Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca por Jose Zorrilla - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle
index-1_1.jpg

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra Universidad de Alicante

Copyright © Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 1999-2005. Accesible desde http://

www.cervantesvirtual.com

Año 2007

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca PERSONAJES

LA FAMA.

EL REPOSO.

LA CRÍTICA.

HOMERO.

VIRGILIO.

SHAKESPEARE.

CERVANTES.

Coros y acompañamientos

correspondientes.

Alegoría del alcázar de la Memoria, figurando un antro obscuro con cinco puertas ó nichos que se abren á su tiempo. Al levantarse el telón se oye MÚSICA y cantan dentro.

3

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

Escena I

Pasad, ruidos livianos,

inútiles quimeras,

espíritus mundanos

que de la tierra prófugos

por las tinieblas vais.

Pasad, sin que al tumulto

de vuestros pies profanos

de mi palacio oculto

la soledad pacífica

pasando interrumpáis.

¡Pasad, pasad!

Aquí no está el imperio

de vuestra magia impura,

aquí de hondo misterio

entre los velos mágicos

en blando sueño están

los Genios que vertieron

la luz sobre la tierra,

los que de Dios bebieron

la ciencia y el espíritu

con anheloso afán.

¡Pasad, pasad!

LA FAMA

(Saliendo.)

¡Ha del reposo que en las tumbas mora!

¡Ha del misterio que velando está!

EL REPOSO

(Dentro.)

¿Quién de las tumbas atención implora?

¿Quién por mi reino descarriado va?

LA FAMA

4

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca La Fama soy, que de la tierra vengo.

5

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

Escena II

Ábrese la puerta del centro, y aparece en un lecho EL REPOSO coronado de adormideras.

EL REPOSO

¿Qué pasa, pues, en la fatal mansión?

¿Llegó el instante en que sin tino tengo

los sellos que romper de mi panteón?

¿Tocó en su colmo la locura humana?

¿La cólera de Dios se desbordó,

y el orbe á polvo tornará mañana?

¿Vuelve la nada á su principio?

LA FAMA

No.

El tiempo sigue su veloz carrera,

el mundo, largo tiempo vivirá,

y largo sueño en tu mansión espera

á los que su antro cobijando está.

Mas óyeme un instante, y tus oídos

la nueva que divulgo escucharán,

y tus genios, de gozo estremecidos,

en su lecho de mármol se alzarán.

Hay un rincón de la atrevida Europa

do una raza de inmenso corazón

vive, y guarece su triunfante tropa

la sombra de un castillo y un león:

España, sí, que vencedora un día,

dos mundos ocupó con estrechez;

España, que negaba y concedía

tierra donde vivir, con altivez,

existe libre de extranjero yugo

por más que Europa la contemple audaz,

y ser quisiera su fatal verdugo,

siempre envidiando su valor tenaz.

6

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca La inquieta Europa, que intentó humillarla,

no la conoce todavía bien,

y atenta solamente á encadenarla,

la mira desde lejos con desdén.

Pobre, ignorante y sin poder la entiende,

de sí misma la juzga sin amor,

y ella á su vez su libertad defiende

con su fe solamente y su valor.

Tinta en la sangre de sus propios hijos,

cercenada de intrusos por doquier,

no ha sabido á desastres tan prolijos

la gloria de sus hijos posponer.

Templos les abre, y les eleva estatuas,

y «esos son (dice á los extraños), sí,

los que pregonan vuestras lenguas fatuas

sin recompensa ni memoria en mí.

«¿No hay aquí gloria? Sin que mucho tarde,

Calderón y Cervantes lo dirán.

¿No hay libertad? Daoiz y Velarde

á daros un ¡mentís! despertarán.»

Eso dice la España postergada,

eso la fama anunciará veloz;

díselo tú, Reposo de la nada,

a esos que duermen sin oír mi voz.

Si al viento de las recias tempestades

con que su patria desolar se ve,

ardiendo se desploman sus ciudades,

sus mausoleos quedarán en pie.

Diles que duerman sin odiar los hombres

á esos que grandes y españoles son,

y que no ignoren que escribió sus nombres

á par de los más grandes, su nación.

EL REPOSO

7

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca Sí les diré. Sus almas bienhadadas

con tus nuevas ¡oh Fama! gozarán,

y con blanda sonrisa, en sus almohadas

a posar la cabeza tornarán.

Que aquí halla amparo, protección y asilo

cuanto atañe al descanso y al placer,

aquí reposa el corazón tranquilo

de la ansiedad con que acertó á nacer.

LA FAMA

¡Oh! Tengan ese mísero consuelo

que el envidioso mundo les negó,

ahora que ven que sin premiar el cielo

jamás el genio y la virtud dejó.

EL REPOSO

Las alas otra vez tiende segura,

tórnate en calma donde alumbra el sol;

ellos sabrán en mi mansión obscura

la gloria de ese Fénix español.

LA FAMA

¿Quién trajo aquí sin mi poder la nueva?

EL REPOSO

Ha siglo y medio ¡oh Fama! que la sé,

que ha siglo y medio que en el mundo prueba

con sus palabras Calderón quién fué.

LA FAMA

La lumbre de su gloria reverbera

por cuanto alumbra el rutilante sol,

y España olvida su contienda fiera

escuchando su Fénix español.

EL REPOSO

Por quien es, está aquí; yo que le guardo,

el primero á mi vez le conocí.

8

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca LA FAMA

Su triunfo dile.

EL REPOSO

A que se torne aguardo.

LA FAMA

¿No está en tus reinos?

EL REPOSO

Volveráse á mí.

A recibir la merecida palma,

á su alcázar la gloria le llamó,

y hoy volverá regocijada el alma

al lecho que un instante abandonó.

LA FAMA

A Dios te queda, pues.

EL REPOSO

Vé tu camino,

y allá en los sitios por do errante vas,

venga á la España y su cantor divino,

que bien merecen los de España más.

LA FAMA

¡Guay de quien mira necio ó atrevido

con ojos insolentes su pendón!

¡Guay del que asome cuando dé un rugido

y despierte iracundo su león!

(Vuela.)

9

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

Escena III

EL REPOSO

Y vosotros que en sueño perfumado

en vuestro lecho de laurel dormís,

alzaos y gozad con lo pasado,

levantaos á ver cómo vivís.

¡Ha de los mansos soñolientos sones

que arrullan y adormecen mi mansión,

cantad, y al entonar nuevas canciones,

el descanso romped de mi panteón!

No traigáis el murmullo de las hojas,

ni de las fuentes el rumor tenaz,

ni el son del aura en las espigas rojas,

ni el suspiro del céfiro fugaz.

Venid sobre el perfume de las flores

con el vario cantar del ruiseñor,

cuando cuenta á la aurora sus amores,

el rocío libando en una flor.

Traed las armonías que en la gloria

se exhalan del laúd del serafín,

y á las puertas llamad de la memoria

de los que duermen sin temer su fin.

¡Cantad, y que despierten un momento

su gloria inmarcesible á contemplar,

como á los besos de amoroso viento

las flores, que se vuelven á cerrar!

(Ciérranse las puertas que muestran el lecho del REPOSO , y se oye dentro MÚSICA .) 10

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

Escena IV

MÚSICA

Alzaos del sepulcro

los que dormís en paz.

Aún se oyen vuestros cánticos

gloriosos resonar;

sobre las alas rápidas

de las centurias van;

de vuestros nombres ínclitos

la lumbre celestial,

el mundo por sus ámbitos

iluminando está.

Alzaos del sepulcro

los que dormís en paz.

Ni ingrata á vuestro espíritu

la patria desleal,

en vuestros secos mármoles

os dejará posar.

Con vuestra fama espléndida

feliz se ufanará,

si acuerda á vuestras ánimas

origen inmortal.

Alzaos del sepulcro

los que dormís en paz.

(Ábrense las puertecillas del escenario, cada cual á su turno, dejando ver una débil aureola de luz, símbolo de la gloria, y se presentan á su vez HOMERO , VIRGILIO y SHAKESPEARE , coronados de laurel, apareciendo sus nombres sobre sus respectivas puertas en letras de luz, y conforme van presentándose.) HOMERO

¿Quién á luz torna mis desiertos ojos?

¿Quién música tan dulce en mis oídos

vierte, y á vida vuelve mis despojos,

en el abismo de la sombra hundidos?

11

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca Oigo una voz más suave y halagüeña

que las aguas del Xanto y del Eurotas,

que de mi patria la ilusión risueña:

¡memorias dulces por la muerte rotas!

Alcanzo en el espacio, vagarosos,

ricos de gloria y varios en colores,

ir en montón espíritus famosos

cantando al par su religión y amores.

¿Quiénes son esos héroes que embozados

van en tropel, y nacen de una lira

cuyos cantares, con vigor lanzados,

de mi Grecia el espíritu no inspira?

No conozco sus faces, escondidas

tras de los cascos que los rayos doran,

ni comprendo sus trovas, confundidas

con plegarias al Dios á quien adoran.

No van á los Elíseos por descanso,

ni á Júpiter invocan, mas su acento

baja solemne y armonioso y manso

por la región del azulado viento.

¡Cantad, héroes, cantad, que-mis oídos

os oyen con placer, y el alma mía

en vuestros sones va desconocidos,

á torrentes bebiendo la armonía!

Yo os escucho, cantad; mi largo sueño

mecéis con vuestra voz: ¡cisnes extraños!

Verted deliciosísimo beleño

en el insomnio de mis luengos años.

VIRGILIO

Yo oí de entre las hojas de mi laurel sonoro

brotar de un arpa nueva el inspirado son,

y desperté sintiendo de sus bordones de oro

los misteriosos ecos herirme el corazón.

12

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca No fué, sin par Homero, la voz de tus valientes ni el himno de tu Grecia la música que oí;

sus notas son más graves, y excitan reverentes memorias religiosas con que jamás viví.

No adornan sus misterios los mirtos de Cartago, la voz de las Sibilas, ni el carro del Amor,

de Venus las palomas, ni de Carón el lago,

ni el porvenir de Roma, á quien fingí mejor.

Mas yo, mientras escuche las notas de esa lira, no quiero de mi lecho volver al cabezal;

quienquiera que tú seas, quien con tu voz suspira, tu canto no interrumpas, ¡oh Bardo celestial!

Te escucho, y tu armonía dulcísima me suena

como la voz lejana del espumoso mar,

como el susurro manso de la floresta amena

y el ala de la garza que empieza á remontar.

La sombra de los olmos en la abrasada siesta,

de un límpido arroyuelo el desigual rumor,

no son para el viajero que á reposar se apresta, cual para mí son dulces tus cántigas de amor.

Sí, canta, y de mi gloria, con reverente oído

en mi inmortal insomnio tu voz escucharé,

y aromará mis sueños el plácido sonido

de tus palabras bellas, que comprender no sé.

SHAKESPEARE

Yo oí su voz primera descendiendo

á esta mansión de sombra y de reposo,

y allá en el alma el porvenir midiendo,

miré á lo lejos y alcancé un coloso.

Yo te conozco bien, hijo del canto;

yo comprendo la voz de esas quimeras

que en un delirio misterioso y santo

lanzas al mundo, de quien nada esperas.

13

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

¿Quién resiste tu voz? Lanzada al cielo,

te franquea sus puertas eternales;

lánzala al viento, y detendrá su vuelo

al vivo lampo de sus mil fanales.

El averno, la mar y el orbe todo,

de tu arpa cede al colosal imperio:

sí; cuanto existe de insondable modo,

de su existencia te mostró el misterio.

¿Quién como tú? Los mundos á tu orden,

ante tus ojos obedientes giran;

átomos son que hierven en desorden,

y á tu voz nacen, y á tu voz expiran.

Soplas sobre ellos, y á tu soplo viven;

si necesitan voz, les das tu acento;

si forma, de tus manos la reciben;

si atributos, les das tu pensamiento.

Eres un manantial rico y fecundo,

tu lengua es un torrente de ambrosía,

tu mente radia como el sol, y el mundo,

al son de tu palabra se extasía.

De águila son tus ojos; son tus alas

de ardiente querubín; á las tormentas

en el impulso de tu vuelo igualas,

y á reposar en el cenit te sientas.

Allí sueltas tu voz, y allí á tu canto

el curso de los astros se suspende;

Dios te envuelve en las orlas de su manto,

y en su divino espíritu te enciende.

Sacerdote de Dios, cantas su gloria;

bardo de religión, tú la penetras;

tu patria diviniza tu memoria,

y los sabios aprenden de tus letras.

Canta, y en tanto que tu genio aborte

14

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca de místicos fantasmas luenga tropa,

á la sombra inmortal de su cohorte

yo dormiré, y aplaudirá la Europa.

15

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

Escena V

HOMERO , VIRGILIO , SHAKESPEARE y LA CRÍTICA .

LA CRÍTICA

(Ni del reposo y la muerte

en los brazos dormirán;

yo amargaré cuanta gloria

el universo les da.)

¡Ha de los que alzan la frente

del mundo á la vanidad;

hierbas que brotáis al soplo

de vuestro orgullo no más,

tan sólo vuestra demencia

vosotros divinizáis!

¿De qué sirve á quien le escucha

vuestro sublime cantar?

Esas creaciones grandes

que encarecéis con afán,

sólo son necios delirios

incomprensibles asaz.

¿De ese cantor os arrulla

el cántico celestial?

Porque escucháis solamente

su monótono compás.

Así es el ruido del viento,

del agua así el son fugaz,

á su murmullo se duerme,

mas no se entiende jamás.

16

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

Escena VI

HOMERO , SHAKESPEARE , VIRGILIO , LA CRÍTICA y CERVANTES .

CERVANTES

¿Quién con tan negras palabras

llega á esta mansión audaz,

que de mi sueño de mármol

me viene así á despertar?

LA CRÍTICA

La Crítica soy juiciosa,

en cuya balanza igual

se equilibran los tesoros

que debe la ciencia dar.

Yo, por el bien de los hombres

estoy en vela tenaz,

y les marco los caminos

por do salir sin errar.

Yo les aparto los brezos,

yo les enseño además

dónde están los precipicios

y los escollos dó están.

Yo voy con mi clara antorcha

guiando su ceguedad,

y caen los que no me siguen

á cada paso que dan.

Sin mí no hay nada perfecto,

sin mí no podéis hallar

ni lo justo, ni lo hermoso,

ni la luz, ni la verdad.

Calderón, á quien ufanos

Fénix del Arpa llamáis,

no supo sin mis auxilios

sino caer y tropezar.

17

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca Y pues queréis como al Genio

divinizarle, mirad

que es perfección lo divino,

y que quien yerra es mortal.

Y esto os dice quien lo sabe,

que no aumento al afirmar,

que aun Dios, al hacer sus obras,

me las consulta quizás.

CERVANTES

Yo te conozco, quién eres

sé bien, y de mí ocultar

no puedes lo que tu envidia

dicta á tu lengua infernal.

Crítica, tú eres un monstruo

sólo de envidia capaz,

tu lengua mana veneno,

y en hieles bañada está.

Pero no puede los bordes

de los sepulcros pasar,

y aquí no tienes oídos

para tu canto mordaz.

Aparta, pobre sirena,

que has olvidado el cantar;

huye, hermosura caduca,

que has perdido tu beldad.

Tú tienes torpes las manos,

y las alas con que vas

volando, tan sólo pueden

tu cuerpo vil remolcar.

Aparta, lince sin ojos,

que lo que no puedes ya

ciega entender por ti misma,

lo tienes que preguntar.

18

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca Aparta, cuervo engreído,

que pavoneándote vas,

con las plumas que recoges,

en pos de la garza real.

LA CRÍTICA

¡Oh, sí! Vosotros quisierais

al corazón engañar,

mas yo quiero recordaros

algo de la realidad.

Homero, tú que cantando

hiciste á Grecia inmortal,

para alimentarte en Grecia

tuviste que mendigar.

Virgilio, tus ricos cantos,

que á Homero te hacen igual,

son el incienso que el César

te hizo á sus plantas quemar.

Cervantes, la misma tierra

que ahora estatuas te da,

miserable y calumniado

te vió morir sin piedad.

Ni Shakespeare vigoroso,

ni Calderón.....

CERVANTES

Basta ya;

mi patria es grande, y no puede,

ni confundir ni olvidar.

( MÚSICA lejos.)

VIRGILIO

¡Silencio! Ya resuenan los himnos inmortales,

á cuyo justo y santo y poderoso son,

sus quicios de oro rompen las puertas celestiales, y al Genio dan camino por su imperial mansión.

19

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca HOMERO

Desciende, de tu gloria la frente coronada;

baja á la arena olimpia, ¡oh atleta triunfador!

Ven á dejar tu lira sobre el laurel colgada,

cuya tranquila sombra te enjugará el sudor.

SHAKESPEARE

Cantor de los misterios, que ciega no comprende de Grecia ni de Roma la inspiración gentil,

los ojos á tu origen divinizado tiende;

tú tienes en tu patria un trono de marfil.

De Dios siendo en la tierra la soberana hechura, derechos inmortales tenemos hacia él;

ven á gozar tu gloria sobre la lumbre pura

que radia su semblante y entolda su dosel.

CERVANTES

(Á LA CRÍTICA .)

Y tú, que nunca descansas

y que á todos aconsejas,

ven a presenciar su gloria,

si con su gloria no ciegas.

Hoy que le conoce España

y que grande le confiesa,

en la divina familia

de los inmortales entra.

Y aquí del mezquino mundo

las tempestades no llegan,

ni de la envidia los dardos

emponzoñados penetran.

Que las estrellas no alumbran

por donde el sol reverbera,

ni suben las golondrinas

donde las águilas vuelan.

Vé á contar esto á la España,

20

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca y si su amor les conserva

á los hijos que la ilustran

con sus armas ó sus letras,

ni necesita extranjeros

que la enseñen ni defiendan,

ni ha de faltarla, lidiando,

la libertad ni la tierra.

LA CRÍTICA

Sí que la diré.....

21

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

Escena VII

Aparece EL REPOSO , y desaparecen HOMERO , VIRGILIO , SHAKESPEARE y CERVANTES por sus correspondientes apariencias.

EL REPOSO

¡Silencio!

¡Crítica, tus labios sella,

venda tus ojos, y escucha

de rodillas, muda y ciega;

que del Genio á quien su patria

agradecida venera,

donde le labran su tumba,

su Apoteosis empieza!

(Transformación magnífica de Apoteosis al son de un himno triunfal á órgano y orquesta.) ( LA CRÍTICA , de rodillas; en un pedestal, decorado con insignias de triunfo, la sombra de don Pedro Calderón de la Barca, de cuerpo entero, coronada de laurel y mostrando la cruz de Santiago, de quien fué caballero. Á la derecha, un símbolo de los Autos sacramentales, en una alegoría que remata con la cruz, y sembrada de palmas, en cuyas hojas se leerán los títulos de los mejores Autos.)

La nave del mercader.

La divina Filotea.

La cena de Baltasar.

Las espigas de Ruth.

El laberinto del mundo.

El divino Orfeo.

La cura y la enfermedad, etc.

(Á la izquierda, otra alegoría, coronada por el Amor y orlada de atributos profanos, donde se lean títulos de las mejores comedias de Calderón.) La dama duende.

La vida es sueño.

La niña de Gómez Arias.

El escondido y la tapada.

El jardín de Falerina.

La devoción de la cruz.

El Alcalde de Zalamea.

22

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca Las tres justicias en una.

El mágico prodigioso.

Á secreto agravio, secreta venganza.

Casa con dos puertas, mala de guardar.

El pintor de su deshonra, etc.

(Al pie de las alegorías, los genios y coros correspondientes que han de cantar el himno de Apoteosis, y los bailarines, cuya primera figura será quedar formando, con guirnaldas ó cosa equivalente, y cada cual con su letra, el nombre de Calderón.) (Himno.)

CORO

Las aguas del olvido

por ti no pasarán;

los que á su gloria suben,

jamás descenderán.

Sin miedo de los siglos al insolente encono,

ostenta ya tu frente ceñida de laurel;

tu nombre es infinito, tu féretro es un trono, y tú sólo desciendes para reinar en él.

Las aguas del olvido, etc.

Tú puedes ver el alba nacer junto á. tu frente, tú puedes con las nubes por los espacios ir;

tu gloria es más brillante que el sol en el Oriente, más grande que los tiempos tu inmenso porvenir.

Las aguas del olvido, etc.

El mundo rueda henchido de ardientes creaciones que de tu mente rica, la inmensidad lanzó,

y el aura vaga llena de los brillantes sones

que de tu sacra lira la inspiración brotó.

Las aguas del olvido, etc.

Los astros y los montes, las aguas y los vientos, las fieras de la selva, los peces de la mar,

vinieron convocados al son de tus acentos,

de Jehová infinito las glorias á cantar.

23

Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca Las aguas del olvido, etc.

Y montes, aguas, astros, y peces, aire y fieras, recuerdos de tu gloria sin término serán;

y en las remotas playas y edades venideras,

por do se encuentre vida, tus cantos vivirán.

Las aguas del olvido, etc.

Ven á ocupar tu trono, rey harto de victoria;

ven á tomar tu lira, ¡oh ardiente serafín!

Y beberás, eterno, las aguas de la gloria,

delante del santuario del que será sin fin.

Las aguas del olvido

por ti no pasarán;

los que á su gloria suben,

jamás descenderán.

24

Le puede interesar...

  • Los frutos del árbol caído: Una guía para la locura
    Los frutos del árbol caído: Una guía para la locura Clásicos: Teatro por Luis Delgado
    Los frutos del árbol caído: Una guía para la locura
    Los frutos del árbol caído: Una guía para la locura

    Descargas:
    23

    Páginas:
    35

    Publicado:
    Mar 2020

    Este es un recopilado de pensamientos y fotografías de una etapa oscura de mi vida espero lo disfruten.

    Formatos: PDF, Epub, Kindle, TXT

  • La novia del cielo
    La novia del cielo Clásicos: Teatro por Alejandro Bovino Maciel
    La novia del cielo
    La novia del cielo

    Descargas:
    302

    Publicado:
    Jan 2018

    1938, en un pueblo perdido de España, un paracaidista de las brigadas inglesas que apoyan a la República, cae herido en una casa donde viven dos modistas que ...

    Formatos: PDF, Epub, Kindle, TXT

  • A puerta cerrada
    A puerta cerrada Clásicos: Teatro por Jean Paul Sartre
    A puerta cerrada
    A puerta cerrada

    Descargas:
    428

    Publicado:
    Oct 2017

    A puerta cerrada es una obra de teatro existencialista creada por el filósofo Jean-Paul Sartre en 1944, originalmente publicada en francés bajo el título Huis...

    Formatos: PDF

  • Así mintió el esposo de ella
    Así mintió el esposo de ella Clásicos: Teatro por Bernard Shaw
    Así mintió el esposo de ella
    Así mintió el esposo de ella

    Descargas:
    449

    Publicado:
    May 2017

    El elegante humor se hace presente en la pícara y divertida comedia ASÍ MINTIÓ EL AL ESPOSO DE ELLA. Unos lujuriosos poemas perdidos, unos amantes atormentado...

    Formatos: PDF, Epub, Kindle