Cómo no ser Elegidos en una Selección de Personal (y Viceversa) por José Luis Mugica - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle

NO

SER ELEGIDOS

EN UNA SELECCIÓN DE

PERSONAL

(y viceversa)

.

José Luis Múgica Melgar

3

© copyright. José Luis Múgica Melgar. 2011

Queda totalmente prohibida, sin la autorización del

titular del “copyright”, la reproducción parcial o total de

esta obra por cualquier medio o procedimiento,

comprendidos la reprografía y el tratamiento

informático.

4

INDICE

-‐Advertencia pag. 7

-‐Consejos de urgencia para ser rechazados pag. 9

-‐El proceso de selección clásico

pag. 21

-‐Currículos y otros papeles pag. 31

-‐La temida entrevista pag. 51

-‐Típicas preguntas del seleccionador pag. 93

-‐Hipotéticas preguntas del candidato pag. 117

-‐Final pag. 121

5

6

-‐¿Desea usted hacerme alguna pregunta sobre el trabajo

o sobre la empresa?

-‐Pues si. ¿Cuándo cogeré mis vacaciones?

Esta es una buena pregunta para, sin más complicaciones,

conseguir ser rechazado en una selección de personal. Pero sin

duda hay otras muchas maneras con las que se puede lograr

eficazmente la misma finalidad. No es difícil ni complicado. Se

puede conseguir con un mínimo de esfuerzo.

Por si pudiera existir algún despistado que no tiene clara

esta cuestión, en las siguientes páginas -‐entre otras cosas-‐

expondré un muestrario de situaciones, diálogos y presentaciones

que sirvieron para que sus actores fueran rechazados como

candidatos a un puesto de trabajo.

7

Es posible que algunas situaciones resulten inverosímiles.

Por haber sido testigo de la mayoría de las mismas, puedo afirmar

que todas son auténticas.

Este libro que ha caído en sus manos puede ser útil para

evitar cometer errores y para aclarar algo las ideas de quienes sin,

o con poca, experiencia en estos asuntos vayan a participar como

candidatos en una selección de personal.

Como he dicho, se expondrán conductas que, por su

improcedencia, produjeron que los candidatos no fueran elegidos

en procesos de selección de Personal. De ahí el título del libro.

Pero también, se comentarán actitudes que resultaron

eficaces para conseguir un trabajo. Por eso el libro incorpora en su

título las palabras “y viceversa”.

8

Consejos de urgencia para ser rechazados.

¿Porqué algunas preguntas y expresiones son muy eficaces

para ser rechazado? Sencil amente porque denotan poco, o nulo,

interés por el trabajo solicitado y, sobre todo, porque dan una

imagen de desgana del demandante. ¿Qué puede pensar un

seleccionador de un candidato que, en pleno proceso de

selección, demuestra que su preocupación más importante es sus

vacaciones o, por ejemplo, la hora de salida del trabajo?

Evidentemente, el encargado de seleccionar elegirá aspirantes que

–al menos al principio-‐ den mínimamente una imagen de querer

trabajar y rendir al máximo. Todo el o, naturalmente, supuesta su

preparación y su cualificación profesional.

No obstante los hay perseverantes. No dejan pasar la

ocasión de demostrar que sus deseos por conseguir un puesto de

9

trabajo son muy escasos, o nulos. Estas personas ofrecen un

comportamiento sorprendente cuando se presentan a una

selección de personal. Generalmente consiguen su objetivo que,

aunque no lo confiesen, se centra en ser rechazados.

En un estado intermedio están aquel os que lo que buscan

realmente es “ocupar”, sin más, un puesto de trabajo que, como

todo el mundo sabe, no es exactamente lo mismo que dedicar la

mayor parte de su tiempo y, por tanto, de su vida, a trabajar.

Trabajar equivale a desarrol ar con éxito una profesión en la que

aplicar los conocimientos teóricos adquiridos durante el periodo

de formación.

Hay personas que consiguen –no sin importantes

sacrificios-‐ l egar a puestos de responsabilidad sólo por sus

méritos y esfuerzos. Incluso los hay que logran, a la vez, estar

satisfechos con su trabajo. Si, eso a lo que hace unos años se decía

estar realizado.

Pero, con sinceridad, muchos de los que dicen que buscan

un trabajo y se presentan a las selecciones de personal, lo hacen

con una actitud que más parece que están a “dejarlas pasar”.

Cualquier entrevistador medianamente experimentado se dará

cuenta inmediatamente del tipo de candidato que tiene delante

sin necesidad de que le contemos nuestra vida. Y no digamos nada

si, encima, el candidato, sin solicitárselo y sin ningún empacho, se

empeña en relatar detalles y circunstancias de sucesos, más o

menos pintorescos, y muchas veces hasta inadecuados.

10

Con independencia de lo que se explica en el capítulo

titulado “Típicas preguntas del seleccionador”, a continuación

pondré algunos ejemplos reales que me ha tocado conocer de

forma directa, relacionados con información no solicitada y, de

dudosa conveniencia, que algunos candidatos no tienen

inconveniente en ofrecer:

-‐¿Vive usted en la ciudad?

-‐Si, en un piso con otros dos chicos. Lo compartimos todo,

así nos sale más económico. Estamos bien. Sólo tenemos

problemas con la limpieza y la cocina. A veces es difícil ponernos

de acuerdo a la hora de organizar a quien le toca limpiar y

cocinar. Por lo demás bien. El piso tiene dos habitaciones, una

salita, una pequeña cocina y un baño. Marché de casa de mis

padres porque, con independencia de que tenía la comida y la

casa gratis, me faltaba independencia y libertad en los horarios y

no aceptaban que llevara a casa a mis amigas, ya sabe…

La pregunta concreta era simplemente: ¿vive usted en la

ciudad? No se ha preguntado otra cosa, pero el candidato ha

optado por explayarse con una, se supone que para él, interesante

11

respuesta –insisto que no solicitada-‐ dando una imagen de una

forma de vivir que, por mucho que digamos que es respetable,

puede que el entrevistador no comparta. En una palabra, se ha

liado un poco innecesariamente.

-‐Según su currículo ha finalizado la carrera el año pasado.

¿Ha realizado alguna actividad laboral, o formativa durante este

último año?

-‐No. Prácticamente sólo me he dedicado a enviar

currículos. Me anoté en la Oficina de Empleo pero no me ha

salido nada. Resulta aburrido estar así y no es agradable

depender económicamente de los padres hasta para poder salir

con los amigos y tomar unas copas. La verdad lo que más me

gusta es salir con los amigos y charlar de fútbol, de música… de

todo menos de política y de curas, que a estos bastante tuve que

aguantarles en el colegio. De políticos, como a casi todos mis

colegas, no me gustan X…

Insisto, una vez más, que todas las ideas son respetables.

¿Pero qué necesidad hay de retratarse ante un desconocido que,

además, no ha preguntado nada referente a tales temas? Las

convicciones personales son, eso, personales. Y una entrevista de

12

trabajo no es el lugar ni momento adecuado para determinados

comentarios. Sobre todo, repito, no solicitados. Daría igual el

signo ideológico de la respuesta.

-‐¿Ha trabajado anteriormente?

-‐Bueno, más o menos. Estuve casi dos meses de

dependienta en una tienda de ropa, pero lo dejé. La encargada

era una mandona y, la verdad, no valgo para soportar al público.

Las señoras gordas se empeñan en comprar tallas pequeñas en

las que no entran. Lo tomaban a mal cuando se lo decía. Además,

para ganar justo mil euros y no tener los sábados libres, prefiero

quedarme en casa. Lo que busco es un trabajo fijo con un horario

también fijo. Mis padres, bueno, sobre todo mi padre, me dice

que así no se llega a nada y que ya tengo 27 años. Pero yo no

quiero complicarme la vida. Con tener para mis gastos…

Es otro autorretrato de un “prototipo”, generalmente, no

aceptado por los seleccionadores de personal. Con mucha

probabilidad le mostrarán tarjeta roja.

En honor a la verdad se puede decir que numerosos

candidatos muestran gran preocupación por compartir con el

13

entrevistador determinados detalles de su vida personal que,

aparte de no interesar ni venir a cuento, sólo sirven para destacar

y poner en evidencia comportamientos y formas de ser que,

aparte de opinables, en muchos casos resultan inadecuados para

el puesto de trabajo solicitado.

De todos modos, si su deseo es no ser aceptado en la

selección de personal, no lo dude. No le importe que quien le

escucha pueda tener opiniones diametralmente opuestas a las

suyas. ¡Que se fastidie! (¿me entiende, verdad?). En ese caso

exponga directamente y sin esperar a que le hagan preguntas, los

detalles más escabrosos de su vida. Si, por ejemplo, ha estado

detenido por cometer algún grave delito del que no se arrepiente,

¡dígalo! Eso es muy eficaz para abreviar una entrevista. En dicho

caso no tenga vergüenza en reconocer conductas socialmente

rechazables. Anímese pensando en lo bien que quedan algunas

señoras, y señores, que aparecen en determinados y exitosos

programas televisivos cuando descubren y ofrecen al respetable

asombrosos aspectos de su vida privada. Cuanto más abruptos

mejor. Puede resultar divertido. Y usted, sin más vueltas, será

rechazado.

Antes de seguir y aunque más adelante volveremos a tratar

este asunto, creo oportuno hacer un comentario previo sobre

determinadas preguntas que inciden en el ámbito (palabra que

tanto gusta a los políticos) de lo estrictamente personal.

Hay que señalar que la tan denostada reforma laboral de

2010 amplía las sanciones a las empresas que, durante los

procesos de selección, soliciten a los candidatos datos de carácter

14

personal. Para que no haya dudas prohíbe las discriminaciones,

favorables o adversas, por razón de sexo, origen, incluido el racial,

edad, estado civil, discapacidad, religión, convicciones, opinión

política, orientación sexual, afiliación sindical, condición social y

lengua dentro del Estado.

Habrá que suponer y desear que no se produzcan

conflictos cuando, por ejemplo, un candidato entienda y denuncie,

que se le preguntó –o que indicó en el currículo-‐ su edad e

interprete que dicho dato ha sido el motivo para ser rechazado.

Como en casi todo las cosas que se apartan del sentido común

terminan siendo absurdas.

La mayoría de las preguntas que realizan los

entrevistadores no persiguen tanto el sentido y contenido de las

respuestas si no más bien comprobar la forma en que el candidato

defiende sus puntos de vista, sobre todo en unas circunstancias

tensas y difíciles como son las que se producen en una entrevista.

Sirven para observar cómo el aspirante se desenvuelve y aborda

cuestiones complicadas, discutibles o controvertidas. En definitiva

pretenden averiguar la capacidad del candidato para salir airoso

de la situación. Esto es especialmente aplicable para puestos de

trabajo relacionados con las ventas y en general con el trato al

público.

Así que dicho todo lo anterior, teniendo en cuenta los pros

y contras, el equilibrio entre lo estrictamente legal y lo

conveniente para conseguir el puesto de trabajo, es aconsejable

utilizar cierto grado de diplomacia y no suscitar conflictos, ni

15

ofenderse, ni negarse a contestar si un entrevistador –consciente

o inconscientemente-‐ realiza alguna pregunta de tipo personal y

que no tiene nada que ver con el puesto de trabajo solicitado.

-‐En su currículo indica que está soltera. Supongo que

tiene novio, ¿Piensa casarse si obtiene este puesto de trabajo?

-‐Tanto mi novio como yo creemos que el matrimonio es

una cosa muy seria, por tanto es una decisión que hay que

meditar. En cualquier caso, somos novios porque, obviamente,

además de querernos, pensamos casarnos aunque no tengamos