De Bueno a Malo por Ricardo Valentin - muestra HTML

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Capítulo 1: Nacimiento de un niño prodigio

Todo comenzó una madrugada fría en Nueva York, cuando Maura quien estaba recién casada sintió los primeros síntomas que siente una mujer embarazada cuando llega el momento de traer su hijo al mundo, sería su primer hijo y aunque estaba casada con Manuel, no recibía el apoyo y consuelo que toda esposa espera de su hombre, quien le pedía calma ante semejante momento, así pasaron las horas hasta que Maura no pudo esperar más y decidio llamar un taxi de los muchos que frecuentan las calles de Manhattan para así poder llegar hasta el hospital el cual era un hospital judío de muy buenas credenciales, ya en dicho hospital donde llego sola sin ningún familiar que la acompañara, llegaría el momento de dar a luz un hermoso varoncito en perfecto estado de salud, luego de mirarlo y escuchar que estaba en perfectas condiciones, las únicas palabras que podían salir de su boca fueron darle gracias a DIOS por acompañarla en ese momento y que todo saliera muy bien tanto para ella como para su hijo quien aún no sabía que nombre ponerle, luego mientras descansaba para reponer fuerzas, las enfermeras atendían a su recién nacido, el cual por ser un hospital judío, inmediatamente le hicieron la circuncisión como a todo niño que ahí nacía, algo que alegraba mucho a su madre quien apenas pudo descansar , ya que ella tenía creencias firmes en que la palabra de DIOS decía que había que hacerle dicha circuncisión a todo niño al nacer, mientras permanecía en la cama, Maura recordaba cuando en una ocasión con apenas cuatro meses de embarazo, ella fue acompañar a una amiga que creía en santerías hasta la casa de una santera para un trabajo que esta le haría a su amiga, al concluir dicha cita la santera miro a Maura quien esperaba en la sala y le sugirió que se hiciera un trabajo de santería a lo que Maura se negó rotundamente ya que no creía en eso y además tenía conocimiento de la palabra de DIOS que escuchaba cada semana en la iglesia que frecuentaba, luego la santera le dijo que debería abortar dicho bebe porque nacería mal, Maura le dijo un no rotundo para luego pararse y caminar hacia afuera para esperar a su amiga con la certeza de que esas palabras de la santera venían de las tinieblas para tratar de evitar que su hijo naciera, ya luego mientras se dirigía con su amiga a su casa, le dijo que jamás volviera a invitarla a un lugar como ese y que si ella seguía viéndose con dicha santera que no le comentara porque no le interesaba nada acerca de ese mundo, luego mientras permanecía en el hospital, llegaba su esposo y al fin podía tener a su hijo en sus brazos, para asombro de todos en la habitación, Maura miro fijamente a su hijo y luego de un te amo con suspiro le prometió presentarlo a DIOS para que también le sirviera y creciera como un niño cristiano, ya que eso era tradición en las iglesias cristianas, donde bautizaban a cada niño recién nacido y los presentaban a DIOS para que fuese el quien los guiara por la vida. luego de salir del hospital con su hermoso hijo en brazos a quien llamo Richard, se prometió a si misma inculcarle a su hijo recién nacido todos los buenos valores que ella había aprendido en la vida y llevarlo con ella cada semana a la iglesia, unos meses después pudo bautizar a su hermoso hijo pero con la tristeza de ver terminado su matrimonio, pero con la seguridad de que a Richard nunca le faltaría nada y mucho menos amor aunque tuviese que ser padre y madre para su hijo, algo que se venía sospechando desde muy adentro de su instinto materno ya que veía la poca atención que Manuel ponía en su hijo recién nacido a pesar de ser su primer y único hijo en ese momento de su vida, Maura continuo sola dedicándose en cuerpo y alma a su hijo, vivía y trabajaba para él, algo que le era un poco complicado ya que no podía contar con la ayuda de su ex esposo quien tan pronto se divorció de ella, se desatendió de su hijo y se regresó solo para Puerto Rico que era su país de origen, pero eso no impidió que Maura continuara su vida sola con su hijo en un país que no era el suyo ya que ella también era puertorriqueña, aunque estaba sin familia cercana en Nueva York, al menos contaba con una pareja de panameños que la habían adoptado como familia tanto a ella como a su hijo, y al menos no se sentía completamente sola, aunque la nostalgia de su país y las ganas de estar cerca de sus padres que vivían en Puerto Rico hicieron que regresara a su país antes de que Richard cumpliera su segundo año de edad para así poder trabajar mientras contaba con la ayuda de sus padres y hermanas que eran las únicas personas en quien sentía confianza para dejar a su hijo mientras trabajaba, Richard seguía creciendo como todo un niño prodigio, ya entonces en Puerto Rico pudo establecerse en un residencial publico donde también vivían sus padres y otros familiares, era el mismo residencial donde Maura se había criado y vivido toda su vida antes de irse para Nueva York, luego comenzó a trabajar con el gobierno de Puerto Rico en una oficina estatal y así comenzó su nueva rutina de vida sola con su hijo, trabajaba de lunes a viernes, los sábados eran para hacer diligencias y poder compartir más con su hijo, los domingos eran sagrados para ella visitar la iglesia con Richard quien continuaba creciendo como todo niño de su edad, así sucesivamente fue pasando el tiempo donde aprovechaba cada oportunidad para complacer a su hijo ya que por su trabajo tenía que estar muchas horas fuera del hogar, mientras Richard iba creciendo y compartiendo con sus primos en la casa de sus abuelos que eran los que velaban por el mientras Maura trabajaba, de vez en cuando les tocaba reprender al pequeño Richard quien era el más travieso de todos los nietos de Doña Maura, para ese entonces llamaba la atención su inteligencia para la edad que tenía, también el hecho de que había comenzado a comportarse como un niño mucho mayor de la edad que tenía, así continuaba su vida al lado de su madre quien siempre aprovechaba cada oportunidad para acercarlo más DIOS y enseñarle historias de la biblia, ya luego llegaba el momento donde cumplía cuatro añitos y había que pensar en qué escuela podría ir, en ese momento fue apuntado en una guardería como se le conocía al pre kínder que estaba dentro del residencial, Maura lo llevaba cada mañana antes de irse para el trabajo y Doña Maura lo recogía en las tardes, ese sería el primer compartir con niños de su edad para Richard quien de inmediato comenzó a llamar la atención por sus travesuras y ocurrencias, desde un principio las maestras se darían cuenta que no sabía compartir con los otros niños de su edad y muchas veces había que reprenderlo porque terminaba peleando o golpeando alguno de sus compañeros, aunque a la misma vez se aprendía rápidamente cualquier enseñanza que le tocaba aprender, los maestros le decían a Maura que el pequeño Richard era un caso único, algo que no entendía aun su joven madre quien se preocupaba ya que ella era quien se encargaba de todo lo que tuviese que ver con su hijo ya que Manuel solo vino a ver a su hijo una sola vez en esos cuatro años, ni siquiera asistió a ninguno de los cumpleaños que Maura había celebrado con mucho amor a Richard cada vez que cumplió años, tampoco en ninguna navidad para traerle algún regalo, eso tenía preocupada a Maura ya que su hijo se estaba criando sin padre y sin hermanos, ella continuaba sola dedicada a su hijo haciendo de madre y padre, pero la vida para el pequeño Richard continuaba mientras comenzaba su primer grado en una academia militar que Maura había decidido apuntarlo tratando de encaminarlo por el mejor camino, aunque a la vez no se daba cuenta de la gravedad que enfrentaba su hijo al estudiar en un colegio privado donde estudiaban hijos de jueces, abogados más personas de alto nivel mientras ellos vivían en un residencial publico donde se criaban niños que estudiaban en escuelas públicas porque eran de familias con pocos recursos que no podían darse el mismo lujo que Maura quien ya comenzaba a escalar posiciones en su trabajo, ella nunca imagino lo que le esperaba a su hijo en la nueva vida de colegio que apenas comenzaba y el nuevo mundo que comenzaba a vivir de ahí en adelante su hijo Richard. Ya en su primer grado todo era distinto y nuevo para el en su nuevo colegio, ya que además de tener una gran educación académica, también tenía la oportunidad de comenzar a practicar diferentes deportes y una educación militar muy estricta, se vestía como todo un cadete del ejército, era una rutina de vida que comenzaba a las seis de la mañana cuando su madre lo despertaba para darle su desayuno y llevarlo hasta el lugar donde lo recogería una guagua de la academia que lo llevaba hasta el mismo colegio para estar puntualmente cada mañana, ahí daba inicio a una rutina militar que se hacía antes de entrar en los salones de clase, así fue su primer grado y aunque disfrutaba de las clases de judo, natación y baloncesto que recibía en dicho colegio, aun así no se sentía a gusto por estudiar ahí, pero como todo niño de su edad, le toco ajustarse y ser aplicado en sus estudios como tanto le enfatizaba Maura desde pequeño, ya en la tarde lo traía de regreso la misma guagua que lo recogía en las mañanas para dejarlo frente al residencial publico donde vivía, y desde ahí caminar solito con un pesado bulto hasta la casa de sus abuelos, el trayecto no era fácil para el pequeño Richard debido a que llegaba vestido con su uniforme militar a dicho residencial, algo que causaba burlas y hasta envidias en los otros niños que lo veían cada tarde cuando llegaba solito y le hacían comentarios y burlas que enfurecían a Richard desde un principio pero aun así tenía que continuar con dicha rutina ya que apenas comenzaba su primer grado académico, siempre que regresaba del colegio lo esperaba la misma rutina, hacer sus tareas que siempre eran muchas por tratarse de una academia tan prestigiosa, para luego cenar con su madre, ver un poco de televisión y acostarse temprano para descansar ya que lo esperaba la misma rutina el próximo día, así era de lunes a viernes mientras estuviera en tiempo de escuela, el sábado siempre acompañaba a su madre en sus diligencias para luego cenar en algún lugar que le gustara ya que Maura siempre que podía le gustaba complacerlo, los domingos siempre iba con su madre para la iglesia, a esa edad de cinco años eran muchas las veces que se dormía mientras Maura escuchaba la predicación, pero así fue aprendiendo poco a poco de los valores que su madre le enseñaba de la palabra de DIOS, tanto en el colegio como en la iglesia aprendía rápidamente a pesar de su corta edad, ya en su segundo grado académico las cosas comenzaban a complicarse en parte porque nunca logro adaptarse, las maestras comenzaban a quejarse con Maura y decirle que su hijo era un caso único, ya que hasta ese momento había tenido algunas diferencias con algunos de sus compañeros y hasta se había peleado con otros que se burlaban de él porque vivía en un residencial público, así cada tarde cuando regresaba en la guagua que lo traería de vuelta hasta el residencial donde vivía, siempre escuchaba algún comentario mal intencionado que el pequeño Richard no estaba dispuesto a escuchar y mucho menos tolerar, por eso nunca logro adaptarse aunque sus notas seguían siendo de las mejores del salón, a pesar de que disfrutaba de sus clases de varios deportes que nunca había practicado, entre ellos el baloncesto el cual llamo su atención desde la primera vez que lo jugo, pero las rencillas y conflictos continuaban lo que ocasiono que en el segundo semestre de su segundo grado escolar fuese expulsado de la academia por su comportamiento sin importar el hecho de que seguía siendo uno de los mejores estudiantes con mejores notas académicas del colegio, mandaron a buscar a Maura para informarle que tenía que buscar otra escuela para que su hijo terminara el segundo grado, ya que dicha decisión había sido tomada por el director y principal de la academia, además aconsejaron a Maura para que llevara a su hijo con un psicólogo debido a que era muy raro su comportamiento, un niño de excelentes notas que siempre estaba en conflictos con los demás, Maura no tuvo otra opción que apuntar a su hijo en una escuela pública que estaba cerca del residencial donde vivían para que pudiera terminar su grado escolar, no era lo que Maura deseaba ya que ella había soñado ver a su hijo graduarse de un buen colegio, no le quedo de otra que dejarlo en esa escuela para que terminara sus grados elementales, ya en dicha escuela el pequeño Richard se sentía mucho mejor ya que no tenía que lidiar con los niños de la academia que tantos problemas le ocasionaron y a la vez estaba cerquita de su casa, podía ir y venir caminando de su casa a la escuela, así continuo su vida y pudo estudiar los grados siguientes de tercero, cuarto y quinto, siempre con las mejores notas del salón, aunque su comportamiento no había cambiado del todo ya que Maura seguía recibiendo quejas de su hijo por lo hiperactivo que era para su edad, ni el mismo psicólogo que comenzó a tratarlo podía explicar su comportamiento, ya que aun siendo niño era muy avanzado para su edad, continuaban sus peleas y conflictos con otros compañeros pero sus notas seguían siendo las mejores, ya para cuando tenía nueve años de edad, jugaba varios deportes a la vez en lugares cerca de su casa, pero el deporte que más sobresalía era el baloncesto y comenzaba a ser su deporte favorito, así estudiaba en las mañanas y en las tardes o noches practicaba o tenía algún juego con el equipo que jugaba, Maura siempre lo acompañaba a sus juegos sin importar el deporte que fuese, ya para cuando tenía diez años de edad su verdadera pasión era el baloncesto, había demostrado tener un gran talento para ese deporte y eso hizo que solo quisiera juagar baloncesto y perdiera el interés por los otros deportes que practicaba desde niño, así comenzaba a jugar en diferentes equipos y torneos para niños de su edad que siempre hacían en el residencial donde vivía o cerca del área, era tanto el dominio que demostraba con el balón, tanto manejándolo mientras jugaba como tirando al canasto, que ya a esa edad dominaba en los torneos que jugaba y comenzaba a darse a conocer como el mejor armador de su generación, así comenzaban a llegar nuevas oportunidades para que jugara en diferentes torneos en ciudades fuera de la suya , su juego era espectacular y su fama comenzaba a crecer a tan corta edad, Maura que nunca se perdía un juego de su hijo, notaba lo importante que se había convertido el baloncesto en la vida de su hijo y siempre le advertía que si deseaba seguir jugando en equipos de baloncesto tenía que sacar buenas notas en la escuela y graduarse de sexto grado con honores, además de respetar y portarse bien en la escuela, Richard seguía sacando buenas notas en la escuela, así que eso no sería ningún problema para el quien comenzaba a madurar y mejorar su comportamiento en parte gracias a las enseñanzas de Maura quien seguía guiándolo por los principios cristianos que con tanto amor le inculcaba desde pequeño llevándolo con ella cada domingo para la iglesia, ya Richard no se dormía en la iglesia y comenzaba aprender de las historias bíblicas que siempre escuchaba, tanto en la iglesia como en su casa con Maura, así continuaba la vida para el pequeño Richard entre sus estudios, la iglesia y el baloncesto mientras vivía solo con su madre, cada vez eran más los compromisos por el baloncesto pero sus notas escolares se mantenían de las mejores del salón, por tal razón Maura siempre lo apoyaba y lo acompañaba a cada juego, así llegaría el día de su graduación de sexto grado donde se graduaba con altos honores como le había prometido a su madre, Maura se sentía orgullosa de su hijo a pesar del sacrificio que era su vida por ser madre y padre a la vez, ese día Maura estaba acompañada de su madre mientras miraban sentadas muy de cerca cuando llamaban a Richard para entregarle las cintas y medallas que se ganaba por su alto nivel académico, Maura lloraba de felicidad mientras miraba orgullosa a su hijo, Richard la miro desde donde se encontraba y delante de todos los presentes le envió un beso mientras decía en voz alta que ese honor era gracias a su madre y se lo dedicaba a ella, lo que causo que todos se voltearan a mirar hacia Maura quien abrazaba a su madre mientras miraba a su hijo llena de orgullo y felicidad, fue un momento muy emotivo para todos, pero más para Maura quien desde lo más profundo de su corazón se le escapaba un suspiro mientras daba las gracias a DIOS por el momento que estaba viviendo mientras veía como todo su sacrificio de madre no era en vano, luego de terminar dicha graduación Richard se iba con su madre y abuela quienes eran las únicas que lo acompañaban ya que no tenía hermanos y su padre desconocía de los logros de su hijo, los tres fueron a cenar a un restaurante que Maura conocía, así celebraban juntos tan emotiva noche de graduación mientras cenaban y recordaban felices cada momento de la graduación. Ya al otro día continuaba la vida de Richard haciendo lo que más le apasionaba hacer que era jugar baloncesto, competía mientras jugaba con pasión tratando de hacer que su equipo ganara en un torneo del residencial, además llegaban nuevas oportunidades para su vida por el buen baloncesto que jugaba más las excelentes notas con las que se había graduado de sexto grado, le llego una oportunidad que muchos niños de su edad soñaban y era la oportunidad de por medio de una beca deportiva que le estaban ofreciendo, estudiar nuevamente en un colegio privado y a la vez jugar del equipo de baloncesto de dicho colegio que gozaba de prestigio a nivel nacional, este colegio jugaba cada año en un torneo donde jugaban los mejores colegios de Puerto Rico y algunos de los juegos se transmitían por televisión, algo que Richard siempre había soñado y jamás se imaginó que esa oportunidad le llegaría tan temprano en su vida cuando miraba algunos de los juegos en el televisor de su casa soñando con jugar algún día en un juego que televisaran, así comenzaba su séptimo grado escolar en colegio privado y jugando lo que más le gustaba; el baloncesto pero en un nivel mucho más avanzado que el que había jugado hasta ese momento, esta vez era un torneo a nivel nacional para niños de su edad y hasta un año mayores que él, Richard de inmediato comenzaba a demostrar sus dotes baloncesticos en su nuevo equipo, por primera vez jugaba en canchas bajo techo y en televisión nacional, estaba muy emocionado y siempre le decía a Maura que grabara los juegos donde él jugaba por televisión para luego verlos y guardarlos como una colección personal, eso lo ayudaba a mejorar su juego ya que al verse jugando se fijaba en las cosas que debía mejorar de su rendimiento en la cancha y así continuar jugando como el niño prodigo que siempre había sido, además le encantaba jugar en televisión porque sus compañeros del colegio y residencial lo veían mientras jugaba para luego comentarle, además Don Augusto su abuelo y algunos de sus primos siempre lo veían cuando jugaba en televisión mientras comenzaba a ser el orgullo de la familia y del mismo residencial donde se criaba, eran muchos los que decían al verlo jugar que él era una futura estrella del baloncesto puertorriqueño. Eran bonitos tiempos para Richard y su madre quien tristemente veía como crecían los compromisos para su hijo los domingos y por tal motivo no podía acompañarla a la iglesia, pero aun así no dejaba de apoyarlo y seguir educándolo bajo las bases bíblicas, además Richard continuaba con sus excelentes notas académicas, algo que era un requisito para mantener su beca deportiva, Maura estaba satisfecha y orgullosa de su hijo y ante tantos compromisos dominicales siempre buscaba un día de la semana para ir con su hijo a la iglesia y continuar nutriéndose de la palabra de DIOS, a veces iban los jueves o sábados por la noche que eran los demás días de cultos en la iglesia que había frecuentado con su hijo desde que llegaron de Nueva York, para ella la palabra de DIOS era el motor que guiaba su vida y la de su hijo, además de mantenerlos a flote de la realidad para que nunca olvidaran que DIOS era el único motivo por el cual vivían tantos momentos emotivos llenos de felicidad, así continuaría la vida de Richard mientras seguía creciendo y dejando de ser un niño que jugaba con juguetes para convertirse en un niño con grandes habilidades en el deporte de baloncesto y con un futuro prometedor en dicho deporte que cada vez dominaba más mientras se hacía más popular entre sus compañeros de colegio y demás jugadores, con tan solo doce años de edad la agenda de Richard comenzaba a verse apretada debido a tantos compromisos y nuevas oportunidades que se le presentaban, Maura vivía feliz de ver a su hijo contento pero preocupada debido a que cada vez eran menos los días disponibles para poder ir juntos a la iglesia como habían hecho desde que Richard nació, ella no estaba dispuesta a permitir que su hijo se apartara del buen camino que ella lo había guiado frecuentando la iglesia cada semana y enseñándole las historias bíblicas que tanto le gustaban a su hijo, en ese momento además de los estudios en el colegio y las muchas tareas que recibía también comenzaba a recibir exposición nacional debido a su gran juego y como dominaba las ligas y torneos donde jugaba, es que además de jugar en el equipo del colegio donde jugaba uno o dos juegos semanales, también jugaba del equipo que representaba su pueblo Bayamón a nivel nacional en una categoría de niños con doce y trece años de edad, los viajes eran muchos para Richard debido a que algunos juegos se jugaban en diferentes pueblos de la isla a una o dos horas de distancia de su pueblo Bayamón, muchas veces salía de la escuela a las tres de la tarde para ya a las cinco montarse en una guagua que los llevaría al pueblo donde jugarían esa noche y regresar a su casa tarde en la noche, aun así Richard se las ingeniaba para hacer las tareas del colegio antes de irse para sus juegos o ya tarde antes de acostarse a dormir, sabía que no podía bajar su nivel académico, además contaba con Maura que siempre le revisaba las libretas del colegio cada vez que llegaba del trabajo y estaba siempre al pendiente de sus estudios, ese equipo también jugaba dos juegos por semana, algunos de visitante y otros en su cancha local donde practicaban en Bayamón, los juegos del colegio se jugaban siempre en horas de estudios o sábados y domingos tempranos en la mañana, lo que permitía que Richard cumpliera con su apretada agenda, hubieron ocasiones en que el mismo día jugaba dos juegos diferentes, uno con cada equipo, pero a Richard le encantaba lo que hacía y siempre cumplía con un excelente rendimiento en la cancha sin demostrar cansancio alguno, así continuaba su vida mientras la disfrutaba al máximo ya que amaba el baloncesto, Maura seguía acompañándolo a sus juegos cada vez que su trabajo se lo permitía, ahí permanecía ella siempre apoyando a su hijo y motivándolo, muchas veces con su padre Don Augusto quien ya era fanático del juego de su nieto, cada noche que Richard jugaba y ya luego de regresar a su casa con su madre, Maura le recalcaba la importancia de darle gracias a DIOS por los triunfos que obtenía y sobre todo por tener salud para jugar, Richard seguía dominando en ambas ligas que jugaba con un juego maduro para su edad, Maura una vez le pregunto cómo había aprendido a jugar tan bien el baloncesto y el respondió diciendo que mirando los juegos de profesionales por televisión y practicando mucho lo que veía, Maura estaba sorprendida de como su hijo jugaba sin que nadie le hubiera enseñado, para la edad que tenía dominaba muy bien las técnicas del juego y cada vez era mucho más maduro en su juego. A finales de ese año y recién cumplido los trece años de edad Richard vio lograr uno de sus sueños cuando su equipo del colegio se corono campeón en la liga de colegios de Puerto Rico y además recibía su primer importante premio a nivel nacional como el jugador más valioso de dicho torneo, algo que hizo crecer aún más su reputación ya que el juego final fue transmitido por un importante canal del país y muchas personas lo vieron, ya en ese momento estaba cotizado como uno de los mejores prospectos del país, unos meses después se graduaba de su noveno grado con las mismas notas de siempre, Maura y sus abuelos lo acompañaron en la graduación donde volvía a recibir cintas de honores además de una medalla especial por ser el mejor deportista del colegio, esta vez la celebración fue en el mismo salón donde se graduaba con todos sus compañeros del colegio y sus familiares, Maura estaba feliz al ver como su hijo sobresalía, Richard volvía a dedicarle sus logros a su madre quien orgullosa lo miraba mientras escuchaba a su hijo “ este premio se lo dedico a la persona más importante de mi vida, que ha sabido guiarme por el buen camino con sus sabios consejos, mi madre, te amo” diría Richard mientras le entregaban la medalla con su trofeo de jugador más valioso por llevarlos al campeonato nacional de colegios por primera vez en la historia de dicho colegio, mejor no podían sentirse Maura con sus padres y Richard quien ya comenzaba a ser todo un adolescente en ese momento de su vida, fue una noche inolvidable para todos allí presentes, todos celebraban como una sola familia por el logro que habían alcanzado mientras comían y conversaban unos con otros, al final de la celebración Maura prefirió marcharse con sus padres y Richard ya que comenzaban a repartir licor entre los invitados y a ella no le gustaba ese ambiente ni mucho menos que su hijo fuera parte de lo que veía, así que se despidieron amablemente y se marcharon, llegaban las vacaciones escolares para Richard mientras se preparaba para su décimo grado escolar y seguía jugando con su otro equipo que no tuvo la misma suerte que el colegio y se eliminaron en las series semi finales, Maura aprovecharía esas vacaciones para ir con su hijo a Nueva York y visitar a su hermana mayor Irma, estuvieron un mes por allá disfrutando del viaje y luego se regresaron ya que Maura solo tenía un mes de vacaciones en su trabajo, Richard disfrutaba la vista desde el avión mientras aterrizaba, estaban felices de compartir juntos, al llegar tomaron un taxi y regresaron a su casa, estaban viviendo un momento muy bonito en sus vidas y Maura le daba las gracias a DIOS por eso, esa noche antes de dormir, ambos se tomaron de las manos y oraban como Maura le había enseñado desde pequeño,, “hay que darle gracias a DIOS por todo” decía Maura a su hijo antes de cada uno recogerse en su habitación, al otro día a Richard le informarían que había sido escogido entre los cinco mejores del torneo que jugo con su equipo Bayamón, él no se emocionó mucho con la noticia debido a que su equipo se eliminó y no avanzo a la ronda final a pesar de la gran temporada que tuvo, al menos se sentía contento de haberlo logrado con el equipo del colegio, eran torneos diferentes pero ambos eran de gran importancia a nivel nacional, Richard había demostrado en ambos torneos estar entre los mejores del país en las categorías para su edad, era un gran logro para el mientras seguía recibiendo más reconocimientos y se preparaba para los próximos torneos, en el equipo de Bayamón jugaban chicos de trece y catorce años de edad pero Richard había sido el único que sobresalía con trece años, sabía que para el próximo torneo jugaría con catorce años y eso le permitiría en base a su experiencia , poder guiarlos hacia el campeonato y esa sería su nueva meta. Richard sabia y comprendía que tenía motivos suficientes para sentirse feliz y esa noche mientras hablaba con su madre comenzó a cantar una canción que siempre escuchaba en la iglesia que frecuentaba con ella, algo que lleno de felicidad a Maura ya que dicha canción era una de sus favoritas en la iglesia y se emocionaba al ver a su querido hijo cantándola, “porque todo lo que es nacido de DIOS vence al mundo” cantaba Richard a la vez que Maura seguía con el resto de la canción para juntos seguir cantándola, “que bella esa canción” decía Maura al finalizarla, esa noche decidieron ver juntos una película que habían comprado en Nueva York de una historia bíblica, Maura le recalcaba la importancia de orar y ser leal a DIOS mientras veían la película y aprendían de su historia.