Balot, El Cazador de Gemas por Rodiark - muestra HTML

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CAPITULO 2: El nacimiento de un guerrero

 

 

Solo el sonido de la corriente del río, era lo que, junto con el canto de las aves, se oía en el pequeño grupo de los Nories, un grupo de recolectores, inventores, herreros y artesanos que vivían en las afueras del reino de Azal, todos los jóvenes que comprendían el grupo, vivían en función específica de su medio y disponían de los recursos de la naturaleza, para fabricar accesorios e inventos que luego serian comercializados en el mercado del reino, si bien, a pesar de desarrollar la herrería de manera experticia y ser considerados como los mejores en el desarrollo de armamentos para la región, era un pueblo pacífico, que solo buscaba realizar bien su trabajo, y ser recompensados por ello. Quizás el secreto de la experticie que le hacia fama, se basaba en ocupar a la naturaleza como fuente de recursos primarios viviendo en total armonía y enriqueciéndose espiritualmente.

Un pequeño joven, merodeaba por las orillas del río entonando una suave y armoniosa melodía con su silbido, este joven era un aprendiz de herrero,su tamaño correspondia al del cuerpo de un joven entre los trece y los quince años, su cabello era de un color rubio ceniza, y en su cuerpo, el atuendo de los nories se hacia notar, una tela tipo abrigo cubria desde su cintura hasta su cuello. En su camino, buscaba materiales que le pudieran ser útil en la fabricación y forja de de armamento y materiales para los artesanos de su grupo.

El joven norie seguía su rumbo, caminando, cuando comenzó a oír un silbido que aumentaba su volumen en los pobres segundos que pasaron antes que por el costado suyo, arriba de su hombro, un objeto pasara cual flecha en tiempos de guerra. Aquel objeto acompañó consigo un zumbido en su oreja que por un instante dejó sin aliento al joven norie, con los ojos aun sin poder cerrarlos del impacto que causo aquel instante, el joven pudo ver que el objeto se abría estrellado junto a las demás piedrecillas en el río. El miedo se apoderó de el, al pensar que seria algún tipo de enemigo el que habría lanzado tan mortífera flecha, y en su temor se dirigió rápidamente a buscar el refugio de un árbol y mirando fijamente hacia los costados se dio cuenta que solo el se encontraba en el bosque, en ese instante, entonces se preguntaba, que objeto pudiese haber sido aquel que por un instante podría haberle generado un gran daño.

El sol ese dia brillaba intensamente reinando sobre los cielos, y justamente los rayos del sol reflejaban sobre el objeto que, yacía sumergido en las aguas.

El joven sabia que debía ser algún tipo de piedra o metal lo que encontraría al ir tras el objeto, y temeroso, el joven, se adentraba lentamente sobre el río, hasta llegar al misterioso objeto, grande fue su sorpresa al ver que no era la punta de una flecha la que encontró en el conjunto de piedras, si no un collar. Como conocedor sabia que el collar completo, estaba confeccionada del mas fino y puro oro que podría encontrar en las alturas de las montañas donde estaba el palacio de los Zenyn, un grupo de sacerdotes artesanos que confeccionaban joyas para el dios que vivía en las alturas, solo una vez anterior a esta tuvo la suerte de poder ver una joya confeccionada por ellos, son escazas y muy difíciles de ver, mas aun de poder tener una en sus propias manos, pero no solamente estaba la cadena, un objeto, semejante, pero mas pequeños que los talismanes que conocía, se encontraba en la cadena, tenia un joya de color azul, que asemejaba la complejidad de roca que comprendia el zafiro, el joven no comprendía si tenia algún valor espiritual, ni sabia que significado tenian aquellas inscripciones en la joya.

Un instante dudo en ponerse aquel collar en su cuello, pero en realidad, que daño podría causarle una joya? Mas del susto que por un instante le hizo pasar. Termino de abrochar el collar, cuando en un momento dejo a la vista, tres zócalos del mismo tamaño que el zafiro que yacía en el medio del precioso collar. No tuvo el tiempo suficiente para pensar en que era lo que había sucedido, ya que en los pocos segundos que pasaron,el sueño se apodero repentinamente del joven. Tambaleandose, el norie dispuso del tiempo suficiente para moverse hacia las afueras de las orillas del río y una vez sintió que ya las aguas no estaban humedeciendo sus pies cayo sobre la tierra. En sus ojos, veía como lentamente la imagen del bosque se iba desvaneciendo dejando solo en su mente la imagen negra del vacío visual que le dieron sus ojos al momento de cerrarlos por completo.

Una luz celeste y los diversos tonos de un sonido cristalino, hicieron que lentamente los ojos del joven norie se fueran separando, hasta dejar a la vista al total y por completo sus ojos.

Con ellos, vio que el bosque ya no era el paisaje que le rodeaba, en su lugar lo reemplazo un lugar como un pasillo cubierto de cristales que adornaban no tan solo visual si no que acústicamente con su armoniosa melodía al momento que chocaban entre si en el cielo, en los muros, unos firmes y translúcidos machones de hielo. Si bien todo el lugar estaba cubierto por el hielo y cristal, el joven no sentía frío alguno y por instinto solo comenzó a avanzar sobre el pasillo y en su recorrido, sobre la melodía de los cristales se oía una voz intensa que aumentaba su volumen e intensidad. El joven quedo sorprendido al momento de terminar su recorrido y llegar a una sala en donde el paisaje cristalino no desparecía en ningún rincón del lugar en el centro se hallaba la estatua del dios Emael, confeccionado con el agua mas pura solidificada, su postura era poderosa y en su brazo poseía su brazalete, sus labios se movían y con voz intensa decía repetitivamente -"busca al salvador, dile lo que sabes, el sabrá que hacer"- , su voz retumbaba sobre los muros de la cristalina habitación y el joven Norie sin explicacion, solo contemplaba estupefacto la figura del dios.

 

- Es Emael, el dios elemental, el todopoderoso- dijo una voz tan suave, sin una procedencia alguna.

El joven buscaba por todos lados de donde se emitía la voz, sin dar con resultado alguno.

- !aquí arriba!- dijo la misteriosa voz.

Y el joven al subir su vista, vio en el cielo un montón de cristales y uno de ellos, repentinamente se transforma en agua callendo rápidamente al suelo, precisamente al frente del norie, apenas iba cayendo el agua, esta se elevaba tomando una fémina figura, aquella figura tenia el cabello de agua pura, de contextura delgada, en su cuerpo, un vestido de hielo, avanzaba desde sus hombros, hasta terminar con listones de cristales que caian como lagrimas hasta las rodillas. El ser era una bella criatura que comenzó a elevar su rostro segundo a segundo hasta estar completamente enfrentada al joven y al mirarlo fijamente esbozo una cálida sonrisa.

- vaya, me he olvidado cuantos cientos de años han pasado desde que una persona a ha pisado mi palacio- menciono la misteriosa criatura

 

-me presento,soy Aiya, el espíritu del agua, y vivo en mi palacio, al interior de esta gema, Emael a sido capturado por un malvado mago llamado Ozyel, quien quiso arrebatarle el brazalete y así poseer los poderes del dios,necesitamos tu ayuda- dijo la criatura de agua.

 

El joven, mirando la estatua, se fijo del brazalete que estaba en su brazo derecho y dijo:

- ese brazalete?- mirando a Aiya

 

-Es una muy larga historia, solo te prodria decir que en una de las mas grandes guerras, un ser sombrio y su ejercito le declaro la guerra a las cuatro naciones, antes que existiera Emael, su antecesor bajo de los cielos para devolver la paz y peleo junto a los guerreros de las cuatro naciones, en su guerra ganaron, y en reconocimiento los cuatro grandes magos junto a los Zenyn le obsequiaron el brazalete con las gemas, que luego fueron traspasadas a Emael, para continuar con su labor de mantener la paz en el mundo. Es por esto que necesitamos tu ayuda, porque ahora Ozyel quiere obtener el poder de las gemas y Emael ha sido capturado.

Antes de venir, Emael dijo que el collar iria tras el salvador que reuniría las gemas, y se enfrentaría a la fuerza de Ozyel- Dijo Aiya

 

- creo que me estas confundiendo, yo solo encontré el collar, seguramente, pertenecía al héroe que buscas- dijo el joven

 

- no creo que haya una equivocación- dijo la chica, no encontraste el collar, mas bien, el te encontró a ti, digamos, que fue un hecho fortuito, yo solo dormía hasta el momento en que pusiste un pie en mi palacio, Emael te encomendó y el no se equívoca- le dijo desicivamente Aiya al norie

 

-no creo que pueda ayudarte, no soy quien buscas, no poseo habilidades, ni fuerza alguna, no se pelear, y no se de que manera podría ser util- dijo el joven

 

-no necesitas nada de eso, solo debes confiar en mi, creeme, yo te ayudare, y todo saldrá bien- le dijo la mujer intentando convencer de alguna manera al joven herrero

 

-ya basta! Quiero despertar, insisto en decir que no soy el hombre que buscas- dijo el joven cerrando los ojos, enfurecido, aunque mas bien era el temor que sobresalía de si con tono de ira.

En ese momento abrió los ojos lentamente y su primera visión fue la arena en la que abría caído, se levanto limpiando los restos de arena que aun se encontraban en sus secos labios, y se levanto limpiándose por completo. Miro a su cuello, y aun en el estaba el collar de zafiro con los tres zócalos a la vista, creyó por un momento en que podría haber algo de razón en las palabras que había mencionado Aiya, pero su inseguridad lo atormentaba, comenzó su camino de vuelta hacia su pueblo.

De camino iba recorriendo entre los árboles del bosque cuando un respiro del viento arrojo con el 

El olor a cenizas y humo que provenia de su pueblo, comenzoba aumentar la velocidad de su marcha, cuando en el horizonte una luz parpadeaba a lo lejos, el joven se imaginaba lo peor, un ataque enemigo era lo primero que pasaba por su mente, su casa, su tienda, sus amigos, todo esto pasaba por su mente y comenzó a correr velozmente hasta que llego a su pueblo, cubierto medianamente por las llamas.

Otro joven se encontraba en la entrada, y al ver la llegada del joven herrero exclamo.

-todo sucedió muy rápido! De pronto una nube púrpura descendió y nos dejó soñoliento, y en otro momento, una bestia apareció arrojando, algunos intentaron detenerlos, pero fue inevitable, el pueblo esta comenzando a arder en llamas, por favor, necesitamos toda la ayuda que sea posible-

 

- te vez vivas y energerico, ayuda a Elían a apagar las llamas, el esta en el interior del pueblo intentando apagar el fuego de las casas- le dijo al norie

 

Siguió el joven herrero avanzando cuando encontró de pronto a Elían, el se encontraba cansado, agitado, se veía en lo posible intentando apagar las llamas, su traje tenia signos de fuego, las llamas en algún momento lo habrían alcanzado y en algunas partes dejaban a la vista partes de su piel, mas, no tenia signos de daño. En sus manos poseía un instrumento, un abanico fabricado completamente con materiales de los alrededores. La empuñadura era de tenia un suave y delicado color verdoso y en su punto final un fino tejido de listones compuestos de algunas ramas y hierbas de la zona daban forma al ligero pero poderoso abanico que en si mismo formaba la figura de una hoja de arbol

 

-te ves algo cansado, dejame ayudarte?- le menciono el joven a su amigo

 

Elían había sido un muy buen amigo del joven, desde que llego al pueblo con su abuelo, en su llegada pudieron congeniar muy bien, y ya que el abuelo de Elían era un joyero y artesano, se adapto bastante bien al mercado comercial en el que estaba basado el pueblo, y por supuesto, nuestro joven norie se hizo bastante amigo de el.

Para Elian su abuelo era su única familia, Elían nunca hablaba de los demás integrantes de su familia, ni del lugar al que pertenecia, parecía que todo lo que habría vivido antes de llegar Noria, se habría quedado olvidado en el tiempo, como un renacer en su historia

El joven y Elían pasaban bastante tiempo conversando juntos, y con el tiempo han sabido afianzar su amistad, que en sierta forma fue escencial para que el joven Elian pudiera llevar de mejor manera la muerte de su abuelo.

Asi, Elian heredo de el el oficio de joyero, los años de aprendizaje junto a su abuelo, lo habrían convertido en el profesional mas joven del pueblo.

 

-no me gustaría que rompieras este abanico, fue fabricado por mi abuelo, ha estado en mi familia por años y sabes que para mi es de los recuerdos que me ha dejado el, de todos modos, confio en ti, estoy cansado y debemos apagar de cualquier forma las llamas de las casas- dijo Elian

 -tomala, abanica fuertemente- le dijo al aprendiz de herrero

 

El joven tomo el abanico, y apuntando a una de las casas en llamas levanto fuertemente el instrumento, y abatió con agilidad, una ráfaga de aire salio disparada con gran furia arrebatando levemente las llamas de la casa, sólo pudo apagar una parte, mas no era suficiente, los demás pobladores intentaban con sistemas de regadíos dispersar agua para poder apagar las llamas que levemente iban consumiendo todo el pueblo.

El joven norie se sentía desesperado, quería ser una ayuda y creía que por mas que ponía de su parte, este no era lo suficiente, una vez mas levanto el abanico, y mientras lo abatía con fuerza hacia abajo, justo al frente del camino ventoso del abanico, se aparece una gran bola de agua, que, con la fuerza del viento se disperso, y creo una gran pantalla de gotas de lluvia, que abatió con fuerza sobre la casa en llamas e increíblemente en un instante la casa ceso de su avivante fuego.

 

-puedo ayudarte!- dijo una voz sobre la mente del joven

 

-puedo ocupar mis habilidades y ayudarte con el fuego- Era Aiya quien le hablaba desde la gema en la mente del joven

 

Los demás pobladores quedaron sorprendidos con la habilidad que habría desarrollado el joven, Elian miraba estupefacto como el joven realizaba increíbles movimientos con el abanico, mientras de él desprendia ligeros, pero poderosos mantos de agua. Pese a que se hacían muchas preguntas, no podían perder tiempo intentando descifrar que era lo que había sucedido, solo había tiempo para pensar en una manera veloz de apagar las llamas.

 

Del brazo del joven, comenzó a salir agua y esta, recorría desde su brazo hasta llegar a su muñeca, avanzo por sus dedos hasta llegar al abanico donde comenzó a esparcirse sobre el abanico, cubriendo sobre ella un fino y cristalino hielo, como una segunda piel.

 

-abanica fuertemente!- dijo Aiya

 

El norie se dispuso a generar su siguiente movimiento, levanto el abanico y al abatirlo salio de el una ráfaga de viento helado acompañado de muchas gotas de agua, solo basto un movimiento para apagar las llamas que se alimentaban lentamente de la casa de algún poblador.

Y así siguió ocupando el abanico hasta apagar el total de las casas que conformaban el incendiario lugar, y una vez cesaron las llamas el agua se recogió del abanico y se recogió hasta desparecer en su brazo.

 

-gracias!- murmullo para si el joven norie, presintiendo  que sus palabras serian escuchadas por Aiya, en tono de agradecimiento por su ayuda.

 

Corriendo hacia la posición del joven, llega Elian, y en un suspiro de alivio después de tan tormentoso momento, mira al joven, y con un tono un poco más relajado le dice:

 

-uff! Gracias por ls ayuda, pero aunque hayamos acabado con el fuego en el pueblo, aun la bestia esta libre- dijo Elian

 

-Vi recién el poder que acabas de hacer para poder apagar las llamas con el abanico, no se que clase de magia es la que has aprendido, pero creo que eres el único que puede enfrentarse a ese monstruo, lleva el abanico contigo, en estos momentos para ti es mal útil- le dijo Elían al joven norie.

 

El joven miraba hacia por su horizonte, buscando algún rastro que pudiera darle algún indicio de la posición de la bestia. Al parecer no era muy difícil, la bestia, según los relatos del momento, estaba conformada por rocas de fuego, era una bestia de gran magnitud, y en su camino, dejaba huellas calcinando a su paso la tierra y paja que conformaba el suelo que pisaba, eso, y los rastros de humo y fuego del bosque, le daban en primera instancia al norie, un lugar donde buscar.

 

Guardo el abanico en su espalda, y el joven y valiente norie se abrió paso sobre el bosque, en su camino mientras se dirigía en el rastro de el bosque calcinado, unas pequeñas niebla de color purpura acompañaba el recorrido veloz del joven.

 

-Debes tener cuidado, en el bosque, podemos encontrar todo tipo de criaturas- le dijo Aiya al joven

 

-Cuando las encuentre, vere que es lo que puedo hacer, por ahora, me preocupa que debemos encontrar a la bestia e intentar alejarla lo mas que podamos del pueblo - le dijo el joven norie mientras emprendia el rumbo adentrándose cada vez mas en el interior del bosque.

 

Siguiendo con su camino, el joven se encontró con una barrera, un conjunto de arboles en llamas le dejaban una pantalla de fuego imprenetable que  hasta ese instante, le impedia cumplir con su objetivo y a su vez, unas tres bestias necrófagas se habrían paso desde el suelo, abriéndose camino con sus añejas y putrefactas manos, saliendo de la tierra como si fuese una semilla que nunca germino del todo bien.

Las bestias llevaban consigo espadas y escudos, el joven norie, se imaginaria que los seres, en sierta forma  estaban impidiendo que llegara a su objetivo, y entendio que al menos estaba bien emplazado en su camino.

Los Necrofagos, son seres repudiables, no podríamos decir que son exactamente una raza, ya que son almas de bandidos y corruptos guerreros que alguna vez fueron eliminados y su alma no alcanzo la paz eterna. Hasta hace tiempo no se sabía exactamente nada de los necrófagos, puesto a que para que pueda existir uno, necesita de magia. La ultima vez que se habrían visto necrófagos en el reino, fue en el ataque de luna de Alkhazab, un mago del imperio de Azal que servia a la corte del rey, Alkhazab siempre le fue fiel a su rey, pero sintió que nunca fue bien retribuido y  aunque este ultimo no le importara, el rey veía como cada dia que pasaba Alkhazab se volvia cada vez mas poderoso, y sintió en su interior el miedo de que alguien con tanta fuerza pudiera irse en contra de  su corte real, y que tuviera tan fácil acceso a el. Como un modo de protección Alkhazab fue desterrado del reino. Una vez desterrado el mago busco la manera de encontrar venganza contra del reino al que una vez sirvió y entre viejos papiros prohibidos, encontró el hechizo de la luna, un hechizo que le permitiría levantar a las almas que por uno u otro motivos, aun estaban ligadas a la energía de la tierra y canalizarlas dándoles un cuerpo ficticio y temporal, para esto, Alkhazab necesitaba una fuente poderosa de energía, pero además, el hechizo exigia que para que el pudiera ser llevado a cabo, la luz que brindaba el dia debía desaparecer.

Fue entonces cuando Alkhazab en la noche de luna llena preparo el hechizo que pudiera llevar a cabo su venganza, y entre la brillante luz que le brindaba la luna, en la cima de una roca, Alkhazab levanto sus manos, canalizando en ellas la luz de la luna, y de entre sus dedos, salieron miles de listones de luz, que asemejaban serpientes, que rodearon al mago y se dispersaron por el territorio enterrándose en la tierra, y en menos de dos minutos entre neblina, el mago veía  como entre grupos los miles de necrófagos aparecían llevando consigo una metalica e intimidante melodía que realizaban al golpear al  ritmo de sus pasos, sus espadas en el centro de sus escudos.

Con su gran tropa lista, Alkhazab, se sentía poderoso y seguro de si mismo, se movio sobre las montañas, sin miedo de que su tropa fuera avistada por el que ahora era su enemigo. Al subir las montañas los soldados que estaban de guardia en las atalayas del castillo del rey, divisaron que una tropa enemiga se acercaba, y no dudaron en dar aviso de invasión, con el cual generaron rápidamente una tropa para confrontar el desconocido enemigo.

De la batalla no se sabe mucho, las historias cuentan que la tropa de Alkhazab se arremetia contra el imperio de Azal, y de pronto unas luces cayeron del cielo y la luz del dia salio mas temprano que de costumbre. La tropa de Alkhazab fue vencida, y del mago nunca se supo nada, solo se sabía que el dia habría vuelto a su normalidad y de ese entonces de los necrófagos solo se sabía en historias.

Es quizás por estas historias que al joven le extrañaba que se encontrara precisamente con tres necrófagos a la luz del dia, a su parecer, los necrófagos solo sobrevivían en el cobijo de la oscuridad, pero pese a querer realizarse preguntas, sabia que el enfrentamiento con estos seres se aproximaba, mas aun porque los necrófagos estaban listos y preparados para enfrentarse al joven.

El norie, nunca había peleado en un combate, sabia, por su oficio lo básico de embainar una espada, pero en este caso, su única arma con la que contaba era el abanico que Elían le abria otorgado.

 

-No te preocupes, yo te ayudare, solo confía en mi- se escucho la voz de Aiya en la mente del joven

 

-extiende tu mano, y deja que la magia brote de tus dedos, esa es la clave- le decía Aiya al joven.

 

En ese momento, el joven norie extiende su mano derecha, su respiración se hacia cada vez mas profunda e intensa, miraba fijamente como los necrófagos se acercaban levantando sus espadas, preparados para generar el primer ataque. Cuando vio que solo quedaban cerca de tres pasos para ser atacado, el joven cerro los ojos esperando que un milagro pudiere salvarle de aquel momento, exalo muy lentamente la respiración en su boca, y sin que el joven se diera cuenta, de el comenzó a brotar una luz celeste, luces lo rodeaban y antes que las espadas pudiesen tocar al joven la luz que brotaba lanzo un resplandor, que pareciese que los hubiese golpeado con total braveza. Los necrófagos salieron dispersados hacia atrás y la luz que rodeaba al joven se concentro en su brazo derecho, y la luz comenzó a avanzar a su mano, en ella una empuñadera de hielo y el agua como si fuese una cuerda, comenzó a avanzar dejándose caer al suelo, convirtiéndose en un fuerte y seguro latigo.

El norie abrió los ojos y sintió como el poder recaía en su mano.

 

-vaya, con que este es tu poder- dijo el norie a Aiya

 

-Claro, solo déjate encantar por la magia- segura, le dijo Aiya al joven norie antes de adentrarse a la batalla.

 

Se levanto el primer necrófago, y avanzo furioso abalanzándose velozmente sobre el joven, el norie, volvió atrás la mano y realizo un movimiento hacia adelante, y con ella, el latigo salio con movimiento veloz pegándole en la pierna, se escucho el estruendo que genero la punta del latigo en la putrefacta piel del necrófago. Volvio a echar su mano hacia atrás y realizo el siguiente movimiento hacia adelante, esta vez el latigo golpeo en la cabeza del necrófago, dos golpes certeros sueron suficientes para que el necrófago cayera al suelo, y al momento de caer, su cuerpo comenzó a desaparecer en la tierra quedando solo la tierra en el lugar donde estuvo su cuerpo.

Los otros dos necrófagos ya estaban de pie, ellos aparentemente no sientien miedo, y se abalanzaron sobre el joven.

 

-vamos a probar con otra cosa, a lo mejor con esta arma te sientes mas seguro- le dijo Aiya al norie

 

Y en ese instante el latigo se recogio concentrando una gran bola de agua al final de la empuñadura, y esta comenzó a tomar forma de espada, la que se fue congelando desde el comienzo de la empuñadura, hasta el final de la espada.

El joven sintió liviana la espada, no sentía frio de tenerla, al ser otro humano, quizás ya su mano estuviese congelada, y comenzó a generar movimientos con ella, no sabia si los movimientos eran parte de lo que sabia, o era parte de la magia que Aiya tan gentilmente le habría entregado.

Se acercaron los necrófagos, y el joven se acerco al primero, esquivo su ataque y mientras el necrófago se recuperaba del ataque que habría realizado, el norie genero dos ataques certeros, que hicieron que el necrófago cayera hacia el suelo, el segundo, aprovecho el momento en que el jocen habría realizado su ataque para querer generar un corte con su espada, el joven, solo vio cuando la espada venia hacia el con un movimiento vertical, y en un acto instintivo levanto su brazo izquierdo, y de el un nudo de agua salio de su brazo transformándose en un puro y cristalino escudo de hielo, que en un certero segundo, alcanzo a proteger al joven de un mortifero ataque. Aprovechando el mismo impulso del ataque enemigo, el joven retira la espada de su enemigo hacia el costado y en un movimiento recuperativo genera dos ataques certeros con la espada, el necrófago derrotado cae y desaparece en la tierra, al terminar la batalla la espada se convierte nuevamente en agua y comienza a desaparecer en el brazo del joven, como si lo absorbiera.

 

-¿Por qué desaparece?- Le pregunto el joven a Aiya

 

-La magia requiere de energía, debe descansar para ser usada cuando lo necesites, por ahora cada vez que necesites de ella solo debes concentrarte y asi como lo has hecho en ese momento el arma saldrá a defenderte- le dijo Aiya al joven

 

-¿Pero como sabre si saldrá el latigo, o la espada?- le pregunto el joven

 

-Pruebalo tu mismo- esas fueron las palabras de Aiya hacia el joven

 

El norie extendió su mano y comenzó a concentrarse en que el agua saliera de su brazo, y comenzó a pensar en la espada, el agua salio desde su brazo, y tal como en la vez anterior, comenzó a formarse y a solidificarse la espada del mas puro y cristalino hielo, eljoven estaba satisfecho de lo que había logrado hasta el momento, y para el era difícil de creer lo que estaba pasando.

Continuando con la captura de la bestia el joven aun tenia que traspasar los arboles que estaban en llamas, el joven tomo el abanico y generando un veloz movimiento, de el desprendio una ventisca que congelo los arboles, convirtiéndose en un bosque de arboles cristalinos, ahora solo quedaba romperlos, asi, que el joven extendió su mano, y trajo con la magia la espada de hielo, la dura filada hoja de la espada, fue suficiente para que con un par de ataques certeros, los arboles fuesen destruidos limpiando con ello el camino que tanto obstaculizaban.

Cada vez que avanzaba, el norie comenzaba a sentir mas calor, eso quería decir que cada vez estaba mas cerca de su objetivo, en su paso en el camino seguía viendo las huellas de la bestia calcinadas en la tierra, podía intuir que la batalla seria ardua, que la bestia era de gran magnitud.

 

Siguiendo por el camino del bosque en llamas, el joven se encuentra con un terreno rodeado de arboles en llamas, en su extremo una luz de llamas que salía abravante hacia el cielo, eran llamas furiosas y que notaban su crecimiento de ira, en ella solo se divisaron los oscuros ojos de la bestia, que al divisar al joven, emite un gemido tan abrupto que se debio haber escuchado varios metros a la redonda, en su grito, las llamas que emanaban de la bestia desaparecieron, dejando descubierta a la bestia, era un monstruo rocoso, se desplazaba en cuatro patas, y su rostro estaba formado por rocas volcánicas, entre ellas, se hacían notar líneas de lava que recorrían por completo su cuerpo, en su frente se hayaba una gran roca brillante, de semejanza al ruby, pero no solo se encontrabaen su frente, dos piedras de iguales características se encontraban en la media de sus patas del frente, su forma era extraña, eljoven hacia su forma semejante a la de un lobo o algún otro animal que se moviese en cuatro patas.

 

-Es korob….! Hacia tiempo que no lo veía-  dijo Aiya,-Pero, porque esta atacando a una aldea, no es su estilo- le dijo Aiya al joven

 

-¿quieres decir que conoces a la bestia?- le pregunto el joven a Aiya

 

-Claro que si, corresponde a la bestia del espíritu del fuego, que encierra la segunda gema, su nombre es Korob, no hay que matarlo, solohay que controlarlo-

 

La bestia genero otro gemido mirando atentamente al joven y furioso gira su cabeza emitiendo en su iro una llamarada, que se convierte en un anillo de fuego que iba avanzando segundo a segundo, dejando sin espacios donde poder salvarse de la potente fuerza de las llamas al joven, en esto el norie saca de su espalda el abanico, y generando un movimiento genera, la ventisca contra la sección de fuego que se avecinaba, con la ventisca pudo dejar un espacio en el anillo de fuego que avanzaba por el terreno del bosque en llamas y velozmente el joven se hace camino sobre el espacio que fabrico, dirigiéndose hacia la bestia. Sabia que debía mantener distancia con la bestia, es por esto que pensó en atacar con la única arma que le daba espa ventaja, saco entonces con la magia el latigo y de pronto se escucho la voz de Aiya diciendo:

 

-Ataca a las piedras de sus patas, ese es su punto débil-

 

El joven movio su brazo hacia atrás y cautelosamente comenzó a calcular su primer ataque, volvió a llevar su brazo hacia adelante y con el la fuerza del latigo hacia su camino en el viento, el calculo fue erróneo, el golpe dio en una piedra de su hombro y a la bestia parecio no importarle, no mostro signo alguno de dolor, o que el golpe que habría propinado haya sido, siquiera significativo.

Volvió a traer su mano hacia atrás, pero ya había sido demasiado tarde, la bestia ya se había dado cuenta de que el joven estaba demasiado cerca y en un rápido movimiento, la bestia dio un giro en su propia posición y con su cola, golpeo al joven, rápidamente el norie alcanzo a defenderse del contraataque con su escudo de hielo, y sabia que debía tener mas cuidado y ser mas cauteloso si quería salir victorioso de la batalla.

El norie retrocedio y la bestia comienza a lanzar bolas de fuego las que impactaron en el suelo, delante del joven, las bolas no iban dirigidas el joven, y este comprendio que su finalidad no era golpearlo si no evitar que se acercara, puesto a que una vez las bolas tocaron el suelo, estas emitieron una llama interminable que emergia con furia proyectándose hacia el cielo, generando un laberinto por el territorio dejando con dificultad el paso del joven hacia la bestia. Sabia que la única manera de vencer su obstáculo era ocupando el abanico, saco este y en su ligero movimiento, la ventisca logro apagar unas cuantas llamas, dejando un espacio para que el joven pudiese avanzar por el camino que iba construyendo, la bestia al darse cuenta que el joven seguía avanzando genero el mismo ataque con en que habría comenzado, y genero el anillo de fuego con el movimiento de su cabeza horizontalmente. El joven comprendia que era lo que debía hacer y con la ayuda del abanico, pudo hacerse espacio sobre el anillo de fuego y una vez mas se encontró frente a la figura de la bestia, esta vez no iba a fallar y con la fuerza de el latigo de agua en sus manos, calculo el lugar donde debía golpear y esta vez el golpe que dio fue certero hacia la piedra en su pata, la bestia emitio un gemido, quizás de dolor, y al cabo de un momento la bestia inclino su pata. Ni

 

-Aun debes golpear la siguiente- le dijo Aiya,

 

Y acto siguiente el joven calculo su segundo ataque, y ya con la experiencia del disparo certero que habría propinado, el segundo fue aun mas certero, haciendo que la bestia inclinara, esta vez, su segunda pata, la bestia perdió entonces el equilibrio y cayo al suelo dejando en el su cabeza inclinada y a la vista, la piedra que se ubicaba en su frente.

Sabiendo que esta era la oportunidad, el joven genero la espada de hielo, y rápidamente comenzó a dar rapidos movimientos en la piedra de la bestia, cada vez que este golpeaba, la bestia fruncia el ceño, estaba haciendo bien las cosas, pero los ataques no fueron suficientes, puesto a que en un respiro, la bestia abrió sus ojos y en se levanto emitiendo nuevamente un gruñido, aun mas feroz, giro en su posición para alejar al joven de donde estaba. El joven ya veía venir este ataque, por lo que estaba esperando que el golpe de su cola impactara en el escudo de hielo. Con el golpe el norie retrocedio, la bestia estaba aun mas enfurecida, quizás porque no se imagino que un humano podría propinarle tan severos ataques, y en su brutal venganza comienza a escupir hacia el cielo, rocas encendidas con fuego. Como caian del cielo, esta vez, al norie le era difícil ayudarse con el abanico, solo debía dejarse guiar por la sombra que ellas emitían al lugar donde caerían y comenzó a esquivar una por una las piedras que intentaban golpearlo. No contento con esto, la bestia comenzó a lanzar sus bolas de fuego y con el, mientras el joven se abria paso, lanzo no una, si no tres anillos de fuego, el joven alcanzo a esquivar una pero no pudo sincronizarse para poder generar un camino sobre las tres y las dos siguientes impactaron sobre su escudo, haciéndolo retroceder nuevamente hacia su posición.

El joven ya estaba empezando a hacer notar su cansancio, le costaba mover las piernas, el extenso ejercicio y el abrumante calor que encerraba el bosque en llamas, hacían que la reacción y los movimientos del joven fueran descendiendo a medida que los segundos iban avanzando.

La bestia genero el mismo ataque, el joven esquivo las piedras y llegaba el momento de que la bestia enviara sus anillos de fuego, tres de ellos salieron de la boca de la bestia y rápidamente el joven lo espero, y realizando tres rapidos movimientos salieron disparados tres niveles de ventiscas, las que salieron una tras otras impactando una por una los anillos de fuego, pudo hacer su espacio, y el joven avanzo rápidamente hacia la bestia, esta era su oportunidad, y no podía desperdiciarla.Calculo con el latigo donde debía golpear y realizo con éxito los dos tiros que debilitaban a la bestia, una vez esta quedo tumbada en el suelo, nuevamente el joven comenzó a realizar los ataques con la espada de hielo sobre la roca en su frente, fueron tanto los rapidos movimientos que realizo el norie, que ya cuando creía que no podría mas con su brazo uno de los impactos de la espada con la piedra generaron un brillo, y la bestia abrió los ojos y se levanto rápidamente, esta vez, no pudo repeler al joven, los ataques certeros que le habría propinado el humano, habían sido suficientes para que la bestia comenzara a tambalearse y en un segundo la bestia cayo al suelo, y en su caída, del suelo de levanto humo, de la tierra que se iba calcinando en el lugar que cayo, las líneas de lava que tenia en su cuerpo, perdieron viveza, mas estas, nunca perdieron su luz.

 

-¿Esta muerto?- pregunto el joven a Aiya, para saber si ella tendría alguna respuesta.

 

-no, solo esta desmayado- le dijo Aiya

 

-Vamos, no tenemos tiempo que perder, debes sellar la gema, antes que Korob despierte nuevamente

 

-y ¿Cómo hago eso?- pregunto el joven

 

-toca con tus manos, la piedra en su frente, tratare de crear algún tipo de puente con el que te puedas comunicar- Dijo Aiya

 

El joven extendió sus manos, y temeroso de lo que ocurriría, lentamente comenzó a acercar sus manos sobre la gran piedra rojiza de la frente de la bestia, cuando sus dedos comenzaron a tocar la piedra, sus ojos se fueron cerrando lentamente, concentrándose, estaba entrando al espíritu de la gema.

Lentamente comenzó a separar los parpados, y el joven comenzó a sentir la misma sensación, y el mismo nudo en el estomago que la primera vez que conocio a Aiya, pero esta vez, no estaba en un palacio de cristal, si no que, muy por el contrario, el lugar donde se encontraba estaba sumido en las llamas y el calor que se encontraba ahí era abrazador, en el ambiente solo habían mini cráteres del que salían vapores que salían emitiendo un silbido, y en los muros de aquel lugar, se encontraban pequeños zurcos de lava, los mismos que tenia Korob en su cuerpo, a medida que avanzaba por el pasillo, las rocas iban aumentando su temperatura y con ello emitían una luz que le permitia iluminar el lugar, quedando al descubierto, al final del pasillo, una enorme habitación.

Al llegar a ella, el joven vio que era una habitación totalmente distinta a la de Aiya, en esta, las rocas se tomaban todos los puntos de vista, el piso era completamente rocoso y este se desbordaba hacia una piscina de lava, del que salían las llamas e ingresaban nuevamente. En el centro de la circunferencia que comprendia la habitación, en el piso se hayaba un símbolo, el símbolo que el joven asemejaba que correspondería al símbolo que representa al fuego, ya que, este símbolo, justamente se encontraba dentro de las inscripciones del collar que en esos momentos le acompañaba, en el centro, se hayaba una pequeña roca sin forma aparente, como si estuviera ahí por algún motivo en especial, y enfrente del símbolo, en el extremo de la habitación, yacia un trono, y en el estaba una figura masculina, hecha completamente de fuego y lava, vestia una armadura de piedra y lava, pero este, estaba completamente dormido, recostado en su trono hecho de roca.

El joven avanzo hacia el ser de fuego, y antes que pudiera emitir palabra alguna para no importunar al extraño ser, del collar que tenía en su cuello sale un chorro de agua, que cayó directamente en el rostro del ser de fuego. El agua, se evaporo antes de que pudiera tocar el rostro del ser, pero el vapor fue mas que suficiente para que sus ojos, se vayan separando lentamente y al abrir sus ojos la figura del joven vaya tomando forma.

 

-Vaya, un humano en mi palacio- dijo el extraño ser

-debo de aun estar soñando- repitió

 

-Vamos despierta! Necesitamos tu ayuda- se oyo la voz de Aiya desde el collar en el cuello del joven.

 

-¿Eres tu Aiya?, tanto tiempo, que te ha hecho venir a mi palacio de fuego, pensé que no te agradaba el calor- dijo sarcásticamente el extraño ser

 

-¿Eres Korob?, eres el que estaba destruyendomi aldea?- pregunto el joven hacia el extraño ser.

 

-¿yo, Korob?, ¿Quién te dijo eso? ¿Aiya?, jajajaja, no, mi nombre es Gadeon, Soy el espíritu del fuego que vive en esta gema- dijo el ser

 

-Y Korob, a quien buscas, esta allí- y apunto con sus dedos flameantes hacia la roca que estaba situada en el centro de la habitación.

El joven queda mirando fijamente la roca, y ve como lentamente la roca comienza a realizar movimientos de un lado a otro, y este se desenrosca y se torna en la minima figura de la bestia que en algún momento enfrento, se sacudió y amistosamente fue donde su amo, quien lo recibió de un calido gesto de amor al generarle una caricia sobre la roca que estaba en su frente.

 

-el es korob, mi mas fiel amigo, por sierto, que hace un humano en mi palacio, me lo podrias explicar Aiya?- dijo con tono de custionamiento

 

-primero explícame el hecho de porque mandaste a korob a atacar la aldea de los nories-

 

-¿yo lo mande?, no recuerdo haberlo hecho, solo recuerdo un breve momento en el que desperté y todo el palacio estaba rodeado de una nube purpura, cai nuevamente en el sueño y luego ustedes llegaron y me despertaron, eso es todo lo que recuerdo- dijo Gadeon

 

-ahora explícame que es lo que ha sucedido, y porque no esta Emael hablando con nosotros personalmente- Pregunto

 

-Ozyel lo ha conseguido, ha capturado a Emael, y con el, ha intentado quitarle las gemas de su brazalete, en un ultimo gesto, emael ha logrado dispersarlas y ahora  debemos reunirlas nuevamente y vencer al poder de Ozyel- Le dijo Ayia a Gadeon

 

-Ozyel, no debe tener mucha fuerza, no deberías alarmarte tanto- Le dijo Gadeon