo, era una calle normal sólo que tenía tiempo que la

habían cerrado al paso de vehículos y habían detonado los

comercios. Evité, esta vez, tomar fotografías, en viajes

anteriores me dediqué a capturar el ambiente y esta vez no

había nada nuevo que recordar en cámara; mientras echaba un

vistazo entre las plazas y edificios vi a la muchacha que

acababa de conocer saludándose con un joven cerca de las

escaleras a un desnivel, no advirtieron mi presencia en la

distancia y yo continué mi camino.

A la mañana siguiente ya de regreso en mi casa, agregué a

mis contactos a la supuesta Gema, una chica de cabellos color

rubio, un tanto oscuro, tenía un par de ojos muy expresivos

aunque su sonrisa no era lo suficientemente alegre como uno

esperaría, era de complexión media, un tanto más pequeña

que yo, cosa que era normal para mi estatura, aunque en el

norte, las mujeres suelen ser un poco más altas que la media

nacional; por ese tiempo yo mantenía una relación un tanto

complicada con una chava de mi pueblo natal, de nombre

Liliana, yo viajaba cada temporada vacacional y en uno de

esos viajes la conocí, nos llevábamos bien pero el hecho de

vivir distantes torcía de forma extraña la relación, el último

viaje que di al puerto habíamos discutido por teléfono un día

antes de mi regreso y no nos despedimos, era casi un hecho

que no podría mejorar.

Con Gema las cosas sucedieron como si nos mantuviéramos a

la distancia también, pero no por los kilómetros que eran muy

pocos en realidad los que nos separaban, sino por que éramos

presos de nuestros horarios de escuela y poco podíamos

coincidir, pude notar que el agrado que le tenía era sólo por su

personalidad, yéndonos a lo físico no me atraía, yo basaba mis

gustos femeninos en un cuerpo delgado y pelo largo lacio u

ondulado, castaño oscuro o negro, cosa que ella sólo gozaba

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en una que otra foto de un par de años atrás; por otro lado nos

teníamos mucha confianza, hablábamos mucho de sus

anécdotas y aventuras, recientemente habían comenzado a

haber pequeños pleitos entre sus padres a lo que yo, por

llevarle unos cuantos años, le recomendaba y aconsejaba

alguna que otra cosa en su forma de ser, fueron esos mismos

problemas los que le dieron un poco más de libertad como la

que yo mismo experimenté más o menos a su edad, salirse

con los amigos, saltarse algunas clases, tomarse algunas

cervezas, llegar tarde a casa, recién cumplía su mayoría de

edad, parecía que el mundo se le empezaba a acelerar.

Yo mientras, meditaba con ella mis fracasos amorosos, una de

mis primeras relaciones acabo un poco mal, me había portado

de forma muy inmadura, y si bien, el cariño de aquella mujer

me rescató, en su momento, de una profunda depresión, me

había devuelto al camino pero ahora con ánimos de no volver

a estropear las cosas nunca más, con cada una de las mujeres

con las que de nuevo intentaba comenzar una relación, daba

un plus tratando de revertir lo que yo pensaba le debía a la

vida por haberme portado tan mal con aquella mujer.

Un día le dije a Gema:

-¿Sabes? A veces no entiendo por qué tengo tan mala suerte,

pienso que estoy pagando lo mal que me porté antes, espero

algún día equilibrar la balanza, acumular toda la experiencia

de lo que me ha pasado para que, de mi parte, nunca quede el

destino de esa nueva relación.

-No te preocupes ya llegara esa niña, por cierto ¿Qué dice

Amalia, la niña preciosa?

-Pues nada, ya sabes, si bien podía viajar seguido al puerto

además de que ahí tengo departamento, con esta muchacha a

pesar de que vive más cerca es muy difícil, creo que sólo es

un capricho, pero eso sí, un muy lindo capricho.

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Por otra parte, ella jamás me contó que tuviera novio, al

menos en el tiempo en que platicábamos, siempre supe que

tenía muchos admiradores, que a pesar de no ser un

monumento a la vista, su carácter extrovertido le ganaba

muchos seguidores que, a muchos de los cuales, los tachaba

de “locos”, empezaba creo yo, a darse cuenta del poder que

tenía sobre el sexo masculino y junto con su nueva libertad,

comenzaba a formarse una idea del amor y la sexualidad.

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III

(2006)

Recuerdo que, en aquel tiempo, Gema estaba involucrada en

el club de danza de su escuela, me platicaba durante la

semana, todo aquello que, singularmente, siempre le ocurría,

era un imán para las aventuras chuscas y descabelladas, quizá

algo de ese crédito se lo llevan sus amigas también. Previo a

la primera presentación me mostró el vestido que llevaría, se

veía linda de verdad, nos quedamos de ver más tarde, yo

esperé impaciente la hora de verla. Me había tocado verla en

un ensayo en los primeros días en que ingresó al club,

recuerdo que lo primero que me dijo fue que terminó

agotadísima, que estaba muy emocionada por que gran parte

de sus amigas estaban ahí y la pasaban muy bien, y eso se

notaba en pleno ensayo. La presentación fue un éxito no fue

nada comparado con aquel ensayo que había presenciado

semanas antes, en el escenario se veía bellísima con soltura

llena de ritmo y emoción, al final la felicité emotivamente:

-Cómo salió la presentación, estuvo bien ¿no crees?

-Por supuesto que sí, bailaron muy bien, muy coordinadas y

en ritmo, ¡FELICIDADES!

-Gracias que lindo, tómanos unas fotos ¿Sí? Deja les hablo a

las demás.

Tome algunas fotos con su típica pose coqueta que aprendió a

adoptar, no soy fan de las mujeres que se maquillan

demasiado pero jamás la había visto así, después de terminado

el evento nos dirigimos a su casa, nos quedamos afuera

platicando un momento más, rememorando las experiencias,

me dijo que se sentía muy cansada, que sentía muy agotados

los ojos, yo le dije que se le veían muy lindos, en ese

momento sonrió de una manera distinta, algo especial sucedió

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ahí, parecía una bella muñequita de porcelana, la más tierna y

bonita de todas, sentí unas ganas inmensas de besarla, pero

sabía en lo que me estaba metiendo, hacia tiempo que yo

estaba soltero y sin ninguna candidata en mente, por un lado

estaban esas ganas de robarle un beso y del otro, la gran

amistad que habíamos cosechado ¿Qué debía hacer?

-Traigo hecho un desastre el rimel ¿Verdad?

-No, bueno, haber voltea hacia acá en la luz.

-Mm. niña no hagas eso.

-¿Qué cosa?

-La cara que hiciste, no hagas eso.

-Pero ¿Por qué?

Sólo atiné a decir que no volviera a hacer tal expresión, me

hacía sentir raro, hasta la fecha juro que esa sonrisa no puedo

olvidar por más que insistió en que le dijera la razón en mi

mente no existía otra, simplemente me enloquecía, que quizá

me enamora y no es algo que quisiera padecer con ella, quería

amarla como se ama a una amiga del alma, como la hermana

menor que la vida nunca me dio, era yo quien estaba

confundido en todos los aspectos, quizá mi destino estaba en

amarla y ella sólo buscaba la compañía entrañable que le daba

cuando platicábamos, nos pasábamos horas intercambiando

bromas, comentarios, risas y demás pero había un margen

entre nosotros aún, no era la más linda del mundo pero cada

vez me empeñaba en quitarle una razón a esa afirmación, esa

noche no supe dormir no podía sacar de mi mente su rostro y

el hecho que no tomé ni una decisión ni otra, simplemente me

quedé hipnotizado por sus labios, su sonrisa, su mirar me daba

vueltas la cabeza.

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En otra ocasión nos fuimos de paseo pero esta vez le tocó a

ella ir al volante, haciendo referencias a los lugares y

situaciones que había pasado años atrás.

-¿Te acuerdas cuando te conté de la vez que estaba trabajando

en un despacho? Es ahí.

-Ah sí, donde fuiste acosada por tu jefe, estabas más pequeña

¿No? Tenías como 16 años o algo así.

-Si más o menos ¡Méndigo viejo, qué le pasa! Me caía bien

pero después de eso ya no.

-Ya sé, pero nada perdido él ¡eh! (entre risas).

-Ash ¡Cállate tú también!

Después nos dirigimos a su escuela primaria, a pesar de haber

vivido en la misma ciudad parecíamos vivir en lugares

distintos, claro, no olvidando el hecho que yo llegué a la edad

de 9 años a esta ciudad, hasta el momento en que nos dimos

un gran abrazo a nuestro reencuentro no coincidíamos en

ningún lugar y mucho menos en tiempo, para colmo tuvimos

que habernos conocido en otro lugar aún más lejano.

Pasamos por el teatro de la ciudad, yo no había entrado ahí,

sin embargo ella sí y de hecho, trabajó ahí en algunos eventos

como asistente, en uno de los eventos, amigos míos tocaron

ahí y ella con sus amigas estaban trabajando en ese momento,

yo no acostumbraba acompañarlos normalmente a esos

eventos aunque sí me invitaban, quizá no era el momento aún

de conocernos, pensé.

Fuimos a algunos otros lugares y se nos fue la tarde entre

plática y más plática como era habitual y terminamos donde

comenzamos el paseo, en su casa, ocasión en que conocí a su

hermano, me pareció buena onda y la segunda impresión fue

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aún más agradable, pues días después me comentó aludiendo

a esa ocasión:

-Ah, por cierto, crees que mi hermano me preguntó ¿Es tu

novio? Le dije: no, es amigo. Y me dijo: Ah es que se ve

chavo. Pensó que tenías 17 años ¿Tú crees?

-¡En serio! sí que me cae bien tu hermano.

En ese tiempo yo rondaba los 23 años, ella tenía 19.

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IV

(2006)

Después de montón de platicas por Internet y una que otra por

teléfono, llegó el día de reencontrarnos, era el mes de

septiembre, la ciudad estaba adornada bellamente de los

colores patrios, pero esa no era la razón de la invitación,

supuestamente iríamos a una boda de una persona que era

amiga de la amiga de ella, invitaciones de esas que no faltan,

nos quedamos de ver saliendo de mi trabajo, vivíamos algo

retirado el uno del otro, esa ocasión ella andaba con sus

amigas y nos quedamos de ver en una explanada de una plaza

comercial, era de noche ya, como siempre me tocaba llegar

primero a mí y esperar, al poco tiempo llegó en su mítico auto

rojo, ese que le habían cambiado por que aquel que me había

contado, cuando empezaba a manejar y darle vuelo a sus

aventuras. Bajó del auto y dijo:

-Hola Alejandro ¿Tiene mucho que llegaste? ¿Cómo estás?

-Hola, qué milagro.

Sonaba un tanto irónico la verdad, si tomamos en cuenta que

diario platicábamos, aunque no nos veíamos nunca.

-Muy bien y ¿Tú? Tendré unos 10 minutos por mucho.

-Mira ven te presento a mis amigas... ash bájense méndigas,

bueno ella son…mis amigas.

-Hola chicas, no te apures, como quiera ¡NO MUERDO! -Y

eche a reír. Bueno, cuál es el plan para hoy, cuéntame.

-Bueno, te decía que tenemos una boda pero vamos a llegar

un poco tarde ya, como para las 11 está bien ¿No? Nos vemos

afuera del salón a esa hora ¿Qué te parece?

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A final de cuentas llegamos al lugar pero no entramos, yo fui

el ultimo en enterarme que había cambio de planes, eso sí, yo

trajeado acorde a la situación y nada. Después de un buen rato

decidimos que iríamos a un antro, esa sería la vez en que más

formalmente me metiera a un antro sólo atiné a quitarme la

corbata y desabotonarme un poco la camisa, y con unas

buenas cervezas empezó la noche.

Yo nunca fui bueno para bailar, mucho menos era la

oportunidad de ponerme a saltar con el tipo de atuendo que

llevaba, además andaba cansado y sólo quería relajarme con

unas cervezas, sinceramente no se podía platicar en ese lugar

por el volumen de la música pero al menos quería romper el

hielo con las amigas tan buena onda que, horas atrás se habían

quedado dentro del auto de Gema sin saludar, se portaban

bien después de todo.

El hecho de no ser un tanto bailador siempre me ha traído

algunos sin sabores, nunca le he encontrado sentido al baile

salvo el apretarse junto a una mujer bella, normalmente no

puedes platicar por la música, y en un antro con mucho

volumen y bailando cada quien por su lado, la verdad, me

cansaba sólo de pensarlo, por otro lado, las demás personas

piensan que uno la pasa mal sentado solamente pero se

equivocan, uno siempre encuentra en qué entretenerse,

aquella era la primera vez que visitaba ese antro y se ponía

bien el ambiente justamente ponían en el sonido mayormente

canciones rock-pop de mi época de joven, puberto en

realidad, me gustaban, era cierto, pero cantarlas, no le veía

sentido saltar y saltar, sudar y sudar.

Me hacía sentir bien convivir con ella, parecía que nos

conocíamos de muchos años a pesar de ser sólo la segunda

vez que nos veíamos de frente, así vivíamos la noche en aquel

lugar, yo bebiendo algunas cervezas sentado en aquel lugar,

cantando aquellas canciones que tenía en mi repertorio, las

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chicas bailando y brincando al ritmo de la música, de cuando

en cuando se sentaban de nuevo a la mesa a descansar un

poco, platicar algo y volvían a la pista, un rato después nos

tomamos algunas fotos juntos, eran tiempos diferentes no

todos teníamos celulares con cámara ni tampoco podíamos

mandar de uno a otro inmediatamente fotos e información,

tendríamos que esperar a que su amiga la dueña de la cámara

se las mandara a ella y ella a mí, justamente esa noche yo

había olvidado mi cámara en casa; no sé si fueron las

cervezas, el éxtasis de la ocasión o el hecho que no había

comido desde la tarde que se me empezaron a subir las

cervezas más rápido que lo habitual, había tenido un día muy

cansado de trabajo y me relajaron muy bien, cerca de la 1am y

yo completamente ambientado salimos del lugar:

-Bueno, y ahora ¿A dónde vamos?

-Pues ya cada quien a su casa es algo tarde.

-Mm. que mal plan, qué te parece si te quedas un rato a

platicar, al fin, mañana es domingo ¿No?

-No, no, ¡Qué te pasa! Me matan en mi casa.

La verdad yo no sé de qué diablos podríamos platicar, al

menos el hecho de que ya estaba un poco ebrio quizá hubiera

ayudado, habíamos platicado mucho y de todo los últimos

días, quizá sólo me bastaba estar a su lado esa noche.

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V

(2019)

Decía yo, cuando recién sucedió aquel trágico accidente que,

la vida era completamente injusta y, lo sigue siendo, eso

nunca cambiará, pero la forma de pensar no hay duda que

cambió después de lo ocurrido, recuerdo que días antes me

consideraba inmensamente afortunado por tener una mujer

que me amaba y que yo la amaba de igual manera, me sentía

muy feliz por tenerlo todo, mi familia, mis amigos, un trabajo

que disfrutaba, vivíamos sobriamente pero muy acorde a lo

que queríamos, pero creo que derrochaba orgullo y soberbia al

mismo tiempo, seguramente para aquellas personas que creen

en divinidades, sienten que la soberbia llega tan alto que, ese

dios que todo sabe y todo observa, reprime tal descaro ante su

omnipotencia, yo pienso que es consecuencia de una mente

distraída que pierde el hilo de la cordura, que daña su propia

esencia. Ese día aprendí a ser humilde, pues es tan fácil caer

cuando se camina sobre altas cornisas, el más mínimo viento

desfavorable conduce a fatales resultados, aprendí a mirar

muy bien mi camino, a voltear al cielo sólo para apreciar la

belleza de sus brillos, dejando de lado ser tragado por el

hambre absurda de pertenecer a aquella región distante,

aprendí que las victorias valen igual que cualquier otro paso

que puedes dar, pues son esos pasos los que te amplían el

horizonte de tu andar, y las derrotas sirven para no perder la

fuerza, para no perder el paso continuo hacia lo desconocido.

De algo sirven las desgracias, lamentablemente también creo

que a esta vida llegamos destinados a llegar a una meta, y

cuando esa llega, cuando la llegamos a cumplir, escalamos

hacia otro objetivo que trascienda la vida que acabamos de

dejar.

El tiempo me dio entendimiento para superar su muerte, los

primeros meses fueron devastadores pero seguí adelante

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aferrado a cosas indispensables, imposibles de darles un valor,

pero que, sin embargo, lo son todo, y desde ahí recomenzar,

ahora tengo enfrente una nueva oportunidad con ese viejo

amor que me da la impresión de que sólo con ella sería capaz

de mostrar de nuevo, abierto de par en par el corazón, si acaso

no resultara así, no me habré quedado con la duda del maldito

“pudo ser”.

De mi vida y mi corazón jamás podré sacarte mi amada

Jessica, seguramente en aquella otra vida que nos toca vivir,

volveremos a estar juntos y continuar lo que en esta, no

pudimos lograr.

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VI

(2021)

Pasaron los días y yo seguí con mi vida, me dediqué a mi

trabajo, después de todo no me iba tan mal, se me juntan de

vez en cuando un puñado de pendientes pero nada que no

pueda resolver en un par de días, algunos dicen que es una

forma de sentirse satisfechos con tu día a día, hacerlo

interesante y mantenerte ocupado, eso me hacía olvidar de

pronto y por completo que la susodicha Gema andaba

rondando de nuevo mi vida, sé donde vive, ella sin duda sabe

donde encontrarme, no nos intercambiamos números

telefónicos pero sé que quedaron pendientes asuntos que

platicar y ella tarde o temprano aparecerá. Por otro lado era

una forma muy mía de autoprotección, evito por todos los

medios hacerme esclavo de algo o alguien, aun más allá de lo

que pude aprender a raíz de la muerte de mi esposa, nunca he

pensado en volverme a casar, creo que la vida me dio esa

oportunidad y la tomé, fui feliz en su momento y ahora me

queda sobrellevar la vida de una nueva manera.

Algunas semanas después me llamó, me dijo que iría a ver a

Sergio para ultimar detalles de otra propiedad en el extranjero

que también le cederá, me dijo que yo sería el dueño, se

mostraría como venta pero a un precio ridículo la verdad, no

hay que ser tan obvios pienso yo, ese tiempo que ella ocupa

con sus asuntos, me sirve para poner en orden algunas ideas,

me hizo llegar las llaves de la casa donde deseaba viviéramos,

pase un fin de semana ahí; a mis amigos les dije que saldría

de la ciudad para estar libre, no soy amante del lujo pero salir

un momento de los recuerdos de mi casa me ayuda para

pensar lo que se vendría. No he bebido ni una sóla copa este

fin de semana, un gran logro me parece en estos momentos

algo confusos, si antes del accidente bebía una cantidad

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digamos, de consideración, después fue mi refugio para

encontrar paz, cosa que no encontré pero creo que el hábito de

buscar en eso, el remedio, lo conservo.

Un par de semanas después me llamó, era la fecha que no

sabía yo dónde localizarla, salvo aquella casa que me llevó a

conocer. Yo no he vuelto más ahí, creo que me sentí

despersonalizado, era lujosa sí, creo que nadie podría ponerle

un pero a una casa así y mucho menos cuando prácticamente

te la están dando como departamento de fin de semana o

nueva morada si deseas. Me dijo que mañana llegará a la

ciudad, que me extraña y que quiere verme, esta vez era

distinto a la ocasión anterior donde llegó tocando mi puerta

con un mar de lágrimas. Llegue al aeropuerto y el avión por lo

que me pude dar cuenta no tenía ni un minuto de haber

aterrizado, a veces en esta ciudad no se da uno cuenta los

miles de autos que se te ponen enfrente en un instante:

-Hola Alex ¿Cómo te ha ido cariño?

-Muy bien, he estado algo ocupado con el trabajo, creo que

necesitaré que me ayudes con algo de contabilidad por que, es

difícil confiarle ciertas cosas a algunas personas.

-Claro que sí, sabes, he estado pensando en que podríamos

rentar una de las dos casas, quizá no sea buena idea

deshacerse de alguna de ellas, y con el dinero que tengo en el

banco pienso poner una tienda de ropa ¿Qué te parece?

-Excelente, me parece bien la idea, lo más adecuado sería

rentar mi casa, pero cuéntame, cómo estuvo tu viaje ¿No trató

de convencerte Sergio de regresar?

-Estuvo bien, tuve que meterme a fondo en algunos papeles,

checar la propiedad, algo tedioso la verdad, pero Sergio no,

solamente lo vi en una ocasión, creo que está saliendo con

alguien más, su secretaria algo me quiso dar a entender pero

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no quise prestar mucha atención, volvimos a hablar un par de

veces antes de tomar el avión de regreso, nada más, no te

preocupes está muy fuera de mi vida ya.

-Me agrada escuchar eso ¿Vamos a comer algo?

-Qué te parece si pasamos por algo de comida, nos ponemos

cómodos en casa y la pasamos bien, tengo una botella

especial para brindar por esta nueva etapa en nuestras vidas,

además de que tengo muchas ganas de pasar una gran noche

juntos, es tiempo de hacer recordar, ahora, a nuestra piel.

-Parece que todo lo tenías bien planeado mujer, tú escoge la

cena, yo me encargo del resto.

Salimos del aeropuerto abrazados, parecemos un par de

colegiales después de clases dispuestos a sacarle el mejor

provecho a un fin de semana sin nuestros padres.

De regreso a la casa platicamos algunos de los pormenores de

las últimas semanas, no solamente fue a EU a ver lo de la

casa, como era un buen departamento en California pasó

algunos días con amistades que tenía allá, me lo dijo con

ánimos de celarme, pensé, yo sabía muy bien que ella era más

joven que yo, que era soltera y se conservaba muy guapa en

verdad, quizá aun a estas alturas esperaba sacar algunos de

sus trucos de niña coqueta, aunque dudo que quisiera

provocarme algún enojo o molestia; nos habíamos dejado de

ver tanto tiempo y a la vez no habíamos cambiado tanto:

-Creo que me pondré algo celoso esta noche.

-¿Tú celoso? Estas alturas no lo creo, no te niego que siempre

me ha gustado despertar ese tipo de sentimientos en los

hombres, tú sabes, me llevo muy bien con la mayoría, en

general y, salvo algunas mujeres “raras” que, de pronto me

proponen salir, las demás me odian por que creen que les

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quiero quitar sus novios o maridos, yo sé que soy un

monumento de mujer pero, no me voy con cualquiera que me

hable suave y me invite un trago, mínimo tendrían que ser dos

(y echó a reír), así que ya sabes eh.

-Tendremos que llegar por otra botella entonces nada más

para ti (volteé a verla y le sonreí), quien mejor que tú para

decirlo, yo lo único que puedo confirmar ahora es que sigues

estando bellísima, aún más de lo que te recordaba, muchas

veces me contaste que desde muy joven ibas despertando

mucho interés entre los hombres yo fui uno de ellos, no me

agradaba del todo tu aspecto entonces, debo reconocerlo, en la

época cuando nos conocimos en aquella plaza comercial, eso

sí, me dejaste un tanto sorprendido por lo joven y extrovertida

que eras, eso me gustó mucho de ti desde el comienzo,

después…después te fuiste ganando todo mi cariño, más del

que merecías en ese momento.

Llegamos a la casa pusimos algunas películas cenamos y

empezamos a brindar, siguieron de ahí algunas canciones que

disfrutábamos juntos, de antaño:

-Recuerdo que te gustaba mucho Alejandro Filio, Fernando

Delgadillo, y nunca podías ir a sus veladas cuando llegaba a la

ciudad.

-Lo sé, creo que sólo fui un par de veces mientras estudiaba,

ya después me toco conocerlos en una cena que organizó

Sergio, estaba encantada después te mostraré algunas fotos.

Abrazados en el sillón nos dio la media noche, en esa casa

grandísima solamente se escuchaba un poco de música de

fondo, nuestras voces eran imperceptibles aun para quien nos

pudiera estar escuchando a un metro de distancia, en un

momento quedamos callados cerró los ojos, pensaba que era

injusto que recargada sobre mi pecho simplemente se quedara

dormida, unos minutos después me dijo:

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-Sabes que en todos estos años que han pasado, siempre había

tratado de pensar la manera en que pasaríamos nuestra

primera noche, muchos de esos años pensé sinceramente que

no volveríamos a vernos, o quizá solamente coincidiríamos

como dos personas adultas completamente alejados el uno del

otro, con tu vida resuelta, muy sepultado todo aquello que

habíamos pasado (comenzó a llorar), mientras estaba en

California no sabía que pensar había noches que a oscuras

solamente recordaba todo lo que nos había pasado, me ponía

triste por que todo se pudo haber echado a perder, tú sí fuiste

feliz un tiempo, lo supe desde que abriste la puerta de tu casa.

-Que puedo decirte, yo sí…

-No digas nada, yo sé que estos años no me extrañaste, se

muy bien que tú sí tuviste a quien amar, y lo entiendo, no

trataré de llenar el vacío que dejó Jessica en ti, solamente

quiero sanar aquellas heridas que nos hicimos gracias a mi

impetuosa personalidad.

-Aparte de Sergio debiste haber encontrado alguien más en

todo este tiempo.

-Si lo encontré, bueno, me encontró él a mí, cuando me enteré

que Sergio aparte de su esposa tenia a otra chica y más joven

que yo, hazme el favor, bueno la verdad no tenía cara para

reprocharle nada, lo empecé a notar cuando dejó de cancelar

algunas citas de trabajo para vernos, me sentí algo triste y

conocí a este chavo en un bar en Querétaro, ya sabes, el

amigo del amigo de una amiga mía, compartimos un par de

copas, le di mi número y días después me invitó a salir,

siempre se portó muy lindo conmigo, al principio sólo lo

tomaba como un motivo para tener compañía y si acaso para

que alguna fotografía juntos la viera Sergio, quizá le dieran

celos y dejara a la otra, pero eso nunca pasó, cuando me di

cuenta estaba envuelta ya en una relación de 3 meses con un

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chico muy guapo y simpático, e inmediatamente empezaron

los problemas, típico de ustedes los hombres que luchan por

ganarse a la mujer y cuando lo consiguen se van olvidando de

todo lo que hacían para conquistarnos, comenzó llamándome

varias veces por semana a mi trabajo, al final terminé yo

buscándolo entre semana o algún fin para vernos y cuando

nos veíamos era brevemente, el día de mi cumpleaños me

mandó un gran ramo de flores la sonrisa me duró tanto como

lo que tardé en leer la tarjeta, me decía que había salido de la

ciudad por trabajo y que deseaba poder estar conmigo ese día,

sentí lo mismo que la vez con Sergio, me sentí nuevamente

como la que tenía que conformarse con las apariencias

mientras que él disfrutaba con otra, la realidad. Pero ahora tú

estás aquí conmigo (se incorporo sólo lo suficiente para

alcanzar a besarme), ves que siempre te fui fiel (y sonrió),

ahora me toca hacerte confesar a ti (agitó su pelo

sensualmente y se limpió las lágrimas de los ojos), ¿Qué otra

mujer aparte de mí tienes aún sobre la tierra?

-Ahora que lo mencionas hace un par de meses me encontré

con una ex compañera de la primaria, había ido a comprar

algunos artículos de oficina para el negocio, la cajera, al

cobrarme, equivocó mis datos y fui a corregirlos en el módulo

de atención, estaba esperando a que me entregaran la factura,

mientras que ella estaba buscando un cartucho de impresora,