De la Brevedad de la Vida por Séneca - muestra HTML

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Séneca

Figura de la antigüedad Grecorromana, con la característica reflexión de la época, de un hombre sobre lo humano en sí, desde la razón o conciencia.

Séneca fue filósofo, escritor, hombre de Estado sujeto a las dificultades políticas e obscuridades humanas propias de todos los tiempos pero y particularmente, los de su época.

Se preocupa por la experiencia de vivir, articulada al bien y el mal como corresponde lógicamente a una reflexión desde la razón, así llamada a la conciencia de sí, humana.

Su valor es el de haberse opuesto a la erudición, a pesar de o, precisamente por ello, conocer poetas, historiadores, y filósofos tanto griegos como latinos, además de, imponer su idea: las ideas para el aprender a “vivir” bien, más que de disputar. Es sabido por todos que en la época, las retóricas y las gramáticas en boga, se oponían con la disputa a cualquier avance en el pensamiento, sin que para nosotros; tales disputas hoy, sean denigrables, pero sí, puestas en su justo lugar como medios de indagación y no de expresión del odio entre las gentes.

Séneca pasó del cinismo al estoicismo, fue estoico como cualquier ciudadano romano, recorre luego el epicureismo y tiene visos de cristianismo. Estos, pienso yo, propios de la reflexión sobre el bien y el mal. Hoy en día, el bien y el mal, pasaron a ser términos con los que un sujeto se representa para otro, pero no y en sí, consustanciales a lo humano, tal como ningún otro término del lenguaje con los que el sujeto decida hacerse representar.

El trabajo sobre la lengua, desarrollado por el psicoanálisis, como medio a través del cual un sujeto se representa para el sistema lingüístico, jurídico y de deseos, propio de su época, siendo éste sistema, no obstante, simbólico; el sujeto puede quedar prefiado y atascado por Imaginario o Real de su mundo. Son estos, términos que, dan otra perspectiva del asunto de lo humano. No obstante, la lectura sobre Séneca, habrá de servirnos para adentrarnos en alguna de las profundidades de lo humano y sus vicisitudes, salvando este impasse de la determinación por un bien supremo, que con las religiones, el ser humano ha inventado para explicarse. El mundo de Séneca, es moral. Nuestro mundo actual, es el del sujeto y sus nexos con la realidad, en lo imaginario, lo simbólico y lo real. La certeza en Séneca es conceptual. Nuestra certeza actual, sobre el sujeto de la lengua, esta basada en nociones fundamentales aquellas que, contienen a los conceptos en postura de bordear lo real.

Entre las Reflexiones de Séneca y las nuestras, media, la ciencia, superada luego por el psicoanálisis; la literatura y los siglos de avance respecto del deseo humano de Saberse a sí mismo. Hoy por hoy, si bien este saberse, se procura paso hacia la conciencia; no es de ésta sino, un iceberg surgido desde el fondo de lo inconsciente.

Otro valor de Séneca es el derrumbe de las creencias y la demolición de prácticas religiosas propias del paganismo, no respeta convencionalismo alguno de solemnes ritos propios de su época.

En Séneca, el hombre se redime a sí mismo, y por medio de la razón. Hoy diríamos que el hombre no tiene redención, que su saber es inconsciente, y que su disfrute es hacerlo consciente, sabiendo de sí entre tanto, tanto como de lo humano en sí.

Lucio Anneo Séneca procedía de una ilustre y acomodada familia hispana. Hijo segundo de Séneca el Viejo, el Retórico. Ante el tribunal de su hermano mayor, que fue adoptado por Juio Galión y tomó el nombre de éste, fue presentado San Pablo por los judíos, cuando aquél era procónsul en Grecia; Galión rehusó juzgarlo. De su hermano menor, fue hijo el poeta Lucano.

Nació en Córdoba, pocos afios antes del comienzo de nuestra Era. Se educó en Roma manifestando desde joven aptitudes para la poesía y la elocuencia, así como para los estudios filosóficos y la investigación científica.

Observaba prácticas neoestóicas de vida simple y austera propias de los seguidores de Quinto Sextio. De tal secta procedían dos de sus maestros: Papirio Fabiano y Soción, recordados una y otra vez en sus obras de madurez, con gran reconocimiento. Otro estoico se suma a estos ideales de Séneca: Atalo, de quien tradujo sus obras a realidades vivas. Atalo se entregaba al estudio de las ciencias naturales, de éste aprendió Séneca bastante como para mencionarlo en una de sus obras. De Soción aprendió la manera estoica del renunciar a los placeres externos, por otros placeres más acá de éstos, ejemplo es: dormir sobre un colchón “que no tomase la forma del cuerpo”. A estas prácticas hubo Séneca de renunciar, en gran medida, por la presión de la voluntad Paterna, las causas de tal reprimenda, se debían a que en la época, ––era el afio 16, y el 19, reinaba Tiberio––, se prohibió, por decreto, todo culto que oliera a forastero, secta mágica o astrológica, culto egipcio o judío. Se retiró entonces Séneca, a Egipto, donde un tío que era prefecto de una provincia cercana, hasta que cayó Sejano. Volviendo a Roma, descolló ya y se dio a conocer. Su brillantez de pensamiento y su personalidad, su palabra y su filosofía, entonces de moda, le atrajeron la atención de los otros. Poco faltó para que el sucesor de Tiberio, Calígüla, lo condenase a muerte, por su posición expresada en alguno que otro discurso. Dicen que no lo mando a la muerte porque le dijeron que Séneca en poco tiempo, moriría de tísico. En el reinado de Claudio, a instigación de Mesalina, fue desterrado a Córcega. Ocho afios pasaron en los que su producción literaria fue en gran avance.

Séneca en su obra pues, permanece estoico, pero con una estoa renovada, que se toma la libertad de decidir por sí mismo. Siempre dentro de los cánones de la razón. Hoy diríamos li-verdad. Como diciendo, es la verdad, del sujeto del inconsciente, la que nos hará libres, libres al leer, nuestras propias tonterías, es decir, libres de las cadenas de falaces creencias que, determinan la vida de un sujeto.

Séneca nos habla sobre las pasiones, lo que nosotros hoy llamaríamos el goce, la pasión humana que lo conduce hacia la muerte. Este es otro valor de importancia.

De la brevedad de la vida, es un tratado jurídico-político, dedicado probablemente a Paolino, padre de su segunda mujer, fue compuesto en el afio 49 ó 50.